
El alpha es mi mate
jselvamolina709 · Completado · 103.0k Palabras
Introducción
Capítulo 1
Mi madre y yo habíamos vivido toda la vida en esta pequeña granja alejada del pueblo. Mirabas a tu alrededor y solo se veía pasto y carretera a lo lejos. Podría ser bueno para una persona que no le gusta socializar y quienes son alérgicos a las personas, pero para una adolescente como yo era todo lo contrario. Me la pasaba sola, mi madre casi ni se mantenía en casa. Por las noches tenía que estar entre dormida y despierta porque siempre vivía con el temor de que algún malhechor se metiera a la casa. La única que me hacía compañía era mi nana, el ama de llave, Dory. Mamá la dejaba a mi cargo mientras ella hacía sus viajes. La mañana del día de hoy era soleada, afuera se escuchaba el canto de uno que otro cuervo.
Desperté de buenos ánimos, estábamos casi a mitad del mes, las vacaciones de verano empezarían en unas semanas. Mis notas iban bien. En fin, estaba en mi momento neutro de la vida. Me duché mientras tarareaba una canción pegadiza de Shakira y cuando salí me sequé todo el cuerpo con una toalla. Mi mejor amiga Grace estaría esperándome en la entrada de la preparatoria para ir juntas a clases. Éramos inseparables desde niñas, aunque Grace era mucho más loca que yo, una rubia de piernas preciosas. Y yo pues... era yo: pelo alborotado que no hacía caso a ningún cepillo y cuando hacía calor era peor, mi cabello jamás se quedaba quieto. No sabía ni cómo acomodarlo cada mañana.
Cuando me terminé de vestir me hice una trenza desde arriba hasta llegar a la punta de mi pelo. Al menos así no parecía que me hubieran electrocutado. Tomé mi bolso, mi celular y bajé los escalones. En la cocina estaba Doty, sirviéndome el desayuno. Ella sabía que por las mañanas no comía mucho así que lo único que había en el plato era un huevo entero y rodajas de tomate al lado. Todo eso acompañado con un té de manzanilla con miel.
—Buenos días, Sasha, ¿dormiste bien?
—Sí, perfecta. —empecé a comer lo más rápido que podía. No quería llegar tarde, sentía que hoy sería un día genial. —¿Te quedaras hasta tarde hoy? —quise saber, porque si Doty se iba le diría a Grace que me acompañe a dormir. Mamá vendría hasta el fin de semana.
—Claro que sí, hasta que te duermas.
Me tomé el té de un sorbo y me puse de pie.
—Me tengo que ir, nos vemos en la noche.
—Que te vaya bien.
Salí de casa, el sol me abrazo cuando salí. A lo lejos se miraba ese extraño espantapájaros que mi padre había puesto hace algunos años, antes de que muriera. Igual no servía de nada porque los mismos pájaros se sentaban encima de ese hombre. Saqué las llaves de mi escarabajo, un Volkswagen en color crema. Ya estaba viejito pero jamás me dejaba abandonada. Me monté y arranqué.
Mi futuro me esperaba.
•
Grace estaba en la entrada, esperándome, cuando me ve me hace una seña de que me apure. Seguro me tendrá algún chisme o así. Ella siempre tiene noticias nuevas.
—¿Cuál es la prisa? —le pregunto cuando llego.
—¿Adivina que? Acaban de llegar varios chicos a la preparatoria y según estuve averiguando se quedarán aquí a estudiar el resto del año.
—¿Y eso qué tiene que ver conmigo? —elevé una ceja.
—¡Pues todo! Es nuestra oportunidad para no ir solas al baile de graduación. Y déjame decirte, Sasha, que están más que buenos —Grace me contaba y contaba sobre los chicos nuevos mientras íbamos caminando por los pasillos de la preparatoria.
—Hmm pues es tu momento —la medio empujé de broma. En eso la campanilla sonó.
—Ya te darás cuenta y me darás la razón.
Entramos a la clase de biología. Los alumnos apenas estaban entrando. Me llamó la atención un chico sentando al fondo del pasillo. Usaba un suéter negro, vaqueros negros y botas de militar. Su gorra le tapaba la parte de la cara así que no lo podía diferenciar. Una cosa era segura: jamás en la vida lo había visto por aquí. Mientras más entraban los chicos más caía en cuenta de que era uno de los nuevos que Grace me había mencionado. Como sintiendo mi mirada, el chico eleva lentamente la cabeza y su oscura mirada se queda fija en mi. Sus labios se encorvan en una media sonrisa.
