
El Guardián de mis Pecados
Mia blair Escritora · En curso · 60.1k Palabras
Introducción
Aunque las sorpresas llegan con con la luz del día: aquel extraño es Ian Blair, su nuevo gurardaespalda. Un hombre de acero, secretos y una disciplina inquebrantable que tiene una sola misión: Protegerla de todos incluso de ella misma.
Mientras la pasión estalla entre el deber y el pecado, un secreto desbastador que guuarda en la sombra aparece, Ian guarda un compromiso que zoe desconoce y cuando la verdad salga a la luz descubrira que el hombre que juro ser su escudo podría ser quien le rompa el corazón.
un mundo de lujo y mentira ¿Quién te salva cuando tu unico refugio es una traición?
Capítulo 1
La lampara de araña, una cascada de cristal que se desprendía del techo abovedado, era tan obscena como como la cantidad de ginebra que Zoe Harrison había ingerido en la ultima hora y media. La copa se amontonaban en la bandeja del camarero como lapidas brillantes de sus buenas intenciones, que para ser justo habían muerto hace un año, tras la muerte de sus padres.
—¿Señorita Harrison? ¿Necesita algo? —La voz suave de una azafata intentó romper la burbuja de autocompasión y alcohol en la que Zoe se había envuelto.
Zoe levantó su copa vacía, una obra de arte de cristal tallado. —Sí, querida. Otro suicidio en vaso, por favor. Y asegúrate de que el gin-tonic sea tan fuerte que pueda olvidar mi apellido. O al menos, el de mi prometido
.
La azafata esbozó una sonrisa nerviosa, sus ojos escaneando la sala, probablemente buscando una salida de emergencia para casos de "heredera alcohólica desbocada".
Zoe no la culpaba. Hoy llevaba un vestido rojo escarlata que era más una declaración de guerra que de moda, con una abertura que subía hasta donde las piernas dejaban de ser socialmente aceptables y un escote que rivalizaba con el Gran Cañón. Su máscara de encaje negro, intrincada y elegante, ocultaba solo la mitad superior de su rostro, dejando sus labios, ahora teñidos de un rojo borroso por el gin-tonic, al descubierto. La ironía era que esa máscara era lo más recatado que había hecho en meses.
La fiesta de máscaras de los Cavendish era un circo de élite. Banqueros con trajes de Armani y máscaras venecianas, socialités con diamantes y antifaces de plumas exóticas, todos bailando al compás de un cuarteto de cuerdas que, a esas alturas, sonaba más a la banda sonora de un funeral de mafiosos. Zoe se sentía como un extraterrestre en su propio planeta. O más bien, como la última copa en una barra de bar a punto de cerrar.
Un tirón sutil en su hombro la sacó de su divagación etílica.
—¿Perdón? —murmuró Zoe, girándose.
Lo que vio fue una pared. Una pared muy bien vestida, de hecho. Traje negro impecable, hombros que harían sonrojar a un jugador de rugby y una altura que la obligó a levantar la cabeza más de lo que recordaba haberlo hecho en mucho tiempo.
Él llevaba una máscara sencilla, lisa, de un color oscuro que cubría sus ojos, pero que acentuaba una mandíbula cuadrada y unos labios que prometían problemas. O quizás, soluciones.
—Discúlpeme —dijo una voz grave, profunda, que vibró en el aire como un chelo. No era una disculpa realmente; era más una declaración. El hombre la miraba con una intensidad que traspasaba la máscara, y por un instante, el gin-tonic dejó de hacer efecto.
Zoe enarcó una ceja, la parte visible de su rostro expresando todo su escepticismo. —Y pensar que creía que los gigantones bien vestidos sabían dónde pisaban. ¿Necesita un mapa, señor...?
Él la interrumpió, su mirada descendiendo lentamente desde sus ojos a sus labios, y luego, con una pausa casi imperceptible, a la escandalosa abertura de su vestido. —Blair. Ian Blair. Y no, señorita. Sé perfectamente dónde piso. Y con quién.
El subtexto era tan denso que se podía cortar con un cuchillo. Zoe sintió un cosquilleo, una electricidad que no venía del alcohol. Era algo más... primario. Peligroso.
