NovelaGO
SOLO TU

SOLO TU

Maria Pulido · Completado · 114.8k Palabras

445
Tendencia
206.2k
Vistas
17.9k
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Hay ocasiones en las que un gran amor puede surgir de una amistad. Terminar enamorándote de tu mejor amigo es una situación que ocurre con mucha más frecuencia de la que te imaginas, y que en el momento menos esperado podría sucederte justamente a ti.
Por mucho tiempo Melissa lo buscó en diferentes personas sin darse cuenta de que siempre lo tuvo a su lado.
Luciano Mancini es su mejor amigo desde que tiene conciencia, pero de la noche a la mañana el anuncio de su compromiso con una mujer que ella jamás había oído mencionar, ni conocía, hace que todo su mundo se desestabilice en cuestión de segundos.
Ella no sabe si el golpe que su pecho sintió es debido a que ya no sabe quién es Luc, o el hecho de que le hubiese ocultado su noviazgo fue lo que la hirió tanto… O tal vez, solo tal vez, que su único y mejor amigo del alma, le esté siendo arrebatado de la noche a la mañana…

Capítulo 1

Melissa.

Siempre he sido partidaria de que cada vez que tus ojos se abren por la mañana se evidencia un milagro, uno, que ocurre de manera tan perceptible que se llega al punto a dejarlo pasar por alto; y en algunos casos, dando inicio al día como si se tratara de una cotidianidad o una manera de vivir de forma rutinaria.

«Un día más un día menos», se piensa.

Pero no para mí.

Sé que la vida son etapas, altibajos y momentos. Estoy convencida de ello, sin embargo, a mis 23 años siento que la vida ha sido maravillosa conmigo. Aunque tampoco soy ejemplo de una persona independiente, porque aún vivo con mis padres y mis dos hermanos —Andrés y Sara— en la hermosa ciudad de Cambridge, Inglaterra.

Es imposible irse, aun cuando hay altercados bastante normales en cualquier familia, ninguno quiere separarse de papá y mamá, ni de sus cuidados únicos.

Sé que en algún momento a cada uno de nosotros nos llegará el momento de partir, o al menos de esta maravillosa casa. Sé que en algún momento los rumbos de nuestras vidas tomarán causes diferentes, y cada uno tendrá su propia familia. «Se me encoge el corazón solo pensarlo» Hecho que ahora se ha vuelto un reclamo de parte de papá en cada almuerzo.

«Rio para mis adentros»

—¿Señorita, Melissa River? —mi nombre es mencionado por un hombre que se detiene frente de mi oficina con un paquete en la mano.

—Sí, ¿En qué puedo ayudarle?

—Esta caja es para usted, ¿Podría firmar aquí, por favor?

—¡Claro! —digo y luego me levanto del asiento para recibir el paquete y firmarle al mensajero.

«¡Que sean las portadas!»

Abro el paquete rápidamente, y en efecto los ejemplares de la próxima portada de una de las revistas más famosas de Cambridge, está siendo vista por primera vez, y yo tengo el honor de ser la primera.

¡Qué emoción!

—¡Toc! ¡Toc!

Mi sonrisa se amplía al escuchar a mi fatídica amiga. Entonces giro mostrando la primicia, orgullosa de mi creación.

—¡Oh, Mell! ¿No me digas qué es la portada? —dice colocando sus manos en ambas mejillas tan emocionada como yo.

—¡¡¡Si!!!

—¡Joder! ¡Es Maravillosa! —expresa.

Maddie me arrebata el ejemplar de las manos, asombrándose aún más teniendo de cerca mi diseño, negando varias veces mientras mi pecho se hincha de orgullo al ver su reacción.

—Alice tiene una suerte increíble de tenerte, ¡Esto es increíble!

