Capítulo 119 121

Valeria colgó el teléfono con la mano temblando, pero no de llanto. De rabia pura, concentrada, como un veneno que le corría por las venas.

Lucy había llamado esa misma tarde, con voz calmada, casi compasiva.

—No dejes que te use, Valeria. Me lo propuso a mí primero. Es todo por la imagen. La junta,...

Inicia sesión y continúa leyendo