NovelaGO
Destinos errantes

Destinos errantes

Nancy Rdz · Completado · 173.3k Palabras

829
Tendencia
1.1k
Vistas
9
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Emilia Díaz es una atrapada en una vida que nunca pidió. Sus padres se divorciaron cuando tenía ocho años, y tras años de batallas legales, su madre se casó con un hombre poderoso que, con sus influencias, logró obtener la custodia exclusiva de Emilia, dejando a su padre con el derecho de verla solo una semana al año. Aunque vive en una mansión rodeada de lujos y comodidades, Emilia sufre la soledad y el rechazo en carne propia: su padrastro, un hombre controlador y cruel, no pierde la oportunidad para menospreciarla.
Buscando un escape de esta vida vacía, Emilia encuentra un inesperado refugio en Esteban Cazares, un compañero de instituto e hijo de un importante magnate. La relación parece ser lo único que da sentido a sus días, y además, se convierte en una ventaja para su padrastro, quien ve en la unión de ambos una posible alianza estratégica que consolidaría sus ambiciones empresariales. Sin embargo, todo se derrumba cuando Emilia descubre que Esteban la engaña, rompiéndole el corazón. En un acto de rebeldía y en busca de consuelo, Emilia decide vengarse a su manera. Una noche, en un bar, conoce a un misterioso hombre joven que, al igual que ella, parece necesitar escapar de sus propios demonios. Lo que comenzó como una noche de pasión sin ataduras, pronto se transforma en una conexión inesperada... hasta que ambos descubren la cruda verdad: él es Álvaro Duarte, su hermanastro mayor.
Álvaro, quien llevaba casi una década estudiando en el extranjero, ha regresado para involucrarse en la empresa familiar, lo que lo lleva a vivir bajo el mismo techo que Emilia. Ahora, la joven deberá lidiar con la tensión de convivir con alguien que conoce su vulnerabilidad más íntima y que, al mismo tiempo, parece despertar sentimientos nuevos y complejos.

Capítulo 1

Álvaro Duarte

—¿A dónde lo llevo, joven? —preguntó el taxista del aeropuerto, con un dejo de curiosidad en la voz.

—A la residencia de los Duarte, al norte, por favor. —Mi tono era firme y seguro. No hacía falta entrar en detalles; mi apellido hablaba por sí solo. Mi padre era un nombre conocido en la ciudad, propietario de una fábrica de asientos para automóviles que abastecía a Industrias Cazares, una de las empresas más importantes del país.

Era mi primera vez en la Capital después de diez largos años viviendo en el extranjero. Me sentía extraño, como si un vacío emocional se hubiese instalado en mi pecho. Si hubiese sido por mí, nunca habría regresado, pero mi padre fue insistente. Me recordó, una y otra vez, que la educación que me dio no era para que trabajara en una empresa extranjera, sino para que regresara a apoyar el negocio familiar.

Miré por la ventana del taxi, dejando que los recuerdos me asaltaran. Tenía quince años cuando mi madre falleció. Seis meses después, mi padre cometió el descaro de llevar a casa a una mujer que pronto se convirtió en su esposa. El rencor todavía me quemaba por dentro. Él parecía haber encontrado la felicidad mientras mi hermana Mara y yo nos ahogábamos en el dolor de haber perdido a nuestra madre.

Cerré los ojos y tragué saliva. Aún sentía el peso del recuerdo de ella: una mujer cariñosa y entregada. Su ausencia era una herida que nunca terminaba de cerrar. A veces me preguntaba si alguna vez podría superarla.

Damiana Torres. Su nombre me provocaba un sabor amargo en la boca. Había sido la secretaria de mi padre cuando mi madre falleció. Ahora, al ser mayor, no podía evitar pensar que su relación había comenzado mucho antes. Ese pensamiento me corroía por dentro. Fue por ella que le pedí a mi padre que me enviara al extranjero. No soportaba verla ocupar el lugar de mi madre, adueñándose de todo como si le perteneciera.

Damiana tenía una hija, Emilia. Nunca podré olvidar cómo me miraba. Sus ojos oscuros eran insondables, como la noche misma. Recuerdo cómo sus mejillas se sonrojaban con el frío, haciendo que su piel pareciera más pálida y etérea. Inspiré hondo, intentando calmar la tensión en mi espalda. Sabía que pronto tendría que volver a verlas, y no habría forma de evitar su cercanía.

