
No voy a perderte - (serie perdóname - Libro 1)
Eilana Osorio Paez · Completado · 194.6k Palabras
Introducción
¿Un matrimonio por obligación? No estamos en la época victoriana donde el hombre debe cumplir por robarle la virtud a una mujer. No, ya no estamos en ese tiempo, entonces ¿por qué nos casamos?, lo cierto es que tenemos un matrimonio envuelto en intrigas, celos y venganza. Todo eso son motivos para que no haya cabida al amor… o tal vez, es un medio extraño para que crezca.
María Joaquina no lo quiere volver a ver, no soporta un maltrato más a su integridad… César Luis no quiere perder lo único importante que siempre ha tenido, su familia, aunque no supo demostrarlo. Ahora que ha regresado serán la familia que siempre quiso tener desde jóvenes.
Dos almas gemelas que, por las intrigas, malos entendidos, suposiciones y orgullo arruinaron nueve años de sus vidas hasta el punto de llegar a ignorarse. Los celos ciegan, las intrigas destruyen y el amor… El amor restaura.
Capítulo 1
Se estaba demorando César, debí comentarle sobre nuestro aniversario, pero quería darle una sorpresa y no se acuerda de ella, lo espero con una cena romántica. —miré el reloj, tomé el celular, ¿debería marcarle? —. No era tan tarde, apenas eran las nueve de la noche, hace un par de horas hablé con él y me dijo que seguiría en la oficina.
Escuché abrir la puerta del garaje. Sonreí por los nervios, ya era tiempo que vuelva a tocarme, por más que… no importa ahora, la idea era salvar nuestro matrimonio. Era lo único importante.
Nuestra intimidad era poca, siempre ha sido así desde que nos casamos… Supongo debía ser por su problema. No sé si casarnos por lo sucedido fue la mejor decisión. —negué, tenía que alejar mis inseguridades—. Bajé las escaleras, nuestros hijos los había dejado con su tía Patricia, mi hermana se ofreció a cuidarlos para pasar nuestra noche.
—¡María Joaquina! —llamó, debía extrañar la ausencia de los niños, los cuales no fueron corriendo a saludarlo.
—Hola, ¿qué tal el trabajo?
Puso su maletín en el vestíbulo al ingresar por el garaje, no se quitó la chaqueta y me sorprendió que no se cambiara los zapatos, en las noches siempre lo hacía. Sonreí como una tonta, eso quiere decir que sí se acordó y piensa invitarme a salir. Miles de hormigas salieron a bailar en mi estómago, caminaban de un lado al otro, hace tanto que no salimos como una pareja de esposos, bueno, desde la universidad no lo hacíamos.
—Hola, ¿dónde están los niños? —Se dirigió a las escaleras—. Vengo a cambiarme, el trabajo no ha terminado, tengo cena con unos clientes.
El pecho se me comprimió, sentí pena conmigo misma, yo había imaginado… Cálmate, cálmate, respira María Joaquina.
—Los niños se fueron con la tía y… una cena, ¿a esta hora?
Lo seguí hasta la habitación, ya tenía el pecho tan recogido, aunque… no me extrañaba, él nunca se había acordado de nuestro aniversario de bodas, y de noviazgo… «Ja», jamás lo fuimos de manera oficial. Una noche de alcohol fue el causante de nuestro matrimonio, eso acabó con esa linda amistad o no… no pienses en eso, no era el momento de quejarme.
—¿Algún motivo especial para que Patricia se los llevara?
A pesar de los años no había logrado ser indiferente ante su desinterés con nuestro matrimonio, era difícil aceptar que el amor de tu vida te ignorara y por más que tratara de comprenderlo por su problema, no dejaba de doler cada desprecio.
» Debo ponerme el traje gris, el último que me compraste con las mancornas de oro.
—Es una reunión importante, ¿puedo acompañarte?
¡Es que no se daba cuenta lo arreglada que estaba!, pasé horas buscando el mejor vestido para la noche.
—No, son inversionistas estadunidenses, no eres buena con el idioma.
Me puse roja, sé muy bien hablar inglés, desde niña, además viví un año de intercambio después de graduarme del colegio, comprendió su metida de pata.
» María Joaquina, te aburrirías escuchar hablar de finca raíz y los proyectos que tenemos en la constructora. No es un tema en donde puedas aportar, estudiaste psicología, y tampoco la ejerciste.
