NovelaGO
¡No seré tu sumisa!

¡No seré tu sumisa!

Naulis Machado · Completado · 138.4k Palabras

1.1k
Tendencia
53.7k
Vistas
2.6k
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Fernando Laureti es la oveja negra de la familia; un joven alegre, creído y seductor que está acostumbrado a llevar a las mujeres que les gusta a su cama. Su padre, Demetrio Laureti cansado de su promiscuidad, decide poner a su cargo la empresa que tiene en París, con el simple propósito de alejarlos de sus mujeres y de el BDSM, pero no será nada fácil, conoce  a Samantha Mercier, una mujer de carácter fuerte, hermosa y decidida que no se la pondrá nada fácil, logrando con eso que el CEO se obsesione con llevarla a su cama y convertirla en su sumisa, acto que ella no cederá, porque le gritara en la cara cuántas veces se necesario: ¡No seré tu sumisa!

Capítulo 1

Pov Fernando.

¿Quién soy yo? Fernando Laureti, como dice mi madre: la alegría de la familia, él que habitualmente tiene una sonrisa que dar o un chiste que contar, pero la realidad es otra muy diferente, y la razón es: el monstruo sexual en el que ella me convirtió. Conocí a Astrid en un viaje de negocios, me enamoré de ella y me convertí en su objeto de placer, hasta ese maldito día que me dijo que no me amaba, que yo era un juguete para satisfacerse, y que se casaría con mi hermano. Desde ese día, tengo un lema claro en mi mente; no te enamores, no confíes en esas preciosas perlas de cabellos largos y piernas ardientes, disfruta de ellas y aléjate lo más que puedas. 

—¿Vas a subir? —pregunta Reana, una de mis once sumisas y con la que más me gusta disfrutar y descargar mis más cochinos deseos.

La miro con una sonrisa de lado, al ver sus grandes glúteos morenos moverse al compás de su caminata.

Relamo mis labios y me pongo de pie saliendo de mis tontos pensamientos.

Constantemente hay un vacío en mí 

que me ahoga, algo que no logro llenar y que me embarga por completo, pero, aun así, intento descubrir qué es.

Me pongo de pie y como el niño obediente que no soy, la sigo hasta mi cuarto de juegos. Cuando estoy ahí me siento el hombre más poderoso del mundo, me siento invencible, como si nada pudiera pasarme jamás, y eso definitivamente me encanta.

—Quita todos los pendientes que cubren tu cuerpo —ordeno con voz ronca.

La excitación en mi cuerpo hierve como fuego en la chimenea. Aún no logro entender como jamás logro saciarme con nada, es como si fuera un pervertido que ninguna mujer logra apagar el calor que emana de mi cuerpo.

Veo a Reana quitarse su ropa, nerviosa. Está asustada, sabe que aquí no soy el Fernando, dulce que suelo ser siempre, sabe que aquí soy el puto amo que domara su cuerpo hasta saciarse, y que ella tendrá que obedecerme porque así lo dispuso ella.

La tomo con delicadeza de su mano y la coloco en unas de mis máquinas, una de las más favoritas, mi Berkeley Horse, una máquina donde su cuello al igual que su rostro queda expuesto para mí, sus manos a los lados de sus hombros, sin movilidad, sin posibilidad de que pueda escapar.

Camino para mirarla. Su trasero está expuesto para mí, pero mi lujuria me grita ver marcas en él, no follarlo, aún.

Me muevo a paso rápido hasta una de las gavetas, y busco un látigo de multi cola, para no dejar una marca en ella tan fuerte, aunque es lo que deseo, no la lastimaré más de los que soporte su cuerpo.

Miro sus glúteos brillantes y los acaricio con el látigo. La veo removerse, incómoda al sentir mis movimientos. Su respiración entrecortada porque sabe lo que viene me prende más, estoy listo y es ahí cuando golpeó sus nalgas, una, dos, tres veces.