Alice Sutton, por supuesto es mi jefe, una víbora en forma de ser humano —y lo digo en serio—, solo que la quiero hasta los tuétanos a pesar de ser… Bueno, como ella es. Sin embargo, su compañía Sutton, una de las revistas más famosas de toda Inglaterra, tiene un alto auge cada año, gracias a su desempeño y arduo trabajo. Eso no se lo puedo quitar.

Jamás pensé que podría llegar a trabajar aquí, y menos sabiendo que recién me gradué en Literatura inglesa. Por ello y por todo, cada día que pasa, me considero afortunada y maravillada por cada cosa que me ocurre. No sé qué vería Alice en mí, ni sé tampoco por qué me contrató el mismísimo día de la entrevista, sabiendo que no tenía ni la más mínima experiencia en escribir para este tipo de publicaciones. Lo mío era más de escribir sobre la vida, reflexiones y crear un libro propio; que por supuesto en algún punto de mi vida ejecutaré.

—¿Te has quedado en las nubes? —pregunta Maddie mirándome cómo si tuviese una rara enfermedad.

Suelto la risa negando, y arrancó la portada de sus manos para caminar a mi escritorio.

—Solo analizo tus palabras, soy consciente que yo soy la afortunada de que Alice me haya contratado, Maddie, y tú también debes sentirte así.

—Mell, ¡Eres oro puro! Señora villana morirá cuando la vea, ¡Por cierto! ¡No le digas que la vi primero!, ¡Enloquecería! —expresa Maddie mirando sus uñas como lo suele hacer cuando está concentrada en algo.

—¡No lo haré! No soy tan tonta —respondo.

—Bueno… ahora si pasemos a lo importante… ¡Dime que ahora sí tuviste una noche loca con Erick!

¡Aquí vamos de nuevo!

—¡Maddie! —chillo con un poco de fastidio.

—¡Dímelo ya!

—¡A ver! ¡Sí! Fue una noche acalorada, con mucha pasión, junto a Andrés y Sara… ¡Ah! ¡También con papá y mamá en el sofá de la sala! ¡Fue todo muy apasionado!

Los ojos achicados de Maddie me hacen soltar una risotada, entonces mi amiga se enfurruña un poco molesta.

Maddie Vermont, o Mad, como le suelo llamar de cariño. Fue la primera compañera que conocí hace un año, al entrar a la revista Sutton. Desde ese entonces congeniamos muy bien, porque a pesar de que nuestros puestos de trabajo parecieran rivalizarse en muchos momentos, por el contrario, nos hizo muy unidas y ahora mejores amigas.

—¿Cómo es que estaban en tu casa? —vuelve a preguntar con los brazos cruzados.

—Mis padres lo atacaron… Ya sabes, que por qué no había vuelto a casa, que lo echaban de menos, y bueno, Erick es un parlanchín, lo conoces —digo más enfadada de lo que quisiera.

—OK, ok ¡Calma! —Dice levantándose, rodeando el escritorio para detenerse justo frente a mí—. ¿Pudiste hablar con él? ¿Le dejaste los puntos claros?

Un largo suspiro es soltado por mi boca, mientras veo de soslayo como Mad niega varias veces no gustándole mi silencio. Y la verdad a mí tampoco me gusta, porque he intentado por semanas entablar una conversación pendiente con mi novio, Erick, sobre la cercanía que tiene con su asistente, y su excesiva compañía hacia todos lados.

Por mi parte no siento ningún tipo de celos por el suceso, más bien ha sido la llamada de atención de Maddie, mis hermanos y mis mismos padres acerca de su —Actitud—, que según los demás, debo alertarme.

Las repetidas peticiones por parte de ellos me han tenido un poco al borde, e inclusive de sentirme avergonzada para con Erick, de reclamarle por algo así.

Desde mi punto de vista, cada uno sabe lo que quiere, ¿no? Y no hay un porqué de que otra persona deba estar al pendiente de tus actos. Nadie debe pretender que alguien le pertenece por el hecho de estar en una relación. O al menos ese es mi pensar.