Apreté los labios, tenía tantas ganas de llorar, le di la espalda, saqué las mancornas del cajón donde guardaba sus cosas, también saqué el reloj a juego y el traje… «Era una reunión de negocios en la noche y se iba bien presentado». Tranquila, si él tiene problemas para… No te engañará, no se expondrá a que hablen de su virilidad, era muy orgulloso.
Mi marido era un hombre normal, no tiene una gran belleza, eso sí, era atlético, tenía su, no sé qué muy varonil, además se vestía y olía muy bien, era alto, le gustaba trotar todos los días, eso lo mantenía con un físico apetecible.
A diferencia de mí, odio hacer ejercicio, voy al gimnasio y nado, eso hace que no tenga tanta celulitis, aunque según mi esposo poseo millones. Salí de la habitación, me senté en la sala, lo escuché bajar las escaleras, tomar las llaves y desde el pasillo del garaje gritó.
—Llego un poco tarde, mañana ve por los niños temprano, recuerda que Julián tiene entrenamiento de tenis en el club. ¡Ah!, se me olvidaba, tenemos una reunión familiar en la finca de mis padres.
No se había subido al auto cuando las lágrimas corrían por mi mejilla. Nueve años… nueve años casada y no había logrado que me amara, o que tomara valor para enfrentar el problema de fondo en nuestra relación. La falta de amor, eso era lo que debe pasar.
César nunca o en algún momento dejó de amarme, algo pasó cuando jóvenes y lo jurado entre los dos se desvaneció. Sin duda algo pasó entre nuestra juventud y la razón de nuestro matrimonio. Y eso marcó lo que no me atrevo a preguntar.
Me serví una copa de vino, la tomé sorbo a sorbo mientras las lágrimas seguían saliendo, ¿así serán los matrimonios?, me levanté. Pasó al lado del comedor, ni siquiera preguntó por la decoración visible en la mesa. Apagué y guardé los candelabros, recogí los platos, al escuchar movimientos en la cocina apareció Carmen, ella en silencio terminó de recoger todo.
—¿No piensa comer, señora Maju? —fingí una sonrisa.
—No tengo hambre.
—Vaya a dormir, yo me encargo de guardar todo, mañana les caliento la comida, a los niños les gustará.
—Sí, hasta mañana Carmen, descansa y disculpa por tenerte a estas horas despierta.
—No hay problema.
La dejé, Carmen, llevaba seis años con nosotros, era una persona mayor, tenía a cargo a los otros empleados. Mis hijos la adoran y en muchas ocasiones era quien me había visto llorar. Solo ella sabía la realidad de mi matrimonio, a la familia no les he dicho nada, no gano nada al preocupar a mis padres o indisponerlos con César.
Tampoco lo sabía la familia de él, ellos nos ven como un matrimonio perfecto, no saben cuán deteriorada era nuestra unión. Llegué a nuestro cuarto, fui directo al espejo, no me veía mal, tal vez no sea una mujer de portada, pero mal tampoco estaba, me quité la gabardina, debajo tenía un bello vestido azul turquesa, ceñido al cuerpo.
Me cambié de ropa, me puse mi bata de seda. Recordé el comentario de mi hermana hace tres días cuando fue mi compinche al acompañarme en busca del vestido y la ropa íntima. Debía darme vergüenza, era una cobarde. «Me alegra mucho la intimidad que tú tienes con César a pesar de los años. Compras mucha lencería, hermanita».
Vaya mentira la que he creado ante los ojos de la familia, prefiero eso a dejar ver mi vulnerabilidad, a mi actual de tonta, eso de pobre mujer sufrida no quiero tenerlo. Si sufro, pero solo yo lo sé. Tampoco deseo poner al descubierto la falencia de César. Me acosté, eran las once de la noche y aún no llegaba. Logré dormir, a eso de las dos de la madrugada seguía sin llegar.
Los ruidos en el cuarto me hicieron encender la luz de la mesa de noche, eran pasadas las tres. «Es obvio que no estaba en ninguna reunión de trabajo», pero no creo que haya intimado con una mujer… saca esas ideas de la cabeza.
—¿Se extendió la reunión?
Lo vi cambiarse de ropa, el corazón lo tenía anestesiado. Sin embargo, en mi cabeza le grité, le di dos cachetadas, lo insulté, y lo imaginé con una voluptuosa mujer que de seguro se encontraba con él. Tranquila, si a ti no te busca, menos irá con otra. «Ilusa», últimamente la voz de la conciencia no dejaba de acribillarme por idiota.
—Tengo sueño María Joaquina, tenemos un desayuno en el club. —Se acostó, suspiré.
