NovelaGO
De Niñera A La Esposa Del Don

De Niñera A La Esposa Del Don

M&JTorra · En curso · 31.7k Palabras

431
Tendencia
505
Vistas
21
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

La noche en que los patriarcas del poderoso clan Wichelson son acribillados a quemarropa en la carretera de Palermo, la paz en Sicilia estalla en mil pedazos. Consumido por la culpa de una traición atroz, Leandro Arenales se suicida en su despacho, dejando a su heredero, Pablo, al frente de un imperio en ruinas y perseguido por una fiera hambrienta de justicia: Nicolás Wichelson.

En su huida desesperada, Pablo encuentra refugio en la humilde hacienda de su viejo capataz, Víctor, y bajo la mirada de Maya, una joven de veintidós años que cuida de su madre enferma de cáncer. Mientras el viejo capataz ve en Pablo a un muchacho roto que necesita amparo, Maya descubre una verdad monstruosa: el heredero de los Arenales está traficando con las últimas dosis de morfina de su madre moribunda para financiar su escape, ocultando su sadismo tras una máscara de falsa compasión.

Sola, sin dinero y atrapada en una casa donde su propio padre está ciego de devoción por sus verdugos, Maya se ve obligada a fingir docilidad, tragándose el asco mientras planea su propia supervivencia. El peligro se vuelve asfixiante cuando un encuentro fortuito en el mercado del pueblo la cruza con Nicolás Wichelson. Frente a frente con el hombre que jura destruir todo lo que huela a los Arenales, Maya comete el error más peligroso de todos: sostenerle la mirada. En ese choque de voluntades, Nicolás detecta un secreto y Maya comprende que la tormenta está a punto de alcanzarlos.

Tras un matrimonio manipulado, la misteriosa desaparición de su padre y el destierro absoluto a la miseria por parte de Pablo, Maya jugará la carta más audaz de su vida. Entrar a la mansión de los Wichelson como niñera bajo un contrato falso será el inicio de su venganza.

Capítulo 1

Prólogo

El eco de un disparo en un despacho cerrado por dentro siempre suena más fuerte que el trueno que azota las calles de Corleone.

En Sicilia, los hombres de honor no piden perdón; firman sus confesiones con plomo y dejan que sus herederos carguen con el peso de los ataúdes. La dinastía de los Arenales se construyó sobre campos de labranza, sudor y el respeto reverencial de quienes agachaban la cabeza al ver pasar el apellido. Pero el respeto es una moneda volátil, y la ambición, un veneno que nubla la razón cuando el poder total está en juego.

Cuando la pólvora se disipa en la carretera de la costa de Palermo, no solo mueren Elías y Soledad Wichelson. Muere también la paz ficticia que mantenía los secretos enterrados bajo el lodo de las haciendas. Hay deudas que una nota de suicidio no puede enmendar. Hay agravios que no se saldan con la muerte del deudor, sino con la erradicación absoluta de toda su estirpe.

Ahora, las calles de Corleone caminan sobre cenizas calientes. Mientras un monstruo agazapado trafica con la agonía ajena y manipula la lealtad de los inocentes para salvar su pellejo, otro recorre sus dominios con ojos de escarcha, escaneando cada rincón en busca de la presa que le arrebató a su familia.

En medio de esta cacería de sangre, una joven con el vestido de algodón manchado de tierra y las manos trabajadas por el campo se niega a bajar la cabeza. Porque en una tierra donde los salvadores son verdugos disfrazados de víctimas, bajar la vista no evita que la tormenta te alcance. Solo te impide ver de dónde viene el golpe.

La guerra ya ha entrado por la puerta principal. Y cuando el cielo ruge sobre Sicilia, nadie sale ileso.

Capítulo 1

Nicolás

El olor a pólvora quemada en la carretera de la costa jamás se extingue del todo; se queda pegado a la garganta como una lija fina.

Llovía a cánticos sobre la bahía de Palermo cuando mis hombres acordonaron el perímetro.

Las luces rojas de las patrullas parpadeaban sobre la carrocería perforada del sedán blindado, reflejándose en los charcos de agua y sangre que flanqueaban el asfalto. Me detuve a dos pasos de la puerta del conductor.

