
Sweet Candy - S. H 1
mariam abdulhay · Completado · 109.8k Palabras
Introducción
A mis veintiún años he disfrutado del sexo y también he hecho que otros disfruten conmigo sin importarme edades, estados civiles, condiciones, y ni siquiera el sexo de la persona.
En mi diccionario, las palabras sexo, placer y orgasmo están sincronizadas, porque me trasportan a una sola cosa: Estar bien conmigo misma.
Sé que a muchos no les agradará mi estilo de vida pero sólo les diré una cosa: Cada quién hace con su vida lo que mejor le plazca, y a mi me complace el placer puro, carnal y sexual.
El sexo es tan bueno que entretiene, el placer no es menos porque satisface y el orgasmo lo complementa, porque libera la oxitocina en el cuerpo, que incluso se puede decir que rejuvenece. Si no lo creen, aquí les dejaré un poco más de mi...
Soy Verónica Tocker pero desde hace mucho tiempo soy conocida como SWEET CANDY. Ven a conocer mi historia... Si te atreves.
Capítulo 1
ATENCIÓN
Espero que te encuentres en un lugar cómodo, libre de estrés y con muchas expectativas porque sí, esta historia te capturará. Este libro contiene escenas homosexuales y sexo violento explícito (Mucho BDSM y tabúes que no esperas). Si es mucho para ti, para ya, busca otra cosa que leer, algo con un tema rosa tal vez... Y no denuncies, que no es porno. Si esto es definitivamente lo tuyo, toma asiento, ponte cómodo/a y busca una bebida, disfruta de las aventuras de Sweet Candy.
-----------------------------------------------------------------------------------------
— ¡Dios, Candy! — Exclamaba el hombre que estaba debajo de mi.
— Siempre he sabido cómo te gusta — Le recordé con confianza. Seguí con el trabajo manual para que se corriera rápido — Así, ¿verdad?
— Sí, justamente así – Tenía la respiración agitada — Siempre has sabido como complacerme.
— Porque tú siempre has sabido prender mi motor. — Sonreí.
— Nunca he podido negarte nada.
— Por eso siempre has sido mi socio — le di una lamida lenta a sus testículos, sabía que eso lo excitaría mucho más y luego los chupé fuerte. Sentí como George, mi socio, se arqueaba y gemía.
— ¡Oh sí!
— Vamos, Daddy — le encantaba que lo llamara de esa forma — Ven, dame lo que te gusta.
Para algunas mujeres era algo asqueroso, pero para mi significaba que no podría negarme nada después.
— Sí, pequeña — se sentó en la cama — Ven con Daddy.
Estaba de rodilla en el piso.
— Eres tan hermosa Candy, hoy quiero correrme dentro de ti.
Asentí. Calculaba que le quedaban menos de dos minutos.
Me puse de espaldas a él y me senté en su regazo, alineando su sexo con el mío para que pudiera penetrarme lentamente. Era cierto que era un hombre de casi cuarenta años pero se ejercitaba a diario y comía bien. Así que podía decirse que aun tenía buenas condiciones físicas para tener sexo descontrolado. Comencé a moverme como le gustaba mientras él jugaba con mis pechos que rebotaban de tanto vaivén. Apreté mis músculos vaginales alrededor de su polla, cosa que sabía que a él le encantaba y lo hacía correrse.
— Abre las piernas, cielo.
Obedecí y comenzó a jugar con mi sexo que estaba adolorido y exigía atención. Se esforzó en hacerme correr, siempre era así de considerado y a los pocos segundos me acompañó. Nuestros corazones latían sincronizados y nuestras ropas algo desarregladas. George me abrazó desde atrás y comenzó a besar mi sien.
— De verdad que siempre has sabido como complacerme.
— Lo sé — le dije riendo
Me moví lentamente haciendo que saliera de mi interior. Me levanté de su regazo, como siempre, fue al baño para asearse un poco.
Volvió a los pocos minutos y luego entré yo a lavarme. Me refresqué también, las sesiones de sexo con George siempre eran largas. Salí del baño con mejor presencia.
