
¡No arrestes a mi Hermano!
Iriani Balandrano · Completado · 139.6k Palabras
Introducción
Yo era un ex Beta infiltrado en una de las manadas sospechosas del Norte. Estando aquí encontré cosas que, francamente, me causaban repulsión. No hablaba de las drogas o del hecho de que los machos de esta manada pensaran que las hembras eran solo muñecas para su placer, sino que aquí los niños eran vendidos a una organización para oscuros propósitos y secuestraban humanos por "diversión". Porque, obviamente, soltarlos en el bosque bajo una falsa sensación de libertad y luego cazarlos era el mejor juego de todos los tiempos.
Sobreviví en este horrible lugar y solo permanecí aquí porque mi anterior Alfa me lo había pedido y porque creí que así restauraría mi honor.
Todo cambió cuando me gané la confianza de ese Alfa y me mandó en una misión para hacer cosas terribles. Él murió demasiado rápido, en mi opinión.
Lizzie.
No se lo dije a mi padre ni a ni hermana, pero había estado tomando algunos cursos impartidos por la policía local. Quería tener opciones para mi futuro y todo eso. Cuando mi padre desapareció durante su última investigación policiaca y mi hermana desapareció algunos meses después haciendo esa misma investigación, no me quedé de brazos cruzados a esperar que los crímenes contra mi familia fueran resueltos, simplemente me enlisté en la academia policial. Esa mierda duraba seis meses, yo lo hice en tres. No descansaría hasta encontrar a mi familia.
Capítulo 1
Edson.
-El Alfa te espera en su oficina, nuevo. - Dijo el lobo aporreando mi puerta.
-Iré, no molestes. - Gruñí.
-Apresúrate.
En cuanto sus pasos hicieron eco por el pasillo, hablé con suavidad.
-Tengo que ir, mamá. - Dije en voz suave arrodillándome a los pies de la cama para tomar sus manos. Ella no hablaba mucho y no la culpaba por ello. - Pon el seguro en la puerta cuando me vaya.
Ella asintió pero comenzó a temblar.
Ambos teníamos miedo. Cada vez que salía de la habitación y no podía llevar a mi madre conmigo, estaba la siempre presente posibilidad de que cualquier otro lobo se colara y tratara de forzarla.
Estaba harto de esta maldita manada, pero aún no podía irme.
No. Apenas había ganado algo de confianza del Alfa y por fin podía saber sobre las cosas sucias que escondía en el armario.
No estaba hablando sobre los secuestros humanos o sobre el hecho de que utilizaran a las lobas y humanas por igual como esclavas de placer. Eso era solo la punta de todo lo que su Alfa hacía sin esconderse.
No, hablaba de lo que hacía fuera de la manada.
Con un último ligero apretón a las manos de mi madre, me levanté lentamente y salí de la habitación. No medio segundo después de que cerré la puerta, ella puso el pestillo.
Cuadré mis hombros y puse mi expresión más letal. Una máscara que tenía que llevar todo el tiempo fuera de las paredes de la habitación que me habían asignado.
Caminé como si fuera el maldito dueño del lugar mientras bajaba las escaleras del edificio de los dormitorios.
Trataba de no pensar en mi madre. Odiaba no poderla sacar de este horrible lugar aún.
Haberla encontrado era un milagro.
Había desaparecido cuando mi hermana y yo éramos unos cachorros.
Su "partida" había destrozado el corazón de papá y solo siguió viviendo como un zombie para cuidar de nosotros; en cuanto ambos fuimos adultos él simplemente se dejó morir. Escuchar a papá decir su nombre como último suspiro nos partió a ambos el corazón.
A pesar de todo, nunca escuché a papá maldecir a mi madre por haberlo dejado. Se decía en la manada que ya que mi mamá era humana y no entendía la fuerza de los sentimientos de su pareja, ella había huido junto a otro lobo más fuerte.
Mi hermana y yo habíamos crecido con esta versión de la historia. Debo decir que tardé algunos años en entender que el corazón y el destino señalado por Nuestra Gran Madre no siempre eran lo mismo. Así que nunca le guardé rencor a mi madre; sin embargo mi hermana no era tan magnánima con nuestra madre.
Con el tiempo odió a nuestra madre y a todos los humanos por igual. Eso incluso provocó que se fuera de nuestra manada "adoradora de humanos" y se fuera a una de las únicas que no tenían contacto con ellos.
Se convirtió en adulta y formó una familia; de vez en cuando iba a visitarla, pero siempre tenía que tener presente que hablar sobre mamá era tabú.
No estaba seguro de cómo recibiría a mamá cuando le contara que no había huido, sino que la habían secuestrado para... usarla.
Apreté los puños con fuerza. Sufrió por años una infinidad de horrores qué hicieron que la luz de sus ojos se apagara y aún así, no dejó de creer que algún día encontraría el camino de regreso a nosotros.
Entonces yo había venido hacia esta horrible manada y me "prestaron para mí placer" a mi madre. El jodido Alfa la había tenido en una de sus mazmorras especiales y pasaba a mi madre de un lobo a otro como recompensa por servirlo bien.