Arthur White, mi mano derecha, me sostuvo el paraguas en silencio, comprendiendo que cualquier palabra en ese instante era una sentencia de muerte. Elías Wichelson, mi padre, yacía sobre el volante con tres disparos en el tórax. En el asiento del copiloto, Soledad, mi madre, mantenía la cabeza inclinada hacia un lado, con sus facciones de cincuenta y cinco años petrificadas en una mueca de incredulidad absoluta. —Fue un trabajo limpio, señor Nicolás —susurró Arthur, ajustándose el abrigo húmedo—. Conocían la ruta confidencial, los horarios de la escolta y el punto ciego de los inhibidores de frecuencia. No fue un ataque aleatorio del bloque del norte. Hubo una filtración interna. Apreté la mandíbula hasta sentir un chasquido seco en los oídos. A mis treinta años, el peso del clan Wichelson había caído sobre mis hombros no por una transición pacífica, sino por una carnicería cobarde.

Mi pequeño Heiner, de apenas cuatro años, esperaba en la residencia principal sin entender por qué sus abuelos no llegarían a cenar. —Leandro Arenales —dictaminé con una voz helada que cortó el murmullo del viento—. Solo tres personas tenían las coordenadas de este convoy. Dos están muertas en este coche. Encuentren al viejo Leandro y tráiganmelo vivo.

Quiero que vea cómo desmantelo su dinastía antes de cobrarme la sangre de mis padres. —El patriarca Arenales no responderá a ninguna citación, señor —respondió Arthur, bajando la vista con pesadez—. Recibimos el reporte del centro de Corleone hace diez minutos. Leandro Arenales se disparó en la cabeza dentro de su despacho al verse acorralado por su propia conciencia. Dejó una nota confesándolo todo.

Miré los cadáveres de mis padres una última vez antes de dar media vuelta hacia mi camioneta. Leandro había preferido la vía rápida del cobarde, pero la deuda de los Arenales no se saldaba con una tumba en el cementerio municipal.

El imperio Wichelson no aceptaba disculpas de papel. La línea de sangre de la traición continuaba viva en sus herederos, y yo estaba dispuesto a quemar Sicilia entera hasta erradicar el último vestigio de esa familia.

Maya El barro de los caminos de la hacienda siempre anunciaba las tragedias con un chasquido pesado contra la madera de las ruedas. Tenía veintidós años y el peso de una casa en ruinas sobre la espalda. Mientras la lluvia castigaba los ventanales de la cocina, mi madre Agustina tosía con violencia en la estancia contigua, encogida en su cama por el avance implacable del cáncer. El choque violento contra el portón exterior me hizo soltar el trapo de limpiar. Corrí hacia la entrada al mismo tiempo que mi padre, Víctor, habría la puerta de madera rústica. La luz de los relámpagos iluminó el patatal del patio, donde dos figuras avanzaban a tropezones. —¡Agustina, trae sábanas y agua hirviendo! —gritó mi padre con una ronquera que jamás le había escuchado en sus setenta años de vida. Víctor traía a rastras a un hombre joven. Ropa fina de diseñador, ahora desgarrada y cubierta de lodo espeso; el cabello oscuro pegado a la frente y las manos temblando con un espasmo rígido.

Era Pablo Arenales.

El heredero mimado del imperio de la región venía desarmado, respirando con una agitación artificial mientras mi padre lo depositaba en el sillón del comedor. —¿Qué ocurrió en la villa principal, Víctor? —pregunté, acercándome con cautela mientras observaba los movimientos del recién llegado. —El señor Leandro se ha quitado la vida, Maya —respondió mi padre, pasándose una mano arrugada por el rostro demacrado—. El patriarca ha muerto. Todo es un caos en la ciudad. Giré la vista hacia Pablo. Mi padre lo miraba con la devoción del capataz leal que ve en el hijo de su difunto patrón a una figura castigada por la desgracia, un muchacho roto que necesitaba amparo. Pero yo no vi a un hombre devastado por el luto.

Me acerqué dos pasos más, entregándole un paño seco. Pablo levantó la cabeza y sus ojos oscuros se clavaron en los míos. No había lágrimas en sus pestañas, ni el vacilante dolor de un hijo que acaba de perder a su padre.

Su mirada era un pozo helado de cálculo y desconfianza. Recorrió la humilde estancia de nuestra casa con un ligero rictus de repulsión en los labios, midiendo la distancia de las salidas, evaluando si este lugar le servía como una ratonera segura o un escondite temporal. —Se suicidó por la culpa —balbuceó Pablo, adoptando de inmediato una voz rota al notar que mi padre lo observaba—. Traicionó a los Wichelson. Entregó las rutas de Elías y Soledad al bloque del norte... Una locura. Una maldita locura que nos ha dejado en la quiebra. —Tranquilo, señorito Pablo —intervino Víctor, colocándole una mano pesada sobre el hombro—. En esta hacienda los Arenales siempre tendrán un refugio.