— Ven acá, cariño — siempre me decía así, aunque hubo un tiempo en que me llamaba “Bebé”. Caminé con paso confiado hacía él. — Toma — dijo — aquí tienes el préstamo por tres millones de dólares para la ampliación de nuestro negocio. — pegué un brinco de alegría, corté la distancia y lo abracé y besé — Todo para mi bebé — me regresó el beso — Mi Sweet Candy.
Llegué a casa emocionada, no podía creerlo, mi plan se cumpliría mejor de lo que me imaginaba. Fui al cuarto y tomé una larga ducha. Al salir busqué mi bata de seda y me la puse, me tiré en la cama, solo mirando lo blanco del techo, me pregunté cómo había llegado hasta aquí y todo lo que había logrado con el sexo pero también recordé la única vez que deje enfriar mi corazón y todo lo que perdí por eso.
Cerré mis ojos y comencé a retroceder.
Últimos capítulos
#46 ♥5♥
Última actualización: 1/12/2025#45 ♥4♥
Última actualización: 1/12/2025#44 ♥3♥
Última actualización: 1/12/2025#43 ♥2♥
Última actualización: 1/12/2025#42 ♥1♥
Última actualización: 1/12/2025#41 (Relato No. 35 - NEW LIFE)
Última actualización: 1/12/2025#40 (Relato No. 34 - Pobre Carish SEGUNDA PARTE)
Última actualización: 1/12/2025#39 (Relato No. 34 - Pobre Carish PRIMERA PARTE).
Última actualización: 1/12/2025#38 (Relato No. 33 - Dulce Venganza)
Última actualización: 1/12/2025#37 (Relato No. 32 - El taller)
Última actualización: 1/12/2025
Te podría gustar 😍
Embarazada de un hombre lobo
Para que la vida de la joven no esté en peligro, tendrá que aceptar un contrato de matrimonio con el hombre con quien durmió solo una vez.
La historia de Reckless Renegades Viper y Pixie
Soy Sabine, todos me llaman Pixie por mi talla. Mido poco más de un metro y medio. Cometí el error y me casé con un hombre al que apenas conocía durante un fin de semana de diversión. Me dejó a la mañana siguiente y no lo vi durante meses hasta que fui a una reunión sobre la contratación de un guardaespaldas con los Reckless Renegades. Imagina mi sorpresa cuando veo a mi marido perdido hace mucho tiempo con una zorra en el brazo. Lo despedí y le pedí que entregara los periódicos la semana siguiente. Dejé todo lo que tuviera que ver con el club. Negocios, amigos, lo que sea. No iban a dejar que se burlaran de mí. Me dejó, así que debió firmar y dejarme seguir con mi vida. Soy un campeón de patinaje sobre hielo pero necesito más. Quiero amor y una familia propia. Creí que lo había encontrado. Caray, me equivoqué. Ahora ha vuelto y dice que quiere ganarse mi corazón.
Venganza de la Luna Abandonada
—Bella. —El tono de Ethan cambió, adquiriendo ese filo de advertencia que yo conocía demasiado bien—. Faye está vulnerable en este momento. Está aterrada de que la resientas, de que esto divida a la manada. Lo último que quiere es que este bebé se interponga entre nosotros.
—Entonces no debiste hacerlo. —Sostuve su mirada de frente, dejando que viera el hielo en la mía—. Vuelve con tu hijo.
—Por el amor de Dios. —Se pasó una mano por el cabello—. ¿Cuántas veces…? Fue inseminación artificial. Usaron mi esperma, sí, pero Faye y yo nunca…
Bella soltó un resoplido frío. Qué mentiras tan descaradas. Su compañero había tenido una aventura con la pareja de su hermano, y toda su familia ayudó a echarla sin nada, solo para abrirle paso a la amante y que ocupara el lugar que le correspondía. Pobre idiota… creía que ella era solo una hija adoptiva no deseada, fácil de desechar y controlar. Nunca supo que la genio informática que había estado buscando era su propia Luna.
Como se había manchado a sí mismo, Bella había terminado con él. Lo rechazó y recuperó lo que era suyo, ascendiendo hasta lo más alto con la ayuda de Victor, quien había estado secretamente enamorado de ella durante años.