—Oh, ¿de verdad? —Zoe sonrió, una sonrisa cargada de desafío. —Porque parece que estaba a punto de colisionar con mi gin-tonic. Y créame, es la única relación estable que tengo ahora mismo.
Ian Blair no sonrió. Sus labios apenas se curvaron, pero sus ojos, a través de la máscara, brillaron con algo parecido a la diversión. —Un trago estable. Fascinante. Me pregunto si también es buen conversador.
—Me entiende mejor que la mayoría de los hombres —replicó Zoe, alzando la copa que milagrosamente había aparecido en su mano. —Pero me aburro de la conversación trivial. ¿Tiene algo más interesante que ofrecerme, señor Blair? O va a seguir pisoteando mis momentos de introspección alcohólica.
El hombre dio un paso más cerca, la proximidad era instantánea y abrumadora. El aroma a sándalo y algo metálico, como el peligro, la envolvió. —Podría ofrecerle algo que la haga olvidar ese gin-tonic. O al menos, que lo ponga en segundo plano.
Zoe rió, una risa baja y sensual que atrajo algunas miradas. —Qué osado. ¿Y qué sería eso, señor Blair? ¿Una charla sobre el estado de la economía mundial? Porque a estas alturas, creo que prefiero la muerte por deshidratación.
—No. Algo... más tangible. —Su voz bajó de tono, convirtiéndose en un susurro que solo ella podía escuchar. —Algo que la haga sentir... viva.
La temperatura en la sala pareció subir diez grados. Zoe sintió que su corazón, que había estado dormido durante un año, empezaba a latir con una fuerza inquietante. Era la mezcla perfecta de peligro y prohibición lo que siempre la había atraído. Y este hombre... este hombre era una mina de oro de ambos.
—¿Y qué le hace pensar que no me siento viva, señor Blair? —Zoe desafió, aunque su voz no era tan firme como quería. La verdad era que se sentía más muerta que viva, y él lo había percibido.
Él se inclinó, su aliento cálido rozando su mejilla. —Sus ojos, señorita Harrison. Demasiado... hambrientos. Demasiado tristes. Y la forma en que sujeta esa copa, como si fuera lo único que la mantiene de pie.
Zoe se encogió. Era inquietante la facilidad con la que este extraño la había leído. Pero también era... excitante.
—Vaya, vaya. ¿Un psiquiatra encubierto o simplemente un entrometido bien vestido?
—Zoe intentó sonar indiferente, pero ya era tarde. Había caído en su juego.
—Ni lo uno ni lo otro. Solo un hombre que sabe lo que ve. Y lo que veo es una mujer que necesita un buen distracción. Una de verdad.
La música del cuarteto se intensificó, un violín sollozando una melodía apasionada. Zoe miró a su alrededor. La gente bailaba, reía, bebía. Nadie parecía prestarles atención. Estaban en su propia burbuja, su propio universo de deseo y osadía.
Últimos capítulos
#47 Capítulo 47 Capítulo 47: Las Fisuras de la Armadura
Última actualización: 5/25/2026#46 Capítulo 46 Capítulo 46: El Santuario de Piedra y Madera
Última actualización: 5/25/2026#45 Capítulo 45 Capítulo 45: El Desvío
Última actualización: 5/25/2026#44 Capítulo 44 Capítulo 44: La Muralla del Silencio
Última actualización: 5/25/2026#43 Capítulo 43 Capítulo 43: El Eco de la Traición
Última actualización: 5/25/2026#42 Capítulo 42 Capítulo 42: El Peso de la Sangre
Última actualización: 5/25/2026#41 Capítulo 41 Capítulo 41: El Vacío de Quince Días
Última actualización: 5/25/2026#40 Capítulo 40 Capítulo 40: El Nido Vacío
Última actualización: 5/25/2026#39 Capítulo 39 Capítulo 39: La Impotencia de la Gárgola
Última actualización: 5/25/2026#38 Capítulo 38 Capítulo 38: La Distancia del Silencio
Última actualización: 5/25/2026
Te podría gustar 😍
¡Mate!
Sin embargo, la tranquilidad de su relación se ve quebrantada una noche, cuando Gia lo descubre besando a su mejor amiga en una fiesta. Su loba, en un grito interior, le asegura que él es su mate, pero Gael niega cualquier vínculo más allá de la amistad.