Tengo algunos meses de noviazgo con Erick Gibson. ¿Son siete? No, ¡son ocho! La verdad no sé exactamente la cuenta, aunque soy una romántica empedernida, soy bastante mala para las fechas. Han sido meses maravillosos, y aunque el tiempo ha sido bastante limitado por mi trabajo y el de él, hemos tratado de ajustarnos como podemos.

—Mad… Me avergüenza acosarlo con ese tema de nuevo, pero te prometo en cuanto haya la oportunidad, abriré la conversación.

—¡Por Dios! —exclama.

—Y… —digo exagerando mis gestos—. Observaré de cerca todos sus movimientos a ver si no me miente.

Maddie tuerce los ojos y se dirige a la puerta.

—¿Te irás conmigo? —pregunta antes de salir.

—No podré. Quedé con Sara para almorzar.

—Entonces buena suerte con eso —dice guiñándome el ojo, saliendo por fin de la oficina.

Y esa buena suerte la tendré que desear, ya que un almuerzo con Sara, no es uno de mis planes favoritos.

Cualquier persona diría que Sara y yo no tenemos nada que ver con líneas consanguíneas, y tampoco puedo decir que nuestras personalidades se asemejen; mi hermana mayor por el contrario de mí, es una mujer bastante reservada, fría y calculadora, su profesión de derecho, junto con su otro título en finanzas, le sienta como anillo al dedo.

Cabe destacar que su trabajo es único entre muchos. Mi hermana maneja todas y cada una de las finanzas de Luciano Mancini.

Mi gran amigo del alma.

Me doy prisa dejando una nota, por si Alice decide pasar por la oficina, tomo mi bolso y salgo en picada para poder llegar al tiempo estricto, que estableció Sara para almorzar.

Justo cuando llego a la cafetería donde pautamos encontrarnos, trato de estacionar lo más pronto posible mientras la diviso a ella sentada en un sitio al aire libre del lugar, mirando su reloj varias veces.

Casi voy corriendo.

—Perdona, si…

—Ya llegas tarde —sentencia con una cara de reprobación.

—El tráfico estaba muy pesado —digo en excusa mientras me siento frente a ella.

—Si así fuera, yo también hubiese llegado tarde, Melissa.

Su mirada fija me pone un poco nerviosa.

—¡Oh vamos! ¿Será otro regaño? ¿No descansas de ser la villana de la familia?

—Me siento muy halagada por tu cumplido, pero está bien, no vengo aquí para hacer el papel de mamá, ya tenemos suficiente con la nuestra.

—¡Muchas gracias! —digo en son de juego mientras le arrancó una medio sonrisa a mi hermana. Pensando que con esa actitud sí podría ser peor que mi madre, aunque sea solo cinco años mayor que yo.

—Ya leí todos los acuerdos de la entrevista. Puedes hacer público tu página entera de restaurantes Mancini, y espero… que sea una muy buena, porque si te sales de lo acordado….

—Te recuerdo que tu hermana soy yo —digo alzando una mano en proclama.

—Te recuerdo que quien me paga es Luciano Mancini.

Ya veo porque Luc tiene de mano derecha a Sara, protege hasta su sombra.

—No te preocupes, jamás haría nada en contra de mi mejor amigo, además el enunciado no se trata de él, sino de sus famosos chef.

—Da igual, es su imagen la que está en juego —responde Sara tomando un bocado de su comida, sin importar que yo no haya pedido la mía.

Entonces llamo al camarero y hago mi pedido rápidamente, para luego llevarme un sorbo de agua helada, aliviando mi boca seca.

—¡Por cierto! Dile a ese bobo cuando te llame, que un mes es demasiado para no saber de él —pido.

Mi hermana centra sus ojos en los míos, frunciendo el ceño como si algo le extrañase, no obstante, sigue masticando su comida con la boca cerrada mientras caigo en cuenta que un mes verdaderamente es mucho tiempo.

