
Embarazándome del CEO
Jade F. C. J · En curso · 102.3k Palabras
Introducción
Roberta y Ricardo prefieren dejar esa noche en el pasado, pero entre trabajar juntos y chocar con sus personalidades se va dando una atracción entre ambos que no puede ser porque Ricardo está comprometido con otra mujer y se casará en dos meses.
Sin embargo, Roberta se da cuenta de que está embarazada de su jefe y no tiene ni la menor idea de cómo afrontarlo.
Capítulo 1
—¡No lo puedo creer! —chillé como una loca.
—¿Que? —Tara me preguntó. Estábamos en la exposición de arte de un famoso pintor cuando me llegó la notificación de trabajo a mi celular.
—Me aceptaron en la empresa —susurré.
—¿A cual de todas?
—A la empresa Grayson —leí la carta. Decía que me presentara mañana mismo porque el jefe estaba necesitando a su secretaria urgentemente. —Mañana mismo a trabajar —la miré con horror, esta gente no da tiempo de nada.
—Así son en esas empresas. He escuchado un poco sobre la empresa Grayson, según dice la maneja un hombre joven y guapo pero que es muy malhumorado.
—No me importa quien la maneje, tengo trabajo, Tara, por fin podré salir de esa miseria —alardeé. Si, estaba harta de que en mi casa me hicieran menos y que por eso se podían meter en mi vida y decirme lo que se les diera la gana.
—Felicidades, amiga. Lo mereces al fin.
—Necesito ropa —le dije como sorprendida—no tengo ropa para ser una secretaría en una empresa tan importante.
—Estamos en la exposición, espera que termine.
—Hmm no creo, mejor vámonos.
—Pero la universidad... —la jalé del brazo y nos escabullimos hacia la salida.
—Luego le preguntamos a Mario que tal fue, ya vez que esta que babea por ti y hace cualquier cosa para verte contenta.
Ella rodó los ojos.
—Creo que ir de traje sería bueno. De esos que son muy femeninos pero a la vez juveniles.
—Hmm no creo. Mejor cómprate vestido adheridos al cuerpo que lleguen a las rodillas. Así he visto en las películas —se encogió de hombros mientras caminábamos por las calles de Seattle.
—Quizás tengas razón. Al fin y al cabo solo seré secretaria.
Ella asintió.
—Mira, esta tienda se ve bien —le digo, tomándola del brazo para ir dentro—estoy emocionada —comenté—por fin tendré algo fijo y seguro.
—Y de seguro te pagarán bien. Muy bien.
—Eso creo. Ojalá. Espero que si.
Me medí muchos vestidos, gasté mis ahorros en verme bien para esa empresa así que espero que valga la pena. Me compré varios vestidos bonitos y sexis a la vez, compré zapatos de tacón. En mi primer pago me compraré más cosas.
—Creo que me quede sin algo de dinero —reí nerviosa.
—¿Que te parece si vamos a celebrar esta noche?
—¿De fiesta? Pero mañana tengo que trabajar.
—Lo sé pero hace mucho que no vamos a fiestas y esta es una buena excusa para ir. Anda di que si.
—Pero no voy a tomar —le advertí con mi dedo.
—Nooo —salimos de la tienda y nos fuimos a casa.
•
Noche de la fiesta, 9:30 PM
—¡Otro! ¡Otro! —gritaban para que me tomara otro shot más, tuve que hacerlo. Ya llevaba como cinco con este, debería de parar.
Tara estaba en su mundo, buscando con quien bailar, coqueteando con el bartender y dejándome a mi sola. A la par mía se puso un chico bastante guapo, usaba traje, su corbata estaba deshecha como si el mismo se la quisiera arrancar. Pidió una botella de whiskey mientras se llevaba las manos a la nuca. Tenía bonito perfil. La verdad es el hombre más guapo que han visto mis ojos. Dios, que manos.
—¡Roberta, ya vuelvo! —me dice, señalándome al chico que estaba junto a ella. Claro, se va con un hombre y me deja sola. Que buena amiga la que tengo.