—César, ¿puedo abrazarte?
«Estúpida, ¿qué es lo que mendigas?» Un poco de afecto, aunque sienta pena al reconocerlo, y me avergüenza aún más decir que mi esposo desde la concepción de Samuel no me tocaba, no hacíamos el amor, han sido pocas las veces que hemos intimado y… asumo por su problema de impotencia se abrió un abismo entre nosotros y sus arrebatos sexuales habían sido contados.
—Estoy cansado, y te recuerdo, tenemos un desayuno para un tema a tratar en el club.
Me miró con algo de fastidio antes de apagar la luz de la lámpara.
» ¡Ah!, la reunión es con nuestros amigos, ya sabes cómo vestirte para la ocasión. Llama a tu hermana y dile que se quede con los niños hasta el mediodía, pasaremos por ellos de camino a la finca de mis padres que nos esperan para el almuerzo, Alis tiene una gran noticia por contarnos.
A él no le gusta participar en esas reuniones, mientras que a mí sí, él cambiaba un poco cuando nos reuníamos con ellos. Me dio la espalda, acerqué un poco mi rostro y un perfume diferente al suyo invadió mis fosas nasales. No aguanté, salí de la cama encerrándome en el baño, tomé una toalla, cubrí mi boca para ahogar los gritos, y poder desahogarme. ¡Huele a perfume de mujer!, ¡César había estado con una mujer!
Al calmarme un poco lavé mi rostro, salí del baño y me acosté mirando su espalda, ya dormía profundo, emitía ese leve ronquido, me acerqué de nuevo y sí, huele a mujer, «te lo dije», sé que no me fue infiel… «Sigue con los ojos vendados». ¿Y si le dio un arrebato sexual? Yo no estaba con él. ¿Qué era lo que pensaba?, como una idiota besé su espalda y me quedé dormida.
Lo que me agrada cada mañana era el modo, en cómo amanecíamos abrazados, siempre era él, quien rodeaba mi cintura, siempre me aferraba a su cuerpo. Despierto antes, y no me muevo hasta que él lo hacía.
Era el único momento de intimidad, salvo por los arrebatos eventuales que le daban. Me aferraba a un simple abrazo, a un roce sutil de mi parte por sus fuertes brazos, y tan enferma me encontraba que muy seguido solía levantarme humedecida. «Vaya autoestima».
El despertador sonó, la reunión en el club era a las ocho, pero aún era temprano, lo apagó y se acurrucó más a mi costado, volvió a aferrarme y nos quedamos dormidos. Un leve rayo de luz me trajo a la realidad…
—¡César, el desayuno!
Últimos capítulos
#121 Capítulo 121 - Epílogo - Nuestra felicidad
Última actualización: 1/14/2025#120 Capítulo 120 - En la boda de Benjamín
Última actualización: 1/14/2025#119 Capítulo 119 - Matrimonio con cimientos
Última actualización: 1/14/2025#118 Capítulo 118 - Renovación de votos
Última actualización: 1/14/2025#117 Capítulo 117 - Ganó la familia
Última actualización: 1/14/2025#116 Capítulo 116 - Reconciliación
Última actualización: 1/14/2025#115 Capítulo 115 - El regalo de tener amigos
Última actualización: 1/14/2025#114 Capítulo 114 - Preparativos
Última actualización: 1/14/2025#113 Capítulo 113 - Un regalo restaurador
Última actualización: 1/14/2025#112 Capítulo 112 - Los extraño demasiado
Última actualización: 1/14/2025
Te podría gustar 😍
Después de la Aventura de mi Esposo, me Volví a Casar con un Multimillonario
Seduciendo a mi Luna con Miel
Y no cualquier tipo de venganza.
Para ello necesitaba dejar atrás quién y qué era para forjar un nuevo lobo, uno más letal. Alguien que sería temido y cuyo nombre pasaría a la historia de la raza como el único que libró a las manadas del continente americano del maldito traidor: Alfa Bastian Crow.
Él le quitó su vida y sus sueños. Él le quitaría hasta su jodida alma y luego iría al mismísimo infierno para asegurarse de que ahí Bastian Crow continuara con un castigo eterno.
Reinelle solo sabía una cosa: Sobreviviría y regresaría a casa junto a su hija sin importar qué era lo que tuviera que hacer… o en qué se tuviera que convertir.
Soportaría torturas, derramaría sangre y no tendría piedad de sus enemigos.
Si el precio de sus libertades era matar unos cuantos lobos… bueno, ella no estaba en desacuerdo.
