Capítulo 46: Las cosas cambian, y otras no.

El chico de cabellos anaranjados guio el camino hasta una cafetería.

Ambos entraron.  Pidieron una botella de agua y una taza de café caliente, y se ubicaron en una de las mesas del exterior.

Ya eran las tres de la tarde. El lugar estaba prácticamente desierto. Lo cual era perfecto… en este moment...

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