NovelaGO
Hacia el norte

Hacia el norte

eenboterham · En curso · 140.2k Palabras

567
Tendencia
30k
Vistas
3k
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

—Prefiero tus gemidos, tus jadeos y tus sollozos. No los contengas, y estaré más que satisfecho...

Mis manos se mueven de su mandíbula a su cabello, tirando de sus extremos. Sus manos recorren mi cuerpo y levantan la tela de mi camisa, coloca un beso húmedo justo al lado de mi ombligo. Me tenso mientras dejo escapar un jadeo. Él sube, cubriendo mi estómago con besos lentos, estudiando mi cuerpo a medida que avanza hasta que la camisa está completamente fuera y su boca está en mi cuello.


Aelin ha sido maltratada por su manada desde que tiene memoria, pero a medida que las amenazas del Reino de los Vampiros se vuelven más y más palpables, su manada tiene que llamar a los Norteños para que los ayuden a entrenar y prepararse para el Reino de los Vampiros. ¿Qué sucede cuando el Alfa del Norte se interesa en Aelin?

Capítulo 1

Ya estaba despierta cuando sonó la alarma. Respiré profundo, tratando de reunir toda la paciencia posible. Por lo general, mis días están saturados de tareas; la llegada de la manada del Norte solo empeoraba las cosas.

Abrí la puerta de la habitación, ya vestida y lista para empezar el día. Mis ojos captaron una figura inesperada esperando afuera de la habitación. Di un salto, —¿Alfa? —pregunté, no lograba distinguir los detalles suficientes para saber quién era aquel hombre.

—Aelin —dijo fríamente, esa era la única forma en que pronunciaba mi nombre: con un odio absoluto. Se dio la vuelta y comenzó a caminar sin previo aviso. Lo alcancé en un par de pasos—, ¿estás al tanto de las últimas noticias de la manada? —comenzó él mientras llegábamos a la cocina. Yo murmuré algo en respuesta y él continuó—: Entonces también debes saber que pedimos ayuda a la gente del Norte —nadie me lo había confirmado de frente, pero no me costó mucho atar cabos—. Estarán aquí hoy mismo, en cuestión de horas. Quedarán a tu servicio.

—Pero, Alfa —le interrumpí vacilante, eran demasiadas personas para que yo me ocupara de ellas, mi trabajo ya se estaba acumulando, y lo último que quería era echar más leña al fuego.

—No te atrevas a interrumpirme, Aelin. Pensé que te había enseñado mejor —dijo. Bajé la cabeza y clavé la mirada en mis pies. Tenía razón: yo era mejor que ese comportamiento mezquino—. Te encargarás de ellos, cualquier duda, cualquier refrigerio de medianoche, cualquier problema, cualquier cosa que pidan, necesiten o deseen, incluso si no te lo piden, te encargarás de ello, no me importa lo que sea, no no estará en tu vocabulario esta semana, ¿me has entendido?

—Sí, Alfa —cedí, maldiciendo por dentro. ¿Cómo podría asistirlos a todos? Los norteños ya eran conocidos por ser despiadados, a menudo mostrando poca o ninguna misericordia. Tenía claro que mi trabajo no sería nada fácil—. Si no es mucho pedir, ¿dónde se van a alojar? —quise saber.

—Primer y segundo piso. Te quedarás en la planta baja en tu antigua habitación. —Respiré profundo mientras la agonía de los recuerdos en esa habitación conquistaba mi cuerpo. Abrí la boca para interrumpir mientras una gota fría de sudor recorría mi espalda; sin embargo, sus ojos me decían que no probara su suerte—. Debes de preparar la habitación del Alfa del Norte antes de que llegue, haz todo perfecto, ¿me expliqué? —Ordenó. Bajé la cabeza mientras la vacilación se instala.

