
Tus caricias en mi piel
yessel.duribe.v · Completado · 114.2k Palabras
Introducción
Para él, la familia es lo único que importa... aunque el destino parece empeñado en arrebatársela una y otra vez.
Ivonne Wilson, en cambio, huye de su propio infierno. Su tía, obsesionada con silenciarla para siempre, la obliga a escapar de un internado en el que estuvo encerrada durante tres años, en su desesperación, llega a la casa de Nikolay creyendo que alguien de su pasado vivía ahí.
Allí, su vida toma un giro inesperado cuando comienza a trabajar para él, el hombre que la salvó. Lo que inicia como un acuerdo de conveniencia pronto se convierte en una historia de amor apasionada y profunda, marcada por las cicatrices del pasado y la esperanza de un futuro mejor.
Juntos, construyen una familia, enfrentando las sombras que intentan separarlos. Pero las amenazan son insistentes, ganan aliados, derrotan enemigos, pero un viejo fantasma reaparece, desata un caos devastador: el legado de su familia es mucho más oscuro y peligroso de lo que jamás imaginó.
Traiciones, secretos ocultos y la lucha por proteger a quienes más aman pondrán a prueba todo en lo que creen. En un mundo donde el poder se hereda con sangre y el amor se paga con sacrificios, Nikolay e Ivonne deberán decidir hasta dónde están dispuestos a llegar para defender su felicidad.
Una novela cargada de drama, amor incondicional y la constante búsqueda de redención en medio de la mafia.
Capítulo 1
Ivonne Wilson
Creo que jamás he sentido tanto frío en mi vida.
Aunque claro, no es de esperar algo diferente en este feo y triste internado de niños abandonados.
Lo que más me hiere es saber que no estoy aquí por necesidad, sino porque me obligan a quedarme. Las instalaciones son inaceptables para cualquier sistema legal.
Nadie merece vivir aquí, pero supongo que para algunos jóvenes esto es mejor que las calles… o incluso su propio hogar.
En la penumbra de la noche no me queda más que pensar en mis viejos amigos. Seguramente están pasando Navidad con sus familias, disfrutando del calor de un hogar bien conformado, mientras yo… yo cada día, cada semana, cada mes, me voy desvaneciendo.
¿Me recordarán? —pregunta mi subconsciente constantemente.
Ya va para un año que no los veo. Me alejaron de todo lo que conocía.
¿Por qué papá tuvo que cometer un error tan grande y casarse con ella, arrebatándome todo?
Y sí, a los pocos meses de que mamá falleció, su lugar fue ruinmente usurpado por mi tía. La única culpable de mi condición actual. Nunca intenté nada en su contra, pero siempre la rechacé por intentar reemplazar a mamá. ¡Jamás la hubiese aceptado!
Los detalles sobre la muerte de mamá siguen siendo confusos, reservados… pero sin duda, sospechosos. Nadie se atrevió nunca a investigar a fondo.
Papá falleció a los pocos meses de haberse casado, y su deceso resulta igual de dudoso que el de mamá. Pero le alcanzó la vida lo suficiente para dejar un testamento en el que estipula que mi tía es la heredera… al menos hasta que yo cumpla veintiún años.
Tantas situaciones favorables para mi tía… y nuevamente, la policía y sus laboratorios forenses no hacen nada.
La ambiciosa de mi tía me encerró en este lugar, al menos hasta cumplir los veintiuno.
Jugó su juego tan bien que logró convencer a todos de que mi estabilidad mental estaba en juego.
Solo han pasado dos años desde la muerte de mamá. Tenía dieciséis, y toda mi vida se vino abajo. Mamá se llevó una parte de mí a la tumba. Papá, consumido por el dolor de perder a la luz de su vida, encuentra consuelo en su hermana. Una mujer parecida a mamá en lo físico, pero con sentimientos podridos.
Mi tía desechó todos los recuerdos de mamá que había en casa, pero papá logró guardar una fotografía en su caja fuerte. Esa misma que yo logré rescatar cuando él murió.
Durante las noches en que no logro conciliar el sueño, la observo.
Me recuerda que no voy a quedarme aquí para siempre.
Que la vida, por más perfecta que parezca, siempre puede dar un vuelco drástico.
La mujer de papá disfruta de mi herencia mientras yo, cada día que pasa, me marchito un poco más. Aquí no se permiten teléfonos, ni computadores para interactuar. Solo nos dejan enviar una carta al mes. No desperdicio la oportunidad de escribirle a Julián.
Ni siquiera sé si las recibe. Nunca me ha respondido. Tampoco sé si quiere seguir sabiendo de mí. Pero me aferro a la idea de que alguien allá fuera me espera.
Julián es mi novio desde que tenía quince. Lo que comenzó como algo inocente terminó saliéndose de control y llevándonos a cometer errores de los que siempre me voy a arrepentir.
Sonrío por mi mala suerte.
Mi mente viaja a los recuerdos de mi niñez. Mi princesa favorita siempre fue Rapunzel. Por su fuerza, por su madurez.
Cualquiera se hubiera derrumbado al descubrir que su mundo era una burbuja de mentira. Pero no ella.
Cada día me siento más como ella, solo que no me creo capaz de escapar. Mucho menos espero que alguien venga por mí.