Mis años en el extranjero habían sido un refugio. Terminar el instituto en North Houston Early College, en Texas, me permitió alejarme del caos de mi familia. Luego me mudé a Berkeley para estudiar negocios internacionales en la Universidad de California. Aquellos fueron buenos tiempos: fiestas de la facultad, chicas, amigos… una vida de libertad y soledad que aprendí a amar. Después de graduarme, trabajé en varias empresas, forjando mi propio camino.

Y sin embargo, aquí estaba, de regreso en la Capital. Había accedido porque mi objetivo era claro, aprender a manejar la fábrica que, en realidad, ni siquiera era de mi padre. Todo lo que teníamos pertenecía a mi madre. Cuando se casaron, él era apenas un empleado más en la empresa de mi abuelo. Pero cuando surgío una oportunidad irrechazable, mi abuelo confió en mi madre, cediéndole la empresa. Ella, joven y recién casada, creyó en la promesa de un futuro compartido.

Hace unos días, mi hermana Mara me dio una noticia que me dejó intrigado. Resulta que mi hermanastra Emilia estaba de novia con el hijo de uno de los magnates más ricos del país. Irónicamente, ese hombre era el mismo con quien mi padre había hecho negocios durante años, el dueño de Industrias Cazares.

La ironía era tan amarga como dulce. Si algo había aprendido en mi vida era que las coincidencias no existían. Todo formaba parte de un juego calculado.

No pienso permitir que nadie se quede con lo que por derecho me pertenece. Necesitaba descubrir cuáles eran las verdaderas intenciones de mi padre con la familia Cazares.

La casa de mis padres estaba ubicada en un sector exclusivo al norte de la ciudad. Cuando me mudé al extranjero, no había mucho alrededor, y el acceso era únicamente por auto. Ahora, diez años después, todo había cambiado. Nuevos caminos y accesos se habían construido, como si el tiempo hubiera decidido remodelar los recuerdos de mi infancia.

Recorrimos la larga carretera hasta llegar a aquella curva familiar. Ahí estaba el arco de acceso al fraccionamiento, con letras imponentes que leían: "El Campanario". El paisaje era diferente, pero no lo suficiente como para borrar los ecos del pasado.

Eran aproximadamente las seis de la tarde cuando llegué a la casa. Una construcción de estilo contemporáneo que parecía más fría y ajena de lo que recordaba. Toqué el timbre, y el ama de llaves apareció al otro lado. Al principio no me reconoció, pero bastó con decir mi nombre para que me abriera la puerta de inmediato.

Al cruzar el umbral, viejos recuerdos de mi infancia me asaltaron, cada uno de ellos impregnado de la presencia de mi madre. Todo parecía tan distante ahora, como si esa parte de mi vida perteneciera a otra persona.

—¡Álvaro! Pero qué sorpresa, hubieras avisado que venías —dijo esa voz que siempre lograba irritarme. Damiana Torres, mi madrastra, me observaba con su eterna sonrisa fingida. Su tono era cálido, pero sus palabras estaban impregnadas de hipocresía. Desde siempre había tratado de minimizarme a mí y a mi hermana.

—¿Habría hecho alguna diferencia? Ya estoy aquí —respondí con un tono despectivo que no me molesté en ocultar.

—Claro que no. Me alegra verte. Tu padre estará encantado —replicó, acercándose para darme un abrazo que sentí tan falso como ella misma.

Por fuera, Damiana aparentaba alegría al verme, pero su mirada la delataba. Sabía que mi llegada no le agradaba en absoluto. Mientras esperaba que mi padre apareciera, dediqué unos segundos a observarla. Rondaba los cuarenta y tantos, aunque las cirugías y tratamientos caros le ayudaban a aparentar menos. Su melena castaña clara, siempre perfectamente arreglada, y sus facciones afiladas eran un recordatorio constante de su obsesión por mantener una apariencia impecable. Su silueta delgada no hacía más que confirmar que, para ella, las apariencias eran lo único importante. Era el tipo de mujer que no trabaja, pero vive cómodamente gracias al dinero de otros.

—¡Hijo, qué sorpresa tenerte aquí! —exclamó mi padre mientras entraba en la sala. Su voz resonó con una calidez genuina que contrastaba con la frialdad de Damiana. Me dio un abrazo que, aunque torpe, llevaba la carga de los años que habíamos estado separados. El tiempo no había pasado en vano; las canas comenzaban a dominar su cabello oscuro.

