NovelaGO
Volver a ser tuya

Volver a ser tuya

Maye Lyn V · En curso · 231.7k Palabras

341
Tendencia
122.1k
Vistas
2.6k
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

—¿Mi esposa? ¿Dónde está? —pregunta Nathan.

—Aquí —responde Tessa—. Y ya no soy tu esposa… ni tu secretaria.

Tras una entrevista para Aether, Tessa terminó casándose con el implacable CEO, Nathan Martins. El matrimonio se agrietó entre ausencias, un duelo que él no supo abrazar y una traición que la expulsó de su propia casa. Años después del divorcio, un accidente borra los recuerdos de Nathan: despierta buscándola como si el pasado no existiera, confundiendo el anillo con la credencial.
Para él, Tessa es la única certeza; para ella, él es la suma de heridas que aprendió a no tocar. Entre salas de juntas, titulares y un secreto que aún arde, Tessa debe decidir si protege lo que reconstruyó sin él o arriesga el corazón por un hombre que lleva su mismo rostro… pero no recuerda por qué la perdió. Volver a ser tuya: una segunda oportunidad donde el perdón no es olvido, y el amor exige elegir con los ojos abiertos.

Capítulo 1

—Más… así. No pares.

—¿Te gusta? Dímelo. Quiero oírtelo.

—Me encanta. Eres un pecado, Martins.

—Mírame. Eso, mírame. Dime que eres mía.

—Soy tuya… solo tuya.

—Más fuerte.

—Sí… sí… oh, Dios…

Las palabras trenzadas con jadeos rebotaron en el pasillo como si alguien hubiera dejado una radio encendida al máximo volumen en el lugar equivocado. Tessa se detuvo a la altura del primer cuadro —una marina en tonos fríos que a ella siempre le había parecido un consuelo— y apoyó la palma en la pared para no tambalearse. No necesitó abrir la puerta para comprender. La voz de Nathan era inconfundible: baja, segura, con esa caricia afilada que hacía que todo el mundo lo escuchara. La otra, femenina, más aguda, subía y caía como si hubiera estado entrenada para el espectáculo.

—No pares, Martins. Te siento… te siento tanto…

Tessa tragó, seca. Notó que los dedos no le respondían; el teléfono resbaló dentro de su bolso y golpeó la tapa del espejo de mano. No había sido idea suya regresar a casa a esa hora. Había salido a “respirar”, a caminar sin rumbo hasta que el cuerpo se le calmara y el pensamiento dejara de dar vueltas a la misma frase del médico: “Cuando el cuerpo se defiende, no hay culpa; hay duelo”. Volvió antes de lo previsto porque un viento súbito levantó el dobladillo de su abrigo y la hizo temblar. Volvió porque el silencio también dolía. Volvió, sobre todo, porque quería decirle a Martin que había intentado comer, que la sopa no se le había quedado en la garganta, que por fin había dormido dos horas seguidas sin despertarse con el recuerdo vacío en el vientre.

—Dime mi nombre —ordenó él, ronco.

—Nathan… Martins… Martins… así…

Los pasos de Tessa se reanudaron sin que ella se lo ordenara. Cruzó el corredor, pasó junto al jarrón de cristal que la madre de Martins había enviado desde Londres como “detalle elegante para una casa de recién casados”, y empujó con los nudillos la puerta entornada del estudio. El olor la golpeó primero: un perfume dulce, invasivo, mezclado con whisky y un sudor ajeno que se superponía al suyo. Después, el movimiento. Cuerpos encendidos, piel húmeda, la espalda de una mujer arqueándose sobre el escritorio de madera donde Tessa había colocado la lista de regalos de bodas, facturas, borradores de vida común. Martins, sin camisa, con esa misma sonrisa de siempre pintada en la boca, la sonrisa que había sabido vender un imperio.

—Eres deliciosa —susurró él, pegado a la oreja de la otra—. Más. Dámelo más.

El ruido que hizo el jarrón al quebrarse contra el borde del mueble fue un trueno. Estalló en mil piezas translúcidas, y un rocío de agua y flores decapitadas se desparramó como una burla. La mujer soltó una risita nerviosa, desafiante, con el pelo cayéndole como una cortina oscura sobre la mejilla.

—Vaya… —dijo la mujer, clavándole a Tessa una mirada de gato satisfecho—. Llegó la señora.

Martins giró la cabeza con un sobresalto que tardó menos de un segundo en convertirse en molestia. Agarró una chaqueta y se la pasó por los hombros, sin prisas, como si todo se tratara de una incomodidad logística, una reunión que se había adelantado.