—Dame un jugo por favor —le dije al chico. Estaba muy cerca del hombre guapo junto a mi, me estaba poniendo nerviosa porque podía distinguir su perfume varonil entre tantos olores. Carraspeé porque no sabía que más hacer. Quería hablarle.
El chico me dio mi jugo y tomé un poco. Miré al hombre junto a mi tomar su whiskey, se miraba pensativo o preocupado.
—¿Oye estás bien? —quise saber. En ese momento en que se giró a verme me quedé estática ante lo que veía. Madre mía, era el hombre más perfecto que había visto. Su cabello negro estaba despeinado y eso le daba un mejor toque, sus ojos eran negros y sus labios se curvaron en una sonrisa. Las mangas de su camisa estaban recogidas hasta los codos. Su porte, ese sí era un verdadero hombre. ¿Como será en la cama? Me quise abofetear por pensar esas cosas.
—Lo estoy —respondió.
—Es que te veías medio preocupado —le sonreí nerviosa. Ni siquiera sabía que hacer.
—¿Así que te preocupas por un desconocido? —murmura.
—Eso creo. A veces es mejor platicar con una desconocida que con alguien que ya conoces, ¿no crees?
—Quizás tengas razón. ¿Crees que tengo problemas?
—No lo sé —me acerqué—¿Los tienes?
—Quizás. —se acercó peligrosamente—Pero quizás puedas ayudarme de otra forma.
—¿De que forma?
—Si vamos arriba lo averiguarás —me dijo, sabía a lo que se refería. Este hombre guapo y atractivo me estaba haciendo una propuesta indecente. No lo conocía y probablemente jamás lo volvería a ver de nuevo. Entonces, ¿por qué frenarme? Yo quiero y tal parece que el también quiere.
—Creo que aceptaré tu propuesta —sonreí malévola. El chico me tomó de la mano y ambos nos levantamos del asiento. Subimos las escaleras y nos metimos a un cuarto que parece conocía muy bien. Encendió la luz y lo primero que hizo fue besarme.
Sus labios, sus labios cabían perfectamente con los míos. Eran apetecibles y nuestros movimientos coordinados. Me sorprendió cuando metió su lengua si. Nos quitamos la ropa desesperados, el chico me lanzó a la cama, en su mirada había deseo puro. Se subió a mi y me siguió besando el cuello, hasta llegar a los pechos.
Una verdadera noche de pasión.
•
A la mañana siguiente desperté en mi casa, en mi cuarto. La alarma sonó a las seis de la mañana. Mi cabeza me dolía y no me quería levantar para nada. Casi no recordaba como llegué a casa, solo recordé la noche de pasión que tuve con ese hombre misterioso que lastimosamente jamás volvería a ver. ¿Será que frecuenta mucho ese bar? Quizás me de una vuelta por allí el sábado. Pero era lunes y tenía trabajo que hacer. Me levanté y me duché rápidamente. Cuando salí me puse uno de los vestidos que había comprado, me alisé el pelo y me lo amarré en una coleta alta. Me puse los tacones, me maquillé, tomé mi bolso y salí. En mi casa vivíamos todos, estaban mis abuelos, primos y tíos. La verdad no me llevaba con ninguno y solo quería salirme de allí algún día. Salí de casa sin decirles nada y busqué un taxi rápidamente. Tenía hambre, ni siquiera desayuné.
—A la empresa Grayson por favor —le dije al taxista. En mi mente solo estaba lo que ese hombre y yo hicimos anoche. Jamás lo olvidaré. Ese sí es un verdadero hombre.
Momentos después el taxi se estacionó y bajé. Frente a mi estaba un enorme edificio. Jamás había venido por aquí. Avancé hasta llegar al ascensor, según tenía que ir hasta el octavo piso. Cuando llegué al octavo piso no sabía a dónde ir.
—Hola, —le dije a una chica en un escritorio—Soy Roberta White y vengo para el puesto de trabajo.