—Eh, Alfa. ¿No podría alguna de las sirvientas hacer eso por mí hoy? Los huérfanos están a punto de despertarse, y tengo que cuidar de ellos, Alfa—. Expliqué, hay muchas sirvientas, y estoy segura de que una de ellas podría encargarse de la habitación del Alfa, aunque sea solo por un día. Me aseguré de que mi voz sonara lo más suave posible. No lo estaba desafiando.

—Habitación ciento ocho —respondió sin reconocer mi preocupación. Se dio la vuelta y murmuró—: Maldita llorona.

Miré al techo con desesperación mientras solté un largo suspiro—. Vale, no pasa nada, tú puedes con esto. —Mi garganta se abría y se cerraba, el aire saliendo de mis pulmones de manera paradójica. Me aparté el cabello de la cara y me hice una coleta alta; miré a mi alrededor mientras trato de idear un plan. ¿Cómo voy a hacer esto? Primero lo primero, preparemos la habitación del Alfa. Subo corriendo las escaleras, consciente del ruido que estoy haciendo pero sin importarme. Llego al primer piso, empiezo a buscar la habitación, y ahí estaba, la 108.

Entré en la habitación; la cama era grande, justo en el centro de la habitación. comencé a anotar lo que necesitaba hacer: agarrar sábanas limpias, hacer la cama, pasar la aspiradora y pulir el escritorio. Preparé botellas de agua, algo de fruta y... un baño. Al terminar, cerré los ojos y recé a la Diosa para que el tiempo se ralentizara y me ayudara a terminar todo a tiempo. No me permití pensar más en ello. Corrí a la habitación del 'conserje' donde dormiría hasta que los norteños se fueran, y agarré todo lo que necesito, algunas sábanas blancas, una aspiradora y algunos productos de limpieza.

Hicé la cama lo más rápido que pude, asegurándome de que esté esponjosa y ordenada, luego entré con la aspiradora. La cama ocupa la mayor parte de la habitación, así que terminé razonablemente rápido. Lavo el escritorio y rápidamente me dirigí a las ventanas. Una vez que terminé, miro el reloj para encontrarme cara a cara con una horrible noticia. Faltaban solo cinco minutos para que los niños se despertaran. Corrí al baño, vertí lejía en el lavabo y el inodoro, y froté con fuerza. Todo estaba adecuadamente limpio, así que no se necesitaba mucho trabajo. Llegué a la ducha con dos minutos restantes, e hice una limpieza rápida. Vertí limpiador de desagües por el desagüe y limpié todo con lejía; luego, tomé el producto para vidrio y lo usé en el panel de vidrio. Revisé el baño, todo está bien. Agarré todo y lo devolví desordenadamente a la habitación del conserje. Me ocupé de eso y de la falta de agua y bocadillos en su habitación más tarde.

Bajé corriendo las escaleras, y ya están todos allí. Llegué a la cocina; el sol ya había salido. Lotte, Nova, Cain y Sage ya estaban sentados alrededor de la mesa. Tenían puesta la ropa que les preparé el día anterior. Saqué la leche y los cereales, y se los di. Lavé algunas uvas y bayas, y se las entregué a los niños. Solían desayunar jugo de naranja, pero hoy no tuve tiempo de tenerlo listo; no quería darles leche primero, ya que la mezcla solía caerles mal al estómago.

No se me permitía comer todavía, pero mi estómago estuvo pidiendo comida, así que en lugar de comer, preparé el almuerzo de los huérfanos para que fueran a la escuela; solo eran cuatro, así que mi tarea es bastante manejable. Agarré un poco de arroz y pollo que los cocineros hicieron para ellos el día anterior. Terminé con unas manzanas cortadas y unas galletas. Puse todo en sus loncheras con sus botellas de agua llenas, y me senté con ellos un minuto mientras terminaban de comer. Mi estómago gruñía de molestia, sabiendo que no comería pronto.

—¿Quieres un poco del mío? —ofreció Lotte, que era una dulzura..

Me reí, —no, no te preocupes. Comeré más tarde. Ustedes necesitan comer, tienen que crecer para ser grandes y fuertes. ¿Quién más va a protegerme cuando sea vieja y arrugada? dije mientras envolvía mis brazos en los asientos de Lotte y Nova.