—Tessa —empezó, modulando esa voz que en las salas de juntas apagaba incendios—. No es lo que parece.

Tessa no sabía si reír o gritar. Su pecho subía y bajaba, una marea contenida. Caminó despacio, sin apartar la vista, evitando los cristales con una precisión instintiva. Su mano encontró una de las fotos enmarcadas del estante: su boda. Él con smoking, ella con una sonrisa limpia que ahora le parecía la sonrisa de otra mujer. La sostuvo un segundo, midiendo el peso, y la arrojó. El vidrio se quebró con un crujido agudo, la imagen cayó de cara.

—¿Estás loca? —saltó la otra, divertida—. Se le salió el papel de esposa.

—Cállate —escupió Tessa, sin mirarla— zorra de mierda, antes de que te mate.

Martins alzó una mano como si pudiera tocar el aire y arreglarlo.

—Esto no significa nada —dijo—. ¿Me oyes? Nada. Es… es una distracción. Ha sido un error.

—¿Un error? —Tessa lo miró, y la visión de su propio reflejo en la superficie del escritorio le devolvió una mujer pálida, con los ojos demasiado abiertos—. Acabamos de perder a nuestro bebé.

El silencio no cayó: reventó. La risa de la otra se congeló a medio camino, convertida en una mueca. A Martins se le tensaron los pómulos, como si acabara de oír una inconveniencia en una rueda de prensa.

—Eso fue hace seis meses —contestó, con esa frialdad que raspaba—. Ya supéralo.

La palabra “seis” se quedó flotando en el aire como una campana rota. Tessa inclinó la cabeza. No había gritos en su garganta: había una quietud absoluta, el borde de un precipicio. Se acercó lo suficiente para percibir la colonia de él, esa nota amaderada que había elegido juntos en un viaje corto de enamorados. Un olor que antes la calmaba y ahora le devolvía náuseas.

—¿Supéralo? —repitió, muy baja—. ¿Supéralo?

—Tessa… —Martins dio un paso, las manos extendidas—. Ven. No hagamos un drama. Siéntate. Hablamos. No tienes por qué verlo así. Esto… no cambia lo que tenemos.

—¿Lo que tenemos? —Ella soltó una risa breve, sin luz—. ¿Qué tenemos, Nathan? ¿Una casa vacía y una cama ocupada por turnos?

La otra mujer, todavía sobre el borde del escritorio, cruzó las piernas con deliberación y se acomodó el vestido. Su sonrisa volvió, pequeña, venenosa.

—Deberías agradecerme —musitó—. Yo sí sé darle lo que necesita. Esto mejora tu matrimonio, después de todo lo tienes en abstinencia, un hombre como él… necesita este tipo de cosas. Deberías de agradecerme. 

Tessa la miró como se mira un insecto desconocido. No odiaba a esa mujer. No le cabía tanto odio en el pecho.

Lo que sentía era otra cosa, una especie de claridad helada que le ponía la sangre en fila. Era Valeria Duval, socia en inversión de Aether, la que sonreía a la derecha de Martins en cada rueda de prensa, la que brindaba con ella en las cenas de cierre, la que le dijo alguna vez “qué fortuna tenerte cerca, Tessa, Nathan trabaja mejor contigo tranquila”.

—Valeria —pronunció Tessa, sin énfasis, como quien dicta un acta—. En mi casa. En mi escritorio.

Valeria no se achicó; ladeó la cabeza, divertida.

—No mezclemos negocios con… moralina.

—Tú los mezclaste —replicó Tessa—. Y usaste mi confianza como llave.

—Tessa —intervino Martins, fastidiado—. Ya basta. No vas a convertir esto en un show. Valeria y yo trabajamos juntos. A veces… las líneas se mueven. No mata a nadie. No afecta la compañía. No afecta lo nuestro.

—Afecta todo —dijo Tessa—. Y no te preocupes: no voy a hacer un show. Voy a hacer un corte.

—Escúchame —Martins rebajó el tono, negociador—. No es momento de decisiones impulsivas. Eres inteligente. Siéntate. Respira. Mañana hablamos.

Tessa se acercó un paso más, suficiente para que Valeria percibiera que ya no era público accesorio, sino el centro del disparo.

—Te sentaste a mi mesa, Valeria —dijo—. Aplaudiste mis brindis. Me abrazaste cuando… —tragó— cuando perdí a mi hijo. Y hoy te desnudas en mi casa como si yo fuera una pasante a la que se le olvida cerrar la puerta.

