NovelaGO
Madre soltera, amor de dos.

Madre soltera, amor de dos.

Sergio Rocha · Completado · 161.0k Palabras

331
Tendencia
450.8k
Vistas
28.1k
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Berenice Swan es una joven madre soltera que ha tenido una vida difícil y que dedica su vida a su amado hijo quien es su única motivación para vivir. Cerrada al amor, no desea volver a involucrarse con ningún hombre después de haber sido abandonada por aquel que le juro amor eterno. Emerson Harker, es un hombre multimillonario de actitud fría y déspota, que ha perdido a sus padres para después de ello convertirse en un hombre receloso del mundo. Sin embargo, la vida de ambos cambiara, cuando el destino reúna a jefe y asistente en la vida fuera del trabajo, y sus caminos terminen entrelazados. Emerson aprenderá a confiar en los demás en los brazos de aquella madre soltera y su pequeño hijo.

Capítulo 1

8:35 de la mañana. ¡Por Dios, voy a llegar tarde otra vez! Sería la tercera vez esta semana, y aunque no era del todo mi culpa, sabía que las excusas ya no importaban. Hacía todo lo posible por llegar a tiempo, pero la vida parecía conspirar en mi contra cada mañana.

—Vamos, Dante, rápido, ¡se nos escapa el autobús! —le dije a mi pequeño, agarrando su mano con suavidad pero con urgencia.

—¿Hoy no viene la tía Rosario? —preguntó con esa vocecita que siempre lograba ablandarme.

—No, cariño, tía Rose tiene que trabajar temprano. Vamos tú y yo —respondí mientras terminaba de guardar su merienda en la mochila, un gesto ya rutinario pero que nunca perdía su ternura.

Salimos del departamento como un torbellino. Por suerte, el autobús no se hizo esperar. Bajamos en la parada cercana al jardín maternal y caminamos a paso vivo bajo el sol de la mañana. Al mirar el reloj, sentí un pinchazo en el pecho: las nueve en punto. La hora exacta en que debería estar sentada en mi escritorio.

—Hola, Berenice. Hola, Dante —nos saludó Antonella en la entrada, con una sonrisa comprensiva.

—Hola, Antonella. Te lo dejo hasta las cinco y media —dije, intentando sonar tranquila—. Adiós, mi cielo, pórtate bien —me agaché, le dejé un beso en la coronilla y sentí cómo sus manitas se aferraban un instante a mi blusa.

—Yo también te quiero, mami —murmuró antes de entrar al jardín con pasitos pequeños.

Odiaba dejarlo. Con apenas tres años, ya entendía demasiado sobre despedidas. Rosario, mi hermana, estaba cubriendo un turno matutino y no podía ayudarme esta semana. Si perdía este trabajo, no sabría cómo mantenerlo.

Tomé el metro, otra vez. Esta vez el viaje fue rápido. Corrí por las calles como si me persiguieran, el corazón latiéndome en el pecho. Al entrar al edificio, ignoré el ascensor y subí las escaleras de dos en dos. Llegué a mi puesto sin aliento, el pelo pegado a la frente. Eran las nueve y media. Avancé distraída, mirando el suelo, y chocué contra algo firme y quieto.

Al levantar la vista, me encontré con esos ojos azules y fríos, el ceño fruncido, la boca en una línea delgada de desaprobación.

No, hoy no.

—Berenice —dijo Emerson Harker con una voz que no dejaba espacio para réplicas—. Tercer día consecutivo. He tenido que atender tus llamadas. ¿Crees que eso es aceptable?

—No, señor Harker —respondí, bajando la mirada. Sentía el peso de su autoridad como un muro.

—Te contrato para trabajar, no para que yo haga tu trabajo. Si sigues aquí es porque eres buena en lo que haces. Pero incluso lo bueno tiene límites —su mirada era un iceberg—. Solo pásame lo urgente hoy. No tolero interrupciones.

—Sí, señor.

—Que sea la última vez —añadió, y dio media vuelta, dejándome temblando frente a su puerta cerrada.

Me senté en mi silla, respirando hondo. Emerson Harker, el “témpano”. Todos lo conocían así: frío, calculador, inalcanzable. Pero también era mi sustento, la razón por la que Dante podía tener una infancia tranquila. Aguantaría lo que fuera necesario.