Siento algo que me llena por completo. Aspiro profundamente para observar sus nalgas marcadas. Sonrío complacido y me pongo delante de ella. La veo relamer sus labios porque está cerca de mi pene. Sé que le gusta el tamaño, sé que le gusta que folle su boca hasta hacerla llorar, y que sus mejillas ardan de dolor.

Acaricio sus labios y pongo la punta de mi cabeza en su boca. Ella comienza a abrir sus labios, y yo a meter mi miembro entero dentro de su boca jugosa. 

—¡Ahhh! —gimo de placer enterrando todo mi largo pene en su boca y comenzando a follar de ella con fuerza.

Sus lágrimas caen por sus mejillas. Sé que le duele, sé que siente que está ahogada, y eso le gusta, pero a mí definitivamente me gusta mucho más.

Me separo de ella y la veo toser ahogada. Sus ojos me miran con miedo y eso me complace.

Sé que le gustaría que le devuelva el favor con mi lengua, pero jamás he besado los pliegues de una mujer, no aún, no sé lo que se siente y no sé si algún día lo sepa.

La saco de la máquina, y toco su pequeña vagina. Está tan húmeda que mi pene entraría tan fácil en ella 

—Fóllame ya —súplica con las piernas temblorosas.

—Silencio —le ordeno suavemente, tan suave como un rayo silencioso que no le gusta repetir las cosas más de una vez.

La arrastro hasta otra de mis máquinas. Sí, mi cuarto de juegos es inmenso, tiene alrededor de nueve máquinas importadas, grandes y muchas pequeñas que he perdido la cuenta. Lo sé, estoy completamente loco, pero esto es lo único que me mantiene vivo cada día de mi triste vida.

La acomodo entre los grilletes y tiro de ellos con el control remoto. La vagina de Reana está tan expuesta que no hay nada que no pueda ver de ella. Mi boca se humedece de solo verla y todo mi cuerpo se prende.

Sonrió para mis adentros y corro a buscar un vibrador. Ella abre los ojos de par en par, quiere mi pene, lo sé, pero no se lo daré tan fácilmente.

Pongo el aparato en su clítoris y la veo removerse.

Mi cuerpo se llena de espasmo al verla removerse con intensidad, su mirada me suplica que no pare, y como buen amo aumento la velocidad.

—¡Amo! —grita sintiendo el orgasmo recorrer su cuerpo y yo me tenso con brusquedad al verla.

Veo como un líquido blanco sale de su cuerpo y como ella tiembla sin poder moverse. Sí, me encanta complacer a mis sumisas, me llena torturarlas y darle el mayor placer, y el mayor dolor que sus cuerpos soportan, porque sé que luego de eso, será mi turno de satisfacción.

Aparto el vibrador y busco un huevo anal que introduzco sin previo aviso en ella, para luego penetrarla. No me importa si está exhausta, el monstruo que llevo dentro no lo está, y estoy seguro de que no lo estará hasta dentro de un par de horas, porque, esto es lo que es, el gran Fernando Laureti, un monstruo insaciable.

Miro la hora en el reloj de pared y tomo la copa de vino tinto que tengo en mi mano. Este sentimiento de soledad después de una dosis tan fuerte de sexo no se me quita con nada.

Aspiro el aroma del despacho de mi departamento, para luego limpiar una lágrima en mi mejilla, que quiere salir.

—¿Vas a dormir conmigo hoy? —pregunta Reana fuera del despacho.

Siempre que la follo son esas sus preguntas, pero mi respuesta es la misma.

—No me gusta dormir con mujeres, Reana —le digo con cariño—. Trato de estar alejadas de ellas —bromeo y ella suspira resignada.

No soy tan malo como creen, soy dulce fuera de mi cuarto de juegos, o eso intento ser.

La veo irse y vuelvo a tomar hasta cansarme.

Cuando abro los ojos, el sol que entra por mi ventana me indica la hora.

—¡Jode! ¡Andrea, me espera hoy en la casa de modas de Amber! —exclamo levantándome de pronto.

Salgo presuroso a la sala de estar, y la figura de Demetrio Laureti está sentado en mi sofá con una taza de café.