Valeria alzó los hombros.

—No es personal.

—Es lo más personal del mundo. ¡Estás en mi cama, con mi esposo!

Martins golpeó con los dedos el borde del escritorio, un tic que siempre precedía a su ultimátum.

—No voy a repetirlo —dijo, frío—. No hagas un drama. No me obligues a tomar decisiones que no te van a gustar.

—Perfecto —Tessa asintió despacio—. Entonces escúchame tú, Nathan Martins: quiero el divorcio.

El aire cambió de densidad. Valeria dejó de sonreír. Martins parpadeó, incrédulo, como si la palabra no perteneciera a su diccionario.

—No —soltó primero, en seco. Y luego, más alto, quebrando por fin el tono de sala de juntas—: No te vas a divorciar de mí.

Tessa sostuvo su mirada. Por un segundo, creyó oír de nuevo al médico, al viento, a la puerta que crujía. No era ninguno: era su propia voz, firme, sin grietas.

—Entonces prepárate —dijo—. Porque te voy a hacer la vida un infierno, exactamente como tú la hiciste con la mía. Hasta que no quede más remedio que darme el divorcio. No me conocías, no a esta, a quien no has respetado, a quien has despreciado, ¡a quien has abandonado en mi peor momento! Pero vas a conocer, esposo mío. Hasta que el divorcio nos separe. 

Se dio vuelta, recogió el bolso del suelo y cruzó el umbral.

Ya había llegado a su límite, aquella era la única gota y el agua en el vaso se convirtió en un tsunami. 

Arrasándolo todo a su paso.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Invisible para su Matón

Invisible para su Matón

1.2m Vistas · En curso · sunsationaldee
A diferencia de su hermano gemelo, Jackson, Jessa luchaba con su peso y tenía muy pocos amigos. Jackson era un atleta y el epítome de la popularidad, mientras que Jessa se sentía invisible. Noah era el chico más popular de la escuela—carismático, bien querido y, sin duda, guapo. Para empeorar las cosas, él era el mejor amigo de Jackson y el mayor acosador de Jessa. Durante su último año, Jessa decide que es hora de ganar confianza en sí misma, encontrar su verdadera belleza y dejar de ser la gemela invisible. A medida que Jessa se transformaba, comienza a llamar la atención de todos a su alrededor, especialmente de Noah. Noah, inicialmente cegado por su percepción de Jessa como simplemente la hermana de Jackson, empezó a verla bajo una nueva luz. ¿Cómo se convirtió en la mujer cautivadora que invadía sus pensamientos? ¿Cuándo se convirtió en el objeto de sus fantasías? Acompaña a Jessa en su viaje de ser la broma de la clase a una joven segura y deseable, sorprendiendo incluso a Noah al revelar la increíble persona que siempre ha sido por dentro.
De mejor amigo a prometido

De mejor amigo a prometido

1.5m Vistas · En curso · Page Hunter
Savannah Hart pensó que había superado a Dean Archer —hasta que su hermana, Chloe, anunció que se casaba con él. El mismo hombre que Savannah nunca dejó de amar. El hombre que la dejó con el corazón roto… y que ahora pertenece a su hermana.

Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.

Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.

Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.

Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Después de Una Noche con el Alfa

Después de Una Noche con el Alfa

493.5k Vistas · Completado · Sansa
Una Noche. Un Error. Una Vida de Consecuencias.

Pensé que estaba esperando el amor. En cambio, fui tomada por una bestia.

Mi mundo debía florecer en el Festival de Luna Llena de Moonshade Bay—champán burbujeando en mis venas, una habitación de hotel reservada para Jason y para mí, finalmente cruzar esa línea después de dos años. Me había puesto lencería de encaje, dejé la puerta abierta y me acosté en la cama, con el corazón latiendo de emoción nerviosa.

Pero el hombre que se subió a mi cama no era Jason.

En la habitación completamente oscura, ahogada en un aroma embriagador y especiado que me mareaba, sentí manos—urgentes, ardientes—quemando mi piel. Su grueso y palpitante miembro presionó contra mi húmeda entrepierna, y antes de que pudiera jadear, él empujó fuerte, desgarrando mi inocencia con fuerza despiadada. El dolor ardía, mis paredes se contraían mientras arañaba sus hombros de hierro, ahogando sollozos. Sonidos húmedos y resbaladizos resonaban con cada golpe brutal, su cuerpo implacable hasta que tembló, derramándose caliente y profundo dentro de mí.

