Capítulo 56 56

—Porque La Sal no cabe en una maleta.

León inclinó la cabeza.

—Yo sí.

—No vas a abandonar el hotel para seguirme a Madrid.

—No he dicho abandonar.

—Entonces explícate.

Seguíamos sentados en su cama, yo con la llave del apartamento entre los dedos y él mirándome con esa calma que utilizaba justo ante...

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