
El Bebé de mi Cuñado
Lucia Chiapponi · Completado · 130.3k Palabras
Introducción
Un puesto de secretaria presidencial en INDUSTRIAS ALLER S.A. podría cambiar su vida, pero Helena jamás pensó que un requisito indispensable sería tener que soportar diariamente al CEO de la empresa, Sebastián Aller, el hijo mayor y heredero de las riquezas de su familia.
El deseo de Helena de una vida mejor se cruzará con los deseos de Sebastián, quien se regocija de que su riqueza va a aumentar al unirse en un matrimonio acordado con su nueva esposa Europea, hasta que aparece una cláusula en el contrato. Sebastián teme no poder cumplir con este nuevo requisito, perdiendo todo y dejando como nuevo CEO a su envidioso y resentido hermano menor Alan, quien hará lo imposible por destruir su vida.
¿Será Helena quien ayude a Sebastián a cumplir con esta cláusula?
Helena no sabe hasta donde llegará con tal de que su hermano tenga una vida mejor.
Capítulo 1
-Ahora largo-
-Pero Alan ¿No quieres que filmemos o algo?
-Sí, ¿Por qué no nos divertimos un rato cada uno?
Alan frunció el ceño con molestia y sus ojos marrones parecieron volverse negros al clavarse en los rostros de sus dos amigos, quienes tragaron saliva nerviosos arrepintiéndose de la sugerencia de divertirse los tres con Helena.
Alan no quería compartir a la colorada que ahora estaba acostada detrás suyo en la cama de un motel barato, porque sí, Alan podría ser asquerosamente rico, pero no gastaría un centavo de más en una noche con una mujerzuela.
La quería sola para él. A veces compartía con los idiotas de sus compañeros de fiesta, pero está vez era distinto, estaba más que ansioso por cerrar la puerta y quedarse a solas con ella.
-No- sentenció cerrando de un portazo la habitación.
Todo se quedó en silencio, Alan aún estaba con su cuerpo hacia la puerta cuando escuchó un gemido bajo detrás suyo, sintió el sonido excitante y femenino recorrer su columna vertebral y se giró hacia la cama como un animal hambriento.
Helena retorcía sus piernas quejándose en silencio y en cada movimiento que hacía su falda, que ahora tenía los bordes manchados del roce y algunas partes rasgadas, se fue levantando poco a poco, quedando muy por arriba de sus muslos, peligrosamente muy cerca de que su ropa interior sea descubierta y exhibida ante la mirada depravada de Aller.
Alan sonrió de lado sobreexcitado, sus ojos como ónix brillaron en la luz tenue de la habitación, caminó lentamente hacia la mujer que lo esperaba en el nido y tiró sin cuidado su sobretodo negro que le daba un tinte de demonio caído en la tierra.
-Hola preciosa- gruñó en un tono bajo pintado de deseo- No sabes cuánto ansié este momento de privacidad
Helena movió su cabeza hacia un costado dejando descubierto su largo cuello desnudo, el heredero se sentó al lado de ella en el colchón y ella, que aún estaba con los efectos de la droga que le había propinado Katlyn mezclados con la bebida que le había hecho tomar Aller, sintió el hundimiento al lado suyo, volvió a girar su rostro y observó con sus orbes celestes entrecerrados a la silueta anónima que se cernía casi arriba de ella.
Alan acercó su mano que temblaba de emoción hacia la falda alborotada de Helena y se mordió el labio inferior con fuerza. Era como abrir el obsequio más esperado de la fiesta, quitó por completo la falda que le molestaba y dejó al descubierto la ropa interior color rosa. Helena gimió al sentir el repentino cambio de temperatura en su parte inferior.
-Shhh, tranquila linda, voy a ser cuidadoso.- prometió falsamente y apoyó su mano fría sobre la parte interna del muslo de la mujer, que tembló ante el tacto de una piel áspera y ajena. Alan apretó con fuerza la carne para luego abrir las piernas de un solo tirón, de una manera casi inhumana.
Instintivamente la mujer semiinconsciente intentó cerrar sus piernas protegiendo su dignidad, pero Alan fue más rápido y sostuvo con firmeza las piernas con ambas manos, lo cual dejaría moretones en la mañana.
-Ah ah ah- negó con la cabeza-te quedas así- rió divertido- Es así como deberías estar, siempre lista y abierta para mí- ronroneó extasiado.
Helena no protestó abiertamente, pero en su rostro se pudo ver el disgusto, apretó con fuerza los ojos y movió lentamente de un lado al otro su cabeza, como si estuviera en una pesadilla y quisiera salir de ella sin éxito.
En ese momento Alan no lo sabía, pero iba a descubrir una nueva manera de gozar, siempre había estado con mujeres que sabían lo que querían y tomaban las riendas en la cama, pero ahora era diferente, porque cuando se posó en medio de las piernas de la mujer y tuvo que sostenerlas para que lo dejaran estar ahí, su excitación subió al tope, tener el control de la mujer lo calentaba.
Saber que ahora haría lo que quisiera con ella lo hizo ponerse duro. Apoyó sin cuidado su dureza contra la fina tela rosada que cubría a Helena y empujó como si ya estuviera dentro de ella.
Gimió de placer cerrando los ojos y tirando su cabeza hacia atrás sin dejar de empujar, elevó las piernas largas y delgadas de Helena apretando sus tobillos con fuerza y los colocó en sus hombros. Respiró el aroma de la piel, olía a crema humectante barata y eso lo calentó más, la clase social vulnerable de la pelirroja la hacía indefensa ante el poderoso hombre que no conocía de límites, porque siempre obtenía lo que quería y no aceptaba un no como respuesta.
