NovelaGO
Olvidándome del lobo

Olvidándome del lobo

Jade F. C. J · En curso · 101.1k Palabras

431
Tendencia
431
Vistas
0
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Kenzie Coleman quiere olvidar todo lo vivido meses antes en Lewiston, decidiendo vivir en otro pueblo para comenzar de nuevo. Al llegar a Janesville, Kenzie cambia de identidad, pues le parece una buena oportunidad, creyendo que nadie la conoce ni la reconocerán. Sin embargo no contaba con que lo malo de su pasado, Clark, seguiría sus pasos y la acecharía sin dejarla en paz.

Por otro lado, Connor, intenta olvidar la traicion, sin contar que su traicion vive bajo su mismo techo, así que arma un plan: torturarla por haberle sido infiel el tiempo que fueron novios. Sin embargo Kenzie no sabe lo que él es, no sabe que es un hombre lobo. Desapariciones y muertes empiezan a suceder en Janesville, los cuales ella querrá averiguar quién o que las provoca, teniendo un presentimiento de que quizás él y su nuevo grupo tengan que ver. Pero ¿podrá soportar la verdad? ¿Podrá seguir queriendo a alguien que quizás a asesinado a personas inocentes solo por querer olvidar una traicion que no fue más que un malentendido?

Más drama, más misterio y más acción.

Capítulo 1

Meses antes.

Casa de Kayler Brown.

KENZIE

Despierto por un ruido de una puerta siendo azotada, me sobresalto y miro a través de la oscuridad para ver de quien se trata, palmeo el lado vacío a mi lado, dándome cuenta de que Connor no está. La luz se enciende.

—Kenzie —Connor murmura mi nombre, quedándose de pie en el mismo lugar cerca de la puerta, mirando con inexpresividad, serio.

—¿Pasa algo? —me removí de la cama, quitando la sábana y poniéndome de pie.

—¿Cuando pensabas decírmelo? —se cruzó de brazos, su voz era dura.

De inmediato me tensé, apoderándose de mí un miedo que hacía que mi respiración se entrecortase.

—¿D-de que hablas? —susurre con algo de temor, temía que Connor supiera lo que había hecho con Clark. No lo soportaría.

—No te hagas, ya lo sé todo —bramo, acercándose un poco más. Sus ojos estaban más oscuros de lo normal, estaba demasiado enojado y dolido. A veces lo miraba ponerse así pero no sabía que podía ser tan siniestro.

—¿Que sabes? —quise saber.

—Tu y él, estuvieron juntos —espetó entre dientes—. Solo quiero decirte algo, Kenzie..., No vuelvas a acercarte a mi, a partir de hoy tu y yo no somos nada. Olvídate de lo que tuvimos y olvídate de mi. Esto se acabó. —fue lo único que dijo, dejándome helada y con un enorme vacío y dolor en mi corazón. Connor me dio una mirada rápida antes de salir por esa puerta, dejándome.

No había reaccionado, Connor sabía lo que hice pero no sabía porqué, simplemente me dejó y no lo juzgo, lo engañe, lo hice cuando él una vez me había dicho que no soportaba la infidelidad y que si algún día yo lo engañaba puede que nunca me perdone. Y eso es justo lo que hice, lo engañé y ahora Connor, la persona que más había querido, jamás me lo perdonaría.

...----

La actualidad...

Comencé a vivir sola cuando tenía trece años, mis padres me habían mandado a un internado fuera por todos estos años, mi vida en ese lugar no fue del todo... buena. Conocí a muchos chicos, me gustaron, hice cosas, me arrepentí; pero luego conocí a un chico, oscuro y seductor, me llamó de inmediato la atención, sin embargo sabía que me ocultaba algo y lo dejé.

Volví a mi país, llegué a Lewiston en busca de un lugar en donde quedarme, contacté con amigas y termine viviendo con Carolina Lane... y lo más importante es que conocí a un chico. Especial y oscuro, también. Se miraba que tenía secretos. Fue como amor a primera vista, me sentía bien con él, completa y sana. Creía que había oportunidad para mi.

—¿A donde se dirige? —me pregunta la chica que está en la taquilla.

Viajaría en avión, pero no tengo tanto dinero, así que viajaré en autobús. Lejos de este pueblo.

—A Janesville —le dije, entregándole el dinero.