Les hice señas mientras se iban a la escuela—, pórtense bien, — dije en voz alta. Su autobús se va, y ví dos barcos, uno más grande que el otro. Ambos se dirigían a tierra. Miré mi reloj; aquí están.

El refrigerio, el agua. Entro en pánico.

El Alfa Cassio rápidamente Salió afuera. Le tomó unos segundos verme allí; observé cómo su ira corrompía su rostro, ya no mostraba la calma que un Alfa debería mostrar con la llegada de los norteños. Caminó hacia mí rápidamente. La Luna Sarah lo seguía, lista para dar la bienvenida a los visitantes.

—¿Qué haces aquí?— preguntó agresivamente a mi lado. Sus ojos no me miraban a mí, sino al océano, a unos metros de nuestra casa de la manada, como si nada estuviera mal.

—Los niños acaban de irse. —Los estaba despidiendo —respondí inocentemente. El Alfa Cassio Agarró mi brazo con firmeza, clavando sus dedos en mi piel.

—Tu trabajo no es despedirlos —dijo, burlándose de mí. La presión en mi brazo aumentaba, un gemido escapó de mis boca—. Si tienes tantas ganas de encontrar algo que hacer, puedes ayudarles con sus maletas —dijo y soltó mi brazo mientras una sonrisa aparecío en su rostro. Consideré pedirle que me dejara primero arreglar la comida en la habitación del Alfa, pero eso implicaría que estaba haciendo mal mi trabajo. Enfurecerlo no estaba en mi lista de tareas, y su lobo va a estar bastante irritable con la llegada de otro Alfa.

Observé cómo el resto de las sirvientas comenzaban a alinearse para encargarse de sus maletas. —No se esfuercen demasiado, señoras —comentó mientras asentía con la cabeza hacia mí, y todas se ríen ligeramente.

Los norteños comenzaban a entrar en nuestras tierras, caminando con confianza hacia la casa de la manada, casi como si fueran los dueños del lugar. No miraban a su alrededor ni se desviaban para ver los detalles más finos de Kylain. Su curiosidad no se mostraba, sino que todos llevaban una mirada firme hacia adelante. Estos eran guerreros. Los hombres medían alrededor de 1.82 metros o más, y las mujeres también eran muy altas, siendo la más baja de 1.72 metros. Sus cuerpos eran muy similares y diferentes al mismo tiempo, todos muy musculosos, pero algunos más delgados mientras que otros más corpulentos. Las mujeres, en particular, me parecían mortales, tenían ojos muy astutos y determinados, y sus movimientos rápidos y comportamientos observadores me decían que eran una fuerza a tener en cuenta en el campo de batalla. Entendí por qué el Alfa Cassio los había llamado para ayudarnos, cómo había tragado su orgullo por el bien de su gente. A veces, el Alfa Cassio hacía eso, mostraba destellos de bondad.

La mayoría de ellos llevaban alguna pintura tribal o tatuaje; las mujeres acentuaban sus ojos turquesa astutos con una línea azul justo debajo de la línea de agua, extendiéndose hasta sus pómulos altos. Muchos de los hombres tenían múltiples marcas de garras en sus rostros, todas diferentes, y a veces un moretón estaba encima de otro, diciéndome que fueron causados en combate, ya fuera parte de su entrenamiento o no. No lo sabía. A pesar de no estar aquí para luchar, sentí miedo como si lo estuvieran.

Busco al Alfa. Usualmente está al frente de la manada, liderando a su gente, pero por mucho poder que estos hombres tengan, ninguno me grita Alfa. Caminaban separados unos de otros, probablemente eran un grupo de 20 a 30. No eran tantos, pero ninguno hablaba entre sí, distribuidos escasamente mientras llegaban a la entrada principal.

