
Mi ex Novio ahora es mi Padrastro
Pamela A · En curso · 80.4k Palabras
Introducción
La tranquilidad de Harriet pende de un hilo cuando al encontrarse con su madre, esta le confirma que efectivamente unirá su vida con un hombre, siendo este nada más y nada menos que Ciro, el mismo con el cual ella había pasado la noche anterior.
Trastocada y un poco perturbada, Harriet se opone a la unión y, existiendo algunos secretos, a medida que estos salgan a la luz descubrirá que nada es lo que parece.
Capítulo 1
capítulo 1— Una broma
Narrador
Colocándose erguida, tras asentir completamente de acuerdo con las cláusulas establecidas por el abogado frente a ella en ese momento, Magdalena Benson pretendía continuar.
— Si están de acuerdo... Solo deben firmar el acuerdo, y hacerlo oficial.
Desviando la mirada a Magdalena, Ciro confirmó que estaba dispuesto a todo con un pequeño asentimiento de cabeza, y dando un paso al frente, el primero en estampar su firma en el papel sobre el escritorio fue él.
Llegado el turno de Magdalena de firmar, ella pasó la mirada de Ciro al abogado a escasos metros de ellos dos, y titubeando solo un poco antes de continuar, murmuró tratando de hacer esto más sencillo para todos.
— Estoy dispuesta a firmar, Ciro, tal como acordamos.... Pero antes de hacerlo, de casarnos, me gustaría hablar primero con Harriet, sabes que con ella no será tan fácil.
Asintiendo, sabiendo perfectamente que tenía razón, que Harriet sería un verdadero dolor de cabeza al saber sobre su futuro matrimonio, Ciro accedió a que hablase con ella antes, y firmando Magdalena también, la unión Galvani Benson era un hecho.
Con pasos apresurados, y tirando del equipaje que traía consigo tras años lejos de su ciudad natal, Harriet se encontraba emocionada de regresar. Los años fuera, alejada de sus seres queridos, se habían hecho eternos, pero con el fin de cumplir su sueño de graduarse con honores en una de las universidades más prestigiosas del mundo, todo ese sacrificio había valido la pena.
— ¿Dónde diablos estás, Miranda? Se supone que deberias estar aqui.
Recorriendo la zona de llegada con su mirada, tras murmurar en busca de una señal de Miranda, su mejor amiga, en los labios de Harriet se extendió una sonrisa al visualizarla a lo lejos, agitando su mano de un lado a otro con la esperanza de ser vista entre la multitud que recorría el lugar, y extendiendo sus brazos preparándose para un abrazo, al cruzarse sus caminos se aferraron una a la otra con fuerza.
— No sabes cuánta falta me has hecho.. Harriet ¡Al fin! Has regresado.
Separándose tras un momento tan íntimo, cargado de emociones, sentimientos, Miranda recorrió de arriba a abajo el cuerpo de Harriet para confirmar que no se trataba de una ilusión, de un sueño, que ciertamente estaba allí, frente a ella, que había regresado tras cinco años en el extranjero, y negando Benson solo pasó un brazo sobre el hombro de Miranda antes de empezar a caminar a la salida, tirando de su equipaje.
— Sí, regresé... Y es para siempre... Para retomar mi vida, tal como la deje.
Soltando una pequeña carcajada que era de felicidad pura al volverse a encontrar, las amigas empezaron a caminar a la salida del aeropuerto, y manteniéndose en la puerta del mismo, mientras el valet traía el auto de Miranda, el teléfono de Harriet empezó a sonar.
— Debe ser mi madre...
Sacando el teléfono del bolsillo de su gabardina, Harriet se apresuró a deslizar el dedo sobre la pantalla para responder la llamada, y escuchándose del otro lado la voz de Magdalena, esta fue la primera en hablar.
— Harriet, me imagino que ya estás en la ciudad.
Asintiendo, viendo como en ese momento el auto de Miranda se detenía frente a ella, el valet procedió a entregarles la llave, y preparándose para abordarlo, Magdalena siguió del otro lado de la línea.
— Esta noche me gustaría que saliéramos a cenar... No solo para celebrar tu regreso sino también para hablar un tema sumamente importante, un tema que cambiará nuestras vidas para siempre.
Siendo despojada de su equipaje, el cual fue subido de inmediato al auto en el que partirían, las palabras de Magdalena retumbaron en la cabeza de Harriet, y sonriendo un tanto descolocada por la seriedad con la que esta hablaba, la misma que sintió que le heló la piel, soltó tratando de hacerle una broma a su madre sin saber que era la verdad.