Cuando Ethan intentó recuperarla:
—No quieres que nuestro hijo crezca sin padre.
Bella sonrió con burla.
—El padre del niño no eres tú.
La Trilogía de la Bruja Verde
«Primero», dijo obstinadamente, «rechazo tu rechazo».
Lo miré fijamente.
«En segundo lugar, ¿acabas de decir Oakenfire? ¿Como la manada perdida de Ice Moon Oakenfire?»
EL ALFA Y LA DONCELLA es el libro #1 de la trilogía de La Bruja Verde. Eris ha pasado los últimos tres años escondida después de que su manada y sus padres fueran asesinados por un misterioso extraño de ojos amarillos y su horda de vampiros. El Alfa de la Manada Luna Dorada lleva seis años buscando a su pareja y está decidido a no dejar que ella lo rechace. Lo que no se da cuenta es que luchará contra algo más que el obstinado corazón de Eris. Hay una poderosa bestia que colecciona seres sobrenaturales raros y tiene sus ojos amarillos puestos en ella.
Los otros dos libros son EL SEGUNDO LIBRO: LA BETA Y EL ZORRO y EL TERCER LIBRO: EL LEÓN Y LA BRUJA.
La Reina Lunar
Cole, su pareja destinada, permanece a su lado mientras ella regresa a una manada que le falló. Lyric no busca caos ni crueldad; busca justicia. Cada herida que le infligieron tendrá respuesta. Cada traición se pagará.
A medida que los enemigos caen y el destino se revela, Lyric se alza como Reina Lunar, decidida a proteger a los inocentes y castigar a los culpables. Esta no es una historia de oscuridad devorando a una chica; es la historia de una mujer recuperando su poder.
Un romance de hombres lobo crudo y emotivo, lleno de venganza, destino y un amor inquebrantable.
Amor prohibido, venganza perfecta
Pero un día, al regresar a casa antes de lo previsto, descubre una traición desgarradora: Emma, su hija adoptiva, a quien había criado y amado como si fuera de su propia sangre, anuncia que está embarazada de su esposo.
Las dos personas en las que más confiaba le clavan el puñal por la espalda. Sin embargo, cuando conoce al misterioso novio de Emma, un joven cuya mirada ardiente e indebida la consume, solo un pensamiento invade su mente: traición con traición se paga.
La Pareja Prohibida del Rey Alfa
—¡Maldita sea! ¡Mocosa malcriada! —maldijo entre dientes y me agarró del cabello con brusquedad, pero con cuidado, y luego lo deslizó dentro de mi boca…
Hazel tenía todo lo que una mujer podría desear: un esposo amoroso y atento, un hogar feliz y todo el poder en la palma de su mano.
Sin embargo, su vida de ensueño se convierte en una pesadilla cuando su esposo encuentra a su pareja destinada. Traicionada y destrozada, Hazel intenta liberarse de las cadenas del destino, pero le resulta difícil por los lazos que la atan a su esposo.
Como si que el esposo de Hazel encontrara a su pareja destinada no fuera suficiente castigo de la diosa, su manada fue atacada y ella fue tomada por el despiadado príncipe licántropo como su cautiva.
Luciano, el príncipe licántropo que se aferra con firmeza a las reglas de su reino, codicia la belleza de Hazel y no puede evitar el fuego que se enciende dentro de él.
¿Qué sucede cuando se revela el secreto del pasado que amenaza la vida tanto de Hazel como del príncipe? ¿Será su amor lo bastante fuerte para mantenerlos unidos o los consumirá la ira, la traición y el dolor?
Guerreros de la luna azul
UNA NOVIA FALSA PARA EL DON DE LA MAFIA
Mi hermana gemela se escapó y me dejó a mí para casarme con Luciano Moretti, un implacable Don de la Mafia. Caminé por el pasillo, temblando, rezando para que no notara el cambio. Pero en el instante en que me besó en el altar, su lengua invadió mi boca, exigente y posesiva, saboreándome como si fuera de su propiedad.
Creí que podría ocultar la verdad. Pero en nuestra noche de bodas salió del baño llevando apenas una toalla, con el agua resbalándole por los abdominales esculpidos y la marcada V que apuntaba hacia su pesada hombría.