En fin, ¿en que iba? Ah si, en el chico que conocí; resulta que todo en mi miserable vida me sale mal así que él terminó conmigo. Me dejó. Pero esta ves fue mi culpa, olvidarlo resultara un tanto difícil pero tengo que hacerlo. Solo espero que sea lo mejor.

—Aquí tiene —la chica me entrega el boleto, lo tomo—. La ruta que saldrá ahorita a Janesville será la 34, puede ir abordando porque saldrá en unos minutos. Llegara a Janesville para el amanecer.

Le sonreí en forma de agradecimiento, acomódando mi mochila en mi hombro. Eran pasados las 8 de la noche así que dormiría en todo el viaje. Cogi mi maleta y caminé hacia donde se encontraban los buses. La terminal estaba llena, habían muchas personas haciendo filas y comprado boletos para abordar. Era enero, faltaban unos meses para la graduación, tendría que hacer algo para que me aceptaran en el colegio, y si no... pues tocará repetir.

Busque la ruta 34 con la mirada, entre tantos buses, y la encuentro al final. Hay algunas personas abordando. Me apresuro a llegar.

—Buenas noches —me saluda un señor de mas o menos cincuenta años, sonriéndome.

—Hola —devuelvo el saludo, entregándole el boleto.

Él lo toma y se agacha para coger mi maleta más grande.

—Adelante, aún hay asientos disponibles —me dice—. Montare esto —y se va con la maleta. Antes de poner un pie en el escalón me giro atrás. No hay nadie de quien despedirme, nadie vino a verme marchar. Solo puedo decir que pasé momentos muy bonitos aquí. Memorables.

Suspire profundo y me subí, sentándome en un asiento del fondo, a la orilla de la ventana. Hacia demasiado frío, pero así era Lewiston, lleno de niebla, de bosques y friolento.

El autobús hizo sonar su claxon unas cuantas veces haciendo un último llamado a la gente, para después hacer rugir el motor. Por mi ventana noté gotas de lluvia, supuse que llovería. Me abrigue a mi misma, diciéndome que tendría que encontrar un trabajo y una casa. El dinero que tengo no es suficiente.

Mi vida es miserable.

La lluvia se hizo más fuerte, notando que en el cielo se hacían visibles relámpagos para después escuchar los truenos. Será un largo y frío viaje. El autobús empezó a retroceder, cerrando su puerta.

Adiós, Lewiston.

Adiós, Connor.


Una bocina hizo que abriera los ojos de inmediato, soñolienta. El autobús se había detenido, ya era de día. Bostecé, frotándome los ojos. Las demás personas se empezaron a levantar y salir. Hice lo mismo. Busque mi maleta, al encontrarla busque con la mirada un taxi, pero luego pensé en que no sabía a donde ir. Pero sin embargo pare uno.

—Hola, —le dije al chofer antes de subirme—. ¿Sabe donde puedo encontrar un hotel cerca? ¿O apartamentos?

El hombre lo pensó.

—Hay apartamentos en el centro del pueblo, si gusta puedo llevarla a esos. Están cerca de una preparatoria.

Eso llamó más mi atención.

—Está bien, entonces lléveme allí. —abrí la puerta trasera, adentrándome con mis cosas y cerrando después. El chofer manejó por las calles de Janesville, es un pueblo como Lewiston, con bosques y con un poco de frío. No tardamos más de diez minutos en llegar al edificio. Era más o menos grande.

—Gracias —le dije al chofer, pagándole y bajándome. No me lo pensé dos veces, avance hacia adentro, llegando al living. Noté más adelante a un señor en un escritorio. Me acerqué a él.

—Hola, ¿tendrá un departamento disponible? —le pregunté.

Él me examino.

—Si, tenemos uno, está en el último piso. La mensualidad es de 200 dólares.

Abrí los ojos del asombro, 200 dólares era mucho. Mordí mi labio inferior dudosa, pensando en que solo tenía 500 dólares en bolsa. Si pagaba un mes tendría que ahorrar los otros y conociéndome sé que ahorrar no es lo mío. Saqué mi cartera y le entregué, tristemente, 400.

—Pagaré dos meses adelantados —anuncie. Al hombre parecieron brillarle los ojos.

—Está bien —respondió, acariciando el dinero, luego abrió un cajón y de allí sacó una llave—. Aquí tienes, es el número 34.