—Por favor, dejen sus maletas aquí, mi gente las llevará a sus habitaciones —dijo mi Alfa mientras los guerreros entraron por las puertas de la casa de la manada, algunos de ellos no se molestaron en dejar sus maletas mientras que otros sí lo hicieron.

Las sirvientas se fueron cuando tenían una o dos maletas cada una, mientras yo me quedé allí con más de siete maletas pesadas, más personas amontonándolas en mis brazos. Traté de aplastarlas y hacerlas más manejables, pero no eran tan fáciles de manejar.

—¿Puedo...? —traté de preguntarle mientras el peso de las maletas hacía que me doliera la parte baja de la espalda al intentar equilibrarlas todas a la vez; este no era el peor castigo que había soportado, ni siquiera cerca. Su propósito, un recordatorio de quién estaba a cargo, a quién no debía molestar.

—Cállate —fue todo lo que dijo mientras la última de las personas entraba.

Seguí su mirada y encontré al Alfa junto a un grupo de cuatro: tres hombres y una mujer. Pude distinguir quiénes eran el Alfa y el Beta; caminaban con tanto poder. Tragué saliva, solo pensando en lo que me harían si los irrespetaba por casualidad o si no me comportaba adecuadamente cuando estuvieran cerca. Ambos eran bastante apuestos, con piel bronceada y ojos negros como si alguien los hubiera pintado con puro carbón.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Emparejada con su Instructor Alfa

Emparejada con su Instructor Alfa

1.1m Vistas · Completado · Marina Ellington
Soy Eileen, la marginada de la academia de cambiaformas, todo porque no tengo lobo. Mi única salvación es un don para la sanación que me consiguió un lugar en la División de Sanadores. Entonces, una noche en el bosque prohibido, encontré a un desconocido al borde de la muerte. Bastó un roce, y algo primitivo se rompió entre nosotros. Esa noche me ató a él de una forma que no puedo deshacer.

Semanas después, nuestro nuevo instructor Alfa de combate entra al salón. Regis. El tipo del bosque. Sus ojos se clavan en los míos, y sé que me reconoce. Entonces el secreto que he estado ocultando me golpea como un puñetazo: estoy embarazada.

Él tiene una propuesta que nos ata más que nunca. ¿Protección… o una jaula? Los susurros se vuelven venenosos, la oscuridad se cierra sobre mí. ¿Por qué soy la única sin lobo? ¿Es mi salvación… o me arrastrará a la ruina?
El Amor No Dicho del CEO

El Amor No Dicho del CEO

1.2m Vistas · Completado · Lily Bronte
—¿Quieres mi perdón? —preguntó, mi voz bajando a un tono peligroso.

Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.

—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.

Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.

Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...

Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.

Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
Déjalos Arrodillarse

Déjalos Arrodillarse

974.4k Vistas · En curso · My Fantasy Stories
Kaelani pasó su vida creyendo que no tenía lobo.
Expulsada por su manada. Olvidada por los licántropos.
Vivía entre humanos —callada, invisible, oculta en un pueblo en el que nadie se fijaba dos veces.

Pero cuando su primer celo llega sin previo aviso, todo cambia.

Su cuerpo se enciende. Sus instintos gritan. Y algo primitivo se agita bajo su piel—
invocando a un gran y temible Alfa que sabe exactamente cómo apagar su fuego.

Cuando él la reclama, es éxtasis y ruina.

Por primera vez, cree que ha sido aceptada.
Vista.
Elegida.

Hasta que él la deja a la mañana siguiente—
como un secreto del que nunca se debe hablar.

Pero Kaelani no es lo que ellos creían.
No carece de lobo. No es débil.
Hay algo antiguo en su interior. Algo poderoso. Y está despertando.

Y cuando lo haga—
todos recordarán a la chica a la que intentaron borrar.

Especialmente él.

Ella será el sueño que él no dejará de perseguir... lo único que alguna vez lo hizo sentir vivo.

