NovelaGO
Reina Entre Lobos

Reina Entre Lobos

Julyanna Aryas · En curso · 37.1k Palabras

708
Tendencia
708
Vistas
0
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Regina estaba felizmente enamorada, y vivía bajo su propia perspectiva de que su matrimonio y su familia eran perfectas. Más no fue así, hasta que un día, su esposo le obligó a firmar el divorcio sin su consentimiento, sin siquiera haber intentado “arreglar las cosas”, porque, según él, las cosas entre ellos, e incluso con sus hijos, estaban arruinadas, y ninguno de ellos quería saber nada de ella. Al firmar, Regina es expulsada de su casa, y de la de su familia para siempre, y esa misma noche, en una salida con su mejor amiga a un bar exclusivo de la ciudad, conoce a tres hombres, tres hombres que son los perfectos pretendientes considerados como los Reyes de Wall Street, cada uno con personalidad y estilo de vida distinto, pero que logra provocar un no sé qué en Regina que la cuestiona en querer preguntarse: ¿Qué es lo que quiero de mi vida? ¿A quién de ellos elegiré para que sea mi compañero por la eternidad?

Capítulo 1

Yo siempre quise ser la buena chica… hasta que un día, me lo arrebataron todo sin darme la oportunidad de defenderme.

Alexei arrojó los papeles sobre la mesa del comedor con tal violencia que mi taza de café estuvo a punto de volcarse. El sonido seco del golpe resonó en la habitación, tan abrupto como el silencio que le siguió.

Me estremecí al encontrarme con su mirada. Era fría, calculadora, cargada de una seriedad que no conocía en él. Una mirada defensiva, distante, que me erizó la piel y me hizo presentir que algo estaba terriblemente mal.

—¿Amor? ¿Qué sucede? —pregunté, con un nudo en la garganta y el corazón acelerado, ignorando que, segundos después, mi vida tomaría un rumbo irreversible.

—Regina, necesito que firmes estos papeles. Ahora mismo —respondió, con una brusquedad tan ajena que sentí cómo cada palabra me golpeaba el pecho.

Confundida, tomé los documentos entre mis manos temblorosas. Mis ojos recorrieron las hojas hasta detenerse en los títulos, y el aire se me escapó de los pulmones al comprenderlo.

Papeles de divorcio.

—¿¡El divorcio!? —exclamé, incrédula—. Pero… ¿Por qué? Creí que nuestro matrimonio era perfecto…

Su expresión se endureció aún más, como si mis palabras hubieran encendido algo oscuro en él.

—Ese es el maldito problema contigo, Regina —espetó—. Tú crees que todo lo que gira a tu alrededor tiene que ser perfecto, y no lo es. Nunca lo fue. Incluso nuestros hijos están cansados de ti, de tu presencia constante en esta casa.

Cada frase caía como una sentencia.

—Todo tiene que seguir tus reglas —continuó—. Para ti, hasta el desayuno es un ritual de perfección: no nos permites bajar sin cambiarnos, siempre preparas menús dignos de restaurantes finos, me organizas la ropa que debo usar todos los días para el trabajo… ¿No te parece suficiente? ¡Nada en la vida es perfecto! —alzando la voz—. Y este divorcio es la prueba más clara de ello. Firma.

Tragué saliva, intentando contener el temblor que me recorría el cuerpo.

No podía creerlo. Tantos años de unión, de sacrificios silenciosos, para que me pagara de esta manera.

¿Y mis hijos…?

Siempre habían estado del lado de su padre. Para todo. Al final, él era quien nos mantenía económicamente, y por interés —porque la comodidad pesa más que el amor—, apoyaban cada decisión que él tomaba, sin cuestionarlo jamás.

No quería firmar. No iba a hacerlo.

Me negaba a aceptar ese final.

Pero Alexei insistió con una vileza que jamás le había conocido. Me forzó a sostener el bolígrafo entre mis dedos temblorosos y, al notar mi resistencia, su paciencia se agotó. Al verme tardar demasiado, tomó mi mano con fuerza y fue él mismo quien guió mis dedos, obligándolos a obedecer.

Firmé los papeles de divorcio en contra de mi voluntad, con el corazón hecho trizas.