— No me digas que estamos en bancarrota, o peor aún... Que te vas a casar de nuevo... Te escuchas tan seria madre, cualquiera creería que ha pasado una tragedia.
Formándose un largo y profundo silencio del otro lado de la línea, Magdalena se mantenía con los labios apretados tras el acierto de su hija, y soltando una risita de incredulidad, Harriet volvió a preguntar presintiendo que la última opción era la más probable.
— ¿Te casarás de nuevo? Dime que estás bromeando... Que estoy loca, madre.
Murmurando en espera de una respuesta, Harriet vio como Miranda estaba a punto de abordar el auto, pero deteniéndose en seco al ver la cara de desconcierto de su amiga, esta preguntó apoyando una mano sobre el techo del vehículo.
— ¿Está todo bien? Te ves pálida, Harriet.
Aferrando la mano al teléfono que mantenía pegado a su oreja esperando la respuesta de Magdalena, Harriet asintió forzadamente, y siguiendo al interior del auto, Miranda esperaría por ella para partir.
— Entonces madre ¿Qué es lo que sucede?— Tomó un poco de aire sintiendo que moriría si esta no respondía — Me estás asustando.
Liberando el aire del otro lado de la línea, sabiendo que esa conversación estaba por venir quisiera o no, Magdalena se colocó de pie, y caminando hasta el amplio ventanal de su oficina, el cual le regalaba una espléndida vista de la ciudad, respondió tras pasar saliva.
— Me casaré de nuevo, Harriet... En dos dias, pero antes de hacerlo me gustaría hablarlo contigo.
Sintiendo como un balde de agua fría era derramado sobre su cabeza, Harriet liberó una bocanada de aire seguido de una risilla nerviosa, y agitando su cabeza un par de veces incapaz de aceptarlo, respondió aún descolocada.
— Estás jugando conmigo, ¿cierto? ¿Te vas a casar en dos dias, así de la nada, mamá? Déjame adivinar... Con uno de los viejos babosos que forman parte de la junta de accionistas... Navarro es que se llama ese hombre de bigotes que no paraba de insistir que salieran tras la muerte de mi padre.
Manteniéndose en silencio del otro lado, Magdalena creía que lo mejor en ese momento era encontrarse para hablar en persona un tema tan delicado, y pasando saliva, sabiendo que no sería nada sencillo, solo respondió.
— Debemos hablar... Te dije que es un tema demasiado serio como para discutirlo por teléfono.
Bajando la mirada al suelo, Harriet negó una vez más sintiendo que no podía sostener esa conversación, y remojando sus labios, se limitó a responder antes de finalizar la llamada.
— Ahora no puedo hacerlo, madre... Pero si ya lo has decidido no hay nada que discutir.
Terminando la llamada, Harriet procedió a guardar el teléfono en el bolsillo de su gabardina, y abordando el auto de Miranda finalmente, solo le pidió.
— Me llevas a cualquier lugar que no sea mi casa... No quiero ver a Magdalena en este momento.
Sabiendo que las cosas no andaban para nada bien, pues el rostro de su amiga lo denotaba con claridad, Miranda se limitó a asentir, y colocando el auto en marcha, Harriet pretendería olvidar que la mujer que le dio la vida se casaría de nuevo con quien ella menos lo esperaba.
Últimos capítulos
#69 Capítulo 69 El tiempo se acaba
Última actualización: 3/5/2026#68 Capítulo 68 ¿Usted es?
Última actualización: 3/5/2026#67 Capítulo 67 Tenerla
Última actualización: 3/5/2026#66 Capítulo 66 Mi trabajo
Última actualización: 3/5/2026#65 Capítulo 65 El papel perfecto
Última actualización: 3/5/2026#64 Capítulo 64 Un desafio
Última actualización: 3/5/2026#63 Capítulo 63 La gran noche II
Última actualización: 3/5/2026#62 Capítulo 62 La gran noche
Última actualización: 3/5/2026#61 Capítulo 61 Poco elegante
Última actualización: 3/5/2026#60 Capítulo 60 Pasado
Última actualización: 3/5/2026
Te podría gustar 😍
Los Reyes Licántropos y la Loba Blanca
Durante cinco años, su tío y su familia la han maltratado. La despojaron de su título. Ha intentado constantemente robarle la herencia que sus padres le dejaron. Como el tiempo no está de su lado, su tío Melvin la inscribe en el torneo anual que se celebrará en el palacio, donde planea por fin acabar con Trixie y finalmente hacerse con su dinero.
La suerte de Trixie cambia cuando encuentra a sus compañeros de vida: los reyes licántropos gemelos.