El miedo me invade por completo, preso del temor que me genera saber que ha descubierto mi más oscuro secreto.

—Padre, ¿Cuándo llegaste? —le pregunto nervioso.

—Siéntate —me ordena y lo hago. Mis padres son las únicas personas creadas en el mundo que pueden matarme y a los que yo no le diré ni una sola palabra, la razón: los respeto demasiado.

—Yo, lo siento…

—Estoy decepcionado de ti, Fernando, vas a cumplir veinticinco años y sigues viviendo tu vida como si nada en el mundo, importara más que las mujeres —intento protestar, pero sus ojos fríos me indican que no debo hacerlo—. Te quiero en Francia, te daré la empresa que está ahí para que la manejes, y trabajes de la mano de la gerente encargada.

Bajo la cabeza, molesto y a la vez contento, porque sería la primera vez que mi padre me dé una empresa. Estoy cansado de ser un títere. Soy el único de los trillizos al que no le dan una empresa para gerenciar al cien por ciento.

—No, es mejor que yo trabaje como jefe, y esa mujer esté a mi cargo —le digo molesto— ¿Cuándo me vas a tomar en cuenta para los negocios familiares? —digo esto con un nudo en la garganta, que me ahoga, pero que por fin logra sacar.

—Cuando me demuestres que no eres un puto promiscuo, que solo estás dispuesto a llevarte a cualquier mujer a la cama —dice mi padre molesto.

Suspiro resignado, porque extrañamente sé que tiene la razón, estoy cansado de esta mierda, aunque, no sé cómo salirme de esto.

Fernando bajó del avión privado y dirigió sus pasos a la empresa que se le había asignado. Sus cabellos claros se movían al compás de la brisa, y sus ojos azules miraban todo como curiosidad.

Cualquiera que lo mirara podía deducir que era un adonis de la maldad, sus rasgos duros y perfeccionados, o simplemente por el apellido que adornaba sus nombres, lo predominaba.

Entró al edificio, y comenzó a leer las indicaciones que le había dejado Filibert, la mano derecha de su padre.

—Reunión de personal —leyó la hora en el formulario— ¡Joder! Es tarde, voy retrasado —exclamó subiendo el ascensor, debajo de las miradas de las personas que querían saber quién era el hombre que parecía un puto dios griego.

Entró rápidamente a la sala de juntas y se sentó enseguida en la cabecera de la mesa sin dejar de ver los archivos, hasta que una voz femenina llamó su atención.

—¿Usted es personal nuevo de la empresa? —Fernando subió la mirada.

Una mujer hermosa, que enseguida prendió su cuerpo, le habló con altivez.

—Sí, ¿algún problema? —preguntó él con una sonrisa que podía mover medio mundo.

—No voy a tolerar que llegue tarde a su primer día de trabajo, ¿me oye? —se acercó a él.

Fernando pudo ver los ojos grises de la mujer mirarlo con intensidad, sus labios rosas fruncidos y su semblante penetrante.

—No tengo porqué darte explicaciones —sonrió en carcajadas.

—¿Acaso usted cree que yo soy una payasa para que se ría en mi cara? —preguntó ella posando su cuerpo cerca de Fernando.

Fernando miró los pechos de la mujer que sobresalía de la camisa. Eran redondos y lo incitaban a tocarlos.

—No, es solo que me parece tan chistoso que una mujer tan hermosa sea tan amargada.

—Mire señor, no le permito que me falte el respeto, está usted suspendido de sus labores, soy la gerente de esta empresa y no voy a permitir.

—¿Usted es quién? —preguntó Fernando en un tono burlesco.

—Soy la gerente de esta…

Fernando miró al personal que estaban tiesos como estatuas y sonrió con ironía.

—Mucho gusto, mi nombre es Fernando Laureti y soy el dueño de esta empresa.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Felices Para Siempre en Espera

Felices Para Siempre en Espera

56.3k Vistas · Completado · Elizma Du Toit
La universidad se suponía que sería un nuevo comienzo—un lugar para dejar el pasado atrás y descubrir quién es realmente. Pero la vida tiene una forma de lanzar giros inesperados, y cuatro chicos muy diferentes podrían cambiarlo todo.