¿Será que Gia está cediendo a la obsesión y fantaseando con su conexión, o realmente está destinada a estar con Gael?
Venganza de la Luna Abandonada
—Bella. —El tono de Ethan cambió, adquiriendo ese filo de advertencia que yo conocía demasiado bien—. Faye está vulnerable en este momento. Está aterrada de que la resientas, de que esto divida a la manada. Lo último que quiere es que este bebé se interponga entre nosotros.
—Entonces no debiste hacerlo. —Sostuve su mirada de frente, dejando que viera el hielo en la mía—. Vuelve con tu hijo.
—Por el amor de Dios. —Se pasó una mano por el cabello—. ¿Cuántas veces…? Fue inseminación artificial. Usaron mi esperma, sí, pero Faye y yo nunca…
Bella soltó un resoplido frío. Qué mentiras tan descaradas. Su compañero había tenido una aventura con la pareja de su hermano, y toda su familia ayudó a echarla sin nada, solo para abrirle paso a la amante y que ocupara el lugar que le correspondía. Pobre idiota… creía que ella era solo una hija adoptiva no deseada, fácil de desechar y controlar. Nunca supo que la genio informática que había estado buscando era su propia Luna.
Como se había manchado a sí mismo, Bella había terminado con él. Lo rechazó y recuperó lo que era suyo, ascendiendo hasta lo más alto con la ayuda de Victor, quien había estado secretamente enamorado de ella durante años.
Cuando Ethan intentó recuperarla:
—No quieres que nuestro hijo crezca sin padre.
Bella sonrió con burla.
—El padre del niño no eres tú.
Juego del Destino
Cuando Finlay la encuentra, ella está viviendo entre humanos. Él está cautivado por la obstinada loba que se niega a reconocer su existencia. Puede que no sea su compañera, pero él quiere que sea parte de su manada, lobo latente o no.
Amie no puede resistirse al Alfa que entra en su vida y la arrastra de vuelta a la vida de manada. No solo se encuentra más feliz de lo que ha estado en mucho tiempo, su lobo finalmente viene a ella. Finlay no es su compañero, pero se convierte en su mejor amigo. Juntos, con los otros lobos principales de la manada, trabajan para crear la mejor y más fuerte manada.
Cuando llega el momento de los juegos de la manada, el evento que decide el rango de las manadas para los próximos diez años, Amie necesita enfrentarse a su antigua manada. Cuando ve al hombre que la rechazó por primera vez en diez años, todo lo que pensaba que sabía se pone patas arriba. Amie y Finlay necesitan adaptarse a la nueva realidad y encontrar un camino hacia adelante para su manada. Pero, ¿los separará esta nueva situación?
Cuando los Contratos se Convierten en Besos Prohibidos
Cuando Amelia Thompson firmó ese contrato de matrimonio, nunca supo que su esposo era un agente encubierto del FBI.
Ethan Black se acercó a ella para investigar el Grupo Viktor—la corporación corrupta donde trabajaba su difunta madre. Para él, Amelia era solo otra pista, posiblemente la hija del conspirador que estaba jurado a destruir.
Pero tres meses de matrimonio lo cambiaron todo. Su calidez e independencia feroz desmantelaron cada defensa alrededor de su corazón—hasta el día en que ella desapareció.
Tres años después, ella regresa con su hijo, buscando la verdad sobre la muerte de su madre. Y él ya no es solo un agente del FBI, sino un hombre desesperado por recuperarla.
Un Contrato de Matrimonio. Una Herencia que Cambia la Vida. Una Traición que Rompe el Corazón.
¿Podrá el amor sobrevivir esta vez a la máxima decepción?
Casada con el enemigo de mi esposo.
Conociendo a mi papá millonario
La novia de una noche de Alpha
Mi padre me dijo que ella había bebido veneno a propósito para matarse.
Pero eso era una mentira.
Mi madre nunca se suicidaría; nunca me dejaría.
Esa noche me aprisionó.
—No fue un error.
—¿De qué estás hablando, Jonathan? —le pregunté.
—Arina, eres mi compañera. Naciste para ser mi luna —dijo. Su rostro no mostraba signos de humor.
—No nací para ser la luna de nadie —le respondí.