—Cometiste un gran error casándote con ella, padre —susurro con pesar. Su rostro parecía angelical, porque sus estrategias para ocultar sus verdaderas intenciones eran perfectas.
Respiro hondo.
—Le entregaste todo lo que construiste con mamá, y ella simplemente me encerró en este lugar —susurro, observando la fotografía que guardo como tesoro.
Los recuerdos se hacen más vívidos. Mi tía siempre envidió la felicidad de mamá. Nuestra familia. Todo.
—¿Otra vez hablando sola, Ivonne? —dice la única amiga que me ha dado este lugar.
Anastasia.
Ann está acostumbrada a lugares como este. Nunca creció con amor ni atención. Su madre ha estado más en prisión que libre. Su padre, un alcohólico que varias veces intentó abusar de ella.
Logró escapar y ahora está aquí, separada de sus dos hermanos menores.
La sociedad, con su indiferencia y egoísmo, cada vez me parece más podrida. Gente que finge querer ayudar por conveniencia.
Y aun así… hay tanto que podríamos hacer para cambiarlo.
—Sabes que no puedo evitarlo —respondo—. Solo pensar en mi tía me llena de impotencia. Se va a quedar con todo y, la verdad, ya no me importa. Solo quiero salir de aquí y seguir con mi vida —una lágrima cae por mi mejilla—. Odio este lugar, Ann… Lo tuve todo, y lo perdí, así, sin más.
—No puedes asegurarlo. La única forma de perderlo todo es muriendo. Todos odiamos este sitio, pero con este frío afuera, es mejor tener un techo —sonríe con suavidad.
Ann sufrió demasiado en las calles, escapando de hombres, buscando comida para sus hermanos…
—Aún no tengo la edad que papá estipuló en el testamento.
Y no dudo que ella va a intentar impedir que tome control de lo que me pertenece.
No debería hablar así de alguien que lleva mi sangre, pero no puedo evitarlo. Cada vez lo tengo más claro: ella orquestó la muerte de mis padres.
—Por lo menos tienes algo por lo que luchar. Yo estoy mejor aquí dentro que allá fuera —responde.
Camino hacia su cama, justo al lado de la mía. Ann y yo nos volvimos buenas amigas. De no ser por ella, no sé si aún estaría aquí.
Las reglas aquí son distintas. Las reglas de supervivencia también.
—Sabes que siempre vas a contar conmigo —le digo—. Si algún día salimos de aquí, te llevaré conmigo. A ti y a tus hermanos.
—Eres una buena amiga —me sonríe con ilusión.
—Ya nos veo estudiando juntas —digo, sonriendo también.
—Mientras tanto, voy a cuidarte como si fueras mi sangre —responde Ann—. No voy a dejar que nada te pase.
Lo repito: No sé qué sería de mí sin Ann.
Me ha defendido con fiereza de los idiotas de este lugar.
Por las noches, escuchamos gritos, lamentos, lloriqueos de chicas que son abusadas. Y nadie hace nada.
Tardo un tiempo en entender que son los mismos encargados del lugar quienes permiten esas atrocidades.
—Gracias —susurro.
La puerta se abre. La anciana que viene cada mañana entra a buscarnos. No es mala. Pero tampoco buena.
—Me alegra que estén preparadas —dice, mostrando su varilla de madera.
Sí, más de una vez me ha golpeado con ella. El trozo está manchado con sangre de chicas que ya ni sé dónde están.
Ann y yo salimos rápidamente hacia la cocina, que literalmente se cae a pedazos. Hoy nos toca servir el desayuno y dejar limpio este sitio. Una tarea complicada con tanta precariedad.
Una vida deprimente e injusta. Pero es la vida que muchos viven.
Algunos mejor. Otros peor. Algunos disfrazando la tristeza con migajas de felicidad.
Estar aquí me abre los ojos. Me inspira a hacer algo por esta gente. No tengo los recursos ahora, pero algún día los tendré.
Tres años después.
Pronto cumplo la edad estipulada en el testamento. Y seré libre. Me llevaré a Anastasia conmigo, como lo prometí alguna vez.
Espero con ansias ese día. Salir de aquí. Buscar a los hermanos de Ann. Y poder ser felices como nos merecemos.
Solo queda una semana.
Le escribo otra carta al hombre que imagino aún me espera.
Sigo sin tener respuesta…
Pero ahora que voy a ser libre, tal vez pueda ir a su casa y descubrir la verdad.
Tal vez…
Solo tal vez…
Julián aún me está esperando.
Últimos capítulos
#104 Capítulo 104 Herencia de sangre
Última actualización: 2/16/2026#103 Capítulo 103 De boda a propuesta
Última actualización: 2/16/2026#102 Capítulo 102 ¿Quienes vienen?
Última actualización: 2/16/2026#101 Capítulo 101 Emboscada
Última actualización: 2/16/2026#100 Capítulo 100 Operación Camelia
Última actualización: 2/16/2026#99 Capítulo 99 Problemas con el embarazo
Última actualización: 2/16/2026#98 Capítulo 98 Rusia
Última actualización: 2/16/2026#97 Capítulo 97 Viaje
Última actualización: 2/16/2026#96 Capítulo 96 Cautiverio
Última actualización: 2/16/2026#95 Capítulo 95 Drogadicto
Última actualización: 2/16/2026
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**
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La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
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Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
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