—¿Secretaria? —quiso saber la chica, muy elegante y bonita por cierto.
—Si, ese.
—Ven conmigo por favor —se levantó de su asiento y caminó por un pasillo hasta llegar a otra oficina. Las puertas eran grandes y afuera había un escritorio vacío. —el señor Grayson está necesitando con urgencia a una chica y por eso te hemos llamado. Este será tu escritorio pero ahora te tendrás que reportar con el señor Grayson quien será tu jefe. Suerte.
—Gracias.
Me acomodé la ropa y toqué la puerta de la oficina.
—Adelante —escuché decir del otro lado. Abrí la puerta y avancé dentro. La oficina era grande, espaciosa, lujosa y muy bonita. Olía muy bien. Había un hombre de pie hablando por teléfono mientras veía por el vidrio hacia los edificios vecinos. Me daba la espalda así que no podía distinguirlo bien. —Si, te estaré llamando para cualquier cosa. Vale, te llamo luego, adiós. —colgó la llamada y se giró a mi.
Ambos quedamos de piedra al vernos.
No. Puede. Ser.
Mi corazón latió más a prisa al ver al hombre con quien pase la mejor noche de mi vida frente a mi, con un traje perfectamente planchado y su cabello ordenado.
—¿Tú? —inquiere.
Salí de mi trance y reaccioné.
¡Que incómodo!
—Si, yo —reí nerviosa. —lo siento, no es ninguna trampa ni nada por el estilo. Yo recibí la confirmación de trabajo ayer y por eso estoy aquí hoy.
El chico pareció estar pensativo, me miró de arriba abajo con descaro y después avanzo hasta la silla de su escritorio.
—Siéntate —me dice.
Me senté un poco incómoda. Las imágenes de lo que hicimos anoche empezaron a bombardearme la mente. Mi mente me está traicionando.
Piensa en la biblia, Roberta, piensa en la biblia.
—Bueno, si es cosa de trabajo está bien. ¿Trajiste tu currículum?
Asentí, dándole los papeles. Estaba tan serio, no parecía el hombre salvaje y romántico de ayer.
Me mordí el labio inferior tan fuerte que casi lo hago sangrar.
—Deja tu labio en paz —me dice y lo miré rápidamente.—Oye, se que es raro e incómodo pero estamos aquí para trabajar y la verdad hay mucho que hacer. Lo que pasó anoche fue solo eso un momento de una noche. Ambos estuvimos de acuerdo, ¿no?
Medio asentí.
Quisiera repetirlo, quise decirle pero me echaría.
—Tengo muchos papeles que arreglar —me dice, dándome unas carpetas. La secretaria de Daniela te guiará estos días lo que tienes que hacer.
Asentí de nuevo.
—Soy Ricardo Grayson.
—Yo soy Roberta White.
—Roberta... —saboreó mi nombre-... bueno, tu escritorio está afuera.
—Si, claro —me puse de pie, tomando las carpetas.
—Aguarda —Ricardo también se puso de pie y vino hacia mi, tenerlo tan cerca. Su olor, ere olor que me vuelve loca. —No pido que olvidemos lo que pasó anoche porque fue muy bueno, solo quiero que quede en el pasado. Soy tu jefe y tu mi secretaria.
Quería decirme que jugáramos en la cama a ser el jefe y la secretaria pero no me atreví. Es que anoche el me hizo sentir tan bien, tan confiada.
—Claro, no te preocupes —reí—no fue nada. Estaré afuera por si me necesita, jefe.
Me giré sintiendo su mirada en mi espalda o en mis glúteos. Abrí la puerta y salí. Dios, ¿en que me vine a meter? Puse las cosas en el escritorio y tomé algo de aire. Noté que a la par había un garrafon de agua así que agarré un vaso y me tomé dos vasos de agua. Sentía mi garganta seca.
Según Ricardo tengo que ir donde Daniela, quien supongo que es la chica que vino hace rato para que ella me asesore.