—Hoy vino más gruñón que de costumbre, ¿no te parece? —Jessica se acercó a mi escritorio, bajando la voz como si el mismísimo Harker pudiera oírnos a través de las paredes.

—Sí, la verdad es que sí —suspiré, pasando los dedos por el borde de los papeles que revisaba—. Pero ya sabes cómo es esto; uno termina acostumbrándose hasta a los truenos.

—No sé cómo lo aguantas, Berenice —dijo, sacudiendo la cabeza con una mezcla de admiración y lástima—. Yo a la primera ya lo habría mandado derechito a freír espárragos.

Un pequeño sonrisa se me escapó. —No me queda otra, Jess. En ningún otro lado me pagarían lo suficiente como para mantener a Dante sin tener que trabajar en dos sitios a la vez. Al menos aquí, aunque el jefe sea un témpano, puedo permitirme darle algunos gustos a mi hijo.

—Tienes razón —reconoció Jessica, y su expresión se suavizó—. El témpano sirve para algo bueno, al menos. Pero yo, la verdad, no aguantaría ni un día siendo su secretaria. Te admiro, y también te compadezco, amiga.

—Hay que buscarle el lado positivo a todo —dije, encogiéndome de hombros en un gesto que ya era casi un reflejo—. ¿Y tú? ¿Cómo están Fernando y Clarise?

—¡Ah, crecen que da miedo! —su rostro se iluminó al instante—. En unas semanas es el cumple de Fernando, ya sabes. Por supuesto que tú y Dante están más que invitados.

—Muchas gracias —respondí, y esta vez la sonrisa me salió genuina—. Dante se va a poner feliz. Le encanta jugar con Fernando.

Jessica era una de las pocas personas en aquel lugar a las que podía llamar amiga. Madre de dos niños preciosos —Fernando, que pronto cumpliría cuatro años, y Clarise, de apenas dos—, había sido un ancla de normalidad en medio del mar helado de la Corporación Harker. Dante y Fernando se llevaban de maravilla, y aquellas tardes de juego eran un lujo que yo atesoraba. Jess fue de las primeras en tenderme la mano cuando llegué, perdida y sobrepasada, hace ya dos años. Llevaba más de tres en la empresa y me enseñó, con paciencia de santa, el ritmo implacable que aquí se respiraba. Le debía mucho, a ella y a su familia, que me ayudaron a encontrar mi rumbo cuando esta ciudad aún me parecía un laberinto de cemento.

¡Bip!

El intercomunicador de mi mesa parpadeó con una luz roja, seguido de la voz seca y sin inflexiones que ya conocía demasiado bien.

—Berenice. A mi oficina. Ahora.

Jessica me lanzó una mirada de “buena suerte” entre burlona y compasiva.

Giré los ojos al cielo, mentalmente contando hasta tres, y me dirigí hacia la puerta de madera oscura que todos evitaban. Toqué con los nudillos, sintiendo la solidez del material.

—Adelante —sonó desde dentro.

Abrí y crucé el umbral. El aire aquí siempre parecía más frío.

—Señor Harker —dije, manteniendo mi tono profesional, ese que había practicado hasta en el espejo.

—Siéntate —ordenó sin levantar la vista de la pantalla. Obedecí al instante, las manos sobre mi regazo—. ¿Qué hay en la agenda para mañana?

—Reunión con el señor Eleazar Esposito a las once de la mañana —recité de memoria—, y por la noche, la fiesta de inauguración del nuevo Hotel Grand Luxe, en el centro.

Él, como siempre, tenía los ojos clavados en los informes. A veces me preguntaba si realmente recordaba cómo era mi rostro, o si solo reconocía el sonido de mi voz entre las demás.

—Ah, sí. Recuerdo —murmuró, finalmente apartando la mirada de la computadora para fijarla en mí. Era una mirada evaluadora, fría—. Muy bien. Mañana te necesito aquí a las ocho en punto. Quiero que me ayudes a pulir el discurso para la gala. Se te dan bien esas cosas.

El silencio se hizo pesado por unos segundos. Mi mente corrió más rápido que el metro: Dante, la guardería que abría a las ocho y media, la imposibilidad de dejarlo antes…

—Señor Harker —comencé, sintiendo cómo los dedos se me enredaban nerviosos—. Disculpe, pero… ¿no sería posible que viniera a mi hora habitual? Puedo quedarme hoy más tarde y trabajar en el discurso, pero llegar a las ocho… me es materialmente imposible.