Yo cuidaré de usted como su padre cuidó de nosotros cuando la enfermedad de Agustina comenzó. Pablo inclinó la cabeza en un gesto que mi padre interpretó como sumisión y agradecimiento. Sin embargo, desde mi posición, noté el imperceptible ajuste de sus hombros y la rigidez de sus puños.

No había gratitud en sus facciones, solo una frialdad especulativa. Su mente estaba trabajando a gran velocidad, metabolizando la tragedia no como una pérdida humana, sino como un problema logístico que debía resolver a costa de quien fuera. —No tengo a dónde ir, Víctor —continuó Pablo con un tono ensayado que hizo que se me erizara el vello de los brazos—. La ley y los sicarios de Nicolás Wichelson están rastreando todas mis cuentas. Soy un prófugo en mis propios dominios. —Se quedará aquí —sentenció mi padre sin consultar, guiado por ese código arcaico de lealtad ciega—. Nadie buscará al heredero de Corleone en la casa del viejo capataz. Pablo me miró de nuevo.

Esta vez, una sonrisa diminuta y carente de calor rozó la comisura de sus labios. Para mi padre, Pablo era una víctima de la tormenta; para mí, un depredador acorralado que acababa de encontrar un escudo humano para salvar la piel. —Gracias, Maya —susurró con una falsa suavidad que me congeló la sangre—. Sé que nos vamos a llevar muy bien durante esta estancia. Sostuve su mirada sin dar un paso atrás, apretando la tela del paño contra mi palma. Las calles de Sicilia podían estar regadas con la sangre de los Wichelson y la culpa de los Arenales, pero en esta casa, bajo el olor a tierra mojada y medicinas vencidas, la guerra acababa de entrar por la puerta principal.

Y yo no pensaba cerrar los ojos.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Después de la aventura: En brazos de un multimillonario

Después de la aventura: En brazos de un multimillonario

1.3m Vistas · Completado · Louisa
Desde el primer flechazo hasta los votos matrimoniales, George Capulet y yo habíamos sido inseparables. Pero en nuestro séptimo año de matrimonio, él comenzó una aventura con su secretaria.

En mi cumpleaños, la llevó de vacaciones. En nuestro aniversario, la trajo a nuestra casa e hizo el amor con ella en nuestra cama...

Descorazonada, lo engañé para que firmara los papeles de divorcio.

George permaneció indiferente, convencido de que nunca lo dejaría.

Sus engaños continuaron hasta el día en que se finalizó el divorcio. Le lancé los papeles en la cara: —¡George Capulet, a partir de este momento, sal de mi vida!

Solo entonces el pánico inundó sus ojos mientras me suplicaba que me quedara.

Cuando sus llamadas bombardearon mi teléfono más tarde esa noche, no fui yo quien respondió, sino mi nuevo novio Julian.

—¿No sabes —rió Julian en el receptor— que un exnovio decente debería estar tan callado como los muertos?

George rechinó los dientes: —¡Ponla al teléfono!

—Me temo que eso es imposible.

Julian dejó un suave beso en mi forma dormida, acurrucada contra él. —Está agotada. Acaba de quedarse dormida.
Mi jefe dominante

Mi jefe dominante

934.9k Vistas · Completado · Emma- Louise
Siempre he sabido que mi jefe, el Sr. Sutton, tiene una personalidad dominante. He trabajado con él durante más de un año. Estoy acostumbrado. Siempre pensé que era solo por negocios porque él tenía que estarlo, pero pronto aprendí que es más que eso.

El Sr. Sutton y yo no hemos tenido más que una relación de trabajo. El me da órdenes y le escucho. Pero todo eso está a punto de cambiar. Necesita una fecha para una boda familiar y me ha elegido como su objetivo. Podría y debería haber dicho que no, pero ¿qué más puedo hacer cuando amenaza mi trabajo?

Es aceptar ese favor que cambió mi vida entera. Pasamos más tiempo juntos fuera del trabajo, lo que cambió nuestra relación. Lo veo bajo una luz diferente, y él me ve bajo una luz diferente.

Sé que está mal involucrarse con mi jefe. Intento luchar pero no lo consigo. Es solo sexo. ¿Qué daño podría causar? No podría estar más equivocada porque lo que empieza siendo solo sexo cambia de dirección de una manera que nunca podría imaginar.

Mi jefe no solo es dominante en el trabajo sino en todos los aspectos de su vida. He oído hablar de la relación DOM/Subs, pero no es algo en lo que haya pensado mucho. A medida que las cosas se intensifican entre el Sr. Sutton y yo, me piden que me convierta en su sumisa. ¿Cómo puede uno convertirse en algo así sin experiencia ni deseo de serlo? Será un desafío para él y para mí, porque no me gusta que me digan qué hacer fuera del trabajo.