Ella lo ve como una bestia deformada por el odio.
Él la ve como una hembra que no se quebrará, incluso en cadenas.
Ese primer contacto no es romántico todavía, sino un choque de fuerzas salvajes. Lo que nace entre ellos es tensión, rabia y atracción envenenada.
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.
Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.
El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.
Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.
Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.
Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?
Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
Los Reyes Licántropos y Su Pareja Híbrida
Libro dos de Los Reyes Licántropos y la Loba Blanca. También puede leerse como una historia independiente.
Han pasado diecisiete años desde el surgimiento de la Loba Blanca, y el reinado de los Reyes Licántropos aseguró la paz en todo el reino. La siguiente generación de guerreros ha crecido bajo la protección de sus poderosos gobernantes.
Cassian y Atlas, los herederos gemelos del trono licántropo, ya no son niños. A punto de cumplir dieciocho, los futuros reyes ya se han probado en los campos de entrenamiento con una fuerza, una destreza y un poder muy por encima de su edad. Como gemelos idénticos nacidos con habilidades extraordinarias, su vínculo es irrompible, su lealtad entre ellos absoluta. El reino sabe que algún día gobernarán juntos.
Pero cumplir dieciocho trae algo más que responsabilidad.
Para los licántropos, marca el momento en que el destino puede revelar a la única persona destinada a estar a su lado: su pareja.
Para celebrar el décimo octavo cumpleaños de los gemelos, el palacio se prepara para un gran baile real. Alfas y familias de todo el reino están invitados; muchos llegan con la esperanza de que sus hijas sean elegidas como la futura reina del trono licántropo.
Sin embargo, el destino rara vez sigue el camino que otros esperan.
En algún lugar del reino vive una chica cuya existencia nunca debió ser conocida. Oculta en las sombras de los muros del reino, lleva en la sangre secretos que podrían cambiarlo todo. Secretos lo bastante poderosos como para redefinir el futuro del reino licántropo.
A medida que se acerca la noche del baile, hilos invisibles del destino empiezan a entrelazar vidas de formas que nadie habría podido prever.
El siguiente capítulo de la historia de los Reyes Licántropos está a punto de comenzar.
Y la pareja destinada a dos reyes podría ser mucho más poderosa y peligrosa de lo que cualquiera podría imaginar.
Mi jefe dominante
El Sr. Sutton y yo no hemos tenido más que una relación de trabajo. El me da órdenes y le escucho. Pero todo eso está a punto de cambiar. Necesita una fecha para una boda familiar y me ha elegido como su objetivo. Podría y debería haber dicho que no, pero ¿qué más puedo hacer cuando amenaza mi trabajo?
Es aceptar ese favor que cambió mi vida entera. Pasamos más tiempo juntos fuera del trabajo, lo que cambió nuestra relación. Lo veo bajo una luz diferente, y él me ve bajo una luz diferente.
Sé que está mal involucrarse con mi jefe. Intento luchar pero no lo consigo. Es solo sexo. ¿Qué daño podría causar? No podría estar más equivocada porque lo que empieza siendo solo sexo cambia de dirección de una manera que nunca podría imaginar.
Mi jefe no solo es dominante en el trabajo sino en todos los aspectos de su vida. He oído hablar de la relación DOM/Subs, pero no es algo en lo que haya pensado mucho. A medida que las cosas se intensifican entre el Sr. Sutton y yo, me piden que me convierta en su sumisa. ¿Cómo puede uno convertirse en algo así sin experiencia ni deseo de serlo? Será un desafío para él y para mí, porque no me gusta que me digan qué hacer fuera del trabajo.
Nunca esperé que lo único de lo que no sabía nada fuera lo mismo que me abriera un mundo increíble y completamente nuevo.
La venganza de la heredera y el CEO secreto
Fui adoptada por una familia, pero su otra hija adoptiva, Emilia, me tendió una trampa y terminé en prisión en su lugar. Ahora, estoy decidida a vengarme.
En mi camino aparece un inesperado protector: un multimillonario de bajo perfil que ha perdido la fe en el amor…
¿Se enamorará de mí? ¿Podremos liberarnos del pasado y tener un hogar juntos?
Nirvana: De las Cenizas a la Gloria
¿Había olvidado él cómo la estranguló, la obligó a firmar los papeles del divorcio y la convirtió en el hazmerreír de la ciudad? Ahora, él buscaba la reconciliación, pero solo ella decidiría si él era digno...
