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La Profundidad De Su Mirada

La Profundidad De Su Mirada

Denise Arcilio · Completado · 137.6k Palabras

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Introducción

Emma nunca ha olvidado a Aiden desde que él se marchó sin dejar rastro y sin despedirse. Los años han pasado, pero cuando ambos se encuentran de casualidad en un restaurante, los sentimientos de ambos se remueven. Pero nhay dos grandes problemas que impedirán revivir su hermano; Aiden tiene novia, y él descubre que Emma está saliendo con Ashton, su hermano.

Capítulo 1

Tuve mucho tiempo para olvidar, para pasar de página y realizar cambios en mi vida, y lo hice. Cambié, mejoré y seguí adelante como debía ser. Pero bastó solo un segundo para que él desmoronara todo y mi estabilidad temblara para luego quedar tirada en el suelo. Verlo significaba todo lo bueno y lo malo. Sus ojos seguían siendo igual de impactantes, capaces de perforar los tuyos e intimidarte y atraparte. Su presencia era sinónimo de inestabilidad, porque cada que me encontraba frente a él tenía que resistirme con todas mis fuerzas para no abrazarlo, tocarlo, o besarlo.

—¿En qué piensas? —le pregunté después de un momento. Su silencio era ensordecedor y activaba mis alarmas.

Temí que lo que hice hace minutos atrás terminara con lo poco que ambos teníamos y alejara de por vida a esa otra persona que estuvo brindándome su amor y cariño.

Sus ojos se posaron en los míos y fue lo suficientemente incómodo como para casi darle la orden a mis pies para irme hacia otro lugar del mundo lejos de Aiden.

—No estoy pensando.

—No juegues conmigo, se te nota en la cara. Ya dímelo, dime que me he equivocado y que he hecho mal y que soy una estúpida.

—Te has equivocado, has hecho mal, no eres una estúpida pero sí eres alguien que desde que ha llegado ha puesto toda mi estabilidad mental en una bolsa de basura.

Podía decirle lo mismo, pero me quedé callada porque las ganas de llorar eran tan grandes que, si abría la boca, mis palabras terminarían entrecortadas y mi voz saldría de cualquier manera, y ya estaba lo suficientemente humillada por mí misma como para demostrarle cuánto me dolía esto. Quería conservar un poco mi dignidad.

—Pero lo que siento no es amor, es aprecio, Emma. Tengo una vida prácticamente hecha, no por el dinero, sino porque estoy con alguien. —Sí, con esas palabras él acababa de aclararme que ambos regresaron.

—¿La amas, Aiden? —las palabras salieron de mi boca, me sentí tonta por preguntarlo, pero no podía hacer nada para remediarlo.

—La amo —asintió rápidamente, mirándome con una seriedad que me inquietaba. Sus ojos estaban brillosos, pero los míos le ganaban. A mí me dolía mucho más.

—¿Y por qué me besaste la otra noche si es que la amas? ¿Por qué he puesto tu estabilidad patas arriba si no me quieres?

—Porque eres parte de mi pasado, uno oscuro pero a la vez bonito por lo que tuvimos, pero nada más. No te hagas ilusiones.

Qué cambiado estaba él... En el pasado medía un poco más sus palabras. Pero no podía culparlo. Metí la pata. Ahora sufría las consecuencias.

—No le diré a Ashton lo que pasó esta noche, de eso puedes estar tranquila, pero tienes que prometer que este beso quedará solo entre tú y yo. No volveremos a tocar el tema. Olvidaremos todo. No tiene sentido.

Auch.

Ahora lo único que necesitaba era ir con Kendall y pasar tiempo de chicas. Necesitaba olvidar todo. Necesitaba olvidar que mi corazón volvió a partirse como la vez en que él me dejó hace años atrás. No sabía si odiarlo. No sabía si seguir amándolo. No sabía qué hacer, ni cómo hacer. Era un verdadero dilema.

—¿Eso es lo que quieres? —pregunté. Una lágrima cayó. Como tonta, esperé que él la limpiara y se disculpara por ser tan duro conmigo, pero permaneció en su postura anterior, y con la misma seriedad.

Aiden volvió a ilusionarme, hizo que esperara algo más, encendió esa chispa de esperanzas, y luego me echó un balde de dolor y realidad.

Desde un principio hicimos todo mal. Era estúpido pretender que tuviéramos una historia de amor con un final feliz. Pero dolía aceptarlo.

—Eso es lo que quiero —contestó sin titubear.

—Pues bien.

—Te mereces a alguien mejor —finalizó, y caminó hacia la puerta. La abrió y me observó, y supe que con ello me estaba diciendo que me largara.

No lo dudé y caminé hasta la puerta para luego ir con prisa por los pasillos del edificio.

Tal vez merecía algo mejor, pero yo lo quería a él.

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