Al parecer el 34 será mi numero ahora.

—Gracias —le dije, tomándola.

—Solamente tomare algunos de sus datos —me dijo, sacando una libreta y un lápiz—. Dime tu nombre jovencita.

Quería un nuevo comienzo, quería que nadie supiera de mi, quería que olvidaran a Kenzie Coleman, esa chica odiosa y traviesa que tiene un pasado horrible. No quería seguir siendo Kenzie, y lo mejor es que esta era mi oportunidad de comenzar de nuevo.

Sonreí al señor.

—Jade... Jade Arce.

CONNOR.

Fume mi último cigarrillo, dejándolo en el cenicero, llevaba un buen rato fumando, mientras observaba a la chica que bailaba frente a mi en el tubo. Se movía bien, tenía buen cuerpo, tenía tetas grandes y un buen culo. Era casi perfecta. La chica bailaba para mi, a pesar de que este lugar estaba lleno de hombres, silbando y murmurando cosas perversas.

—Amigo, esa chica te va a comer con la mirada —Jack, un amigo, me palmeo el hombro—. Y tú estás igual ¿porqué no solo la compras y ya?

Dude, no me parecía lindo su comentario, pero sin embargo, desde que había desaparecido de la vida de... ella, había estado con muchas mujeres. Demasiadas. Todo por olvidarme de ella. Pero no, no se podía. Odiaba esa mierda.

Apreté los puños y me puse de pie.

—Me voy, no tengo humor para esto hoy —le dije, dejando un poco de dinero en la mesa.

—¿Iras al departamento? —me preguntó Jack, frunciendo ligeramente su ceño.

—Si, necesito descansar—respondí, empezando caminar a la salida.

El sol me golpeó la cara, trayéndome a la realidad de que era de mañana, había amanecido muy rápido, era eso o que ahora solo salía de noche a algún bar con alguna chica. No miraba la luz del día en mucho. Caminé hacia el edificio con las manos metidas en los bolsillos delanteros. Coloque mis lentes oscuros para evitar un poco el sol y apresuré el paso. Aunque no tenía sueño dado a lo que era, quería acostarme y dormir, dormir hasta que volviera a anochecer.

Después de una larga caminata llegué a mi edificio, caminé por el living, en dirección al ascensor, no sin antes notar a Carl en su mismo escritorio de siempre, casi durmiéndose.

—¿Que hay Carl? —pase diciéndome, haciendo que abriera rápidamente los ojos y se reincorporará.

—¿He? ¿Que... que pasa? —vaciló.

—Entran a robar y ni cuenta de das —le dije en tono de broma.

—Ah, eres tu, Connor —se frotó los ojos—. Pensé que era otro cliente.

—¿Otro? ¿Por fin se te hizo y te llego un cliente? —bromee, ya que se quejaba de que ni un alma nueva llegaba ya. A parte de los mismos, ósea nosotros.

—Vino una señorita hoy —sonrió, mirándome, y ya se que quería decirme con esa mirada—. Es muy bonita —siguió.

—Genial por ti, Carl, ahora si me disculpas iré a descansar —caminé hacia el elevador.

—Será tu vecina, estará en el 34, a lado tuyo —me dijo a mis espaldas—. Su nombre es Jade.

Las puertas del elevador se cerraron, empezando a subir a mi piso. Como si a mi me interesara una relación seria, si miraba bonita a esa tal Jade quizás me sirva para divertirme por una noche, pero si no pues no. En una semana comenzaba la escuela y tendría que ir, salir del bachillerato para después dedicarme a otras cosas. Frote mi cara, esperando a llegar a mi piso. Al llegar, empecé a caminar por el estrecho y largo pasillo, mi habitación estaba en medio, antes de llegar a la mía, pasé por el número 34, en donde estaba esa chica, noté como la puerta se iba abriendo un poco, al parecer saldría y la conocería, pero después se cerró, al parecer se arrepintió y no saldrá.

Llegué a mi departamento y me adentré. Solo quería dormir y no despertar. Además, en la noche saldría en busca de otra chica linda para pasar el rato, pero algo me dice que debo de salir más que nunca esta noche, como si algo fuera a pasar. Algo inesperado.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Reclamado por el Alfa

Reclamado por el Alfa

22.7k Vistas · En curso · Anthony Paius
—¡Bruja! —responde mi lobo mientras miramos a Lara.