Algo parecido al sin sabor se instala en mi cuerpo, al ver que hasta ahora me doy cuenta de que en todo este tiempo no he sabido nada de Luc, porque se supone que nuestra amistad es tan fuerte, que jamás habíamos pasado siquiera unos días sin dejarnos de hablar.

Luciano Mancini es prácticamente como un padre para Bruno y Aroa, sus dos hermanos menores.

Desafortunadamente su familia italiana sufrió un accidente, en un vuelo que partía de su país natal hacia Inglaterra, «un vuelo rutinario» la cual ni siquiera sus cuerpos fueron encontrados. Luc apenas tenía 17 años cuando acontecieron los hechos, justo estaba con sus dos hermanos al cuidado de mis padres.

Una verdadera tragedia.

Carlo y Mariella, sus padres, habían llegado a Cambridge desde los años setenta, se establecieron en la ciudad de forma muy rápida e hicieron íntima amistad con Adele y Albert —mis papás—.

De allí las familias fueron inseparables. Así que cada uno que iba naciendo, hacia parte los unos de los otros, básicamente éramos vecinos, por lo tanto, cuando no estaban ellos en nuestra casa, íbamos nosotros a la de ellos; así que, con todo el motivo del mundo, esa terrible tragedia llegó devastándonos a todos por completo.

Tenía diez años para entonces.

Luc dejó inclusive su adolescencia para de forma obligada, hacerse cargo de sus hermanos y seguir llevando la cadena de restaurantes que sus padres habían logrado levantar, esto por supuesto lo pudimos ver de cerca, ya que mamá y papá se negaron a desprenderse de ellos, y luego dar rienda a ayudar en la crianza de Bruno y Aroa, que eran los más chicos.

Poco a poco pudimos ver a través de los años, en cómo Luc se convirtió en un hombre sumamente responsable, y sobre todo cuidador de lo que quedaba de su familia, desde ese entonces los Mancini fueron como otros miembros de nuestra bonita familia, pero con otro apellido.

No sé en qué punto partió nuestra entrañable amistad, Bruno y Aroa siguen siendo especiales para mí sin duda alguna, pero mi conexión con Luc fue tanta, que decidimos hacernos promesas por el resto de nuestras vidas, para poder conservar esa bonita amistad, que nació desde que nuestros padres se conocieron.

—Termina tu comida, comer frío es bastante desagradable —dice mi hermana sacándome de los recuerdos.

Entonces remuevo mi comida, entendiendo que el apetito se me ha ido por completo.

—Sara, en cuanto llegue Luc a la ciudad, por favor dile que me llame.

—Puedes decírselo tú, él está en la ciudad desde hace dos semanas…


Finalmente, al llegar a la oficina, trato de marcar rápidamente al celular de Luciano mientras que voy organizando mi escritorio. Esto con el objetivo de saber qué pueda estar pasando, y el por qué él ha llegado a la ciudad y yo ni siquiera sabía de ello.

Algo debe ir mal.

Justo cuando pienso que la llamada caerá a buzón, escucho su enronquecida voz.

—Hola, chica.

Una sonrisa se dibuja en mis labios, más por alivio que por cualquier otra cosa. «Chica» o «Cara» son las formas más cariñosas de cómo él me llama.

—¿Puedo saber cómo es posible que llegaste a la ciudad hace dos semanas y no lo sabía?

—¿Esa será mi bienvenida?, Ya me desanimaste —contesta en tono irónico.

—No cambies la conversación, eres experto en ello y te conozco.

Su risa se escucha por el otro lado del auricular.

—Estabas ocupada, Cara, como siempre.

Una sensación de mala amiga, y de mucha culpa me hace sentir bastante mal por sus palabras.

—¡Oye! ¡No! Lo que pasa es que…

—¡AQUÍ ESTÁS!