Cuando terminé, Alexei soltó mi mano con desprecio, como quien se deshace de algo repugnante.

—¡Ahora largo de mi casa! —gritó, sin el menor rastro de compasión.

No quería irme. Esa también era mi casa.

Aunque no lo pareciera, yo había invertido el dinero de la herencia de mis padres en las acciones de la empresa que construimos juntos, cuando Alexei aún era solo mi prometido. Mis padres murieron hace años, pero al menos se habían marchado creyendo que yo estaba en manos de un buen hombre, alguien en quien podían confiar mi seguridad y mi futuro. Y ahora, desgraciadamente, todo se había ido al carajo con ese divorcio inesperado.

Lo estaba perdiendo todo.

Mi familia. Mi casa. Mi empresa.

Todo.

Con impaciencia, Alexei me tomó del brazo y me obligó a levantarme de la silla del comedor. Me resistí, pero fue inútil. Me empujó hasta la puerta y me arrojó fuera con tal violencia que perdí el equilibrio y caí de espaldas al suelo.

El impacto fue seco, humillante.

Aterricé en un charco de barro. La noche anterior había llovido sin tregua y, aunque ese día la lluvia caía con menos fuerza, seguía mojando la tierra y mi cuerpo, como si el cielo también se empeñara en recordarme que no pensaba detenerse pronto.

—¡Ni se te ocurra volver a aparecerte por aquí ni por la empresa! —escupió—. Y olvídate de nuestros hijos. No los busques, no los llames, no intentes verlos. Para ellos, desde hoy, dejaste de existir. Todo lo perdiste en el momento en que estampaste tu firma en ese divorcio.

Fueron sus últimas palabras antes de azotarme la puerta en la cara con una violencia que me hizo estremecer.

Había sido casi una ironía del destino que esa mañana, al despertar, hubiera sentido frío. Por eso, después de bañarme, me había puesto apenas un conjunto deportivo, tenis y una sudadera con capucha. Sabía que esa ropa no sería suficiente para protegerme del clima, pero aun así resultaba cálida, cómoda… lo único acogedor que me quedaba en ese momento.

Por ahora, conocía de memoria el camino a casa de mi mejor amiga, Verónica. Además, esa misma mañana había hablado con ella por teléfono, y con un poco de suerte estaría trabajando desde casa ese día.

Decidí irme directamente para allá. Sabía que ella no me daría la espalda en una situación como esta.

Y más aún cuando nunca había tenido una buena relación con Alexei, ni siquiera desde el primer día en que los presenté. Siempre se hablaron mal, apenas se dirigían la palabra cuando ella venía a visitarme, y yo ya podía imaginar el sermón que me esperaba en cuanto le contara todo lo que había sucedido.

—¡Ese maldito desgraciado! —estalló Verónica—. ¡Tenemos que denunciarlo ahora mismo! Conozco al mejor abogado del mundo, está más que dispuesto a ayudarnos. ¡Esto no puede quedarse así! ¡Tenemos que hacer algo!

Cada una de sus palabras me retumbaba en la cabeza como un tambor insistente, implacable. Sentía que, si seguía hablando de ese modo, en cualquier momento me provocaría una jaqueca insoportable. ¿Denunciar a Alexei? ¿Cómo podría hacerlo? Era el padre de mis hijos… el amor de mi vida. Si daba ese paso, no habría vuelta atrás; perdería para siempre cualquier mínima esperanza de recuperarlo.

Verónica se detuvo por un instante. Cerró los ojos, inhaló profundamente y exhaló con lentitud. Cuando volvió a hablar, su voz había perdido filo, consciente de que no quería que termináramos envueltas en una discusión aún más dolorosa, incluso para nosotras.

—Está bien… tengo una mejor idea —dijo con más calma—. El fin de semana pasado inauguraron un bar nuevo, está muy de moda. Dicen que el ambiente es increíble y que el licor es excelente. ¿Por qué no vamos? Nos distraeremos un poco.

Hizo una breve pausa antes de continuar, mirándome con intención.

