NovelaGO
Mi mafioso y dulce amor

Mi mafioso y dulce amor

jilopezescritora · Completado · 104.8k Palabras

1.1k
Tendencia
19.2k
Vistas
2.8k
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Adrienna Bianco es una joven seria de caracter firme que no cree en el amor, ni mucho menos, en un mundo justo, Vicenzo Barone es un hombre de caracter reacio y tozudo que se ha interesado en ella, Adrienna nunca antes se habia interesado en nadie, hasta el momento en que conocio a ese apuesto tatuado de ojos zafiro que le robara la calma. Un tórrido amor lleno de obsesión, un mafioso que hará todo para mantener a la mujer de sus sueños a su lado, un conflicto, un trio amoroso, y un camino de pasión desenfrenada a recorrer.

Capítulo 1

Observo mis ojos celestes reflejados en el espejo mientras trato de maquillarme sin causar desastres.

– Vamos Adrienna, puedes conseguirlo – me digo a mí misma con premura.

No amo perder el tiempo, y mucho menos para maquillarme, hoy es un día especial, mi cumpleaños, por fin soy mayor de edad… alcohol, licencia de conducir y libertad… esto es lo que me han dicho las locas de mis amigas.

Estoy aterrorizada, me gustaría transcurrir mi día de manera tranquila, pero ellas han decidido que debíamos celebrarlo, preludio de una catástrofe anunciada, tanto es así, que mis amigas han organizado una velada llena de diversión: discoteca, que no encaja exactamente con mi idea de diversión, preferiría con creces una noche en el cine.

Me quieren mucho, se han esforzado mucho para organizarme una noche especial y les agradezco por ello, una mesa en uno de los locales más exclusivos de Florencia, el sueño de toda chica que cumple veintiuno años y que ama las fiestas, repito, esa no soy yo, adoro bailar y divertirme, pero no a menudo, sin embargo, esas cuatro siempre están preparadas para desatarse.

Este es el motivo por el cual me consideran la moderadora del grupo, las miro con entusiasmo mientras ríen entre ellas comentando una el vestido de la otra. Brina: la decidida. Lleva siempre a cabo cualquier cosa y odia el retraso. Ha tenido una vida difícil. Dos padres ausentes, demasiado ocupados para encargarse de ella. Ha pasado la mayor parte de su infancia con la niñera que ha considerado más madre que la que le dio el ser, su madre biológica.

Gina: la romántica. Cree en el amor y está deseando encontrar a su príncipe azul. Su tía la adoptó con cinco años después de la muerte de sus padres en un accidente de tráfico. Nunca habla de ello y nosotras intentamos dejarle su espacio. Jianna: el tren en marcha. Su forma de vida es “aprovecha el momento”. Siempre sonriente y preparada para todo sin preocuparse de las consecuencias. Y, por último, Carlotta.

En realidad, se llama Teresa, pero odia que la llamen así. Carlotta es una chica especial, cree que todos somos buenos. No logra ver la maldad en ninguna parte. A veces tengo miedo de que alguien se pueda aprovechar de ella, se fía demasiado de las personas. ¿Y yo? Bueno, yo soy yo, Adrienna Bianco, siempre desconfiada, racional y pesimista. Gracias a mi madre he crecido antes de tiempo, he comprendido el asco que daba el mundo.

Mi carácter ha sido creado por la solitud, los pensamientos interiores y las preguntas a las que nunca he encontrado respuesta. Mi madre me abandonó de pequeña y debo agradecer a mi padre y a mi tía que cuidaran de mí. Algunos acontecimientos te cambian, te hacen ver la vida de manera diferente, y es por esto que no creo en los cuentos. Levanto los hombros suspirando con los ojos puestos en mi reflejo. No soy nada especial, nunca lo he sido y el gesto de mi madre lo demuestra. Me abandonó.

Al crecer he comprendido que era mejor no encariñarse con las personas para evitar sufrir otro abandono. Con el rabillo del ojo observo cómo Gina recoge el pelo a Jianna y sonrío. He sido la última en cumplir los veintiunos en nuestro grupo y es exactamente por esto por lo que mis amigas han considerado conveniente elegir una noche de discoteca. Dicen que no me divierto lo suficiente.

La dolce vita. Ya el nombre lo dice todo. Soy una persona afortunada, tengo amigas que son como hermanas. Si no fuera por ellas a esta hora estaría encerrada en mi habitación mirando fuera de la ventana, observando la vida pasar porque me gusta estar en casa. Somos un grupo raro, lleno de problemas y son justamente nuestras vidas y nuestros problemas los que nos han unido.