La voz alterada y emocionada de Alice, me hace pegar un brinco del susto, y aunque no quiera por nada terminar mi llamada con Luc, tendré que volver a disculparme con él, y quedar para otro momento.

Es justo eso, lo que he venido haciendo de un tiempo para acá.

Levanto el dedo en una señal para Alice, para que me espere un segundo más para poder atenderla. Luego tomo aire y lentamente lo expulso por mi boca.

—Luc… —digo por fin apenada.

—No te preocupes, Cara, ya me acostumbré. Haz tus cosas.

—¡Escucha! ¿Por qué no vamos a cenar? ¡Yo invito! ¿Te parece?

Unos segundos de silencio se instalan en el ambiente mientras espero su respuesta.

—Te busco mañana entonces, y así saludo a tus padres de una vez.

—Perfecto, te espero a eso de las ocho.

—Llegaré a las siete.

Una risotada sale de mi boca de manera natural, mientas niego varias veces.

—Vale, chico. Adiós.

El alivio vuelve a instalarse en mi cuerpo, y un suspiro libera el estrés que, durante casi una hora, había tomado posición de toda mi vida.

Mientras me estiro y suelto algunas sonrisas de satisfacción, corro mi mirada al centro de la oficina, donde se encuentra ofuscada, con los brazos cruzados, y una ceja levantada, la señora villana en persona golpeando el piso, con uno de sus botines costosos.

—¡Oh mie…! —Tapo mi boca con las manos—. ¡Lo siento Alice! Te perdí por un momento.

—No te preocupes, tengo todo el día —dice arrogante.

—Te compensaré —me adelanto, entonces tomo el ejemplar y rápidamente lo hago llegar hasta sus manos.

Su rostro no denota alegría, entusiasmo ni ningún tipo de emoción. Los nervios se acrecientan en mí, porque a pesar de que ella en su naturalidad es así «sin afecto a nada», por un momento pensé que mi ejemplar de portada la mataría al instante.

—¿Conseguiste el permiso de publicación?

—Sí, de hecho, hoy en el almuerzo estaba firmándolo— rebusco entre las carpetas y lo tomo en mi mano—. Aquí esta.

Alice lo atrapa cautelosa, sin mencionar ni un elogio de mi trabajo.

—Melissa… esto es solo la entrevista con sus cocineros…

—Ammm… creo que se llaman chef Alice

—Lo que sea, el hecho es que, si vamos a lanzar esta portada, quiero algo mucho más atractivo de Luciano Mancini, que una entrevista con sus cocineros.

Ok. Ese fue el elogio para no decir de forma clara y explícita que le gustó mi trabajo.

Bien por mí.

—¿Quiere decir que le gustó mi portada? ­—digo orgullosa sin importar su falta de tacto.

—Lo que quiero decir Melissa, es que, ya que eres tan cercana al bombón de Mancini …

—¡No, Alice, por favor! Luciano es muy reservado en su vida, jamás aceptaría una nota suya para esta revista.

—No será sobre su vida, tranquilízate, podemos solo escribir sobre su cadena de restaurantes desde su punto de vista, claro está.

Un suspiro pesado es exhalado por mi parte, mi hermana nunca dejará que esto pase, así que yo misma tendré que pedirlo, y eso sin saber que él accederá a mi propuesta…

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Vendida al Señor de la Noche