—Tierra llamando a Sasha, siéntate —Grace me sacó de mi trance y aparté la mirada del chico. Me había provocado escalofríos esa mirada.
—Te lo dije —susurró Grace a mi lado—Ese solo es uno.
El profesor de biología entró de manera despreocupada. En sus manos traía un bolso y una enorme muñeca de plástico. Arrugué la cara cuando supe que ese tipo de muñecas la usaban los hombres para.... Eso. Lo que no entiendo es por que traía algo así. El maestro vestía de gimnasio, como si recién viniera del gym. Puso la muñeca frente a nosotros, dejando ver sus pechos dibujados y su boca en forma de O.
—Hoy hablaremos del sexo —dijo sin más.
—Aburrido —dijo alguien atrás.
—Todos están pequeños aún para tenerlo —nos señaló. Algunos se rieron, la verdad es que también quería hacerlo pero no lo haría. —La directora me ha pedido que los aconseje, ustedes van entrando a una etapa en donde se enamoran, hacen locuras por amor... —la voz del profesor parecía aburrida, como si hasta a él le pareciera aburrida la clase. En realidad todos sabíamos perfectamente lo que significaba la palabra sexo y estoy segura de que más de alguno sabe cómo hacerlo. Yo no, jamás he tenido novio, jamás me ha gustado alguien, jamás he dado un beso. Quizás sea deprimente, pero no sentir nada por nadie es liberador. Así no te lastiman.
—¿Saben lo que es un condón? —volvió a preguntar el maestro.
—Buhh —abucheó Grace.
La codeé en modo de reproche, no quería un reporte a estas alturas del mes.
—Parece que se aburre con mi clase, señorita Grace Cárdigan.
—¿Yo? Para nada, señor Johnson.
—Cambia de lugar, no quiero que mal influencies a Sasha.
—¿Qué? ¿Por qué, John? Vamos, ¿te di donas ayer? —Grace a veces era un poco imprudente.
—Atrás. Tu, el de gorra, ocupa el lugar de delante —demandó. Me tensé en el momento en que dijo el de gorra. Era el chico de atrás. No, que no se siente a la par mía, que no se siente a la par mía. Grace me codeó antes de irse, segundos después apareció el chico y se sentó a la par mía. Parecía un poco callado, no lo sé. De seguro ha de ser feo eso de ser el nuevo y no conocer a nadie. De repente quise hablarle, jamás he sido del tipo orgullosa.
—Hola. Soy Sasha —le sonreí. El me miró y sonrió también. Su sonrisa... provocó un cosquilleo en mi estómago. ¿Son... lombrices?
—Eso —dijo el maestro murándonos. Tuvo mi atención de nuevo—El primer amor, el primer encuentro, el primer roce, la primera mirada—creo que Johnson estaba un poco eufórico—Puede terminar en unos pequeños niños corriendo por ahí, pidiendo dinero para un helado, dejando pedazos de comida en todas partes, llorando y desvelándote por las madrugadas. Hay que tener cuidado, señor Paterson.
¿Paterson?
—En parejas tienen que escribir los pros y contras de contraer relaciones sexuales.
—Ya cásate, Johnson. —dijo alguien atrás.
—Es para mañana.
Busqué una hoja en blanco y un bolígrafo para empezar a escribir cosas de las cuales no tenía idea. Sin embargo había leído algunos libros de ciencias y con respecto a ciertas cosas que me contaba Grace... creo que tenía algo de material. Escribí Pros y Contras en la hoja, estaba tan concentrada en hacer buena letra que no me di cuenta cuando el chico de apellido Paterson me habló.
—¿Me prestas un boli?
Lo miré. Sus ojos... negros como la noche.
—Ah... seguro. —busqué un bolígrafo y se lo tendí. Cuando lo tomó su mano hizo electricidad con la mía. Separé mi mano de inmediato y volví a lo mío. Mi mente estaba en blanco, no tenía idea de lo que escribir. En Pros puse:
Complicidad.
Diversion.
Satisfacción.