Nunca esperé que lo único de lo que no sabía nada fuera lo mismo que me abriera un mundo increíble y completamente nuevo.
En la Cama con su Jefe Idiota

En la Cama con su Jefe Idiota

794.1k Vistas · Completado · Ellie Wynters
Volver a casa y encontrar a su prometido en la cama con su prima debería haberla destrozado, pero Blair se niega a desmoronarse. Es fuerte, capaz y está decidida a seguir adelante. Lo que no planea es ahogar sus penas con demasiado whisky de su jefe... o terminar en la cama con su jefe implacable y peligrosamente encantador, Roman.
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
Nirvana: De las Cenizas a la Gloria

Nirvana: De las Cenizas a la Gloria

32.8k Vistas · Completado · Lila Moonstone
Renacida con sed de venganza, la que una vez fue una heredera inútil regresó. Decidida a recuperar su dignidad, aplastó a quienes la habían agraviado y avanzó en su carrera de manera espectacular. Ahora, los pretendientes se agolpaban a su alrededor, incluyendo a un exmarido que había conspirado con su mejor amiga para arruinar su vida anterior.

¿Había olvidado él cómo la estranguló, la obligó a firmar los papeles del divorcio y la convirtió en el hazmerreír de la ciudad? Ahora, él buscaba la reconciliación, pero solo ella decidiría si él era digno...
El CEO Sobre Mi Escritorio

El CEO Sobre Mi Escritorio

1.4m Vistas · Completado · McKenzie Shinabery
—Crees que ella te necesita —dice él.

—Sé que sí.

—¿Y si no quiere este tipo de protección?

—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.

—¿Y si el mundo arde?

Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.

—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.

No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.

Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.

Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.

Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.

Hasta que empezó a observarme.

Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.

Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.

Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.

Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Mi Alfa prohibido

Mi Alfa prohibido

19.6k Vistas · En curso · Meminger Army
Sedrik frotó sus dedos en mi vagina, haciéndome echar la cabeza hacia atrás y gemir de placer. Tenía la otra mano disfrutando de mis pechos, y su boca chupaba y besaba mi cuello y hombro.


En un mundo donde las uniones entre hombres lobo y magos están estrictamente prohibidas y severamente condenadas, Alana, una joven bruja huérfana sin magia, se ve envuelta en una situación no deseada. Su tía egoísta la presiona para que se case con un mago al que no ama y cuyas intenciones son cuestionables. El destino de Alana da un vuelco cuando se adentra en un peligroso bosque y, en un momento de peligro, es salvada por un lobo misterioso y extraordinariamente atractivo llamado Sedrik. Es el alfa de su manada y no espera cruzarse en el camino de Alana de forma tan abrupta.
Durmiendo con el Enemigo

Durmiendo con el Enemigo

19k Vistas · Completado · AnaPaula Rocha
La palabra perdón no existe en el vocabulario del frío, cruel y despiadado empresario Derek Anderson. Un hombre que solo tiene un objetivo en su vida, vengarse de Scott Hoffman, la persona que él cree es el único culpable de la muerte de sus padres y para aumentar todavía más su odio, la hija de ese hombre se ha convertido en la principal culpable de la muerte de su hermano pequeño, la única familia que le quedaba a Derek.
Dominado por la sed de venganza Derek decide enamorar a la asesina de su hermano para después casarse con ella y destruirla junto con su familia orquestando la peor de las mentiras. Lo que Derek no se imagina es que el verdadero enemigo es otro y que Ava Hoffman, su odiada esposa, es una persona inocente en toda esta historia.
¿Qué pasará cuando Ava descubra que el hombre que duerme a su lado es su mayor enemigo? …¿Será Derek capaz de cumplir con su venganza o terminará enamorado de la asesina de su propio hermano?... Derek entenderá que el amor no lo perdona todo, mucho menos cuando lo utilizan para hacer daño y destruir.
El enigma del millonario