Vendida al Señor de la Noche

725.8k Vistas · Completado · monica caballero
Desde tiempos inmemoriales, criaturas de piel helada y colmillos letales han gobernado las tierras de Velmora. Su hambre es insaciable, y los humanos no son más que ganado en su mundo. Con cada luna llena, almas jóvenes son vendidas como alimento —marcadas, despojadas de sus nombres y entregadas a sus dueños. Elara Voss era una de ellas. Vendida como carne en el mercado, su destino parecía claro: servir de sustento hasta su último aliento. Pero Elara se niega a morir en silencio. Su espíritu no conoce la sumisión... especialmente cuando su comprador resulta ser Cassian Draven, el vampiro más temido del reino. Frío. Inescrutable. Letal. Cassian no buscaba compañía, ni clemencia. Pero Elara es diferente a cualquier humano que él haya conocido. A medida que la oscuridad se cierne y el deseo comienza a desdibujar la línea entre el peligro y la tentación, Elara debe elegir: luchar por su libertad... o rendirse a una atracción tan peligrosa como el hombre que es su dueño.
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso

Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso

611.4k Vistas · Completado · nicolefox859
¿Qué es más vergonzoso que una llamada accidental desde el bolsillo?
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.

Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.

El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.

Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.

Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.

Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?

Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
Cadenas de Seda y Foco

Cadenas de Seda y Foco

26.8k Vistas · Completado · Diana Matthew
Mis ojos se cierran, mi mente y mi cabeza compitiendo entre sí mientras los dientes de Xerxes rozan mi labio inferior, provocando un jadeo que él aprovecha al máximo y mete su lengua en mi garganta, explorando y saboreando mi cálida cavidad. Por primera vez, me encuentro luchando por mantener el ritmo del fervor del beso. Xerxes me besa con la intención de poseer, es puro y crudo, sin dejar espacio para nada más. Me jala con una fuerza contra la que no lucho mientras caigo en el regazo de Xerxes, colocando voluntariamente mis rodillas a ambos lados de sus caderas y lo cabalgo, mis brazos rodeando su cuello y me dejo ser poseída por este hombre dominante.


Ciel Reid no es ajeno al escándalo. Como un actor rebelde con una reputación de chico malo, ha escalado hacia la fama, dejando un rastro de caos. Pero cuando su carrera se tambalea al borde de la ruina, aparece un salvavidas en forma de Xerxes Laurent—un CEO implacable con secretos tan oscuros como sus trajes.

Xerxes le ofrece una oportunidad para recuperar su estrellato, pero hay una trampa: un contrato para un compromiso falso que convertirá a Ciel en su peón. Lo que comienza como un retorcido trato de negocios pronto se convierte en un juego de alto riesgo de poder, deseo y traición.

En Cadenas de Seda y Reflectores, la pasión arde, las lealtades se rompen y nada es lo que parece.
Prisión del Destino

Prisión del Destino

17.9k Vistas · En curso · Olivia
—¿Cómo es casarse con un hombre al que no amas?
—Déjame decirte: te encontrarás con el desdén de tu esposo y sufrirás por la negligencia emocional.
—Incluso podría andar con otras mujeres a tus espaldas...
—No pude soportar más esta vida, así que decidí divorciarme de mi esposo.
—Pero después del divorcio, él se volvió loco buscándome, incluso se arrodilló frente a mí, rogando por mi perdón y pidiéndome que lo aceptara de nuevo.
—¡Los hombres pueden ser tan patéticos!
—¿Debería perdonarlo?
Emparejada por Contrato con el Alfa

Emparejada por Contrato con el Alfa

588.9k Vistas · Completado · CalebWhite
Mi vida perfecta se hizo añicos en un solo latido.
William—mi devastadoramente guapo y rico prometido hombre lobo destinado a convertirse en Delta—se suponía que sería mío para siempre. Después de cinco años juntos, estaba lista para caminar hacia el altar y reclamar mi felices para siempre.
En cambio, lo encontré con ella. Y su hijo.
Traicionada, sin trabajo y ahogada en las facturas médicas de mi padre, toqué fondo más duro de lo que jamás imaginé posible. Justo cuando pensaba que lo había perdido todo, la salvación llegó en la forma del hombre más peligroso que había encontrado.
Damien Sterling—futuro Alfa del Clan Sombra de la Luna Plateada y despiadado CEO de Sterling Group—deslizó un contrato sobre su escritorio con gracia depredadora.
—Firma esto, pequeña corza, y te daré todo lo que tu corazón desea. Riqueza. Poder. Venganza. Pero entiende esto—en el momento en que pongas la pluma en el papel, te conviertes en mía. Cuerpo, alma y todo lo demás.
Debí haber corrido. En cambio, firmé mi nombre y sellé mi destino.
Ahora pertenezco al Alfa. Y está a punto de mostrarme cuán salvaje puede ser el amor.
La herencia del rancho.