—Eso fue increíble, Jason—logré decir.

—¿Quién diablos es Jason?

Mi sangre se volvió hielo. La luz iluminó su rostro—Brad Rayne, Alfa del Clan Moonshade, un hombre lobo, no mi novio. El horror me ahogó al darme cuenta de lo que había hecho.

¡Corrí por mi vida!

Pero semanas después, me desperté embarazada de su heredero.

Dicen que mis ojos heterocromáticos me marcan como una verdadera pareja rara. Pero no soy lobo. Soy solo Elle, una nadie del distrito humano, ahora atrapada en el mundo de Brad.

La mirada fría de Brad me clava: —Llevas mi sangre. Eres mía.

No hay otra opción para mí que elegir esta jaula. Mi cuerpo también me traiciona, deseando a la bestia que me arruinó.

ADVERTENCIA: Solo para lectores maduros
El Ascenso de la Loba Desterrada

El Ascenso de la Loba Desterrada

637k Vistas · Completado · Lily
—¡Lobo blanco! ¡Mata a ese monstruo!

Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.

En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.

Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?

Una cosa sé: ahora es el momento.

He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
Sobornando la Venganza del Multimillonario

Sobornando la Venganza del Multimillonario

2.3m Vistas · Completado · Tatienne Richard
Liesl McGrath es una artista en ascenso, pero durante ocho años se enfoca en su esposo como una pareja devota, ajustando su vida y su carrera para que él logre su objetivo de convertirse en CEO antes de los treinta.

Su vida es perfecta hasta que su castillo de cristal se derrumba. Su esposo admite haber sido infiel con nada menos que su propia hermana, y hay un hijo en camino. Liesl decide que la mejor manera de sanar su corazón destrozado es destruyendo lo único que él valora más que cualquier otra cosa: su carrera.

Isaias Machado es un multimillonario de primera generación estadounidense; él conoce el valor del trabajo duro y de hacer lo necesario para sobrevivir. Toda su vida ha estado orientada al momento en que pueda arrebatar la compañía McGrath de las manos de los hombres corruptos que una vez dejaron a su familia sin hogar.

Cuando Liesl McGrath se acerca al multimillonario para sobornarlo con información destinada a arruinar a su exmarido, Isaias Machado está ansioso por tomar todo lo que los McGrath valoran, incluyendo a Liesl.

Una historia de amor, venganza y sanación necesita comenzar en algún lugar, y el dolor de Liesl es el catalizador para la montaña rusa más salvaje de su vida. Que comience el soborno.
Elegida por el Rey Alfa Maldito

Elegida por el Rey Alfa Maldito

571.8k Vistas · Completado · Night Owl
—Ninguna mujer sale viva de su cama.
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El regreso de la princesa de la mafia

El regreso de la princesa de la mafia

1m Vistas · Completado · Tonje Unosen
Talia había estado viviendo con su madre, hermanastra y padrastro durante años. Un día finalmente se aleja de ellos. De repente, descubre que tiene más familia allá afuera y que hay muchas personas que realmente la aman, ¡algo que nunca había sentido antes! Al menos no como ella puede recordar. Tiene que aprender a confiar en los demás, lograr que sus nuevos hermanos la acepten tal como es.
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)

Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)

554.6k Vistas · En curso · Nyssa Kim
Advertencia de contenido: Escenas explícitas.

—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.

—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—

Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.

—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.

Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.

Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.


Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.

Pero todo fue arrancado.

Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.

¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.

Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.

Lucien. Silas. Claude.

Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.

Lilith se suponía que era un medio para un fin.

Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.

Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.

Tres Alphas.

Una chica sin lobo.

Sin destino. Solo obsesión.

Y cuanto más la prueban,

Más difícil es dejarla ir.
En la Cama con su Jefe Idiota

En la Cama con su Jefe Idiota

423.4k Vistas · Completado · Ellie Wynters
Volver a casa y encontrar a su prometido en la cama con su prima debería haberla destrozado, pero Blair se niega a desmoronarse. Es fuerte, capaz y está decidida a seguir adelante. Lo que no planea es ahogar sus penas con demasiado whisky de su jefe... o terminar en la cama con su jefe implacable y peligrosamente encantador, Roman.
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja

El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja

553k Vistas · Completado · Ray Nhedicta
No puedo respirar. Cada caricia, cada beso de Tristan incendiaba mi cuerpo, ahogándome en una sensación que no debería haber deseado—especialmente esa noche.