Dejó el bolígrafo que sostenía sobre la mesa con un golpe seco.

—Berenice, vamos a aclarar algo —dijo, y su voz bajó de temperatura varios grados—. Aquí las órdenes las doy yo. Tu contrato es muy claro: disponibilidad total, las veinticuatro horas si es necesario. Y ahora, con mayor razón, porque a partir de hoy tu puesto no es solo el de secretaria. Eres también mi asistente personal.

Mis ojos se abrieron de par en par. —¿Asistente… personal?

—Exactamente. Eres la persona más eficiente de esta planta, y la necesito para ambas funciones. No te preocupes, habrá un aumento acorde —añadió, como si estuviera hablando de un ajuste de proveedor y no de mi vida—. Así que, repito: te necesito disponible. Empezando por mañana a las ocho. Ni un minuto más, ni uno menos. Puedes retirarte.

Cerré la boca, tragándome las palabras —y la rabia— que hervían en mi garganta. No había más que decir.

El resto del día transcurrió en un torbellino de llamadas automáticas y papeleo. A las cinco en punto, salí disparada como de costumbre. Mi verdadero trabajo, el que le daba sentido a todo lo demás, empezaba ahora.

La guardería era un oasis de ruido y color. Y allí, en medio de todo, estaba la carita que disipaba cualquier nube.

—¡Mami! —Dante vino corriendo, sus zapatitos haciendo un ruidito rápido contra el suelo.

—¡Hola, mi cielo! —me arrodillé y lo envolví en un abrazo, inhalando su olor a bebé y galletas—. ¿Has estado bien?

—Te quiero mucho, mami —susurró, enterrando la nariz en mi cuello.

—Y yo te quiero más, mi vida —le di un beso en el cabello, suave y revuelto—. ¿Listos para ir a casa?

—¡Sííí! —saltó de emoción, agarrando mi mano.

Nos despedimos de Antonella y emprendimos el viaje de regreso. El ómnibus, fiel a su naturaleza impredecible, tardó casi cuarenta minutos. Pero al fin llegamos, y el aroma a comida casera nos recibió desde la puerta.

—¿Y este niño tan hermoso quién es? —canturreó Rosario, mi hermana, desde la cocina. Dante soltó una risotada y corrió a abrazarla.

—¡Hola, tía Rose!

—¿Y yo? ¿Ya no merezco saludo? —me quejé, fingiendo enojo.

—Oh, claro. Vamos, Dante, a saludar a tu mamá antes de que se ponga triste —le dijo en un “susurro” teatral—. Hola, Beri —se acercó y me dio un beso en la mejilla.

—Tengo hambre —anunció Dante, señalando su pancita con solemnidad.

—Pues venid, que se enfría —dijo Rose, guiándonos al comedor.

Mientras cenábamos la deliciosa comida que había preparado mi hermana, sentí un momento de paz. Rosario, dos años mayor que yo, era mi roca. Llevábamos tres años viviendo juntas en Chicago, después de dejar atrás nuestro pequeño pueblo, Forks. Yo había llegado justo antes de que naciera Dante, en un giro agridulce del destino que trajo luz tras una oscuridad profunda. Nuestros padres habían fallecido siendo yo muy joven, y Rose tuvo que hacerse cargo de todo, dejando incluso su sueño de ser chef. Ahora, felizmente casada con Ernest, el dueño del restaurante donde trabajaba, había construido una vida nueva, y a mí me había acogido en ella sin dudarlo.

—¡Hola a todos! —Ernest irrumpió en la casa con su energía habitual.

—¡Tío Oso! —gritó Dante, abandonando su silla para lanzarse a sus brazos.

—¡Eh, campeón! ¿Cómo estás? —lo alzó hacia el techo, haciéndolo girar entre risas.

—Ernest, bájalo, por favor —intervino Rose, aunque con una sonrisa—. Acaba de cenar.

—Cierto, cierto —se rió él, bajando al niño con cuidado antes de venir a saludarme—. ¿Todo bien, Berenice?