Cuando los Contratos se Convierten en Besos Prohibidos
Cuando Amelia Thompson firmó ese contrato de matrimonio, nunca supo que su esposo era un agente encubierto del FBI.
Ethan Black se acercó a ella para investigar el Grupo Viktor—la corporación corrupta donde trabajaba su difunta madre. Para él, Amelia era solo otra pista, posiblemente la hija del conspirador que estaba jurado a destruir.
Pero tres meses de matrimonio lo cambiaron todo. Su calidez e independencia feroz desmantelaron cada defensa alrededor de su corazón—hasta el día en que ella desapareció.
Tres años después, ella regresa con su hijo, buscando la verdad sobre la muerte de su madre. Y él ya no es solo un agente del FBI, sino un hombre desesperado por recuperarla.
Un Contrato de Matrimonio. Una Herencia que Cambia la Vida. Una Traición que Rompe el Corazón.
¿Podrá el amor sobrevivir esta vez a la máxima decepción?
Juego del Destino
Cuando Finlay la encuentra, ella está viviendo entre humanos. Él está cautivado por la obstinada loba que se niega a reconocer su existencia. Puede que no sea su compañera, pero él quiere que sea parte de su manada, lobo latente o no.
Amie no puede resistirse al Alfa que entra en su vida y la arrastra de vuelta a la vida de manada. No solo se encuentra más feliz de lo que ha estado en mucho tiempo, su lobo finalmente viene a ella. Finlay no es su compañero, pero se convierte en su mejor amigo. Juntos, con los otros lobos principales de la manada, trabajan para crear la mejor y más fuerte manada.
Cuando llega el momento de los juegos de la manada, el evento que decide el rango de las manadas para los próximos diez años, Amie necesita enfrentarse a su antigua manada. Cuando ve al hombre que la rechazó por primera vez en diez años, todo lo que pensaba que sabía se pone patas arriba. Amie y Finlay necesitan adaptarse a la nueva realidad y encontrar un camino hacia adelante para su manada. Pero, ¿los separará esta nueva situación?
La Última Cláusula del Multimillonario
Tres años de matrimonio terminaron con una línea y una pluma que le temblaba en la mano. No eran los papeles lo que dolía: era la forma en que él ni siquiera se inmutó cuando ella sí lo hizo.
Amelia Hart salió del penthouse de él esa noche sin nada más que una maleta y el corazón hecho pedazos. Se lo había dado todo a Daniel Sterling —su amor, su identidad, su devoción silenciosa—, solo para que la desecharan en el momento en que se volvió inconveniente.
Pero cuando el imperio que él construyó empieza a derrumbarse, cuando el CEO frío que jamás miró atrás de pronto necesita a la mujer que tiró a la basura, regresa con las mismas manos que una vez la soltaron, ahora extendiéndose hacia lo que destruyó.
Solo que esta vez hay una cláusula que él no leyó…
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Renacimiento: Actriz Estrella
Pero lo que nunca esperé fue que la razón por la que me buscaron era para mi médula ósea... ¡Querían usarla para salvar a otra persona!
Mi corazón se rompió. ¿Cómo podían ser tan crueles unos padres?
Desilusionado con el mundo, caí del balcón y morí.
Pero para mi sorpresa, ¡renací!
Esta vez, ¡viviría para mí mismo! ¡Aquellos que me habían hecho daño pagarían el precio!
Alpha at the Door (versión editada)
—Ese es el último de ustedes, Cascata —dijo el hombre, mirando al lobo. Disparó de nuevo antes de escapar al final del oscuro callejón.
La tía Rita me dijo que nunca creyera en los hombres lobo. Eran malvados y desagradables.
Pero miré al lobo muy herido. Simplemente no podía dejar que alguien muriera frente a mí.
Corriendo por el oscuro callejón tenuemente iluminado, de nuevo. Miré hacia atrás con cautela. La bestia marrón de furia me estaba persiguiendo. Gruñendo en la oscuridad, estaba decidido a atraparme. Gemí y me giré, concentrándome en mi escape. No quería morir esta noche.
—¡Corre, Veera! —gritó Leo, pero luego lo vi ser arrastrado a las sombras por un par de guantes negros.
Habían pasado cinco largos años desde que había visto esos ojos brillantes.
No había tenido esta pesadilla por un tiempo. Soñaba con él después de esa noche. Me perseguían, atrapaban y secuestraban en los sueños, pero esta noche se sentía tan diferente.
—Si te comportas, te dejaré ir.
Veera miró a su secuestrador y levantó una ceja. Quería maldecirlo, pero se dio cuenta de que no sería prudente, ya que él era un Alfa a quien había salvado del borde de la muerte hace cinco años. Además, estaba atada a la silla y su boca había sido tapada nuevamente, ya que se había asustado y le había gritado como cualquier víctima normal en una película de suspenso.