Está el encantador desconocido de un encuentro casual, al que nunca esperó volver a ver—pero el destino claramente tiene otros planes. El dulce barista de la cafetería del campus, cuya sonrisa se siente como en casa. Su hermanastro, que no oculta su desprecio pero esconde más de lo que deja ver. Y luego está el amigo de la infancia que de repente ha vuelto, removiendo recuerdos que pensaba estaban olvidados hace tiempo.

Navegando el amor, la tensión y verdades no dichas, ella aprenderá que a veces el felices para siempre no es un destino—es un viaje lleno de sorpresas.
El regreso de Eva (El comienzo de mi condena)

El regreso de Eva (El comienzo de mi condena)

15.1k Vistas · En curso · Pamela Hormazabal
Cuando alguien te dice: Y vivieron felices por siempre todos piensan que es su hermoso final feliz, en mi caso fue solo el comienzo de mi peor pesadilla.
Una que hasta el día de hoy me persigue cada vez que veo esos ojos color dorado que me miran con tanta devoción y amor.
Es por ella que salgo de la oscuridad en la que me he mantenido.
Por ella es que quiero cerrar este maldito capítulo de mi vida.
Porque por ella soy lo que soy y no me arrepiento de nada de lo que he hecho en la vida, menos de escapar de él.
CONNOR BROWN, espera mi regreso y prepárate para caer de rodillas suplicando clemencia.
Atada al Despiadado Príncipe Élfico

Atada al Despiadado Príncipe Élfico

144k Vistas · En curso · Kika_Nava
En un mundo donde elfos y humanos han estado en guerra durante siglos, una profecía ata a un príncipe elfo. Solo puede reclamar el trono casándose con una frágil humana. Cuando una familia humana ofrece la mano de su hija mayor en matrimonio, ella huye. Esto obliga a la familia a entregar en su lugar a la hermana menor, Verbena.

Él destierra a Verbena a una casa remota, abandonándola hasta que alcance la mayoría de edad. Verbena apenas sobrevive en medio de la pobreza y el abuso.
Abandonada, olvidada, no deseada.

Cuando estalla la guerra por la sucesión, el príncipe se ve obligado a cumplir la profecía. Busca a su esposa descuidada y enferma, solo para encontrar a una mujer pobre aferrándose a la vida. Y contra todo pronóstico... ella es su compañera destinada. Un vínculo sagrado, olvidado durante siglos. Ella es una mujer traumatizada que lo odia a muerte.
¿Podrá ganarse su perdón?

Mientras sus hermanos luchan por la sucesión, el príncipe debe enfrentarse a una profecía, una compañera destinada inesperada, enemigos, traiciones y una guerra inminente.
El Manny del Mafioso Multimillonario

El Manny del Mafioso Multimillonario

24.6k Vistas · En curso · black rose
—¿Quién. Eres. Tú? —La voz de su atacante era tan oscura y autoritaria.

Zeno era un luchador, pero sintió un escalofrío recorrer su espalda al escuchar esa voz.

La mano alrededor del cuello de Zeno se apretó, pero él lo soportó.

Juzgando por la apariencia y las acciones de confianza de su atacante, este era su jefe.


Después de perder a sus padres y enfrentarse a una factura médica increíble, Zeno Evander se encuentra trabajando como niñero para un misterioso multimillonario, pero no dura mucho. Después de casi ser asesinado por el mafioso multimillonario, Zeno juró no volver allí nunca más.

Una semana después de escapar del mafioso multimillonario, Zeno se encuentra secuestrado y chantajeado para firmar un contrato de un año como niñero y guardaespaldas de la mafia.

¿Podría Zeno escapar de su jefe malvado y monstruoso? ¿O sería consumido por él? ¿Consumido por la pasión prohibida que sentía crecer entre ellos? ¿Arriesgaría su vida solo para experimentar el ardor del amor prohibido?