—He estado muy estresada estos días en el trabajo y no me vendría mal un poco de diversión. Y, siendo sincera, a ti tampoco —añadió—. Llevas demasiado tiempo encerrada, obsesionada con mantener la imagen de un matrimonio y una familia perfectos. Ya es hora de que empieces a pensar en ti misma… ¿No crees?

Suspiré, y después de darle tantas vueltas al asunto, finalmente acepté su propuesta.

Verónica estaba encantada. Desde antes de yo haber conocido a Alexei y de haber iniciado una relación con él, Verónica y yo siempre habíamos sido muy fiesteras, pero a medida que el tiempo pasa y que los estilos de vida de cada una fueron cambiando; ella más enfocada en el trabajo, y yo más enfocada en mi familia, evidentemente, las salidas entre amigas se acabarían.

Pero esta noche iba a ser diferente.

No lo sé, pero desde que acepté la propuesta de salida, presentí que las cosas en mi vida podrían cambiar para siempre. Y no sé si para mal, o para bien.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Enamorada del hermano marino de mi novio

Enamorada del hermano marino de mi novio

1.7m Vistas · En curso · Harper Rivers
¿Qué me pasa?

¿Por qué estar cerca de él hace que mi piel se sienta demasiado apretada, como si llevara un suéter dos tallas más pequeño?

Es solo la novedad, me digo firmemente.

Solo la falta de familiaridad de alguien nuevo en un espacio que siempre ha sido seguro.

Me acostumbraré.

Tengo que hacerlo.

Es el hermano de mi novio.

Esta es la familia de Tyler.

No voy a dejar que una mirada fría deshaga eso.

**

Como bailarina de ballet, mi vida parece perfecta—beca, papel protagónico, dulce novio Tyler. Hasta que Tyler muestra su verdadera cara y su hermano mayor, Asher, regresa a casa.

Asher es un veterano de la Marina con cicatrices de batalla y cero paciencia. Me llama "princesa" como si fuera un insulto. No lo soporto.

Cuando una lesión en mi tobillo me obliga a recuperarme en la casa del lago de la familia, me quedo atrapada con ambos hermanos. Lo que comienza como odio mutuo lentamente se convierte en algo prohibido.

Estoy enamorándome del hermano de mi novio.

**

Odio a las chicas como ella.

Consentidas.

Delicadas.

Y aún así—

Aún así.

La imagen de ella de pie en la puerta, apretando más su cárdigan alrededor de sus estrechos hombros, tratando de sonreír a pesar de la incomodidad, no me deja.

Tampoco lo hace el recuerdo de Tyler. Dejándola aquí sin pensarlo dos veces.

No debería importarme.

No me importa.

No es mi problema si Tyler es un idiota.

No es asunto mío si alguna princesita malcriada tiene que caminar a casa en la oscuridad.

No estoy aquí para rescatar a nadie.

Especialmente a ella.

Especialmente a alguien como ella.

Ella no es mi problema.

Y me aseguraré de que nunca lo sea.

Pero cuando mis ojos se posaron en sus labios, quise que fuera mía.
La última oportunidad de la luna morbosa

La última oportunidad de la luna morbosa

518.9k Vistas · En curso · Eve Above Story
Solía ser la hija perfecta para mi padre, casándome con el Alfa Alexander por el beneficio de mi manada, aunque Alexander se negó a marcarme e insistió en que nuestro matrimonio era simplemente un contrato. Luego me convertí en la perfecta Luna para mi esposo Alfa, todavía esperando que algún día pudiera ganar su afecto y seríamos marido y mujer de verdad.
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)

Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)

897.2k Vistas · En curso · Nyssa Kim
Advertencia de contenido: Escenas explícitas.

—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.

—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—

Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.

—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.

Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.

Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.


Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.

Pero todo fue arrancado.

Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.

¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.

Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.

Lucien. Silas. Claude.

Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.

Lilith se suponía que era un medio para un fin.

Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.

Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.

Tres Alphas.

Una chica sin lobo.

Sin destino. Solo obsesión.

Y cuanto más la prueban,

Más difícil es dejarla ir.
De mejor amigo a prometido

De mejor amigo a prometido

1.7m Vistas · Completado · Page Hunter
Savannah Hart pensó que había superado a Dean Archer —hasta que su hermana, Chloe, anunció que se casaba con él. El mismo hombre que Savannah nunca dejó de amar. El hombre que la dejó con el corazón roto… y que ahora pertenece a su hermana.

Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.

Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.

Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.

Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Cómo No Enamorarme de un Dragón

Cómo No Enamorarme de un Dragón

1.3m Vistas · En curso · Kit Bryan
Nunca me postulé a la Academia para Seres y Criaturas Mágicas.

Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.

Todos menos yo.

Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.

La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.

Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.

Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
En la Cama con su Jefe Idiota

En la Cama con su Jefe Idiota

497.8k Vistas · Completado · Ellie Wynters
Volver a casa y encontrar a su prometido en la cama con su prima debería haberla destrozado, pero Blair se niega a desmoronarse. Es fuerte, capaz y está decidida a seguir adelante. Lo que no planea es ahogar sus penas con demasiado whisky de su jefe... o terminar en la cama con su jefe implacable y peligrosamente encantador, Roman.
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
Un juego del destino

Un juego del destino

682.1k Vistas · Completado · maracaballero32
Emma Spencer es una analista de riesgos financieros en una importante empresa internacional.
Finalmente, después de años de no tomar sus vacaciones, las toma para su próxima boda y luna de miel, pero todo da un gran giro cuando está en Hawái, sola y sin esposo, por lo que por primera vez lanza una moneda al aire y decide vivir una noche sin riesgos y apasionada con el primer extraño que encuentre en un bar y al que nunca verá en su vida, ¿Cuál era la probabilidad de volverse a encontrar? Completamente nula.
Pero el destino los vuelve a juntar inesperadamente… Y en el lugar que menos esperaban.

Un juego del destino.
El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja

El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja

630.1k Vistas · Completado · Ray Nhedicta
No puedo respirar. Cada caricia, cada beso de Tristan incendiaba mi cuerpo, ahogándome en una sensación que no debería haber deseado—especialmente esa noche.

—Eres como una hermana para mí.

Esas fueron las palabras que colmaron el vaso.

No después de lo que acababa de pasar. No después de la noche ardiente, sin aliento, que sacudió nuestras almas mientras nos enredábamos en los brazos del otro.

Sabía desde el principio que Tristan Hayes era una línea que no debía cruzar.

No era cualquier persona, era el mejor amigo de mi hermano. El hombre que pasé años deseando en secreto.

Pero esa noche... estábamos rotos. Acabábamos de enterrar a nuestros padres. Y el dolor era demasiado pesado, demasiado real... así que le rogué que me tocara.

Que me hiciera olvidar. Que llenara el silencio que la muerte dejó atrás.

Y lo hizo. Me sostuvo como si fuera algo frágil.

Me besó como si fuera lo único que necesitaba para respirar.

Luego me dejó sangrando con seis palabras que ardieron más profundo que cualquier rechazo.

Así que, huí. Lejos de todo lo que me causaba dolor.

Ahora, cinco años después, estoy de vuelta.

Recién rechacé al compañero que me abusó. Todavía llevando las cicatrices de un cachorro que nunca pude sostener.

Y el hombre que me espera en el aeropuerto no es mi hermano.

Es Tristan.

Y no es el chico que dejé atrás.

Es un motociclista.

Un Alfa.

Y cuando me miró, supe que no había ningún otro lugar al que pudiera huir.
La Cachorra del Príncipe Licántropo

La Cachorra del Príncipe Licántropo

5.7m Vistas · En curso · chavontheauthor
—Eres mía, cachorrita—gruñó Kylan contra mi cuello.
—Pronto estarás rogándome. Y cuando lo hagas—te usaré como me plazca, y luego te rechazaré.



Cuando Violet Hastings comienza su primer año en la Academia de Cambiantes Starlight, solo quiere dos cosas: honrar el legado de su madre convirtiéndose en una sanadora hábil para su manada y pasar por la academia sin que nadie la llame rara por su extraña condición ocular.

Las cosas toman un giro dramático cuando descubre que Kylan, el arrogante heredero al trono de los Licántropos que ha hecho su vida miserable desde el momento en que se conocieron, es su compañero.

Kylan, conocido por su personalidad fría y sus maneras crueles, está lejos de estar contento. Se niega a aceptar a Violet como su compañera, pero tampoco quiere rechazarla. En cambio, la ve como su cachorrita y está decidido a hacer su vida aún más un infierno.