—¿Qué pasa? —le pregunta Alex.

—¿Es ella su compañera? —pregunta Alex, curioso.

—¡Buena suerte con eso, con Lara son inseparables! —responde ella.

—¡No! Pero, ¿cómo puede su compañera aceptarlo cuando siempre está con otra chica? —se burla.

Matthew, el futuro Alfa de la manada Luna de Sangre, tiene una vida perfecta. Tiene éxito en todo y las chicas caen en sus brazos. Pero la única que quiere es a su compañera y sabe que no está lejos, ya que ya la ha olido dos veces. Ella se está escondiendo de él y le gustaría saber por qué.
ATLAS EL ALFA CAUTIVO

ATLAS EL ALFA CAUTIVO

65.9k Vistas · En curso · Tory Sánchez
Mica ya no era dueña de sus acciones ni de sus pensamientos. Todo lo que anhelaba era apagar esa llama ardiente. Dolía, dolía demasiado. Se sentía vacía.

—Lléname de ti, Atlas —suplicó abriendo los pantalones del hombre.

Un gruñido animal abandonó la garganta de Atlas, pero no pudo hacer nada. Simplemente, observó como Mica le acariciaba la dura verga.


Durante meses. Atlas Dravencor sufrió en cautiverio a manos de su enemigo. El alfa Aziel de la manada de Plata. Encerrado como una bestia, fue torturado para doblegarlo, pero fiel a sus principios y lealtades, no se dejó vencer. Hasta que llegó Mica, inocente y con intención de ayudarlo, terminó sucumbiendo ante ella. Solo para enterarse de que se trataba de la hija de su peor enemigo.
Traicionado, juró vengarse y, cuando finalmente es rescatado por su padre y su gente, Atlas no huye solo: arrastra a Mica con él, herida en el asalto. No la salva por piedad. La lleva con él como su botín de guerra. Como castigo y símbolo de su victoria.
Atlas está decidido a vengarse y hacerle pagar por su engaño; sin embargo, estar lejos de la joven omega le resulta imposible, sobre todo, cuando descubre que en su cuello lleva su marca y en su vientre, a su hijo.
Entre la sed de venganza y el deseo prohibido, Atlas deberá decidir si será un verdugo… o un alfa digno.
Maximiliano Fisterra

Maximiliano Fisterra

37.2k Vistas · Completado · Evelyn Zap
Merlí Fernand fue entregada a un burdel para pagar la millonaria deuda de su padre. Sin embargo, lo que nunca imaginó es que el más grande e imponente capo de la mafia europea la salvaría de aquel nefasto destino.
Maximiliano Fisterra es u verdadero nombre, pero todos lo conocen como "Bayá", el hombre más frío y calculador que pudiera existir y el cual, después de haber sido abandonado en el altar por la mujer que quería, decide dejar de creer en el amor.
No obstante, la incómoda y molesta condición que le pone su padre para heredar la mafia, lo lleva a buscar una esposa por contrato. Pero lo que nunca imaginó fue que aquella fuese una astuta y testaruda mujer; además de hermosa y dominante como él.
¿Qué pasará entre dos polos que se detestan a morir?
¿Será que con ellos sí se podrá decir que "del odio al amor, hay un solo paso"?
Descúbrelo en la candente y apasionada historia de Merlí y...
Maximiliano Fisterra.
Emparejada por Contrato con el Alfa

Emparejada por Contrato con el Alfa

588.8k Vistas · Completado · CalebWhite
Mi vida perfecta se hizo añicos en un solo latido.
William—mi devastadoramente guapo y rico prometido hombre lobo destinado a convertirse en Delta—se suponía que sería mío para siempre. Después de cinco años juntos, estaba lista para caminar hacia el altar y reclamar mi felices para siempre.
En cambio, lo encontré con ella. Y su hijo.
Traicionada, sin trabajo y ahogada en las facturas médicas de mi padre, toqué fondo más duro de lo que jamás imaginé posible. Justo cuando pensaba que lo había perdido todo, la salvación llegó en la forma del hombre más peligroso que había encontrado.
Damien Sterling—futuro Alfa del Clan Sombra de la Luna Plateada y despiadado CEO de Sterling Group—deslizó un contrato sobre su escritorio con gracia depredadora.
—Firma esto, pequeña corza, y te daré todo lo que tu corazón desea. Riqueza. Poder. Venganza. Pero entiende esto—en el momento en que pongas la pluma en el papel, te conviertes en mía. Cuerpo, alma y todo lo demás.
Debí haber corrido. En cambio, firmé mi nombre y sellé mi destino.
Ahora pertenezco al Alfa. Y está a punto de mostrarme cuán salvaje puede ser el amor.
Cielo o Infierno: Amando a Mi Retorcido Multimillonario