Traicionado por su familia, exesposa y amigo hace cinco años, Sebastian Orion se convirtió en un ser totalmente diferente, frío, distante y peligroso, mientras ascendía a convertirse en el rey de la mafia más temido del inframundo, y todos los que escuchaban su nombre temblaban de miedo.

Desconfiaba de todos y odiaba cualquier forma de relación humana, construyendo un muro grueso a su alrededor.

Pero, hasta que el niñero de su hijo apareció en escena.

Zeno lo irritaba. Odiaba la mera vista de su guardaespaldas y lo habría matado, si no fuera por su hijo.

Sebastian intentó alejar a Zeno tratándolo de la peor manera posible.

Pero cuando el contrato estaba por terminar, ¿seguían siendo los mismos sus sentimientos? ¿O de repente se dio cuenta de que no solo su hijo necesitaba a Zeno?
Bethany: Su Pequeña Loba

Bethany: Su Pequeña Loba

287.2k Vistas · En curso · Becky J
Bethany tiene 14 años y es hija de un guerrero en la manada Moonshine. Su vida es perfecta hasta esa noche que pone su mundo patas arriba. Unos renegados atacan su manada, dejándola sola para cuidarse a sí misma y a su sobrina de 6 meses, Bella. Logra escapar de la manada a salvo, pero ¿por cuánto tiempo? Hay alguien que quiere a Bethany como su compañera y está dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguirla.

Tan pronto como Bethany piensa que está segura, se equivoca una y otra vez. ¿Cómo logrará escapar de la oscuridad que acecha? ¿Será obligada a ser la compañera de alguien o hay alguien ahí fuera que pueda salvarla?

Orden de lectura recomendado de la serie El Pequeño Lobo
Amada por el Gamma ~ La historia de Jack y Ashley
Su Pequeño Lobo ~ La historia de Liam y Bethany
Reconocida por un líder de la mafia

Reconocida por un líder de la mafia

19.3k Vistas · Completado · Oluwadamilola Eniola
Estaba nerviosa frente a sus ojos marrones de delincuente. Su cuerpo estaba agachado sobre ella, con las manos colocadas a ambos lados de la barandilla, sin que ella pudiera moverse, ya que sus ojos se clavaban en los suyos. Cuanto más se acercaba, más se agitaba violentamente su corazón. Se mordisqueó el labio inferior, no importa cuánto intentara evitarlo, él siempre regresaba.
«¿Por qué sigues persiguiéndome?» Preguntó en voz baja, esforzándose por mantener la compostura. Ella parece perder el aliento con solo verlo. Como era de esperar, no dijo ni una palabra, ya que sus ojos fríos persisten en su rostro: «¿Te gusto?» Además, hizo una pregunta, ignorando la indiferencia en su semblante.
Esta vez, le cogió un mechón de cabello en la oreja, retorciéndose al alcance de sus dedos. «¿No crees que es una gran palabra, Campanita?» Susurró, acercándose, para que ella pudiera sentirlo. Sin embargo, sus ojos aún estaban oscuros y vacíos, desprovistos de emoción. Ella tragó sorbos discretamente, sin saber qué podía estar pasando por su cabeza. «Blancanieves es natural, se me acaba de ocurrir que eres la primera mujer a la que reconozco como mujer»


Es la chica buena. Ella no es diferente de una aburrida introvertida, una mujer reservada que hablaba poco. No logró una relación mutua con su familia. Con el tiempo, se enamoró de un hombre que no estaba fuera de su alcance. Pero este hombre la quebró y la dejó destrozada, lo que hizo que se odiara a sí misma.
Justo cuando estaba recuperando su yo roto, Zachary González entró en su vida con sus misterios.
Rompiendo las reglas

Rompiendo las reglas

25.3k Vistas · Completado · Joana Valenzuela
Laila De Luca terminó con corazón roto la primera vez que se enamoró, aquel fue un golpe duro del que aún no se ha recuperado. Cuando vuelve a ver al hombre que la lastimó, la ira bulle dentro de ella. Debería haberle dicho entonces todo aquello que había guardado por tantos años y no inventarse un novio falso. Por supuesto, esa no fue su única mala decisión. ¿En qué estaba pensando cuando aceptó la ayuda de Michelle?