—Arina, te amo... —habló suavemente, aún mirándome a los ojos. Podía sentir al lobo en mí agitándose; algo que nunca había sentido antes. Ella estaba despertando; el fuego que ardía tan profundamente dentro de mí comenzaba a avivarse.
—¿Amor? —me escuché decir. —No existe tal cosa como el amor... —Después de todo lo que sabía sobre el "amor", lo que mi madre pasó cuando se casó con mi padre, el amor no existía.
—Dame una oportunidad para demostrarte que estás equivocada. Cásate conmigo.
####ADVERTENCIA Esta historia contendrá: Contenido Sexual Explícito, Lenguaje Fuerte y Escenas de Violencia Doméstica que pueden ser desencadenantes. Solo para adultos.#########
Notas de Colisión
Valentina Cruz es la mejor copiloto que nadie quiere contratar. En un mundo dominado por hombres, su talento táctico está desperdiciado en ligas menores, hasta que una deuda familiar amenazante la obliga a aceptar un trato con el diablo. Y el diablo tiene nombre: Ares Thorne.
Arrogante, temerario y con un historial de copilotos hospitalizados, Ares es el chico malo indiscutible del Campeonato Mundial. Necesita a Val para no perder su asiento, pero se niega a escuchar su voz. Encerrados en el infierno asfixiante del coche de carreras, la hostilidad inicial se transforma en una dependencia brutal. Cada curva ciega los obliga a confiar, cada roce en las cabañas heladas tras las carreras rompe sus defensas. Val pensó que lo más peligroso del rally era la pista, pero pronto descubrirá que lo verdaderamente letal es enamorarse del hombre que lleva el volante.
Renacimiento: Actriz Estrella
Pero lo que nunca esperé fue que la razón por la que me buscaron era para mi médula ósea... ¡Querían usarla para salvar a otra persona!
Mi corazón se rompió. ¿Cómo podían ser tan crueles unos padres?
Desilusionado con el mundo, caí del balcón y morí.
Pero para mi sorpresa, ¡renací!
Esta vez, ¡viviría para mí mismo! ¡Aquellos que me habían hecho daño pagarían el precio!
La segunda oportunidad del multimillonario
Jasmine Dupree, su mejor amiga y empleada, siempre ha estado enamorada de Dimitri sin que él lo sepa. Su mejor amigo Grayson Paul y Dimitri no tienen idea de que el regreso de su mejor amigo acabaría con su matrimonio.
McKenzie es acusado de traicionar a Dimitri y expulsado solo para aparecer cinco años después como médico para salvar la vida de su mejor amigo Grayson.
McKenzie intenta mantenerse alejado, promete mantenerse alejado de Dimitri. CINCO años y todavía la odiaba por traicionarlo, sin embargo, salen a la luz nuevos detalles que hacen que Dimitri dude de sus acusaciones de hace cinco años.
Jasmine ve la oportunidad de meterse con McKenzie y lo hace, lo que Jasmine no sabe es que Dimitri todavía amaba a McKenzie y que ella seguía siendo su esposa. Nunca se divorció de ella a pesar de que McKenzie firmó los papeles.
Cuando Dimitri descubre que estaba equivocado, sintió repulsión por la forma en que la trató y comenzó a volver con ella. McKenzie Peirce, por otro lado, no tiene idea de que se le daría una segunda oportunidad de enamorarse. con el hombre que siempre ha amado.
Con su mejor amigo y su familia además de él, tiene la intención de recuperar a McKenzie, sin embargo, mientras intentan hacer que su matrimonio de segunda oportunidad funcione, se están gestando problemas. Jasmine se niega a darse por vencida con Dimitri.
Tentación Italiana
Con su sola presencia erizaba cada parte de mi cuerpo, era un hombre imponente con una mirada que hacía desde mojar mis bragas, a hacerme temblar de puro miedo, todo de él emanaba peligro y sexo, mucho sexo.
Él era el pecado hecho persona y yo solo una simple mortal que cayó en tentación. Soy Nicole Davis y esta es mi historia.
Embarazada de un hombre lobo
Para que la vida de la joven no esté en peligro, tendrá que aceptar un contrato de matrimonio con el hombre con quien durmió solo una vez.












