
El mate de la luna
Ana Gil · En curso · 107.8k Palabras
Introducción
Él nunca quiso el lugar, pero la sed de venganza se apoderó de él y ser Alpha era el mejor camino para obtenerla. Él protegerá su lugar y velará por sus objetivos, no importa quienes caigan en el camino.
El destino los junta, les juega una mala pasada y las cosas terminan en las almas gemelas como los mayores enemigos de todos los tiempos. Solo uno de ellos logrará obtener el poder que desean, pero, ¿podrán ir en contra de los designios de la diosa Luna?
Capítulo 1
RIEKA'S POV
Llevo el ultimo trozo de venado a mi boca, sintiéndome ya mucho más llena. Hoy ha sido un día ocupado con algunos problemas que ha traído el invierno al bosque, y por ende a la manada.
Es mi trabajo como su alfa mantenerlos a salvo a todos, desde el más joven al más anciano.
Llevo dos años siendo la Alfa de la manada Canavar, dos años donde he tenido que experimentar muchos cambios y los primeros días incluso humillaciones. Soy la primera mujer Alfa de mi manada por lo que a algunos les costó aceptar el cambio, les era difícil creer que una mujer fuera la más fuerte de la manada.
Y es que hace dos años igual éramos una manada con quizás unos quince o veinte integrantes, no teníamos muchas opciones, solo estaban entre mi hermano y yo, descendientes de Boris Phaxis, el anterior líder.
—Alfa—una de las cocineras de la manada llama mi atención y la miro con una sonrisa—¿Gusta un poco más de venado?
—Oh, no, muchas gracias. Estuvo delicioso como siempre—la mujer asiente con una sonrisa y se aleja para tomar asiento en la mesa junto a sus familiares y amigos.
Hoy en día la manada cuenta con casi sesenta integrantes, pero algunos de ellos son niños o jóvenes que aún no han alcanzado su transformación. Así que, si tuviera que contar nuestros guerreros, somos uno cuarenta en total ya que desde las encargadas de cocinar para la manada y desde los Betas saben luchar con dientes y garras.
Hemos enfrentado muchas guerras, muchas peleas y hemos perdido a muchos de los nuestros incluso en problemas dentro de la manada, pero aún seguimos en pie y debo darme el mérito porque he sabido resolver cada problema y hace mucho tiempo que no pasamos por cosas que nos debiliten.
Sin embargo, el invierno comenzó hace apenas unas semanas y nos hemos visto afectados porque los animales en nuestro terreno han disminuido, se nos dificulta la caza porque muchos han migrado a lugares calientes y otros simplemente han muerto por el frio y la gran cantidad de nieve.
Por suerte, como hombres lobo no nos afecta el frio, pero el hambre desgraciadamente si y he tenido días fuertes mandando a mis mejores exploradores y cazadores para que puedan traer algo de comer a casa. Había previsto que esto pasaría, pues hace casi un año pasó algo parecido, así que nos preparamos y tenemos comida almacenada y guardada, pero no la suficiente para alimentar a más de cincuenta personas por un mes.
—Estás pensando de nuevo en las cacerías, ¿no es así? —Shamara, mi mejor amiga y una de las betas de la manada me saca de mis pensamientos.
—Los exploradores se han demorado en regresar, deberían estar aquí hace media hora aproximadamente—miro la mesa donde usualmente se sientan los exploradores cuando vienen a comer, pero se encuentra totalmente vacía.
—Quizás eso en una buena noticia, tal vez encontraron territorio desconocido y nuevo para cazar.
Me quedo en silencio ante las palabras de Shamara, pero algo dentro de mí me dice que eso no es lo que sucede. Más bien, me aseguro de que pasa algo cuando mi conexión con los integrantes de la manada me lo advierte.
“Algún explorador que responda, ¿por qué no han regresado a la manada”, intento comunicarme con ellos a través del vínculo mental que tenemos como manada, pero no responden y con mis palabras he obtenido la atención de todos los que se encuentran en el comedor.
“¿Exploradores?” vuelvo a intentar, pero esta vez la respuesta es simple y clara.
Uno de los exploradores responde con un fuerte aullido de auxilio.
No dudo siquiera en ponerme de pie al igual que todos en la mesa, me muevo rápidamente tomando mi arco y poniéndome el carcaj. Todos salen detrás de mí y se convierten para comenzar a correr.
Yo no tengo necesidad de transformarme para correr a la misma velocidad que ellos, así que me centro en la conexión, busco con mi olfato el rastro que dejaron los exploradores y logro conseguirlo, guiando a toda la manada detrás de mí.
Reconozco a Shamara y Shara, su gemela, correr una a cada uno de mis lados y no debo girar para saber que mi hermano, Ragan, viene detrás de mí.
“Alfa” por fin uno de los exploradores contesta a mi llamado y le hago saber que le escucho, que todos le escuchamos. “Es una manada desconocida, nos atacan. Tienen consigo vampiros incluso”.
Siento el miedo que todos sienten al saber que la amenaza es mucho mayor de lo que esperábamos, pero intento no dejarme controlar por las emociones de los demás y solo sigo corriendo en silencio. Sé que nos acercamos al lugar porque los estruendos son mucho mayores y entonces comienzo a sentir que pierdo la conexión con algunos de mis exploradores.
—No, no, no—hablo y entonces al fin llegamos, solo que no somos los únicos.
Reconozco el olor del Alfa de otra manada y noto que se encuentra luchando contra un vampiro. La manada Qatar ha llegado a la ayuda de sus integrantes también ya que diferencio a algunos herido e incluso muertos entre la pelea.
—¡Ataquen! —no pienso más en darle la señal a mi manada y todos pasan delante de mí corriendo a la batalla.
Me quedo en mi lugar unos segundos para centrarme en curar a los heridos transfiriendo su dolor hacia mí y debo mantenerme firme para no caer de rodillas sobre la nieve cuando recibo todos los dolores de golpe. Por suerte, noto como uno de los exploradores se acerca a mí y me subo en su lomo al tiempo que mi cuerpo cura todo el dolor.
Aprieto mis piernas sobre el lomo del explorador y entonces es cuando comienzo a lanzar mis flechas, dando a los que diferencio como enemigos.
Mis flechas lastiman solo a hombres lobo porque su punta esta forjada en plata-la mayor debilidad de los lobo-, así que dejo que los demás se encarguen de los vampiros.
“Vayan de a grupos hacia los vampiros”, les indico notando que en realidad no son tantos vampiros como creí, son mayormente lobos.
Me percato de movimiento a mi lado derecho, pero el estar encima del explorador no me permite esquivar el golpe así que soy lanzada lejos por un lobo que ataca al explorador y cuando noto que toma su cuello sé que esta batalla no es para luchar en mi forma humana.
Es momento de dejar que Aimara actúe.
Corro hasta el explorador transformándome en el proceso e impacto con fuerza al lobo enemigo, haciendo que suelte al chico que cae inconsciente a mi lado. Aprovecho inmediatamente para absorber su dolor y el de toda la manada, pero a diferencia de cuando estoy en mi forma humana, Aimara ni siquiera se inmuta con el dolor de los demás.
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#97 CAPITULO 97
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