Capítulo 64 64

—No pienso tocar el timbre.

León levantó la vista desde recepción.

Yo seguía frente a la puerta de La Sal con la maleta a un lado y la llave entre los dedos.

—Entonces entra.

—Eso hago.

Abrí yo misma.

Sara, que estaba colocando flores sobre una mesa, aplaudió una vez.

—Momento histórico.

—No empiece...

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