No había experimentado ninguna de esas cosas pero sabía más o menos lo que las personas sentían cuando hacían ese acto.
—Diversión, ¿he?
La voz del chico me tomó desprevenida, haciendo que diera un pequeño brinco en mi lugar.
—¿Que haces? —tapé mi hoja con la mano—Es un trabajo individual.
—Corrección —dijo— Es un trabajo en parejas así que por ende me tienes que decir lo que escribiste.
Fruncí el ceño.
—Pero si ya lo leíste —rodé los ojos.
Escuché que rió a lo bajo.
—Pero me gustaría saber más sobre los pros, estoy seguro de que querría escribir más sobre eso.
—Para que sepas que no.
Miré su hoja, estaba casi llena en la columna donde iban los pros. Vaya, pues alguien parece que sí ha tenido mucha experiencia. En los contras casi no había nada.
—Déjame leer la tuya entonces —pedí.
Se encogió de hombros y me tendió la hoja. Cuando la tomé pude ver una pequeña marca en su dedo anular. Una marca roja, pequeña y no tan visible. Pero lo era para mi. Lo noté porque yo también tenía la misma marca, en el mismo dedo y en el mismo lugar.
Lo quedé viendo un tanto sorprendida.
—¿Te pasa algo? —sonrió. Al parecer le divertía verme dudar.
—No —negué con la cabeza y leí.
Pros:
Diversión.
Conquista.
Manipulación.
Deseo.
Sasha.
—¿Qué hace mi nombre en tu lista?
—Hmm no me di cuenta de a qué hora lo escribí.
—No te hagas el chistoso.
El chico tomó del pupitre una pulsera que siempre llevaba conmigo. Me la había dado mi padre.
—Qué bonita —dice—¿Por qué no te la pones?
—Contesta a mi pregunta.
—Ya te lo he dicho, he escuchado tu nombre y quise anotarlo para que no se me olvidara.
No me parecía muy convincente su respuesta.
—No te creo. Dame la pulsera.
—¿Como se dice? —la apartó de mi.
¿Acaso quiere que le diga por favor?
Estará loco.
—Paterson, dame la pulsera.
—Odio que me llamen por mi apellido.
—¿Entonces por qué lo usas? —lo reté con la mirada.
Sonrió de manera satisfecha.
—¿Te masturbas?
Los colores llegaron a mi cara.
—¿Qué? ¿Como se te ocurre? —me abaniqué con la hoja.
Se rió.
—Eres tan fácil de controlar.
La campana sonó.
—Te veo después —me dice, yéndose rápidamente por la puerta.
—¡Oye espera! —metí mis cosas y salí, pero ya iba lejos—¡Paterson!
El sólo se giró, me dio una media sonrisa enseñándome mi pulsera y se fue de la preparatoria.
—Bueno, parece que ha ido bien —Grace apareció en mi campo de visión. —Guapo, ¿no? Averigué con Johnson y se llama Tate.
Tate.
Pues tendría que encontrar a Tate quien sabe dónde para que me devuelva lo que es mío.
Últimos capítulos
#49 Capítulo 49 Epílogo: Los misterios de la noche
Última actualización: 6/30/2026#48 Capítulo 48 Entre el amor y el miedo
Última actualización: 6/30/2026#47 Capítulo 47 Lobos en el bosque
Última actualización: 6/30/2026#46 Capítulo 46 Supremo Alfa
Última actualización: 6/30/2026#45 Capítulo 45 Mi alma gemela
Última actualización: 6/30/2026#44 Capítulo 44 Malos sentimientos
Última actualización: 6/30/2026#43 Capítulo 43 Cada decisión es importante
Última actualización: 6/30/2026#42 Capítulo 42 No mires lo que hay en el bosque
Última actualización: 6/30/2026#41 Capítulo 41 Viajamos una vez más
Última actualización: 6/30/2026#40 Capítulo 40 Entre mi vida y la de mi Mate
Última actualización: 6/30/2026
Te podría gustar 😍
El Destino Errante de Lucky: Emparejada con un Rey Alfa
Wyatt sonrió y, por un momento, fue como si mi corazón hubiera saltado de mi pecho. Parecía una estrella de cine parada allí con el sol de la madrugada detrás de él. Su cabello castaño estaba peinado un poco más de lo habitual, con rizos más prominentes y estaba recogido y alejado de su rostro. Su barba, que por lo general se parecía más a una espesa barba en las mejillas y la barbilla, había crecido un poco más, y me preguntaba cómo no me había dado cuenta de eso esta mañana.