Besó la suave piel blanquecina y mordió con fuerza, escuchando que la mujer gemía de dolor. Pasó sus manos curiosas por toda la longitud de las extremidades y tomó la falda que lo molestaba y de un fuerte tirón la rompió varias veces, dejando jirones de lo que fue la pollera del vestido.
Luego se inclinó hacia adelante, aun teniendo las piernas sobre sus hombros y haciendo que la mujer estuviera en una posición incómoda, casi doblada por la mitad, y siguió empujando, rozando su pantalón que le apretaba por la grandeza de su bulto contra la delgada mujer.
-No…- pudo decir en la inconsciencia. Su cuerpo sabía que algo andaba mal, aunque no tuviera el control de su organismo, su inconsciente le envió una señal de alerta, Helena hizo caso y estiró sus delgados y frágiles brazos hacia adelante intentando poner una barrera entre ella y el desconocido que no dejaba de empujarla descaradamente.
Pero de un momento al otro se sintió inmovilizada, sus muñecas se juntaron con fuerza y fueron enviadas hacia arriba de su cabeza. Sus piernas cayeron pesadas hacia los costados y el cuerpo pesado se inclinó hacia adelante.
-Déjame ver que hay debajo del vestido- murmuró la voz grave que era desconocida para su cerebro.
Los botones de su escote comenzaron a soltarse, uno por uno, luego una mano fría y poco caballerosa pasó por debajo de su espalda y en un ágil movimiento, digno de alguien que ya era todo un profesional en ello, desabotonó su corpiño.
Las mangas de su vestido se deslizaron por sus brazos para que a continuación su corpiño también se alejara de ella dejándola como Dios la trajo al mundo.
Alan levantó la prenda color rojo y la acercó a su rostro, olfateando la esencia de la mujer.
-Hueles tan bien- murmuró para luego guardar descaradamente la prenda en su bolsillo, como trofeo de victoria.
Miró el pecho descubierto de Helena y se relamió, era casi plana, sus pechos entraban con facilidad en las palmas de sus manos, era perfecta.
La pelirroja, desde la oscuridad de su inconsciencia sintió el frío de sus pechos ser cubierto por un aliento caliente, luego por un cálido líquido y algo viscoso que acariciaba sus botones rosados moviéndose en círculos, haciendo calentar sus mejillas, aunque ella no quisiera, sus piernas comenzaron a retorcerse debajo del hombre y gimió cuando sintió un mordisco.
-Te gusta eh…- exclamó divertido con su rostro contra el pecho de Helena.
Helena se sintió encarcelada muy en lo profundo de un pozo oscuro en su mente, intentaba salir, pero no podía, se sentía apresada, intentó con todas sus fuerzas ignorar el frío que sentía su piel desnuda, las manos ásperas y heladas tocar todos los rincones de su piel e invadir descaradamente su parte más íntima, para luego ser reemplazados por algo mucho más grande, algo que la desgarró sin piedad, que no le dio tiempo a prepararse. El aliento de la pelirroja salió de sus pulmones ante el primer y doloroso empujón.
No podía respirar, el cuerpo que era más del doble que el de ella, trabajado, entrenado y muy pesado, la aplastaba contra el colchón y no dejaba entrar el aire a sus pulmones, la bestialidad con la que estaba siendo corrompida le hacía sentir que la dividiría en dos partes, porque parecía que cada vez entraba más y más como una cruel arma que solo quería hacerla sufrir.
Aunque no podía gritar, sus ojos celestes como el cielo ahora se habían convertido en dos mares en una noche tormentosa en medio del océano, lágrimas comenzaron a caer a los costados de su rostro, pidiendo que alguien las vea y entendiera que no la estaba pasando bien.
Pero para Alan eso fue como un regalo, lamió las lágrimas que eran suyas, él las había provocado, se las merecía. El hombre cerró los ojos extasiado de placer, estaba por llegar al clímax y sentía que iba a ser glorioso y explosivo. Jamás se olvidaría de esto.
Todo finalizó, Helena sintió latir dentro de ella, siendo llenada sin piedad de un líquido caliente. Una pesadez cayó con fuerza sobre su pequeño y delgado cuerpo blanquecino ahora marcado.
Lo último que escuchó antes de caer en la completa inconsciencia, algo que hubiese deseado que pase mucho antes, fue la voz cansada y grave del hombre contra su oído diciendo:
-No eres más que una puta, que no se te olvide.
Últimos capítulos
#94 Capítulo 94 Bonus
Última actualización: 5/29/2026#93 Capítulo 93 Epílogo
Última actualización: 5/29/2026#92 Capítulo 92 Mi hija...
Última actualización: 5/29/2026#91 Capítulo 91 Solo puedo pensar en Esperanza
Última actualización: 5/29/2026#90 Capítulo 90 Ahora o nunca
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Última actualización: 5/29/2026#87 Capítulo 87 Con mi hija no
Última actualización: 5/29/2026#86 Capítulo 86 ¡Corre!
Última actualización: 5/29/2026#85 Capítulo 85 Tráela a casa
Última actualización: 5/29/2026
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**************Ava es secuestrada y se ve obligada a darse cuenta de que su tío la ha vendido a la familia Velky para saldar sus deudas de juego. Zane es el jefe del cártel de la familia Velky. Es duro, brutal, peligroso y mortal. En su vida no hay espacio para el amor o las relaciones, pero tiene necesidades como cualquier hombre de sangre caliente.
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Por favor, tenga en cuenta que esta es una versión editada de AATD, la historia y el contenido serán los mismos que en la original.
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