—Esta noche hacemos fiesta. —Chilla Jianna. Nos gusta hacernos las locas entre nosotras, pero de forma auténtica, sana. Hemos elegido vestirnos todas con vestidos rubios, como nos había sugerido Sharon. Dice que te hace más sensual, pero poco importa por lo que me concierne. Admito que aparentamos algunos años más y el objetivo era precisamente ese.

Parezco otra persona, será el maquillaje o el modo en el que he peinado mi largo cabello rubio que normalmente llevo recogido. Sin embargo, esta noche Sharon, mi tía, ha insistido en dejarlo suelto. El taxi acaba de llegar y en mi habitación se desencadena el caos. Unas gritan que nos movamos, otras se lamentan porque no han acabado todavía. Y luego estoy yo que las miro disfrutando de la situación. Somos unos desastres, pero esto es precisamente lo bonito.

Podría intentar conocer gente nueva, aunque en esas discotecas, normalmente, no llevan a nada bueno. De todas formas, es improbable si sigo apartándome del género masculino. Es como una alergia y no consigo explicarme el motivo. Debería bajar la guardia, tratar de dejarme llevar, tal vez descubro que al final no es tan malo tener un chico a mi lado. Mis amigas ya han tenido sus experiencias, y yo en cambio no, excepto con un chico con el que salí el año pasado.

Ricky era un chico adorable, íbamos a la misma clase y entre un trabajo y otro me pidió que saliéramos juntos. Comenzamos a vernos, incluso fuimos al cine un par de veces, pero al final me di cuenta que lo veía solo como un amigo y preferí ser sincera con él. A veces tengo la impresión de que las personas de mi edad no me interesan. Quisiera entablar un diálogo con personas maduras que me puedan enseñar algo. Cada vez que alguien intenta acercarse a mí, me paralizo, levanto un muro y me vuelvo fría. ¿Quién querría lidiar con una como yo? Nadie. A veces me pregunto si habrá alguien que me aguante, alguien capaz de derrumbar ese muro cimentado de años y años de odio y tristeza. Suspiro cuando veo el letrero del local y bajo del taxi. Estoy distraída, me doy cuenta de ello y para hacer felices a mis amigas trataré de divertirme y no ser asocial.

Cuando entramos no puedo evitar notar la decoración sofisticada, los sillones de mimbre con cojines blancos, el mostrador del bar iluminado por una luz violeta, las personas bailando y divirtiéndose con la música de fondo y la luz tenue. Espero a que las chicas indiquen la mesa reservada mientras continúo mirando a mi alrededor.

—Chicas, he encontrado la mesa, pero hay un problema —advierte Carlotta. Me vuelvo mirándola sorprendida.

—¿Qué problema? Sonríe avergonzada con una extraña luz en los ojos.

—¡La mesa está ocupada por cinco apuestos machotes! —responde encantada. —El espectáculo acaba de comenzar —Comenta Jianna a mis espaldas riendo. Resoplo apoyando las manos en las caderas.

—No digamos tonterías. Estamos aquí para divertirnos, pero no exageremos. —Respondo molesta.

—Vamos a recuperar nuestra mesa. Carlotta se encoge de hombros.

—Quiero ver cómo te libras de ellos. La sigo en silencio dispuesta a recuperar nuestra mesa. Seguramente serán los típicos chulitos que se creen Dios caído del cielo, y yo estoy deseando enterrar su ego. Lo que se presenta ante mis ojos no es en absoluto algo que se ve todos los días. Cinco… hombres.

No son chicos y no tienen pinta de bromear. Mis ojos se deslizan analizando uno a uno mientras me acerco a la mesa. Observándolos mejor diría que son mucho más grandes que nosotros, lo cual podría ser un problema, pero no me rendiré fácilmente. Escucho fugazmente algunos comentarios de mis amigos, aprecian mucho lo que ven. Es inútil negarlo, son dignos de observar, pero no serán unas caras bonitas las que me hagan desistir.

—Buenas noches, lo lamento, pero están ocupando nuestra mesa. —Digo amablemente. Empecemos con buen pie, es mejor ser educada. Los cinco me observan y yo querría morirme de la vergüenza. Madre mía, estoy ardiendo. Me miran serios y luego centran la atención en mis amigas. Sí, lo sé, nosotras tampoco estamos mal. Nos sonríen, excepto uno. Cabello rubio, mandíbula pronunciada, cara de malo. Un escalofrío me recorre cuando su mirada continúa sosteniendo la mía, intensamente.

Coge el vaso apoyado en la mesa y bebe el contenido color ámbar y a continuación pasa la lengua por el labio inferior. Lo hace lentamente y sin apartar la mirada. ¿Estará intentando seducirme? Lo observo con el ceño fruncido cruzando los brazos en el pecho. Típico macho alfa que se cree irresistible. Tengo que admitirlo, su mirada consigue suscitarme bastantes emociones.