Fue entonces cuando me di cuenta de que no me permitía mirarlo más que unos instantes. Si lo hubiera hecho, me habría fijado en la manga llena de tatuajes que tenía en el brazo izquierdo, especialmente cuando estaba sin camisa esta mañana. O me habría dado cuenta de que sí, era sexy. Sí, era precioso. Pero también era bastante guapo y parecía tener un aire dulce...
Me quité ese pensamiento de la cabeza. Como alfa, ni siquiera saldría con una mujer cualquiera, y definitivamente no con una que leyera como un humano en lugar de un hombre lobo.
Wrenlee «Lucky» Jones quería mantener un perfil bajo. Demonios, su vida dependía de ello. Pero cuando cumplió 18 años y descubrió que un enamorado de ella desde hace mucho tiempo era en realidad su compañero hombre lobo predestinado, las cosas se complican rápidamente. En cuestión de semanas, es víctima de una antigua maldición y tiene que luchar tanto contra entidades mágicas como contra su testarudo y autoritario compañero, que resultó ser el Rey Alfa del Dominio de los Apalaches. Atrapada repentinamente entre el destino, el miedo y el amor, Wrenlee debe sortear la maldición que la rodea y tomar decisiones que no solo le costarán a ella... sino también a su pareja. (Libro introductorio a las novelas del Dominio de los Apalaches, narrado desde perspectivas alternas)
El juego de elegir Luna
—¿Cómo pudiste esconder a mi pequeña?! —dijo Nicholas.
—¿Perdón? ¡Ella no es tuya! —respondió Piper.
—¿Tuviste un hijo con alguien más justo después de que rompimos?! —exclamó Nicholas.
Reclamada por El Multimillonario
Su voz era fría, afilada como el acero.
—Espera… debe de haber un error.
—Firma los malditos papeles —dijo, con la voz baja y cortante como una navaja.
Tragué saliva.
Las amenazas de mi padre resonaron en mi mente: Si no lo haces, no volverás a ver a tu hijo.
Y firmé.
Elizabeth Harper nunca debió casarse con él. Él era peligro vestido con un traje a la medida, riqueza envuelta en silencio, poder oculto tras unos ojos azules y fríos.
Un error, una firma en la sala equivocada, y ahora está atada a Christian Reed, el despiadado multimillonario conocido por destruir imperios… incluido el de su propia sangre. Se suponía que debía ser invisible, obediente y desechable.
La Novia Reacia del Despiadado Jefe de la Mafia
La voz de Melo era baja, peligrosa, sus dedos se curvaban bajo su barbilla. —Firmaste la deuda de tu padre con tu nombre. Eso te hace mía.
Isabella lo miró a los ojos fríos y grises, negándose a apartar la vista. —Puedes poseer mi cuerpo, Melo Rossi —susurró—, pero nunca poseerás mi corazón.
Su sonrisa era lo suficientemente afilada como para cortar. —Eso lo veremos.
Cuando la deuda de su padre la ata a un despiadado jefe de la mafia, Isabella Bianchi se convierte en la esposa reacia de Carmelo Rossi, un hombre temido por su crueldad y deseado por su poder.
Atrapada en su mundo de peligro y tentación, Isabella lucha por mantener su corazón intacto. ¿Podrá escapar del hombre que posee su destino o caerá por el monstruo al que ha aprendido a temer?
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
Venganza Para Mamá: Los Pequeños Revoltosos Del Mafioso
Para los gemelos Elisa y Eliseo Dorantes, ver a Natalia matarse trabajando mientras el fantasma del desalojo la ahoga en llanto es insoportable. Al ejecutar la «Misión Mami Lágrimas Cero» para conseguir dinero, quedan atrapados en el fuego cruzado del crimen organizado. Ahí cara a cara con la muerte, se topan con el líder de la red: Collins Graterol.
Al reconocer a Collins como el hombre de la foto secreta que su madre guarda con dolor, la misión cambia radicalmente. Ya no quieren dinero; buscan venganza. Sedientos de cobrar cada noche de sufrimiento de Natalia, los pequeños genios declaran una guerra despiadada contra el imperio del capo.