Cielo o Infierno: Amando a Mi Retorcido Multimillonario

30k Vistas · Completado · Marianna
—¿Así que eso es todo, eh? ¿Toda esa charla era solo para engañarme y follarme?— gruñó contra mis labios, sin darme oportunidad de responder mientras movía sus dedos más profundo, curvándolos para alcanzar ese punto que me hacía gemir a pesar de mí misma. —Eres una perra codiciosa, abriendo las piernas por dinero.

Me volteó sobre mi estómago con brutal eficiencia, su mano cayendo fuerte sobre mi trasero en una bofetada que resonó en la habitación.

—Eso es lo que quieres, ¿verdad? Ser tratada como la puta barata que eres.


Hannah se convirtió en madre sustituta para salvar al "moribundo" hijo de su benefactor—solo para descubrir que era una mentira de un drogadicto.

Ahora, llevando al hijo de Finn Sterling, un hombre tan frío y despiadado como peligroso, no tiene salida.

Pensó que todo iría según el acuerdo: pasaría su embarazo en un sanatorio remoto, daría a luz y luego se marcharía.

Hasta que la familia Sterling envió un mensaje—Finn quería casarse con ella.

Hannah quedó atónita. La última vez que se vieron, Finn había dejado claro que quería tener el menor contacto posible con ella.

¿Por qué el cambio repentino? ¿O hay alguien más moviendo los hilos—ocultando un plan que podría destruirlos a ambos?
Bajo los reflectores de la ciudad: La esposa oculta del CEO

Bajo los reflectores de la ciudad: La esposa oculta del CEO

32.7k Vistas · Completado · Jermia Wycsi
Se casó con una familia adinerada en lugar de su hermana, con un hombre que se presumía en su lecho de muerte. Sin embargo, su inesperada recuperación sorprendió a todos. Al enterarse de que estaba embarazada por inseminación artificial, él le preguntó fríamente:

—Aborto quirúrgico o aborto médico, tú eliges.

Cuatro años después, los gemelos regresaron, burlándose:

—Ser guapo no es suficiente. ¡Un cobarde como tú no merece a nuestra mamá!

Desesperado, él suplicó:

—Bebés, lo siento. ¡Todo fue mi culpa!
La historia de Speed y los Rebeldes sin control

La historia de Speed y los Rebeldes sin control

47.4k Vistas · Completado · Catherine Thompson
Soy Kelly. Todos me llaman Speed. Todo se trata de control para mí. Tengo el control en la pista de carreras. Tengo el control de mi coche. Tengo el control de cómo luché para criar a mi hermanito sordo. Vivo para tener el control. Excepto en mi vida personal, no tengo control y no sé cómo manejarlo. No sé dónde encajo. ¿Debería seguir lo que me han enseñado toda mi vida como normal o debería rendirme a mí misma y dejar que mis verdaderos deseos salgan a la luz?

Soy Brick. Cuando conocí a Speed por primera vez, pude ver instantáneamente que necesitaba a alguien que tomara el control. Necesitaba al Dom en mí para ayudarla a explorar sus necesidades y deseos de manera segura. Necesitaba someterse a mí y a su verdadero yo. Necesitaba que la guiara mientras explora quién es y qué quiere. Necesita un lugar seguro que solo yo puedo darle para superar lo que le inculcaron como correcto y seguir su corazón.