Pasamos un largo rato conversando. Le expliqué que mi regreso a la Capital era definitivo y que estaba dispuesto a quedarme para apoyarlo en la empresa familiar. Su reacción fue positiva, como si mi decisión fuera justo lo que había estado esperando.

—Estoy seguro de que será lo mejor para todos —dijo mi padre con una sonrisa de satisfacción. Luego, con tono serio, comenzó a hablarme de sus planes para Emilia, mi hermanastra.

Según él, la intención era casarla con el hijo de Ernesto Cazares. Este matrimonio, según sus cálculos, nos traería enormes beneficios. Nuestra empresa era uno de los principales proveedores de asientos para autos, e Industrias Cazares se encargaba de armar el interior de varios modelos. En los últimos años, esa empresa se había convertido en una industria gigante, y pronto lanzarían su propio modelo de auto. Unirnos a ellos, al parecer, era un movimiento estratégico.

—Emilia es… complicada. Una rebelde sin causa —continuó mi padre—. Tuvimos que presionarla para que aceptara al hijo de Ernesto, pero al final cedió. Aun así, necesito que estés atento. Tal vez, si te portas bien con ella, puedas convencerla de que haga lo correcto. Yo no tengo tanta paciencia.

Sus palabras me dejaron pensando. Tal vez sería útil acercarme a Emilia, pero no porque quisiera ayudar a mi padre. Había mucho en juego, y yo no estaba dispuesto a quedarme al margen.

Una vez instalado en mi habitación, le envié un mensaje a un amigo del Instituto invitándolo a beber algo. Creí que estaría bien ver a alguien conocido y ponerme al tanto de lo que había hecho en los últimos años de su vida. Quedamos a las diez en un bar famoso de la ciudad. Apenas eran las nueve, pero después de la plática con mi padre y el sabor áspero del whisky que me ofreció, solo logré abrir mi apetito por unos tragos. Decidí salir temprano para irme ambientando mientras Gael llegaba al bar.

El bar donde habíamos quedado era tranquilo. Había mesas ocupadas por personas bebiendo y comiendo. Como iba solo, no vi el caso de pedir una mesa; me senté en una de las sillas de la barra y ordené un whisky. Mientras lo traían, observé a mi alrededor. Fue entonces cuando la vi. Aquella chica de piel pálida y cabello teñido de un rojo intenso. Sus labios, del mismo color, destacaban de una forma irresistible. Su belleza era increíblemente tentadora, casi como una manzana prohibida. La miré por unos instantes; ella me recordaba a alguien... Mi boca se llenó de saliva al evocarla, y me maldije por ello.

En un instante, la chica notó mi mirada. Le dediqué una sonrisa divertida, y cuando me devolvió el saludo con una tierna sonrisa, supe que tenía que acercarme. Bajé de la silla con paso seguro y caminé hasta donde estaba sentada. Para mi fortuna, el banco a su lado estaba vacío.

—¿Cómo te llamas? —pregunté, posando la mirada en sus labios carmín.

—Emma —respondió ella. Luego añadió—: ¿Y tú cómo te llamas?

¿Emma? Pensé. Hasta su nombre era similar... La observé de pies a cabeza. No podía ser ella, aunque el recuerdo de su rostro era vago. No, no podía ser, porque Damiana jamás permitiría que su hija se vistiera con una falda de cuero, medias, botas altas y transparencias negras.

—Emmanuel —le respondí. Estaba embelesado por la frescura de su piel. Sin evitarlo y con toda intención, rocé con mis dedos su hombro descubierto, bajando lentamente hasta su codo. Pronto me di cuenta de que había sido un completo estúpido al inventar ese nombre. Emmanuel era casi idéntico al suyo, aunque no planeaba decirle el verdadero. Esta chica me provocaba un deseo tan intenso que no podía ignorarlo. A lo mucho, esto sería solo una aventura de una noche, claro, siempre que ella lo permitiera

—¿Vienes sola? —pregunté.

—Sí. ¿Y tú?

Perfecto, pensé. Esto sería más fácil de lo que creía.

—Espero a un amigo, pero tal vez pueda verlo otro día. Ahora estoy ocupado admirando la belleza de una hermosa dama —dije, notando cómo mis palabras intencionadas lograron el efecto deseado. Sus mejillas se tiñeron de un rojo intenso, provocándome una oleada de placer.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

La Reina Lunar

La Reina Lunar

59.5k Vistas · Completado · Netty Writes
Lyric nunca fue débil; solo estaba desprotegida. Traicionada por su propia sangre, torturada y dejada a morir, sobrevive lo suficiente para despertar a la verdad de quién es: la hija renacida de la Diosa de la Luna y la loba más poderosa que existe.