En lo que a mí respecta, el Alfa estaría muerto en cuanto consiguiera toda la información que necesitaba para salir de aquí y presentarle las pruebas a mi manada para que pudieran venir con un ejército y erradicar a todos estos bastardos.
Seguí caminando sin detenerme o regresar los insultos a mi hombría del resto de los lobos con los que me encontraba. El Alfa no era un lobo muy paciente.
Llegué hasta el edificio que hacía de oficina y me detuve en su puerta. Toqué con firmeza.
-Pasa.
Entré solo lo suficiente para cerrar la puerta a mi espalda. Luego me quedé quieto.
Él me sonrió divertido desde su escritorio.
-Eres el único lobo que no abre la boca hasta que se lo pida y eso me gusta de ti, Edson.
Yo asentí en reconocimiento pero permanecía callado.
Él tomó unos papeles que estaban frente a él y me hizo una seña para que me acercara.
-Necesito un lobo para una misión rápida. -Dijo recargándose en su silla. - Me ha llegado un aviso para decirme que mi cachorro no es lo suficientemente fuerte como para pasar la transición y que es inservible.
Yo parpadeé. ¿De qué mierda hablaba? Y otra cosa... ¿Tenía un cachorro?
-No me mires como si fueras idiota. - Dijo arqueando una ceja y luego se echó a reír. - Ah, cierto. Tú eres nuevo por aquí. Como sea, no importa; te necesito para que vayas por mi dinero.
Me extendió algunos papeles y me dió un mapa antes de decirme que partiera de inmediato.
-Si Alfa. - Dije levantándome.
-Ah, por cierto. - Dijo antes de que cruzará la puerta. - Necesito a la humana que te he dado.
Me tensé y mi agarre se apretó sobre los papeles que tenía en la mano.
Él se echó a reír.
-Si, entiendo que estés recio a devolverla. Es la mejor humana que tengo y la única que me ha dado un cachorro prometedor. Una lástima que nuestro primer cachorro sea un desperdicio, pero estoy seguro de que en unos meses tendré a un nuevo cachorro y más digno que el anterior con ella. - Dijo lamiéndose los labios.
El borde de mi visión comenzó a desdibujarse.
-¿Perdón, Alfa? ¿Está diciendo que quiere procrear de nuevo con mi... humana?
-No es tuya. - Dijo dándome una sonrisa arrogante. - Es mía. Traémela a mi oficina antes de que te vayas, quisiera darle la noticia de la próxima muerte de nuestro cachorro yo mismo. Será delicioso tomarla mientras suplica que lo salve, justo como me suplicó que no me lo llevara hace algunos años.
Su risa salvaje hizo eco en la oficina y en mis oídos.
Bajé la vista hacia los papeles que tenía en mis manos. Era una especie de reporte en el que detallaban que el cachorro "1961" era una completa pérdida de tiempo y recursos. No solo eso, sino que ofrecían la mitad del dinero que el Alfa había pagado para el "entrenamiento" especial en vista de los malos resultados y ofrecían sacrificarlo para que dejara de ser una molestia.
Salí de ahí sintiendo una desconexión total entre mi cuerpo y mi mente.
Regresé a mi habitación y toqué suavemente la puerta. Mamá abrió solo después de que le dijera que era yo y luego nos encerramos dentro.
-Mamá, necesito hacerte una pregunta y que me digas la verdad. - Dije lentamente tomando sus manos y mirando a sus ojos. Ella asintió. - ¿Tengo un hermano?
No necesité una respuesta. Las lágrimas se acumularon en sus ojos y luego soltó un lamento tan bajo y triste que supe todo lo que necesitaba.
La cogí con suavidad y la acuné en mi pecho hasta que se tranquilizó un poco. Mientras tanto, yo llegué a una resolución conmigo mismo: A la mierda la misión.
Volví a tomar las manos de mi madre y le hice una pregunta más.
-¿Quieres venganza?
Ella me miró sin comprender y yo no aparté la mirada mientras le daba a mi madre los papeles sobre... mi hermano.
Ella los tomó y comenzó a leer.
Fue asombroso como pasó de una mujer con el corazón roto a una mujer decidida a hacer arder el jodido mundo.
Bajó los papeles y me miró con los ojos más claros que le había visto en meses. Asintió solo una vez y solo así se selló el destino del Alfa.
Últimos capítulos
#130 Epílogo.
Última actualización: 3/7/2025#129 Capítulo 127.
Última actualización: 3/7/2025#128 Capítulo 126.
Última actualización: 3/7/2025#127 Capítulo 125.
Última actualización: 3/7/2025#126 Capítulo 124.
Última actualización: 3/7/2025#125 Capítulo 123.
Última actualización: 3/7/2025#124 Capítulo 122.
Última actualización: 3/7/2025#123 Capítulo 121.
Última actualización: 3/7/2025#122 Capítulo 120.
Última actualización: 3/7/2025#121 Capítulo 119.
Última actualización: 3/7/2025
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