—Eres como una hermana para mí.

Esas fueron las palabras que colmaron el vaso.

No después de lo que acababa de pasar. No después de la noche ardiente, sin aliento, que sacudió nuestras almas mientras nos enredábamos en los brazos del otro.

Sabía desde el principio que Tristan Hayes era una línea que no debía cruzar.

No era cualquier persona, era el mejor amigo de mi hermano. El hombre que pasé años deseando en secreto.

Pero esa noche... estábamos rotos. Acabábamos de enterrar a nuestros padres. Y el dolor era demasiado pesado, demasiado real... así que le rogué que me tocara.

Que me hiciera olvidar. Que llenara el silencio que la muerte dejó atrás.

Y lo hizo. Me sostuvo como si fuera algo frágil.

Me besó como si fuera lo único que necesitaba para respirar.

Luego me dejó sangrando con seis palabras que ardieron más profundo que cualquier rechazo.

Así que, huí. Lejos de todo lo que me causaba dolor.

Ahora, cinco años después, estoy de vuelta.

Recién rechacé al compañero que me abusó. Todavía llevando las cicatrices de un cachorro que nunca pude sostener.

Y el hombre que me espera en el aeropuerto no es mi hermano.

Es Tristan.

Y no es el chico que dejé atrás.

Es un motociclista.

Un Alfa.

Y cuando me miró, supe que no había ningún otro lugar al que pudiera huir.
De Substituta a Reina

De Substituta a Reina

1.4m Vistas · Completado · Hannah Moore
Durante tres años, Sable amó al Alfa Darrell con todo lo que tenía, gastando su salario para mantener su hogar mientras la llamaban huérfana y cazafortunas. Pero justo cuando Darrell estaba a punto de marcarla como su Luna, su exnovia regresó, enviándole un mensaje: "No llevo ropa interior. Mi avión aterriza pronto—ven a recogerme y fóllame de inmediato."

Con el corazón roto, Sable descubrió a Darrell teniendo sexo con su ex en su cama, mientras transfería en secreto cientos de miles para mantener a esa mujer.

Lo peor fue escuchar a Darrell reírse con sus amigos: —Es útil—obediente, no causa problemas, se encarga de las tareas del hogar, y puedo follarla cuando necesito alivio. Básicamente es una sirvienta con beneficios. Hizo gestos groseros de empuje, provocando las carcajadas de sus amigos.

Desesperada, Sable se fue, reclamó su verdadera identidad y se casó con su vecino de la infancia—el Rey Lycan Caelan, nueve años mayor que ella y su compañero predestinado. Ahora Darrell intenta desesperadamente recuperarla. ¿Cómo se desarrollará su venganza?

De sustituta a reina—¡su venganza acaba de comenzar!
El Remedio de Medianoche del CEO

El Remedio de Medianoche del CEO

277.4k Vistas · Completado · CalebWhite
Pensaron que podían destruirme. Estaban equivocados.

Mi nombre es Aria Harper, y acabo de atrapar a mi prometido Ethan acostándose con mi hermanastra Scarlett en nuestra cama. Mientras mi mundo se desmoronaba, ellos planeaban robarme todo—mi herencia, el legado de mi madre, incluso la empresa que debería ser mía.

Pero no soy la chica ingenua que creen que soy.

Entra Devon Kane—once años mayor, peligrosamente poderoso, y exactamente el arma que necesito. Un mes. Un trato secreto. Usar su influencia para salvar mi empresa mientras descubro la verdad sobre la "muerte" de mi madre Elizabeth y la fortuna que me robaron.

El plan era simple: fingir mi compromiso, seducir información de mis enemigos, y salir limpia.

Lo que no esperaba? Este multimillonario insomne que solo puede dormir cuando estoy en sus brazos. Lo que él no esperaba? Que su arreglo conveniente se convertiría en su obsesión.

A la luz del día, es un maestro de la indiferencia—su mirada deslizándose más allá de mí como si no existiera. Pero cuando cae la noche, está levantando mi vestido de encaje, sus manos reclamando mis pechos a través del material transparente, su boca encontrando el pequeño lunar en mi clavícula.

—Eso es—susurra contra mi piel, con la voz tensa y ronca—. Dios, te sientes increíble.

Ahora las líneas están borrosas, las apuestas son más altas, y todos los que me traicionaron están a punto de aprender lo que sucede cuando subestiman a Aria Harper.

La venganza nunca se sintió tan bien.