Cole, su pareja destinada, permanece a su lado mientras ella regresa a una manada que le falló. Lyric no busca caos ni crueldad; busca justicia. Cada herida que le infligieron tendrá respuesta. Cada traición se pagará.

A medida que los enemigos caen y el destino se revela, Lyric se alza como Reina Lunar, decidida a proteger a los inocentes y castigar a los culpables. Esta no es una historia de oscuridad devorando a una chica; es la historia de una mujer recuperando su poder.

Un romance de hombres lobo crudo y emotivo, lleno de venganza, destino y un amor inquebrantable.
La segunda oportunidad del multimillonario

La segunda oportunidad del multimillonario

1.2m Vistas · Completado · Nia Kas
McKenzie Peirce oculta su pasado por una razón. Se avergüenza de ello y no quiere que salga a la luz. Su salvador pertenecía a una de las familias más ricas de Ardwell. Aceptó casarse con el nieto de su salvador, que era frío y distante. Poco a poco Dimitri se va abriendo y McKenzie también. Justo cuando pensaba que podía confiar en él, una tercera persona entra en sus vidas e incomoda a McKenzie.
Jasmine Dupree, su mejor amiga y empleada, siempre ha estado enamorada de Dimitri sin que él lo sepa. Su mejor amigo Grayson Paul y Dimitri no tienen idea de que el regreso de su mejor amigo acabaría con su matrimonio.
McKenzie es acusado de traicionar a Dimitri y expulsado solo para aparecer cinco años después como médico para salvar la vida de su mejor amigo Grayson.
McKenzie intenta mantenerse alejado, promete mantenerse alejado de Dimitri. CINCO años y todavía la odiaba por traicionarlo, sin embargo, salen a la luz nuevos detalles que hacen que Dimitri dude de sus acusaciones de hace cinco años.
Jasmine ve la oportunidad de meterse con McKenzie y lo hace, lo que Jasmine no sabe es que Dimitri todavía amaba a McKenzie y que ella seguía siendo su esposa. Nunca se divorció de ella a pesar de que McKenzie firmó los papeles.
Cuando Dimitri descubre que estaba equivocado, sintió repulsión por la forma en que la trató y comenzó a volver con ella. McKenzie Peirce, por otro lado, no tiene idea de que se le daría una segunda oportunidad de enamorarse. con el hombre que siempre ha amado.
Con su mejor amigo y su familia además de él, tiene la intención de recuperar a McKenzie, sin embargo, mientras intentan hacer que su matrimonio de segunda oportunidad funcione, se están gestando problemas. Jasmine se niega a darse por vencida con Dimitri.
La Pareja Prohibida del Rey Alfa

La Pareja Prohibida del Rey Alfa

12.4k Vistas · Completado · Kilimo
—De rodillas, su alteza… —gimió Luciano al oír mis palabras. Me mordí los labios de forma seductora; podía ver la lujuria y la necesidad en sus ojos.

—¡Maldita sea! ¡Mocosa malcriada! —maldijo entre dientes y me agarró del cabello con brusquedad, pero con cuidado, y luego lo deslizó dentro de mi boca…


Hazel tenía todo lo que una mujer podría desear: un esposo amoroso y atento, un hogar feliz y todo el poder en la palma de su mano.

Sin embargo, su vida de ensueño se convierte en una pesadilla cuando su esposo encuentra a su pareja destinada. Traicionada y destrozada, Hazel intenta liberarse de las cadenas del destino, pero le resulta difícil por los lazos que la atan a su esposo.

Como si que el esposo de Hazel encontrara a su pareja destinada no fuera suficiente castigo de la diosa, su manada fue atacada y ella fue tomada por el despiadado príncipe licántropo como su cautiva.

Luciano, el príncipe licántropo que se aferra con firmeza a las reglas de su reino, codicia la belleza de Hazel y no puede evitar el fuego que se enciende dentro de él.

¿Qué sucede cuando se revela el secreto del pasado que amenaza la vida tanto de Hazel como del príncipe? ¿Será su amor lo bastante fuerte para mantenerlos unidos o los consumirá la ira, la traición y el dolor?
Renacimiento: Actriz Estrella

Renacimiento: Actriz Estrella

53.8k Vistas · Completado · Olivia
Yo era huérfano, y cuando cumplí doce años, mis padres me encontraron. Pensé que finalmente podría escapar de mi sufrimiento y experimentar la calidez de un hogar y el amor de unos padres. Para encajar, hice todo lo posible por complacer y servir a mi familia.