Más tarde, después de bañar a Dante y de tomar una ducha yo misma, la ansiedad regresó. Con un nudo en el estómago, fui al salón, donde Rose veía la televisión.

—Rose… —llamé, sintiéndome torpe.

—Dime —respondió ella, girándose. Su mirada era tan cálida y familiar que por un segundo me transportó a la infancia.

—Necesito pedirte un favor enorme —dije, mirando al suelo—. Lo odio, pero no tengo alternativa.

—Lo que sea, ya lo sabes.

—Mañana mi jefe me exige a las ocho en punto. Es imposible que lleve a Dante a la guardería a tiempo. ¿Podrías… llevarlo tú? Sé que es pedirte mucho, que tienes tu trabajo…

—Berenice —me interrumpió suavemente—. Es mi sobrino. Haré que alguien cubra mi turno. No es ningún problema.

La gratitud me inundó. —Gracias, Rose. De verdad, no sé qué haría sin ti.

—Para eso estamos —me abrazó—. Pero ¿qué pasa? Tienes cara de preocupación extra.

—Es todo… esto —solté, la frustración burbujeando—. No paso tiempo suficiente con mi hijo, y ahora el témpano este me ha nombrado su asistente personal. Tendré aún menos horas libres.

—¡¿Qué?! —exclamó, alejándose para mirarme mejor.

—Sí —suspiré, tapándome la cara con las manos—. Todo se complica más.

—Respira, Beri. Por Dante, tú aguanta. Él sabe que lo amas, y todo esto es por él —sus palabras eran un bálsamo, justo cuando el pequeño en cuestión apareció en el marco de la puerta, frotándose un ojo.

—Mami, tengo sueño.

—Vamos, entonces —dije, levantándome y cargándolo—. A dar las buenas noches.

—Buenas noches, tíos —murmuró Dante, entre un bostezo y una sonrisa.

Una vez en nuestra habitación, lo vestí con su pijama de rayas y lo acosté en el centro de la cama que compartíamos. Me tumbé a su lado y comencé a tararear su canción de cuna, la misma de siempre.

—¿Me cuentas un cuento? —pidió, ya medio dormido.

—¿Cuál quieres?

—El Principito —dijo, y un dolor familiar y agudo me atravesó el pecho. Contuve las lágrimas que amenazaban con caer.

—¿Ese era el favorito de papá, verdad? —preguntó con su vocecita ya soñolienta.

—Sí, cariño. Ese era —logré decir, buscando el libro en la estantería.

Le leí hasta que su respiración se hizo lenta y profunda. Me incliné y dejé un beso en su frente.

Él era mi todo. La razón para soportar días grises y miradas heladas. Ser madre soltera era una batalla constante entre la culpa y la determinación, entre el cansancio infinito y el amor más grande que había conocido.

¿Por qué la vida tenía que arrebatarnos a quienes más amábamos, dejándonos a navegar a ciegas?

Enjugué una lágrima furtiva, me puse el pijama y me acurruqué alrededor de su pequeño cuerpo, sintiendo cómo su calor ahuyentaba el frío del mundo. En la penumbra, una pregunta antigua susurró en mi mente antes de que el sueño me venciera por completo:

¿Por qué nos abandonaste?

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Alpha at the Door (versión editada)

Alpha at the Door (versión editada)

19.9k Vistas · Completado · RainHero21
Un escalofrío recorrió mi espalda al ver al lobo caer al suelo, sangrando. Otro fuerte gruñido de dolor.

—Ese es el último de ustedes, Cascata —dijo el hombre, mirando al lobo. Disparó de nuevo antes de escapar al final del oscuro callejón.

La tía Rita me dijo que nunca creyera en los hombres lobo. Eran malvados y desagradables.

Pero miré al lobo muy herido. Simplemente no podía dejar que alguien muriera frente a mí.


Corriendo por el oscuro callejón tenuemente iluminado, de nuevo. Miré hacia atrás con cautela. La bestia marrón de furia me estaba persiguiendo. Gruñendo en la oscuridad, estaba decidido a atraparme. Gemí y me giré, concentrándome en mi escape. No quería morir esta noche.

—¡Corre, Veera! —gritó Leo, pero luego lo vi ser arrastrado a las sombras por un par de guantes negros.

Habían pasado cinco largos años desde que había visto esos ojos brillantes.