Me acorraló contra la cama.
—Hueles diferente, esposita —susurró, y su mano se deslizó por mi muslo, con el pulgar rozando, peligrosamente cerca, mi calor húmedo.
Intenté apartarlo, pero a la mañana siguiente decidió ponerme a prueba. Empujó un plato de bagels con mantequilla de maní hacia mí: comida que me mataría, pero que era la favorita de mi hermana.
—Come —ordenó, y sus ojos bajaron a mi pecho, donde mis pezones se marcaban duros contra la bata de seda—. ¿O quieres que te dé de comer otra cosa?
Su mirada se ensombreció, se desplazó a mis labios, y supe que no estaba hablando de comida. Sabe que soy una impostora. Y va a disfrutar cada segundo de castigarme por ello.
Renacimiento: Actriz Estrella
Pero lo que nunca esperé fue que la razón por la que me buscaron era para mi médula ósea... ¡Querían usarla para salvar a otra persona!
Mi corazón se rompió. ¿Cómo podían ser tan crueles unos padres?
Desilusionado con el mundo, caí del balcón y morí.
Pero para mi sorpresa, ¡renací!
Esta vez, ¡viviría para mí mismo! ¡Aquellos que me habían hecho daño pagarían el precio!
Adonis Tatuado - Romance de la Mafia
En el que digo que quiero treparlo como a un árbol.
Y él. Acaba. De contestar.
En realidad, es culpa del perro.
Si este gran danés sin entrenar que estoy paseando tuviera algo de modales, nunca habría acabado así:
Con la correa enredada alrededor del hombre más guapo que he visto en mi vida.
Por suerte para mí, el chico se lo tomó con humor.
(Aunque su broma de que los perros se parecen a sus dueños resulta demasiado acertada cuando Rufus empieza a montarle la pierna).
Me deja su tarjeta de presentación y una sonrisa que me afloja las rodillas.
Todavía me estoy pellizcando cuando mi mejor amiga y yo retomamos el paseo.
—Se me hace que te gustó un poquito —me acusa.
Sin pensar y un poco alterada por toda la experiencia, respondo:
—Le enredaría las piernas en la cintura más fuerte que esa correa.
AHÍ es cuando revela que estaba grabando mi respuesta.
AHÍ es cuando me dedica la sonrisa más maliciosa que he visto en mi vida y dice:
—De nada.
Y AHÍ es cuando me pasa mi teléfono y me muestra...
Que le envió la grabación a él.
Siento el corazón en la garganta mientras aparecen esos tres puntitos...
Y luego, un mensaje.
—DEMUÉSTRALO.
CASADA CON UN SEÑOR DEL CRIMEN
Tras numerosos intentos fallidos de emparejarme, mi madre amenazó con cancelar el fondo fiduciario que mi padre me había dejado. Tres días antes de cumplir veintiocho años, fui a un evento benéfico.
Desesperada y medio borracha de champán, me acerqué al hombre más intimidante de la gala benéfica. Era frío, arrogante, y me miraba como si yo fuera un pedazo de carne. No me importó. Le tendí mi tarjeta de presentación, con la mano temblorosa.
No la tomó. En cambio, me siguió hasta el balcón.
—No viniste aquí por negocios, Talia —susurró, con una voz oscura y seductora—. Viniste para que te tomaran.
Antes de que terminara la noche, yo estaba en su cama. Desnuda, satisfecha y somnolienta. Le dije que quería casarme con él. Dijo que sí y aceptó casarse conmigo de inmediato. Me quedé dormida sin darme cuenta de que acababa de pedirle matrimonio al banquero más poderoso de la ciudad de Nueva York.
Debí haber salido corriendo. No sabía que era Alexander Cielo Morgan, el banquero más despiadado de Nueva York. No sabía que una noche con él me costaría la libertad para siempre. Pero ya era demasiado tarde para echarme atrás. Estaba atrapada en un matrimonio con él. Y descubrí que perder cien millones de dólares del fondo fiduciario era mucho mejor que entregarle mi vida a Alexander Cielo.