Pero lo que nunca esperé fue que la razón por la que me buscaron era para mi médula ósea... ¡Querían usarla para salvar a otra persona!

Mi corazón se rompió. ¿Cómo podían ser tan crueles unos padres?

Desilusionado con el mundo, caí del balcón y morí.

Pero para mi sorpresa, ¡renací!

Esta vez, ¡viviría para mí mismo! ¡Aquellos que me habían hecho daño pagarían el precio!
Tentación Italiana

Tentación Italiana

34.3k Vistas · Completado · Luz Torres
El ser humano tiene la tendencia de, entre más prohibido, más tentador y excitante se vuelve y Leandro Licciardi lo era.
Con su sola presencia erizaba cada parte de mi cuerpo, era un hombre imponente con una mirada que hacía desde mojar mis bragas, a hacerme temblar de puro miedo, todo de él emanaba peligro y sexo, mucho sexo.
Él era el pecado hecho persona y yo solo una simple mortal que cayó en tentación. Soy Nicole Davis y esta es mi historia.
La novia de una noche de Alpha

La novia de una noche de Alpha

11.2k Vistas · Completado · Caroline Above Story
Cuando desperté, el cuerpo de mi madre estaba frío. El color se había desvanecido de sus ojos entreabiertos, y no veía señales de vida.
Mi padre me dijo que ella había bebido veneno a propósito para matarse.
Pero eso era una mentira.
Mi madre nunca se suicidaría; nunca me dejaría.
Esa noche me aprisionó.
—No fue un error.
—¿De qué estás hablando, Jonathan? —le pregunté.
—Arina, eres mi compañera. Naciste para ser mi luna —dijo. Su rostro no mostraba signos de humor.
—No nací para ser la luna de nadie —le respondí.
—Arina, te amo... —habló suavemente, aún mirándome a los ojos. Podía sentir al lobo en mí agitándose; algo que nunca había sentido antes. Ella estaba despertando; el fuego que ardía tan profundamente dentro de mí comenzaba a avivarse.
—¿Amor? —me escuché decir. —No existe tal cosa como el amor... —Después de todo lo que sabía sobre el "amor", lo que mi madre pasó cuando se casó con mi padre, el amor no existía.
—Dame una oportunidad para demostrarte que estás equivocada. Cásate conmigo.

####ADVERTENCIA Esta historia contendrá: Contenido Sexual Explícito, Lenguaje Fuerte y Escenas de Violencia Doméstica que pueden ser desencadenantes. Solo para adultos.#########
Tango con el corazón del Alfa

Tango con el corazón del Alfa

1.8m Vistas · Completado · judels.lalita
«¿Quién es ella?» Pregunté, sintiendo que se me salían las lágrimas en los ojos.
«La conoció en el campo de entrenamiento de Alpha», dijo. «Ella es la pretendiente perfecta para él. Anoche nevó, lo que indica que su lobo está contento con su elección».
Mi corazón se hundió y las lágrimas corrieron por mis mejillas.
Alexander se llevó mi inocencia anoche, y ahora está tomando esa cosa de su oficina como su Luna.


Emily se convirtió en el hazmerreír de la manada cuando cumplió 18 años y nunca esperó que el hijo del Alfa fuera su compañero.
Después de una noche de amor apasionado, Emily descubre que su pareja ha elegido a su pareja. Con el corazón roto y humillado, desaparece de la manada.
Ahora, cinco años después, Emily es una respetada guerrera de alto rango en el ejército del rey Alfa.
Cuando su mejor amiga la invita a una noche de música y risas, no espera encontrarse con su pareja.
¿Su pareja se dará cuenta de que es ella?
¿La perseguirá y, sobre todo, Emily podrá mantener sus secretos a salvo?
Venganza de la Luna Abandonada

Venganza de la Luna Abandonada

219.6k Vistas · Completado · Sherry
—Qué considerado.

—Bella. —El tono de Ethan cambió, adquiriendo ese filo de advertencia que yo conocía demasiado bien—. Faye está vulnerable en este momento. Está aterrada de que la resientas, de que esto divida a la manada. Lo último que quiere es que este bebé se interponga entre nosotros.

—Entonces no debiste hacerlo. —Sostuve su mirada de frente, dejando que viera el hielo en la mía—. Vuelve con tu hijo.