A través de travesuras cómicas e inofensivas en apariencia, desestabilizan la organización de Collins. Cada vez que son acorralados, responden con excusas tan inocentes y lógicas que desarman a la mente más calculadora del inframundo.
Collins, un capo intocable, ve su mundo tambalearse sin sospechar que esos dos pequeños demonios son su propia sangre. Entre ataques de cárteles rivales y el implosivo reencuentro con Natalia —el único amor que jamás pudo olvidar, ahora cargado de resentimiento, deseo y secretos—, enfrentará la batalla más peligrosa de su vida. Una donde las balas no serán su mayor amenaza, sino la venganza implacable de sus propios hijos, cuya meta final es una sola: hacerlo llorar.
Guerreros de la luna azul
Después de la aventura: En brazos de un multimillonario
En mi cumpleaños, la llevó de vacaciones. En nuestro aniversario, la trajo a nuestra casa e hizo el amor con ella en nuestra cama...
Descorazonada, lo engañé para que firmara los papeles de divorcio.
George permaneció indiferente, convencido de que nunca lo dejaría.
Sus engaños continuaron hasta el día en que se finalizó el divorcio. Le lancé los papeles en la cara: —¡George Capulet, a partir de este momento, sal de mi vida!
Solo entonces el pánico inundó sus ojos mientras me suplicaba que me quedara.
Cuando sus llamadas bombardearon mi teléfono más tarde esa noche, no fui yo quien respondió, sino mi nuevo novio Julian.
—¿No sabes —rió Julian en el receptor— que un exnovio decente debería estar tan callado como los muertos?
George rechinó los dientes: —¡Ponla al teléfono!
—Me temo que eso es imposible.
Julian dejó un suave beso en mi forma dormida, acurrucada contra él. —Está agotada. Acaba de quedarse dormida.
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
Mi jefe dominante
El Sr. Sutton y yo no hemos tenido más que una relación de trabajo. El me da órdenes y le escucho. Pero todo eso está a punto de cambiar. Necesita una fecha para una boda familiar y me ha elegido como su objetivo. Podría y debería haber dicho que no, pero ¿qué más puedo hacer cuando amenaza mi trabajo?
Es aceptar ese favor que cambió mi vida entera. Pasamos más tiempo juntos fuera del trabajo, lo que cambió nuestra relación. Lo veo bajo una luz diferente, y él me ve bajo una luz diferente.
Sé que está mal involucrarse con mi jefe. Intento luchar pero no lo consigo. Es solo sexo. ¿Qué daño podría causar? No podría estar más equivocada porque lo que empieza siendo solo sexo cambia de dirección de una manera que nunca podría imaginar.
Mi jefe no solo es dominante en el trabajo sino en todos los aspectos de su vida. He oído hablar de la relación DOM/Subs, pero no es algo en lo que haya pensado mucho. A medida que las cosas se intensifican entre el Sr. Sutton y yo, me piden que me convierta en su sumisa. ¿Cómo puede uno convertirse en algo así sin experiencia ni deseo de serlo? Será un desafío para él y para mí, porque no me gusta que me digan qué hacer fuera del trabajo.
Nunca esperé que lo único de lo que no sabía nada fuera lo mismo que me abriera un mundo increíble y completamente nuevo.
Cuando los Contratos se Convierten en Besos Prohibidos
Cuando Amelia Thompson firmó ese contrato de matrimonio, nunca supo que su esposo era un agente encubierto del FBI.
Ethan Black se acercó a ella para investigar el Grupo Viktor—la corporación corrupta donde trabajaba su difunta madre. Para él, Amelia era solo otra pista, posiblemente la hija del conspirador que estaba jurado a destruir.
Pero tres meses de matrimonio lo cambiaron todo. Su calidez e independencia feroz desmantelaron cada defensa alrededor de su corazón—hasta el día en que ella desapareció.
Tres años después, ella regresa con su hijo, buscando la verdad sobre la muerte de su madre. Y él ya no es solo un agente del FBI, sino un hombre desesperado por recuperarla.
Un Contrato de Matrimonio. Una Herencia que Cambia la Vida. Una Traición que Rompe el Corazón.
¿Podrá el amor sobrevivir esta vez a la máxima decepción?