—¿Como te fue? —Daniela apareció en mi escritorio y se sentó en la silla de mi lado.
—Bien, el me dijo que me asesorarías.
—Si, por eso estoy aquí —tomó los papeles y empezó a explicarme las cosas que tenía que hacer. Mi mente estaba dividida entre aprender y Ricardo. En eso una mujer alta, esbelta, delgada y muy guapa apareció por el pasillo.
—¿Ricardo está en su oficina? —le preguntó a Daniela.
—Si, señora Leticia.
—¿Y ella quien es? —me miró a mi.
—Es la nueva secretaria del señor Grayson.
—Hmm —parece que no le dio nada de gracia que yo fuera su secretaria. Abrió la puerta sin tocar y se metió a la oficina de Ricardo. Me cayó súper mal. La sentí con aires de grandeza y así.
—¿Quien es ella?
—Es accionista de la empresa y prometida del señor Ricardo —me dijo. Y fue como si me echaran un balde de agua fría.
Ricardo está comprometido. No puede ser porque anoche pasábamos la mejor noche de nuestras vidas juntos, bueno, no se si la de el fue la mejor pero para mi lo fue. Ricardo se va a casar y no se por que me sentía triste al saber eso.
Últimos capítulos
#55 Capítulo 55 Menta
Última actualización: 4/14/2026#54 Capítulo 54 Viaje
Última actualización: 4/14/2026#53 Capítulo 53 Evitar
Última actualización: 4/14/2026#52 Capítulo 52 Espectáculo
Última actualización: 4/14/2026#51 Capítulo 51 Enamorada
Última actualización: 4/14/2026#50 Capítulo 50 Cosas
Última actualización: 4/14/2026#49 Capítulo 49 Vida juntos
Última actualización: 4/14/2026#48 Capítulo 48 Desayuno
Última actualización: 4/14/2026#47 Capítulo 47 Cocina
Última actualización: 4/14/2026#46 Capítulo 46 Sueño
Última actualización: 4/14/2026
Te podría gustar 😍
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Enamorada del hermano marino de mi novio
¿Por qué estar cerca de él hace que mi piel se sienta demasiado apretada, como si llevara un suéter dos tallas más pequeño?
Es solo la novedad, me digo firmemente.
Solo la falta de familiaridad de alguien nuevo en un espacio que siempre ha sido seguro.
Me acostumbraré.
Tengo que hacerlo.
Es el hermano de mi novio.
Esta es la familia de Tyler.
No voy a dejar que una mirada fría deshaga eso.
**
Como bailarina de ballet, mi vida parece perfecta—beca, papel protagónico, dulce novio Tyler. Hasta que Tyler muestra su verdadera cara y su hermano mayor, Asher, regresa a casa.
Asher es un veterano de la Marina con cicatrices de batalla y cero paciencia. Me llama "princesa" como si fuera un insulto. No lo soporto.
Cuando una lesión en mi tobillo me obliga a recuperarme en la casa del lago de la familia, me quedo atrapada con ambos hermanos. Lo que comienza como odio mutuo lentamente se convierte en algo prohibido.
Estoy enamorándome del hermano de mi novio.
**
Odio a las chicas como ella.
Consentidas.
Delicadas.
Y aún así—
Aún así.
La imagen de ella de pie en la puerta, apretando más su cárdigan alrededor de sus estrechos hombros, tratando de sonreír a pesar de la incomodidad, no me deja.
Tampoco lo hace el recuerdo de Tyler. Dejándola aquí sin pensarlo dos veces.
No debería importarme.
No me importa.
No es mi problema si Tyler es un idiota.
No es asunto mío si alguna princesita malcriada tiene que caminar a casa en la oscuridad.
No estoy aquí para rescatar a nadie.
Especialmente a ella.
Especialmente a alguien como ella.
Ella no es mi problema.
Y me aseguraré de que nunca lo sea.
Pero cuando mis ojos se posaron en sus labios, quise que fuera mía.
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.