—Por el amor de Dios. —Se pasó una mano por el cabello—. ¿Cuántas veces…? Fue inseminación artificial. Usaron mi esperma, sí, pero Faye y yo nunca…

Bella soltó un resoplido frío. Qué mentiras tan descaradas. Su compañero había tenido una aventura con la pareja de su hermano, y toda su familia ayudó a echarla sin nada, solo para abrirle paso a la amante y que ocupara el lugar que le correspondía. Pobre idiota… creía que ella era solo una hija adoptiva no deseada, fácil de desechar y controlar. Nunca supo que la genio informática que había estado buscando era su propia Luna.

Como se había manchado a sí mismo, Bella había terminado con él. Lo rechazó y recuperó lo que era suyo, ascendiendo hasta lo más alto con la ayuda de Victor, quien había estado secretamente enamorado de ella durante años.

Cuando Ethan intentó recuperarla:

—No quieres que nuestro hijo crezca sin padre.

Bella sonrió con burla.

—El padre del niño no eres tú.
El CEO Sobre Mi Escritorio

El CEO Sobre Mi Escritorio

1.1m Vistas · Completado · McKenzie Shinabery
—Crees que ella te necesita —dice él.

—Sé que sí.

—¿Y si no quiere este tipo de protección?

—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.

—¿Y si el mundo arde?

Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.

—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.

No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.

Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.

Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.

Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.

Hasta que empezó a observarme.

Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.

Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.

Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.

Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
La Novia Sustituta

La Novia Sustituta

2.6k Vistas · Completado · Fireheart.
En un reino donde el poder dicta el destino, Ariadna, una vez esclava, una ostayak, ahora una doncella repentinamente elevada a una posición de privilegio, tiene que navegar en un nuevo mundo. Cuando su señora muere de manera prematura, Ariadna se ve empujada a un rol que nunca imaginó: la novia sustituta del Príncipe Alfa Rowan, lisiado, con quien nadie quiere estar encadenado.

Atrapada en una red de intriga y engaño, Ariadna navega por la política cortesana y secretos peligrosos, todo mientras oculta su propio amor por el Príncipe Alfa Rowan. El Príncipe Alfa Rowan, el príncipe rechazado y deshonrado que ha sido apartado desde que quedó lisiado, nunca ha abierto su corazón antes. Cuando la suave y cariñosa Ariadna llega para cuidarlo y devolverle la salud, un romance apasionado y prohibido florece entre ellos.

Ahora la novia sustituta se ha convertido en una amenaza y con cada reconocimiento que recibe, su secreto amenaza con derrumbarlo todo.
La historia de Reckless Renegades Viper y Pixie

La historia de Reckless Renegades Viper y Pixie

37.6k Vistas · En curso · Catherine Thompson
Soy Viper. Una noche tuve una aventura de borrachos. O eso pensaba hasta que me entregaron los papeles del divorcio después de una reunión que salió mal y mi esposa era la cliente potencial. Esa reunión casi destruyó mi club porque fui un tonto. Tengo dos opciones: firmar los papeles y dejar que se vaya para siempre, pero también corrijo mis errores. O trabajar duro para corregir mis errores y hacer que mi esposa se enamore de mí. Elegí la opción dos. Pero hay alguien más que quiere a mi esposa para él. Arreglaré mi club y haré que mi esposa y este otro tío se mantengan alejados de mi camino. No voy a parar hasta conseguir lo que es mío.
Soy Sabine, todos me llaman Pixie por mi talla. Mido poco más de un metro y medio. Cometí el error y me casé con un hombre al que apenas conocía durante un fin de semana de diversión. Me dejó a la mañana siguiente y no lo vi durante meses hasta que fui a una reunión sobre la contratación de un guardaespaldas con los Reckless Renegades. Imagina mi sorpresa cuando veo a mi marido perdido hace mucho tiempo con una zorra en el brazo. Lo despedí y le pedí que entregara los periódicos la semana siguiente. Dejé todo lo que tuviera que ver con el club. Negocios, amigos, lo que sea. No iban a dejar que se burlaran de mí. Me dejó, así que debió firmar y dejarme seguir con mi vida. Soy un campeón de patinaje sobre hielo pero necesito más. Quiero amor y una familia propia. Creí que lo había encontrado. Caray, me equivoqué. Ahora ha vuelto y dice que quiere ganarse mi corazón.
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera

Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera

199.1k Vistas · Completado · Gloria Fox
Hace un mes antes de mi boda, quemé el vestido que había pasado un año haciendo con mis propias manos.
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.