Por favor, tenga en cuenta que esta es una versión editada de AATD, la historia y el contenido serán los mismos que en la original.
Lectura madura 18+
Alpha at the Door 2020 Por RainHero21 ©
Tango con el corazón del Alfa
«La conoció en el campo de entrenamiento de Alpha», dijo. «Ella es la pretendiente perfecta para él. Anoche nevó, lo que indica que su lobo está contento con su elección».
Mi corazón se hundió y las lágrimas corrieron por mis mejillas.
Alexander se llevó mi inocencia anoche, y ahora está tomando esa cosa de su oficina como su Luna.
Emily se convirtió en el hazmerreír de la manada cuando cumplió 18 años y nunca esperó que el hijo del Alfa fuera su compañero.
Después de una noche de amor apasionado, Emily descubre que su pareja ha elegido a su pareja. Con el corazón roto y humillado, desaparece de la manada.
Ahora, cinco años después, Emily es una respetada guerrera de alto rango en el ejército del rey Alfa.
Cuando su mejor amiga la invita a una noche de música y risas, no espera encontrarse con su pareja.
¿Su pareja se dará cuenta de que es ella?
¿La perseguirá y, sobre todo, Emily podrá mantener sus secretos a salvo?
La Reina Lunar
Cole, su pareja destinada, permanece a su lado mientras ella regresa a una manada que le falló. Lyric no busca caos ni crueldad; busca justicia. Cada herida que le infligieron tendrá respuesta. Cada traición se pagará.
A medida que los enemigos caen y el destino se revela, Lyric se alza como Reina Lunar, decidida a proteger a los inocentes y castigar a los culpables. Esta no es una historia de oscuridad devorando a una chica; es la historia de una mujer recuperando su poder.
Un romance de hombres lobo crudo y emotivo, lleno de venganza, destino y un amor inquebrantable.
UN HOMBRE CORRUPTO Y UNA MUJER INGENUA
Pecado Adoptivo
Que me aceptaran en una de las universidades más prestigiosas del país es un sueño hecho realidad, sobre todo porque mi hermano adoptivo ya está allí y es la estrella revelación del fútbol americano.
Es todo lo que siempre he querido...
Hasta que todos mis sueños se hacen pedazos.
Mi “hermano” me odia.
No es el mismo chico que salió de nuestra casa camino a la grandeza. No quiere saber nada de mí y me trata peor que a su enemigo.
Hasta que lo veo con una chica.
Y entonces ya no se ve como mi hermano.
Se ve como el atractivo deportista por el que todas las chicas del campus se derriten.
Esto está mal.
No debería mirarlo de esta manera.
Y él no debería tocarme como si estuviera listo para devorarme.
Es mi hermano.
¿O no?
Las líneas se difuminan y los cimientos bajo mis pies se tambalean entre la lujuria y el pecado.
Se susurran secretos sobre piel febril, se comparten besos prohibidos en rincones oscuros.
Pero nunca es suficiente.
Necesito más.
CASADA CON UN SEÑOR DEL CRIMEN
Tras numerosos intentos fallidos de emparejarme, mi madre amenazó con cancelar el fondo fiduciario que mi padre me había dejado. Tres días antes de cumplir veintiocho años, fui a un evento benéfico.
Desesperada y medio borracha de champán, me acerqué al hombre más intimidante de la gala benéfica. Era frío, arrogante, y me miraba como si yo fuera un pedazo de carne. No me importó. Le tendí mi tarjeta de presentación, con la mano temblorosa.
No la tomó. En cambio, me siguió hasta el balcón.
—No viniste aquí por negocios, Talia —susurró, con una voz oscura y seductora—. Viniste para que te tomaran.
Antes de que terminara la noche, yo estaba en su cama. Desnuda, satisfecha y somnolienta. Le dije que quería casarme con él. Dijo que sí y aceptó casarse conmigo de inmediato. Me quedé dormida sin darme cuenta de que acababa de pedirle matrimonio al banquero más poderoso de la ciudad de Nueva York.
Debí haber salido corriendo. No sabía que era Alexander Cielo Morgan, el banquero más despiadado de Nueva York. No sabía que una noche con él me costaría la libertad para siempre. Pero ya era demasiado tarde para echarme atrás. Estaba atrapada en un matrimonio con él. Y descubrí que perder cien millones de dólares del fondo fiduciario era mucho mejor que entregarle mi vida a Alexander Cielo.