Mírame
Antonella, por su parte, es maestra de escuela primaria. Lleva seis años casada con Bruno, un hombre violento y humillante que la somete física y psicológicamente. No la ama; para él, Antonella es poco más que una empleada. Aunque ella no está enamorada, soporta el matrimonio por miedo y por el deseo de que las cosas mejoren algún día.
El destino los cruza en un bar karaoke. Diego llega allí empujado por su mejor amigo, buscando un respiro a su rutina. Antonella asiste gracias a su mejor amiga, directora del colegio, aprovechando la ausencia temporal de su esposo. Comparten mesa sin conocerse, hasta que una emergencia obliga a sus amigos a marcharse juntos, dejándolos solos. Entre canciones, copas y una conexión inesperada, se besan y terminan pasando la noche en un motel. Ninguno revela estar casado; ambos creen que ha sido un encuentro fugaz.
El reencuentro llega durante una reunión de padres, cuando descubren que Diego es el padre de uno de los alumnos de Antonella. Deciden mantener una relación estrictamente profesional, pero el deseo y los sentimientos los superan, arrastrándolos a una relación clandestina que desafía sus vidas y sus límites.
Prohibido enamorarse
Durmiendo con el Enemigo
Dominado por la sed de venganza Derek decide enamorar a la asesina de su hermano para después casarse con ella y destruirla junto con su familia orquestando la peor de las mentiras. Lo que Derek no se imagina es que el verdadero enemigo es otro y que Ava Hoffman, su odiada esposa, es una persona inocente en toda esta historia.
¿Qué pasará cuando Ava descubra que el hombre que duerme a su lado es su mayor enemigo? …¿Será Derek capaz de cumplir con su venganza o terminará enamorado de la asesina de su propio hermano?... Derek entenderá que el amor no lo perdona todo, mucho menos cuando lo utilizan para hacer daño y destruir.
El deseo del millonario
El deseo del millonario.
Notas de Colisión
Valentina Cruz es la mejor copiloto que nadie quiere contratar. En un mundo dominado por hombres, su talento táctico está desperdiciado en ligas menores, hasta que una deuda familiar amenazante la obliga a aceptar un trato con el diablo. Y el diablo tiene nombre: Ares Thorne.
Arrogante, temerario y con un historial de copilotos hospitalizados, Ares es el chico malo indiscutible del Campeonato Mundial. Necesita a Val para no perder su asiento, pero se niega a escuchar su voz. Encerrados en el infierno asfixiante del coche de carreras, la hostilidad inicial se transforma en una dependencia brutal. Cada curva ciega los obliga a confiar, cada roce en las cabañas heladas tras las carreras rompe sus defensas. Val pensó que lo más peligroso del rally era la pista, pero pronto descubrirá que lo verdaderamente letal es enamorarse del hombre que lleva el volante.
Tocada por el Velo - Trilogía de la Diosa Indomable - Libro 1
—Mírala... nuestra diosa de rodillas, tomando a dos de nosotros mientras los demás esperamos nuestro turno. Eso es devoción.
Hace nueve años, Sahiyra corrió al bosque y nunca regresó. Todos decían que debería haber muerto, las bestias salvajes no perdonan a las niñas pequeñas. Pero no la mataron. La criaron.
Ahora, a los diecinueve años, vive descalza, sin ataduras y completamente indomable. Caza con lobos, habla con cuervos y calma a las bestias heridas con solo un toque de sus manos brillantes.
No sabe nada de jerarquías, registros o las brutales políticas de harén de los clanes de bestias.
No tiene idea de que es la primera hembra nacida Myrren en doscientos años. O que su poder supera incluso el nivel divino más alto.
Cuando se topa con un grupo de caza de diez machos cambiaformas peligrosamente desatados... todo cambia.
Ellos lo sienten. Esa rara energía pulsando bajo su piel. Ese aura a la que sus bestias no pueden resistirse.
Algo sagrado. Algo intocable. Algo que los mismos dioses están observando.
Y si no tiene cuidado... su necesidad de ella se volverá salvaje. Pero Sahiyra no es una cosa frágil. Ella es la naturaleza. Ella es la Elegida. Y nació para romper el sistema.
🔥 Harén inverso
🐺 Cambiaformas bestiales
✨ Elegida/Diosa en ascenso
🌕 Profecía divina + vínculo primitivo
🩸 Magia salvaje, rituales de apareamiento, dominancia suave
💋 Heroína indomable con sangre de diosa
Actualizaciones DIARIAS
¡Entra. Sé reclamado. ¡Deja que el Velo te elija!