La herencia del rancho.

24.2k Vistas · Completado · cristinaelizabetlopez.barros
Margarita, una joven que ha sufrido abuso y desprecio por parte de su padre y novio, decide huir de sus vidas en busca de un nuevo comienzo y decide ir al rancho en busca de refugio.

En allí, Margarita conoce a Ryder, un vaquero que la atrae desde el inicio y con agrado descubre que el sentimiento es mutuo. ambos cargan con un pasado turbio, y lo suyo fue demasiado rápido, ardiente. Margarita descubre que está embarazada, ahora, las cosas han cambiado y no solo por el exnovio de Margarita aparece y para empeorar todo, su padre y madrastra también.

Se enfrentan a las hormonas de una joven embarazada y la pasión abrazadora de un hombre que sabe montar toros y domar caballos salvajes.
Bajo los reflectores de la ciudad: La esposa oculta del CEO

Bajo los reflectores de la ciudad: La esposa oculta del CEO

32.7k Vistas · Completado · Jermia Wycsi
Se casó con una familia adinerada en lugar de su hermana, con un hombre que se presumía en su lecho de muerte. Sin embargo, su inesperada recuperación sorprendió a todos. Al enterarse de que estaba embarazada por inseminación artificial, él le preguntó fríamente:

—Aborto quirúrgico o aborto médico, tú eliges.

Cuatro años después, los gemelos regresaron, burlándose:

—Ser guapo no es suficiente. ¡Un cobarde como tú no merece a nuestra mamá!

Desesperado, él suplicó:

—Bebés, lo siento. ¡Todo fue mi culpa!
Doctor Gonzalo Daver

Doctor Gonzalo Daver

41.5k Vistas · Completado · miribaustian
Cuando el gran cirujano Gonzalo Daver cae ante el encanto, la sencillez y la candidez de su mucama, a la que le salva la vida en una operación, todo cambia para ambos
Sin embargo, Gonzalo no quiere reconocer sus sentimientos y sólo pretende convertirla en su amante.
Para él solo existen dos grandes pasiones, la medicina y el sexo.
Abigail se esfuerza y consigue ser médica, inspirada por la admiración y el amor secreto que le profiere.
La maldad y el egoísmo de terceros, intentarán separarlos, como en el pasado separaron al doctor Felipe Daver de otra mucama, Diana Soulé,tía de Aby.
¿Podrán dejar los prejuicios de lado?
¿Se dará cuenta a tiempo que esa atracción que él siente, se convirtió en amor?
De la Ruptura a la Felicidad

De la Ruptura a la Felicidad

25.9k Vistas · Completado · Robert
¿Sabes lo que se siente la verdadera desesperación? Déjame contarte.
En mi fiesta de compromiso, se desató un incendio. Mi prometido se lanzó heroicamente entre las llamas. Pero no venía a salvarme a mí—estaba salvando a otra mujer.
En ese momento, mi mundo se hizo pedazos.
ENCUENTRAME