No había tenido esta pesadilla por un tiempo. Soñaba con él después de esa noche. Me perseguían, atrapaban y secuestraban en los sueños, pero esta noche se sentía tan diferente.


—Si te comportas, te dejaré ir.

Veera miró a su secuestrador y levantó una ceja. Quería maldecirlo, pero se dio cuenta de que no sería prudente, ya que él era un Alfa a quien había salvado del borde de la muerte hace cinco años. Además, estaba atada a la silla y su boca había sido tapada nuevamente, ya que se había asustado y le había gritado como cualquier víctima normal en una película de suspenso.

Por favor, tenga en cuenta que esta es una versión editada de AATD, la historia y el contenido serán los mismos que en la original.

Lectura madura 18+

Alpha at the Door 2020 Por RainHero21 ©
La Noche Antes de Conocerlo

La Noche Antes de Conocerlo

732.2k Vistas · En curso · bjin09036
Dejar que un extraño me destruya en una habitación de hotel.

Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.

Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.


Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.

June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.

Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.

Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.

Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
Conociendo a mi papá millonario

Conociendo a mi papá millonario

20.8k Vistas · Completado · Sergio Rocha
Ciara Edevane es una madre soltera que sobrevive la vida junto a su pequeño hijo Ethan, dándose a la fuga después de dormir con aquel apuesto y arrogante millonario, le oculto un gran secreto. Arlen Chadburn es un playboy millonario y CEO que lleva años buscando a aquella mujer con la que durmió una sola noche, y a la que nunca logro olvidar a pesar de los años. Mamá, ¿Quién es mi papá? Aquella pregunta inocente finalmente tendría una respuesta. El destino caprichoso, los hará reunirse en el lugar menos pensado, pero, ¿Qué pasará cuando Arlen descubra que aquel pequeño tiene sus mismos ojos y su edad coincide con los años que ha pasado buscando a la mujer de sus sueños? El amor cruzara fronteras no antes pensadas y lograra un milagro que se creía perdido.
Casada con el enemigo de mi esposo.

Casada con el enemigo de mi esposo.

29.7k Vistas · Completado · Iraya Baute
Kayla Donnelly, una mujer muy inteligente con un coeficiente de genio para la tecnología y las leyes, es asesinada por su recién estrenado marido, y su mejor amiga, amante de este, para quedarse con su herencia en la misma noche de su boda. Mientras muere descubre que ha sido engañada desde el principio, y de que ellos también habían asesinado a su padre antes. Pero finalmente se despierta reencarnada en el cuerpo de una famosa Top-Model Samary De Angeleis, alguien completamente diferente a su yo original. Tras esta segunda oportunidad decide vengarse. Durante unos tres años antes de volver, prepara su plan. Había descubierto que su marido tiene un rival en los negocios, y no era otro que el atractivo e impresionante empresario griego Constantine Nikolau apodado por sus rivales en los negocios como el Demonio. Decide ayudarlo, para eso le propone casarse con ella, ya que gracias a lo que habla la gente en las fiestas y reuniones, descubre que el Demonio debe casarse en tres meses o perderá parte de su herencia, en favor de su primo casado. Usando todo lo que conoce del su pasado de su ex, su inteligencia y el poder de su nuevo esposo. Pretende vengarse. Aunque no contaba con que entre ambos existirá una atracción enloquecedora y un miedo enorme a volver a sufrir. ¿Dónde le llevará la venganza? ¿Podrán controlar esa pasión que los ciega y los empuja a uno en brazos del otro?
¡Vendida! Al Don Grizzly

¡Vendida! Al Don Grizzly

741.5k Vistas · Completado · Tatienne Richard
Cuando Alcee Mariani cumple veintiún años, sabe que su tiempo se ha acabado. Su familia ha arreglado su matrimonio desde que tenía doce años con el futuro Don de la familia Lozano, Torquato "El Oso" Lozano. Se rumorea que es frío, cruel y despiadado, y es diez años mayor que ella.

Vender su virginidad en línea es una forma segura de asegurarse de que El Oso cancele el acuerdo, y cuando le informa a su padre que la ha vendido al mejor postor y nunca obtuvo su nombre real, el contrato se termina, pero también lo hace su relación con su propia familia.

Seis años después, ya no es la querida principessa de la familia Mariani, sino la madre soltera de un niño de cinco años que tiene un parecido asombroso con el hombre a quien vendió su inocencia.

