
El alfa es mi mascota
Valkyria Wolf · Completado · 104.5k Palabras
Introducción
Años después.
Selena, una chica graduada de veterinaria que no recuerda su pasado llega a un pueblo, donde encuentra a un lobo enorme en la esquina de su clínica a punto de morir, y después de salvarlo y tras la insistencia de este decide adoptarlo. Sin saber que ahora... el alfa es su mascota... su mate.
Capítulo 1
Lord, alfa de la Manada Luna abrió la boca soltando un leve jadeo. La sangre se escurría por sus colmillos y manchaba la nieve debajo de sus patas. A su lado el cuerpo de su presa se hallaba ya sin vida. Su pecho se infló de satisfacción. Definitivamente era el mejor de su manada. No por gusto era el alfa. No importaba el tamaño del animal que se le enfrentase, no eran rival para él.
Se sacudió quitando la nieve espesa de su espeso pelaje marrón. Acto seguido alzó la cabeza y aulló. No pasaron muchos minutos para que tres lobos aparecieron en su rango de visión, al detenerse eran más pequeños que él en tamaño más no es corpulencia. Lord se había encargado de un estricto programa de entrenamiento para todos los miembros de su manada.
Sus terrenos eran amplios y el ataque de invasores era inminente, cada integrante debía ser capaz de protegerse con facilidad, incluido los cachorros.
-Alfa- Senas, su beta de detuvo haciendo una inclinación con la cabeza.
-Llévenselo- ordenó Lord con voz plana y llena de autoridad.
No tenía que decir nada más. Para él solo había dos caminos, que le hicieran caso o morir al ignorarlo. Era el alfa absoluto de su manada, no permitiría la desobediencia, eso había mantenido a flote a la manada por casi 200 años. Y lo haría por muchos años más.
Senas asintió y con un movimiento de la cabeza los dos lobos detrás de él se encargaron de morder por cada lado al enorme animal muerto que formaría parte de la cena de ese día y comenzaron a arrastrarlo de vuelta a la mansión. El beta caminó detrás de su alfa son decir nada. Sabía que el lobo mayor estaba de un humor bastante versátil últimamente, pero cuando mataba… por muy orgullos estuviera de su hazaña, todavía el instinto quedaba despierto y su cuello podría ser el próximo sino tenía cuidado.
Senas lo conocía de años. Eran amigos de cachorros. Lord habia destacado por encima de los demás lobos aun con solo meses y aun siendo muy joven se había ganado el lugar de alfa de su manada. Él lo siguió fielmente como beta sin nunca cuestionar nada, su alfa era alguien al que no se le podía discutir. Cuando quería algo, simplemente era suyo y si se le resistía, su destino era desaparecer.
Avanzaron varios metros en medio del bosque, perlado de blanco por la nieve, cuando un sonido antinatural para ellos llegó a sus oídos. El cuerpo entero de Lord se tensó y gruñó tan fuerte que sus acompañantes retrocedieron un paso.
Si había algo que molestaba realmente al alfa era que entraran a sus terrenos sin su permiso… y el olor que llegaba a ellos por la suave y helada brisa era de… humanos.
Lord giró su cuerpo a la fuente del olor con los ojos inyectados en sangre, con la intención de acabar con ellos. Odiaba a los humanos, eran seres despreciables y que no respetaban. Por lo que si entraban a sus terrenos solo les quedaba morir. Ya bastante tenía que soportar que muchos de ellos se hubieran asentado en un pueblo a orillas de sus terrenos.
Con el lobo erizado y gruñendo comenzó a caminar hacia los invasores. Senas les hizo seña a los otros dos que no se movieran y él siguió a su alfa con una distancia prudente en caso que la situación se complicara. No habían avanzado mucho cuando el olor se hizo más fuerte y los humanos fueron visibles, pero algo no estaba bien.