—No me interesa. Ahora estamos nosotros. —Responde el hombre con acento extranjero.

Muevo la cabeza a un lado estudiando cómo tratar al sujeto situado delante de mí y por alguna extraña razón plantarle cara parece haberse convertido en un punto importante.

—Tal vez no te ha quedado claro. Esta es nuestra mesa y tienen que marcharse. Uso un tono amenazante, sin embargo, esto no parece perturbarlo. Apoyo las manos en la mesa inclinándome hacia delante y él arquea las cejas examinándome de la cabeza a los pies.

—Olvídalo, jovencita. —Advierte uno de ellos demasiado serio inclinándose hacia mí. Permanecemos mirándonos como dos animales feroces en la misma jaula. De repente siento calor y no entiendo por qué. Su mirada se cruza con la mía y dejo de respirar, sus ojos son como dos ardientes zafiros, de un azul tan intenso como nunca antes había visto.

—Vicenzo, no seas tan duro. Podríamos compartir la mesa. —Dice en inglés el rubito que está a su lado apoyando la mano sobre el hombro de ese idiota, que por lo que parece, tiene un bonito nombre. Vicenzo. Ninguno de los dos habla, es algo inexplicable, no me había sucedido nunca antes. Parece curioso, pero al mismo tiempo enfadado, creo tener la misma expresión. Observo cómo contrae la mandíbula mientras llena el vaso y después lo acerca a los labios fulminándome con la mirada.

Idiota provocador. Debiera apartar la mirada, pero no lo consigo. Bebe un trago de líquido ambarino y después pasa la lengua por los labios con los ojos encendidos por el deseo. Trago saliva. Es descarado, presuntuoso y fascinante. Algo dentro de mí me empuja a hacer que pruebe su propia medicina. Que le den. No es el único que sabe jugar a este juego. Sin pensarlo demasiado cojo el vaso de su mano y bebo un trago. El líquido baja por la garganta abrasándome, aumentando el fuego que se ha encendido en mi interior. Sonrío satisfecha lamiéndome los labios, exactamente como ha hecho él desvergonzadamente bajo la mirada de todos los presentes. Echa la cabeza a un lado arrugando la frente. Apoyo el vaso sobre la mesa y le sonrío socarronamente. No eres el único capaz de flirtear. Me estoy adentrando en territorios que no conozco, nunca he tenido un comportamiento similar y creo que ha llegado el momento de detenerme.

—Por nosotras no hay ningún problema. —Exclama Jianna a mis espaldas. Me vuelvo de golpe fulminándola por la idiotez que acaba de decir. Ni hablar. ¿Nosotras en la misma mesa en compañía de cinco desconocidos? Las otras sonríen cómplices y veo que soy la única en contra. Increíble. No pueden hacerme esto después de que haya provocado a un desconocido, tendrían que ayudarme a salir de la situación. Observando su convicción, me resigno a la idea de compartir “mi noche” con desconocidos.

—Hagan lo que quieran, voy a tomarme algo para beber. —Digo rindiéndome.

Me alejo dejándolas solas, seguramente se las apañarán mejor que yo. Cuando llego al bar pido un vodka con hielo. Insólito en una chica, pero lo necesito. Apoyada en el mostrador del bar bebo lentamente mientras estudio la situación de la mesa. Ahí están, mis queridas amigas ligando como nunca. Digo yo, ni que fueran los únicos hombres presentes en el planeta. Compostura, chicas, controlad las hormonas. Mirándolas parecen radiantes, también los chicos parecen interesados a juzgar por cómo las observan.

El único al margen es Vicenzo. Nuestras miradas se cruzan nuevamente y es algo explosivo. No entiendo por qué, pero me suscita curiosidad. Me pregunto qué me ha pasado antes. Estaba fuera de control. Siempre he sabido manejar las situaciones, pero ahora me ha cogido desprevenida. Me armo de valor y me acerco a la mesa sin apartar la mirada de la suya. Me atemoriza, pero al mismo tiempo me intriga.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Elegida por el Rey Alfa Maldito

Elegida por el Rey Alfa Maldito

1.2m Vistas · Completado · Night Owl
—Ninguna mujer sale viva de su cama.
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El Ascenso de la Loba Desterrada

El Ascenso de la Loba Desterrada

999.8k Vistas · Completado · Lily
—¡Lobo blanco! ¡Mata a ese monstruo!

Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.

En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.

Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?

Una cosa sé: ahora es el momento.

He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
El Latido Prohibido

El Latido Prohibido

578.6k Vistas · Completado · Riley
Dicen que tu vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos.
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Amor No Dicho del CEO

El Amor No Dicho del CEO

840.4k Vistas · Completado · Lily Bronte
—¿Quieres mi perdón? —preguntó, mi voz bajando a un tono peligroso.

Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.

—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.

Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.

Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...

Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.

Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
La Noche Antes de Conocerlo

La Noche Antes de Conocerlo

453.1k Vistas · En curso · bjin09036
Dejar que un extraño me destruya en una habitación de hotel.

Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.

Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.


Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.

June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.

Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.

Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.

Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas

La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas

880.8k Vistas · En curso · Becky j
—¡El compañero está aquí!
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.

Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.

El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.

Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Enamorada del hermano marino de mi novio

Enamorada del hermano marino de mi novio

1.7m Vistas · En curso · Harper Rivers
¿Qué me pasa?

¿Por qué estar cerca de él hace que mi piel se sienta demasiado apretada, como si llevara un suéter dos tallas más pequeño?

Es solo la novedad, me digo firmemente.

Solo la falta de familiaridad de alguien nuevo en un espacio que siempre ha sido seguro.

Me acostumbraré.

Tengo que hacerlo.

Es el hermano de mi novio.

Esta es la familia de Tyler.

No voy a dejar que una mirada fría deshaga eso.

**

Como bailarina de ballet, mi vida parece perfecta—beca, papel protagónico, dulce novio Tyler. Hasta que Tyler muestra su verdadera cara y su hermano mayor, Asher, regresa a casa.

Asher es un veterano de la Marina con cicatrices de batalla y cero paciencia. Me llama "princesa" como si fuera un insulto. No lo soporto.

Cuando una lesión en mi tobillo me obliga a recuperarme en la casa del lago de la familia, me quedo atrapada con ambos hermanos. Lo que comienza como odio mutuo lentamente se convierte en algo prohibido.

Estoy enamorándome del hermano de mi novio.

**

Odio a las chicas como ella.

Consentidas.

Delicadas.

Y aún así—

Aún así.

La imagen de ella de pie en la puerta, apretando más su cárdigan alrededor de sus estrechos hombros, tratando de sonreír a pesar de la incomodidad, no me deja.

Tampoco lo hace el recuerdo de Tyler. Dejándola aquí sin pensarlo dos veces.

No debería importarme.

No me importa.

No es mi problema si Tyler es un idiota.

No es asunto mío si alguna princesita malcriada tiene que caminar a casa en la oscuridad.

No estoy aquí para rescatar a nadie.

Especialmente a ella.

Especialmente a alguien como ella.

Ella no es mi problema.

Y me aseguraré de que nunca lo sea.

Pero cuando mis ojos se posaron en sus labios, quise que fuera mía.
La última oportunidad de la luna morbosa

La última oportunidad de la luna morbosa

421.7k Vistas · En curso · Eve Above Story
Solía ser la hija perfecta para mi padre, casándome con el Alfa Alexander por el beneficio de mi manada, aunque Alexander se negó a marcarme e insistió en que nuestro matrimonio era simplemente un contrato. Luego me convertí en la perfecta Luna para mi esposo Alfa, todavía esperando que algún día pudiera ganar su afecto y seríamos marido y mujer de verdad.
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)

Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)

795.3k Vistas · En curso · Nyssa Kim
Advertencia de contenido: Escenas explícitas.

—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.

—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—

Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.

—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.

Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.

Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.


Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.

Pero todo fue arrancado.

Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.

¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.

Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.

Lucien. Silas. Claude.

Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.

Lilith se suponía que era un medio para un fin.

Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.

Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.

Tres Alphas.

Una chica sin lobo.

Sin destino. Solo obsesión.

Y cuanto más la prueban,

Más difícil es dejarla ir.
De mejor amigo a prometido

De mejor amigo a prometido

1.6m Vistas · Completado · Page Hunter
Savannah Hart pensó que había superado a Dean Archer —hasta que su hermana, Chloe, anunció que se casaba con él. El mismo hombre que Savannah nunca dejó de amar. El hombre que la dejó con el corazón roto… y que ahora pertenece a su hermana.

Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.

Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.

Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.

Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Cómo No Enamorarme de un Dragón

Cómo No Enamorarme de un Dragón

553k Vistas · En curso · Kit Bryan
Nunca me postulé a la Academia para Seres y Criaturas Mágicas.

Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.

Todos menos yo.

Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.

La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.

Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.

Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
En la Cama con su Jefe Idiota

En la Cama con su Jefe Idiota

482.1k Vistas · Completado · Ellie Wynters
Volver a casa y encontrar a su prometido en la cama con su prima debería haberla destrozado, pero Blair se niega a desmoronarse. Es fuerte, capaz y está decidida a seguir adelante. Lo que no planea es ahogar sus penas con demasiado whisky de su jefe... o terminar en la cama con su jefe implacable y peligrosamente encantador, Roman.
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.