El enigma del millonario

37.9k Vistas · Completado · Ginya Les
Arya Harley accede a un acuerdo millonario con Ayden Emory, un magnate de Nueva York, a cambio tendrán un hijo y una relación ficticia, pero con la regla inquebrantable de no tocarlo ni enamorarse. ¿Descubrirá este enigma que rodea al millonario?
"¿Eres virgen?" preguntó Ayden, y Arya casi escupió su bebida.
"Quiero decir, ¿cuenta si he usado un vibrador?", respondió ella mientras notaba cómo Ayden trataba de tragar con fuerza su agua.
"¿Cuántas parejas sexuales has tenido?", preguntó Ayden con seriedad.
"Bueno, solo he tenido un par de consoladores. Resulta que los de látex son muy resistentes", respondió ella sonriendo.
Ayden se levantó molesto y rompió el buen humor de la habitación. "Esto no es un puto juego, señorita Arya", dijo amenazante el millonario. "Lárgate".
"No, espera, estaba bromeando", trató de aclarar Arya.
"He dicho que te largues, ¡fuera!" puntualizó Ayden cada palabra y golpeó la mesa.
Arya, que veía su única oportunidad destrozada, se arrepintió de haber bromeado como lo hizo. Nunca pensó que tendría tales consecuencias. Caminó desolada hacia la salida sin esperar nada, sin saber qué hacer ni a quién recurrir.
Mientras intentaba detener un taxi, un Aston Martin de color oscuro se detuvo delante de ella. Era Ayden Emory. "Sube", le pidió, pero ella lo ignoró.
"¿Eres siempre tan testaruda? Sube o no hay trato", insistió Ayden.
La esperanza de que no todo hubiera terminado se apoderó de ella, y subió al lujoso coche del millonario.
Embarazada de los Gemelos Genios del Alfa

Embarazada de los Gemelos Genios del Alfa

35.8k Vistas · Completado · Jane Above Story
Cuando Evelyn descubrió que su esposo había estado engañando a su hermana pequeña en su luna de miel, se rompió el corazón y terminó teniendo la mejor ONS con una desconocida sexy. 6 años después, Evelyn se convierte en madre soltera de gemelos geniales. Se ganan la vida para encontrar a su padre en el famoso Quiz Nation. Él a su beta: ¡Los chicos son míos! ¡Encuéntrala!
Contrato Evans

Contrato Evans

13.7k Vistas · Completado · Yaja Peinado
Sabrina está a un paso de ser doctora. Rodrigo obligado a un matrimonio para heredar un conglomerado. Los juegos del destino se encarga de cruzar sus caminos.
A ella le dará la oportunidad de terminar sus estudios y evitar la muerte de su padre y a él la posibilidad de encontrar con quién resolver el asunto de contraer nupcias.
De las decisiones que ellos tomen va a depender si el contrato se cumple o termine antes de tiempo.
El juego de Chase

El juego de Chase

47.6k Vistas · Completado · Eva Zahan
Huyendo del oscuro pasado de su vida, Sofia McCommer está decidida a empezar de cero y demostrar su valía a su familia uniéndose a la empresa familiar que está al borde de la quiebra.

Arrasado por la vida, Adrian T. Larsen, el poderoso imán empresarial, se ha convertido en un hombre con el que nadie quería cruzarse. Su corazón muerto solo está lleno de oscuridad, por lo que no sabe lo que es la bondad y siente un intenso odio por la palabra: amor.

Y luego viene el juego.

Un juego de ignorar al despiadado playboy que Sofía juega con sus amigos en un club los sábados por la noche. Las reglas eran simples: ignora al multimillonario, hiere su ego y sal. Pero no sabía que salir de las garras de un tigre herido no era algo fácil de hacer. Especialmente cuando el infame hombre de negocios Adrian Larsen estaba en juego aquí.

El destino los une cuando sus caminos chocan entre sí más de lo que Sofia esperaba, cuando el poderoso multimillonario irrumpe en su vida, las chispas y el deseo comienzan a poner a prueba su resistencia. Pero tiene que alejarlo y mantener su corazón cerrado para mantener a ambos a salvo de las peligrosas sombras de su pasado. El oscuro pasado que siempre estuvo al acecho.

¿Pero puede hacerlo cuando el diablo ya ha puesto sus ojos en ella? Ha jugado un juego y ahora tiene que enfrentarse a las consecuencias.

Porque cuando se burlan de un depredador, se supone que lo persigue...
Mi padrino es mi Sugar Daddy

Mi padrino es mi Sugar Daddy

35.6k Vistas · En curso · Wendy Ramirez
Hace tres años, Alaric se alejó.
Después de un romance vertiginoso y ardiente, el mejor amigo de mi padre me rompió el corazón.
Me dijo que las cosas eran demasiado complicadas. Desordenadas. Incorrectas.
Que nunca podríamos estar juntos.
Sabía que me amaba, pero el miedo a arruinar a nuestra familia era demasiado grande.
Con demasiado en juego, sacrificó nuestros corazones y lo terminó.

Ahora ha vuelto y todavía me desea.
Todavía me ama.

Pero ahora… estoy comprometida con otro hombre.