Soy Gretchen. Soy una conejita para los Rebeldes. Estaba bien con eso hasta que conocí a Speed. Ella es todo lo que siempre he querido. Antes de que pudiera hacer mi movimiento, ella descubrió que soy una conejita y no quiere hablar conmigo. Por Speed, estoy dispuesta a dejar de ser una conejita y trabajar con Brick para que Speed derribe sus muros. Estoy dispuesta a compartir a Speed con Brick para que obtenga lo que necesita de ambos. Speed nos necesita juntos. Solo necesitamos ganar su corazón y lograr que acepte su verdadero yo.
Elegida por el Rey Alfa Maldito

Elegida por el Rey Alfa Maldito

1.4m Vistas · Completado · Night Owl
—Ninguna mujer sale viva de su cama.
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
Prisión del Destino

Prisión del Destino

17.8k Vistas · En curso · Olivia
—¿Cómo es casarse con un hombre al que no amas?
—Déjame decirte: te encontrarás con el desdén de tu esposo y sufrirás por la negligencia emocional.
—Incluso podría andar con otras mujeres a tus espaldas...
—No pude soportar más esta vida, así que decidí divorciarme de mi esposo.
—Pero después del divorcio, él se volvió loco buscándome, incluso se arrodilló frente a mí, rogando por mi perdón y pidiéndome que lo aceptara de nuevo.
—¡Los hombres pueden ser tan patéticos!
—¿Debería perdonarlo?
El juego de Chase

El juego de Chase

38.5k Vistas · Completado · Eva Zahan
Huyendo del oscuro pasado de su vida, Sofia McCommer está decidida a empezar de cero y demostrar su valía a su familia uniéndose a la empresa familiar que está al borde de la quiebra.

Arrasado por la vida, Adrian T. Larsen, el poderoso imán empresarial, se ha convertido en un hombre con el que nadie quería cruzarse. Su corazón muerto solo está lleno de oscuridad, por lo que no sabe lo que es la bondad y siente un intenso odio por la palabra: amor.

Y luego viene el juego.

Un juego de ignorar al despiadado playboy que Sofía juega con sus amigos en un club los sábados por la noche. Las reglas eran simples: ignora al multimillonario, hiere su ego y sal. Pero no sabía que salir de las garras de un tigre herido no era algo fácil de hacer. Especialmente cuando el infame hombre de negocios Adrian Larsen estaba en juego aquí.

El destino los une cuando sus caminos chocan entre sí más de lo que Sofia esperaba, cuando el poderoso multimillonario irrumpe en su vida, las chispas y el deseo comienzan a poner a prueba su resistencia. Pero tiene que alejarlo y mantener su corazón cerrado para mantener a ambos a salvo de las peligrosas sombras de su pasado. El oscuro pasado que siempre estuvo al acecho.

¿Pero puede hacerlo cuando el diablo ya ha puesto sus ojos en ella? Ha jugado un juego y ahora tiene que enfrentarse a las consecuencias.

Porque cuando se burlan de un depredador, se supone que lo persigue...
El Alfa Malvado Me Marcó

El Alfa Malvado Me Marcó

37.1k Vistas · Completado · outdcloset21
Raven no es una chica de 21 años común y corriente. Es diferente. Entrenada y equipada por su padre para cazar a las mismas criaturas que mataron a su madre. No se detendrá ante nada para acabar con todas.

Pero una cacería sale mal, cambiando el curso de su vida para siempre.

Saviour ha esperado a su compañera toda su vida, pero no tanto como su madre. El día que atrapan a la cazadora, Saviour sabe que todo está a punto de cambiar, pero está decidido a controlar el rumbo del barco que se hunde rápidamente que es su vida. Primer hijo de tres, nacido del Rey Alfa Raphael. Pero necesitará una compañera para tomar el trono y restaurar el lugar de su madre como ‘compañera más valorada’.
¿Cómo puede hacer eso cuando su compañera es una rechazada?

Raven pronto se da cuenta de que está en un mundo lleno de secretos y mentiras. Uno en el que debe desempeñar un papel significativo.
De cazadora a cautiva, y de cautiva a reina.


—Invadiste nuestras fronteras con la intención de matar a nuestros hombres, mujeres y niños. Eres una traidora que no merece vivir. Es misericordioso que el Rey Alfa te perdone la vida. Pero siempre caminarás en la piel que odias. Obligada a vivir como uno de nosotros, una cautiva de Darkwaters.
El Amor No Dicho del CEO

El Amor No Dicho del CEO

1.3m Vistas · Completado · Lily Bronte
—¿Quieres mi perdón? —preguntó, mi voz bajando a un tono peligroso.

Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.

—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.

Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.

Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...

Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.

Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...