ENCUENTRAME

54.2k Vistas · Completado · Maria Pulido
Anaelise estudia el primer año de Medicina en la universidad de Durango Colorado, ciudad donde reside con su padre. Ella trata de llevar una vida, pero sabe que es un compendio de fragmentos que ha tratado de volver a unir por años.
Su terapia una vez a la semana, es el lugar de refugio donde respirar no le cuesta tanto. Todo en su vida debe ser cuidadosamente planeado
Sin embargo, el cambio repentino de su Psiquiatra jubilado y el profesor más verdugo de la academia, que a resumidas cuentas resultan ser la misma persona, desequilibran su supuesta normalidad haciendo que ella saque a flote los rincones más oscuros que ha querido esconder desde hace mucho tiempo.
Xavier está convencido que nadie interrumpirá su rigurosa vida, de hecho, él es lo suficientemente cuidadoso como para que nadie esté a su lado por lo menos 24 horas seguidas. Es un hombre cerrado, dominante y muy controlador, entre eso, manipulador. Pero cuando Anaelise entra en su campo de visión, no solo sacará lo peor de él, ella romperá sus barreras y desatará el caos que él mantiene oculto.
Ellos son sombras, y estas, se unirán formando un caos interminable.
Santos del Diablo - Darkness

Santos del Diablo - Darkness

8.8k Vistas · Completado · amy worcester
Darkness es un alma atormentada con un pasado torturado. Está perdiendo lentamente su lucha contra la dolorosa oscuridad que le da su nombre. Mientras respondía a una llamada de auxilio de un amigo cercano, conoció a una joven que calmó su alma y trajo luz a su oscuridad. Nunca supo su nombre y no la volvió a ver durante el resto del viaje.

Después de regresar a casa tras su tiempo en la Marina, llega al club de los Cajuns y encuentra a su Luz en el sofá. Justo cuando la encuentra, se entera de que ella está fuera de su alcance. Es la hija del presidente de un club de motociclistas hermano. Ella está prohibida.


Camille ha pasado la mayor parte de su vida sin encajar. Tiene un grupo de amigos muy unido, pero no mucho más. Ha pasado la mayor parte de sus años de secundaria viviendo en el Shack, el más grande de los clubes de los Santos del Diablo. Una noche en la que no podía dormir, conoció a un hombre que no vio a una rara, sino a una mujer hermosa.

Al mudarse a Luisiana, descubre que él es mayor de lo que pensaba. Tiene que mantenerse alejada del único hombre que desea. ¿Qué pasa cuando no pueden mantenerse alejados? ¿Cuando ambos quieren lo que está prohibido?


Darkness se sentó en el sofá junto a ella.

—Nunca supe tu nombre.

—Camille. —Sonrió y cerró el libro en el marcador—. Y tú eres Darkness.

—Lo soy. —Incapaz de contenerse, extendió la mano y tocó suavemente su mejilla—. Eres tan bonita como recuerdo.

Ella se sonrojó bajo su mirada, pero nunca apartó la vista. Darkness se inclinó y presionó sus labios contra los de ella. Mantuvo el beso ligero, temiendo que si no lo hacía, iría demasiado lejos.
Las Profecías del Lobo

Las Profecías del Lobo

98.2k Vistas · En curso · Catherine Thompson
Lexi siempre ha sido diferente a las demás. Es más rápida, más fuerte, puede ver mejor y se cura rápidamente. Y tiene una extraña marca de nacimiento en forma de pata de lobo. Pero nunca se consideró especial. Hasta que se acerque a su vigésimo cumpleaños. Ella nota que todas sus rarezas se hacen más fuertes. Ella no sabe nada sobre el mundo sobrenatural o sobre sus parejas. Hasta que la marca de nacimiento empiece a arder. De repente, se ve envuelta con hombres lobo que piensan que ella es la persona profetizada que unirá a las manadas contra un vampiro que quiere matarla. Tiene que aprender a manejar sus nuevos poderes y no solo a una, sino a dos compañeras. Uno quería rechazarla porque pensaba que era humana. El otro la acepta por completo. La profecía dice que tiene que tener ambas. Qué tontería hará. ¿Aceptará ambos o rechazará uno y esperará una pareja de segunda oportunidad? ¿Será capaz de manejar los cambios y sus poderes antes de que sea demasiado tarde?