Como si lidiar con el tormento de Kylan no fuera suficiente, Violet comienza a descubrir secretos sobre su pasado que cambian todo lo que pensaba que sabía. ¿De dónde viene realmente? ¿Cuál es el secreto detrás de sus ojos? ¿Y ha sido toda su vida una mentira?
La Esposa Muda del Mujeriego

La Esposa Muda del Mujeriego

219.7k Vistas · Completado · faithogbonna999
—No hay nada de malo en romperle las piernas para mantenerla. O encadenarla a la cama. Es mía.

Ella buscaba libertad. Él le dio obsesión, envuelta en ternura.

Genesis Caldwell pensaba que escapar de su hogar abusivo significaba salvación—pero su matrimonio arreglado con el multimillonario Kieran Blackwood podría ser su propia clase de prisión.

Él es posesivo, controlador, peligroso. Sin embargo, de su manera rota... él es amable con ella.

Para Kieran, Genesis no es solo una esposa. Es todo.

Y él protegerá lo que es suyo. Aunque eso signifique destruir todo lo demás.
ESPOSA SUPLENTE DEL CEO

ESPOSA SUPLENTE DEL CEO

961.6k Vistas · Completado · Jhomairyn Castro
Sí, acepto su propuesta señor Harrison. Aquellas palabras terminarían por cambiar su vida.

Él, le ofrece un contrato matrimonial por dos años, pero ella... ella quiere un amor para siempre.

Gianna Santos, siempre ha sido buena, dulce y cariñosa, tiene grandes sueños en la vida, pero sin dudar, la mayor de sus aspiraciones es casarse con su novio y tener una vida tranquila, viajando al rededor del mundo, conociendo los lugares más exóticos junto al ser que ama. Gianna, tiene la sospecha de que pronto recibirá una propuesta de matrimonio, pero nada más alejado de la realidad, porque todo está por venirse abajo.

Alexander Harrison, es un reconocido empresario, famoso por ser tajante en los negocios, implacable director de Harrison Corporation, y el dueño del corazón de la hermosísima Adara Black, una despampanante modelo que ha logrado enamorarlo con su dulzura, encanto y sus maravillosas curvas.

El destino está por hacer de sus jugarretas, y juntar de manera inesperada, la vida de una huérfana que sufre y un CEO en apuros, con sed de venganza, ella necesita huir, él necesita una esposa, un contrato les dará la salida a sus problemas, dos años de matrimonio y luego el divorcio, pero, ¿Qué ocurrirá cuándo el amor traspase la frontera de los límites legales?, se supone que es un matrimonio con fecha de caducidad pero, Gianna quiere un amor para siempre, quiere decir; Sí, acepto, pero esta vez, para toda la vida.
Después de la aventura: En brazos de un multimillonario

Después de la aventura: En brazos de un multimillonario

684.4k Vistas · En curso · Louisa
Desde el primer flechazo hasta los votos matrimoniales, George Capulet y yo habíamos sido inseparables. Pero en nuestro séptimo año de matrimonio, él comenzó una aventura con su secretaria.

En mi cumpleaños, la llevó de vacaciones. En nuestro aniversario, la trajo a nuestra casa e hizo el amor con ella en nuestra cama...

Descorazonada, lo engañé para que firmara los papeles de divorcio.

George permaneció indiferente, convencido de que nunca lo dejaría.

Sus engaños continuaron hasta el día en que se finalizó el divorcio. Le lancé los papeles en la cara: —¡George Capulet, a partir de este momento, sal de mi vida!

Solo entonces el pánico inundó sus ojos mientras me suplicaba que me quedara.

Cuando sus llamadas bombardearon mi teléfono más tarde esa noche, no fui yo quien respondió, sino mi nuevo novio Julian.

—¿No sabes —rió Julian en el receptor— que un exnovio decente debería estar tan callado como los muertos?

George rechinó los dientes: —¡Ponla al teléfono!

—Me temo que eso es imposible.

Julian dejó un suave beso en mi forma dormida, acurrucada contra él. —Está agotada. Acaba de quedarse dormida.