Porque los secretos nunca permanecen enterrados.
Y los sueños tampoco.
Esta Vez Él Me Persigue Con Todo

Esta Vez Él Me Persigue Con Todo

1m Vistas · Completado · Sherry
Maya se quedó helada cuando entró el hombre que atraía todas las miradas del salón. Su exnovio, que había desaparecido hacía cinco años, era ahora uno de los magnates más ricos de Boston. En aquel entonces, él nunca había dado pistas sobre su verdadera identidad; luego, había desaparecido sin dejar rastro. Al ver ahora su mirada fría, ella solo podía suponer que él había ocultado la verdad para ponerla a prueba, había decidido que ella era superficial y se había marchado decepcionado.

Afuera del salón de baile, ella se acercó a él mientras fumaba junto a la puerta, con la intención de, al menos, darle una explicación.

—¿Todavía estás enojado conmigo?

Él tiró el cigarrillo y la miró con abierto desprecio.
—¿Enojado? ¿Crees que estoy enojado? Déjame adivinar: Maya por fin descubre quién soy y ahora quiere "reconectar". Otra oportunidad ahora que sabe que mi apellido viene acompañado de dinero.

Cuando ella intentó negarlo, él la interrumpió.
—Fuiste algo pasajero. Una nota al pie. Si no hubieras aparecido esta noche, ni siquiera me habría acordado de ti.

Las lágrimas le escocieron en los ojos. Estuvo a punto de hablarle de su hija, pero se detuvo. Él solo pensaría que estaba usando a la niña para atraparlo y quedarse con su dinero.

Maya se lo tragó todo y se marchó, segura de que sus caminos nunca volverían a cruzarse... pero él continuó apareciendo en su vida, hasta que fue él quien se rebajó, rogándole humildemente que lo aceptara de vuelta.
Vendida al Señor de la Noche

Vendida al Señor de la Noche

654.1k Vistas · Completado · monica caballero
Desde tiempos inmemoriales, criaturas de piel helada y colmillos letales han gobernado las tierras de Velmora. Su hambre es insaciable, y los humanos no son más que ganado en su mundo. Con cada luna llena, almas jóvenes son vendidas como alimento —marcadas, despojadas de sus nombres y entregadas a sus dueños. Elara Voss era una de ellas. Vendida como carne en el mercado, su destino parecía claro: servir de sustento hasta su último aliento. Pero Elara se niega a morir en silencio. Su espíritu no conoce la sumisión... especialmente cuando su comprador resulta ser Cassian Draven, el vampiro más temido del reino. Frío. Inescrutable. Letal. Cassian no buscaba compañía, ni clemencia. Pero Elara es diferente a cualquier humano que él haya conocido. A medida que la oscuridad se cierne y el deseo comienza a desdibujar la línea entre el peligro y la tentación, Elara debe elegir: luchar por su libertad... o rendirse a una atracción tan peligrosa como el hombre que es su dueño.
La última oportunidad de la luna morbosa

La última oportunidad de la luna morbosa

680k Vistas · En curso · Eve Above Story
Solía ser la hija perfecta para mi padre, casándome con el Alfa Alexander por el beneficio de mi manada, aunque Alexander se negó a marcarme e insistió en que nuestro matrimonio era simplemente un contrato. Luego me convertí en la perfecta Luna para mi esposo Alfa, todavía esperando que algún día pudiera ganar su afecto y seríamos marido y mujer de verdad.
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Mi profesor vampiro

Mi profesor vampiro

1m Vistas · Completado · Eve Above Story
Después de encontrar a mi novio besando a su «amigo de la infancia», me emborraché en un bar y mi mejor amigo me pidió un hábil call boy.
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...

«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso

Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso

565k Vistas · Completado · nicolefox859
¿Qué es más vergonzoso que una llamada accidental desde el bolsillo?
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.

Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.

El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.

Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.

Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.

Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?

Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
El Latido Prohibido

El Latido Prohibido

734.2k Vistas · Completado · Riley
Dicen que tu vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos.
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida

El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida

460.1k Vistas · Completado · Amelia Rivers
Ella es la hija de la ama de llaves. Él es el multimillonario más frío de Manhattan. Una bebida drogada cambia todo.

Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.

Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.

Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.

Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?

Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.

Pero no lo son.

A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.

Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?
Sexi Detrás de la Máscara

Sexi Detrás de la Máscara

348.3k Vistas · Completado · Ellie Wynters
Se esconde detrás de trajes feos y nombres falsos. Él ha terminado de confiar en las mujeres. Cuando se encuentran en un club sexual de máscaras, ninguno de los dos se da cuenta de que llevan dieciocho meses peleando uno contra el otro a través de mesas de juntas.

En Taylor Industries, ella es Joy Smith, la CFO desaliñada que ahoga sus curvas en poliéster sin forma y lleva una peluca. En casa, es la esposa olvidada de un abogado infiel que no la ha tocado en tanto tiempo que empieza a preguntarse si está rota. Cuando encuentra unas bragas de encaje rosa fuerte metidas entre los cojines del sofá —definitivamente no suyas—, no es dolor lo que siente. Es libertad.

Grayson Taylor ya no tiene relaciones. No después de haber encontrado a su prometida, una actriz, con otra mujer. Ahora canaliza todo en adquisiciones hostiles y reuniones de directorio, especialmente en aquellas en las que su CFO demasiado cautelosa pelea con él por cada maldita compra. Joy Smith es brillante, exasperante y graciosa cuando él le pulsa todos los botones.

Pero Honey está cansada de ser invisible. Cansada de no haber sentido nunca un placer de verdad. Así que, cuando su mejor amiga le pasa los datos de The Velvet Room, el club de máscaras más exclusivo de Manhattan, se promete a sí misma solo una noche. Una noche para averiguar si su marido tiene razón, si de verdad es frígida, o si simplemente nunca la han tocado las manos adecuadas.

No espera que el desconocido enmascarado la reclame en cuanto cruza la puerta. No espera la química que estalla entre ellos, la forma en que él hace que su cuerpo cante, ni los orgasmos que la dejan temblando. No espera que él le entregue una dirección de correo electrónico con una sola orden:

—Solo yo. Nadie más te toca.
La Pareja Odiada del Rey Alfa

La Pareja Odiada del Rey Alfa

334.1k Vistas · Completado · Night Owl
—Yo, Raven Roman, te rechazo, Alpha King Xander Black, como mi compañero —dije con voz firme a pesar del dolor en mi corazón, pero él solo echó la cabeza hacia atrás y soltó una risa oscura y amenazante.

—¿Tú? ¿Rechazarme a mí? Rechazo tu rechazo, no puedes escapar de mí, compañera —escupió con voz llena de odio—. Porque voy a hacer que te arrepientas de haber nacido, rogarás por la muerte, pero no la encontrarás. Esta es mi promesa para ti.

Raven Roman es la loba más odiada de su manada, condenada por un crimen que su familia cometió contra la Familia Real. Intimidada, humillada y tratada como una maldición, ha sobrevivido a cada herida que el destino le ha infligido hasta que le entrega el giro más cruel de todos.

Su compañero destinado no es otro que Alpha King Xander Black, el gobernante despiadado cuya familia la suya una vez traicionó. El hombre que quiere destruirla. Cuando ella intenta rechazarlo, él se niega, prometiendo hacer de su vida una pesadilla viviente.

Pero nada es tan simple como el odio.

Hay verdades enterradas bajo su pasado compartido—secretos, mentiras y una atracción peligrosa que ninguno de los dos puede negar. Un vínculo que se niega a romperse. Y a medida que sus mundos colisionan, Raven comienza a descubrir la oscuridad que ha moldeado ambos destinos.

Traición. Poder. Un enemigo acechando en las sombras. ¿Podrán Xander y Raven superar los pecados de sus linajes y unirse contra las fuerzas que amenazan su mundo? ¿O su odio los consumirá mucho antes de que la verdad pueda liberarlos?