Torquato Lozano ha buscado a la mujer que lo dejó plantado después de una increíble noche de pasión hace casi seis años. Cuando se topa con ella en una empresa recién adquirida, trabajando como técnica de IT, se sorprende al descubrir que es la mujer con la que su familia arregló su matrimonio hace tantos años. Una revisión de su expediente le revela que no se fue de su encuentro todas esas noches atrás con las manos vacías. Su pequeño hijo es la viva imagen de él, hasta en su tamaño imponente.

Cuando la familia de Alcee se da cuenta de que están perdiendo una lucrativa alianza financiera de la que deberían haber sido parte, comienza una guerra. Con enemigos apareciendo en cada esquina, Alcee y Torquato necesitarán dejar el pasado atrás y trabajar juntos para mantener a su hijo con vida. Su pasión se reavivará mientras luchan por mantener a su familia a salvo y forjar un nuevo poder para tomar el control del inframundo criminal de Nueva York.
UNA NOVIA FALSA PARA EL DON DE LA MAFIA

UNA NOVIA FALSA PARA EL DON DE LA MAFIA

182.1k Vistas · Completado · Zohaa
—Te pareces a ella —susurró mi padre, obligándome a meterme en el vestido de novia de mi hermana gemela, pero no me advirtió que me estaba casando con un monstruo.

Mi hermana gemela se escapó y me dejó a mí para casarme con Luciano Moretti, un implacable Don de la Mafia. Caminé por el pasillo, temblando, rezando para que no notara el cambio. Pero en el instante en que me besó en el altar, su lengua invadió mi boca, exigente y posesiva, saboreándome como si fuera de su propiedad.

Creí que podría ocultar la verdad. Pero en nuestra noche de bodas salió del baño llevando apenas una toalla, con el agua resbalándole por los abdominales esculpidos y la marcada V que apuntaba hacia su pesada hombría.

Me acorraló contra la cama.

—Hueles diferente, esposita —susurró, y su mano se deslizó por mi muslo, con el pulgar rozando, peligrosamente cerca, mi calor húmedo.

Intenté apartarlo, pero a la mañana siguiente decidió ponerme a prueba. Empujó un plato de bagels con mantequilla de maní hacia mí: comida que me mataría, pero que era la favorita de mi hermana.

—Come —ordenó, y sus ojos bajaron a mi pecho, donde mis pezones se marcaban duros contra la bata de seda—. ¿O quieres que te dé de comer otra cosa?

Su mirada se ensombreció, se desplazó a mis labios, y supe que no estaba hablando de comida. Sabe que soy una impostora. Y va a disfrutar cada segundo de castigarme por ello.
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera

Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera

191k Vistas · Completado · Gloria Fox
Hace un mes antes de mi boda, quemé el vestido que había pasado un año haciendo con mis propias manos.
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
Reina Híbrida Alfa

Reina Híbrida Alfa

23.2k Vistas · Completado · Aisling Elizabeth
—Un recipiente hecho de dos grandes poderes. De bestia Alfa y bruja Sacerdotisa.

Lo último que la loba solitaria Kaeleigh quiere hacer cuando descubre que es la compañera destinada de Chase, el futuro Alfa de la manada de la Luna Oscura, es estar atada a las estructuras y jerarquías de la manada. Especialmente porque su secreto es que no puede transformarse. Pero un enemigo desconocido y peligroso y una muerte trágica ponen su vida y la de los que la rodean en riesgo, y Kaeleigh se encuentra en el centro de una disputa entre dos Alfas.

Todo está en duda mientras los secretos salen a la luz, se revelan maldiciones y profecías, y se rompen corazones cuando Kaeleigh debe elegir entre el amor maldito de su Alfa destinado y una promesa hecha al Alfa de la manada rival.

Todo esto y más, en esta primera parte de una historia de amor paranormal predestinada, son las piezas del rompecabezas de una profecía de siglos que predice el surgimiento de una poderosa reina destinada a convertirse en la líder de una nueva especie híbrida sobrenatural.
Pecado Adoptivo

Pecado Adoptivo

447.8k Vistas · Completado · Lin Daniels
¡¡¡ADVERTENCIA. ESTO ES UN DRAMA UNIVERSITARIO, PERO TEN EN CUENTA QUE TODAS MIS HISTORIAS SON UN POCO OSCURAS Y LOS PERSONAJES A VECES SON CUESTIONABLES. SIGUE ADELANTE SI QUIERES ALGO SEXY, PERO TAMBIÉN DULCE!!!