Lord pegó las orejas a su cabeza en alerta y se acercó a los bultos en medio de la nieve que estaban medianamente enterrados en esta. El sonido salía de ellos, aunque no se movieran. El alfa se acercó cada vez más, con cautela, sintiendo que su pecho palpitaba de forma extraña mientras más cerca estaba. Eso lo hizo apretar los dientes.
Solo cuando estuvo junto a aquellos bultos de tela pudo escuchar el sonido con más claridad. Era intermitente, a veces alto, a veces bajo, se apagaba, volvía, así como el pequeño movimiento en medio de lo que parecían dos cuerpos durmientes en medio de la nieve. Lo que no estaban precisamente durmiendo.
-Están muertos alfa- declaró Sena repasando uno de los dos cuerpos descubriendo la cabeza de uno, corriendo la tela de la capucha de piel mostrando sus rostros ya de color violeta y totalmente tiesos- Deben haber muerto hace unas horas.
Mas Lord no lo escuchaba. Sus ojos estaban fijos en aquel pequeño cuerpo que se movía en medio de aquellos dos más grandes sin vida. Una manito pequeña y casi azulada se dejó ver ante este sacudirse corriendo la tela. Y otra vez ese sonido, como si estuviera llorando.
-Alfa… es un cachorro humano, está aún vivo- Senas dijo con voz plana. Lo más probable era que su alfa lo eliminara como todos los humanos que se cruzaban en el camino. Se preguntaba como era que había sobrevivido, quizás era debido al calor que le habían dado sus padres antes de quedar congelados- ¿Alfa?- se preocupó cuando no lo vio moverse.
Lord no podía mover ni siquiera un pelo de su cuerpo. Allí, tan cerca, aquel sonido, aquel olor que se mezclaba con otros más desagradables. Acaso…
Ordenó a cada músculo de su cuerpo moverse y avanzó unos pasos poniendo sus patas entre los cuerpos y bajando su nariz hasta la pequeña manito. Esta se movió y cuando lo tocó su cuerpo se estremeció completamente, y no por lo helada que estaba, haciéndolo abrir los ojos muy grandes.
-¿Alfa?- Senas se había dado cuenta que algo no estaba bien con él.
Lord tragó en seco, la sangre en su cuerpo palpitaba tanto que dolía y había algo removiéndose dentro de él. Con cuidado agarró la tela que cubría protectoramente al cachorro humano y tiró de este descubriéndolo. Y fue entonces que lo vio.
No, no era un simple cachorro humano que apenas debía tener un año. No era una simple niña con ojos muy azules llenos de lágrimas, que dejó de moverse y que lo enfocó con los orbes muy abiertos. El alfa no tenía que ver más, oír más, sentir más para saberlo.
Transformó su cuerpo lentamente hasta que este se alzó erguido en su más de 1,90. Su cabello chocolate oscuro y largo se ondeó sobre su ancha espalda desnuda, y sus músculos tensos, muy tensos. Los copos de nieve que caían sobre él, hacía un enorme contraste contra su piel ligeramente morena varios tonos más clara que su cabello y que le daba un toque exótico por encima de su manada.
Senas, al verlo lo copió aun sin comprender dejando que apareciera su piel blanca y su cabello rubio en ondas suaves. ¿Su alfa no mataría al cachorro humano? No comprendía. Lord era un lobo fácil de predecir… era muy básico, aunque impredecible en algunos momentos. Sin embargo, se impactó aún más cuando lo vio doblarse y agarrar al bebé entre sus brazos, acunándolo como si fuera algo muy frágil. Era tan pequeño en comparación con él que parecía que se quebraría en cualquier momento.
-¿Alfa… qué ocurre?- el beta estaba descolocado, nunca lo había visto actuar así, a menos que- Acaso…
-Senas- el alfa alzó su mirada que por primera vez no fue tan gélida como normalmente era, había un brillo inusual que estaba en ellos- Esta cachorra humana… es mi mate.
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