Michelle Ranieri es un hombre que sabe lo que quiere. Construyó la cadena de restaurantes más famosa de país desde cero. No ha llegado tan lejos por detenerse ante los obstáculos y es un hecho que nada lo va a detener de convencer a Laila que están hechos el uno para el otro. Si tiene que fingir ser su novio para ello, pues que así sea. Ella puede poner todas las reglas que quiera, pero todo el mundo sabe que algunas reglas están hechas para romperse.
La Última Cláusula del Multimillonario

La Última Cláusula del Multimillonario

609.1k Vistas · Completado · Benedicta Nkemjika
—Fírmalo —dijo él.

Tres años de matrimonio terminaron con una línea y una pluma que le temblaba en la mano. No eran los papeles lo que dolía: era la forma en que él ni siquiera se inmutó cuando ella sí lo hizo.

Amelia Hart salió del penthouse de él esa noche sin nada más que una maleta y el corazón hecho pedazos. Se lo había dado todo a Daniel Sterling —su amor, su identidad, su devoción silenciosa—, solo para que la desecharan en el momento en que se volvió inconveniente.

Pero cuando el imperio que él construyó empieza a derrumbarse, cuando el CEO frío que jamás miró atrás de pronto necesita a la mujer que tiró a la basura, regresa con las mismas manos que una vez la soltaron, ahora extendiéndose hacia lo que destruyó.

Solo que esta vez hay una cláusula que él no leyó…
Boda Relámpago con el Billonario

Boda Relámpago con el Billonario

6.8k Vistas · En curso · Robert
¿Te atreverías a casarte con un desconocido al que solo has conocido por un día?

¡Pues yo lo hice!

Después de la boda, me sorprendió gratamente descubrir que este hombre es en realidad un multimillonario oculto. No solo es increíblemente rico, sino que también me trata excepcionalmente bien. He encontrado mi felicidad...
La Omega Elegida

La Omega Elegida

15.4k Vistas · Completado · Bella Silva
La vida de Lilieth Grimwylde da un giro inesperado cuando es aceptada en Noctem Lunae, una prestigiosa academia que se especializa en entrenar a jóvenes mujeres para convertirse en la Luna perfecta. Siendo nacida Omega, nunca pensó que tendría una oportunidad de competir, ya que ningún omega ha pasado jamás la prueba de aptitud.

Sin embargo, contra todo pronóstico, lo logra.

Los nacidos Alfa y Beta la ven como una vergüenza para la tradición; una forastera que no pertenece. No pasa mucho tiempo antes de que Lilieth se dé cuenta de que Noctem Lunae es más que una academia—es un campo de batalla.

Luego está Cadeon Lupecrest, heredero del Clan Lupecrest, el hombre destinado a elegir a su Luna entre las mejores de la academia. Debería ignorarla. A ella le han enseñado a temer a los Alfas toda su vida. Sin embargo, desde el momento en que se conocen, una atracción innegable los une.

Pero Noctem Lunae tiene reglas. Los omegas nunca pueden ser Lunas. Pero a medida que oscuros secretos salen a la luz, Lilieth comienza a preguntarse—¿fue admitida para fracasar, o está destinada a romper el sistema por completo?
Corazón sin dueño

Corazón sin dueño

33.6k Vistas · Completado · maracaballero32
Michael Redford es dueño de una cadena de casinos por el mundo, principalmente en Atlantic City. Uno de sus clientes entra en una mala racha endeudándose hasta el cuello hasta que Michael le pide a su única hija como pago durante un año, pero en matrimonio, él acepta sin dudarlo. Mia es ajena a este trato y cuando lo descubre, está decidida a huir, pero es demasiado tarde, ya que su padre ha firmado, ahora hay un contrato que se tiene que cumplir: tendrá que aparentar ser un matrimonio ante los ojos de la familia Redford y esperar a que termine el tiempo, pero siempre y cuando, el corazón y cualquier sentimiento entre ambos no intervenga.