Que me aceptaran en una de las universidades más prestigiosas del país es un sueño hecho realidad, sobre todo porque mi hermano adoptivo ya está allí y es la estrella revelación del fútbol americano.

Es todo lo que siempre he querido...

Hasta que todos mis sueños se hacen pedazos.

Mi “hermano” me odia.

No es el mismo chico que salió de nuestra casa camino a la grandeza. No quiere saber nada de mí y me trata peor que a su enemigo.

Hasta que lo veo con una chica.

Y entonces ya no se ve como mi hermano.

Se ve como el atractivo deportista por el que todas las chicas del campus se derriten.

Esto está mal.

No debería mirarlo de esta manera.

Y él no debería tocarme como si estuviera listo para devorarme.

Es mi hermano.

¿O no?

Las líneas se difuminan y los cimientos bajo mis pies se tambalean entre la lujuria y el pecado.

Se susurran secretos sobre piel febril, se comparten besos prohibidos en rincones oscuros.

Pero nunca es suficiente.

Necesito más.
Hijos de la Armada: Intimidada por Hermanastros Cuatrillizos

Hijos de la Armada: Intimidada por Hermanastros Cuatrillizos

20.8k Vistas · Completado · Lino Genge
—¡Eres débil y fea!
—Deja de actuar como si fueras una de nosotros. ¡Me das asco!

***En la escuela secundaria, Tabitha era gorda y el blanco constante de las crueles bromas y el acoso de los hermanos cuatrillizos. Eran su pesadilla viviente. Tras abandonar sus estudios allí, dejó atrás la escuela de hombres lobo y se inscribió en una universidad humana, donde bajó de peso. Los cuatrillizos fueron criados por su padre con una estricta disciplina militar, lo que los convirtió en jóvenes alfas rebeldes e indomables. Cinco años después, Tabitha y los hermanos cuatrillizos se reencontraron porque la madre de ella se casó con el padre de ellos.

Ahora, Tabitha se ve obligada a vivir bajo el mismo techo que los cuatro abusivos alfas de la Marina. Rápidamente la reconocen y se quedan atónitos al ver lo hermosa que se ha vuelto.
Renacimiento: Actriz Estrella

Renacimiento: Actriz Estrella

52.3k Vistas · Completado · Olivia
Yo era huérfano, y cuando cumplí doce años, mis padres me encontraron. Pensé que finalmente podría escapar de mi sufrimiento y experimentar la calidez de un hogar y el amor de unos padres. Para encajar, hice todo lo posible por complacer y servir a mi familia.

Pero lo que nunca esperé fue que la razón por la que me buscaron era para mi médula ósea... ¡Querían usarla para salvar a otra persona!

Mi corazón se rompió. ¿Cómo podían ser tan crueles unos padres?

Desilusionado con el mundo, caí del balcón y morí.

Pero para mi sorpresa, ¡renací!

Esta vez, ¡viviría para mí mismo! ¡Aquellos que me habían hecho daño pagarían el precio!
Bethany: Su Pequeña Loba

Bethany: Su Pequeña Loba

298.8k Vistas · En curso · Becky J
Bethany tiene 14 años y es hija de un guerrero en la manada Moonshine. Su vida es perfecta hasta esa noche que pone su mundo patas arriba. Unos renegados atacan su manada, dejándola sola para cuidarse a sí misma y a su sobrina de 6 meses, Bella. Logra escapar de la manada a salvo, pero ¿por cuánto tiempo? Hay alguien que quiere a Bethany como su compañera y está dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguirla.

Tan pronto como Bethany piensa que está segura, se equivoca una y otra vez. ¿Cómo logrará escapar de la oscuridad que acecha? ¿Será obligada a ser la compañera de alguien o hay alguien ahí fuera que pueda salvarla?

Orden de lectura recomendado de la serie El Pequeño Lobo
Amada por el Gamma ~ La historia de Jack y Ashley
Su Pequeño Lobo ~ La historia de Liam y Bethany