
Un esposo para la millonaria
Maricel Beron · Completado · 158.7k Palabras
Introducción
La vida de Daniela se complico aún más cuando su padre murio y su empresa fue desfalcada. La única opción que encontraba para no perderlo todo fue cobrar la herencia que le dejo su progenitor y para ello debia contraer matrimonio y permanecer casada por un año.
Obtener un candidato no era ningún problema para ella porque solía tener muchos pretendientes, pero ella deseaba tener un matrimonio de apariencia y sin contacto físico. Para ello debía encontrar a un hombre que no creyera en el amor, la mejor opción era David, el mejor amigo de su ex prometido.
Él era un hombre arrogante y egocéntrico quien se enredaba con una mujer diferente cada semana y luego las desechaba.
Daniela y David se habían odiado desde el primer momento en el que se conocieron y no habían logrado mantener una conversación sin ofenderse mutuamente.
Sin embargo, ella sabía que él la deseaba y se había jurado así misma no caer ante él. La boda era la oportunidad perfecta para David para tener a Daniela, la única mujer que lo había rechazado y humillado.
¿Cuál será el resultado de este peculiar matrimonio?
Capítulo 1
Daniela
Mi padre es uno de los empresarios más importantes de la región.
Desde muy joven he crecido entre las empresas familiares y las clínicas, porque mi madre es doctora, una cirujana muy prestigiosa.
Los dos son como polos opuestos, papá es una máquina de hacer dinero y a mamá le encanta trabajar en la beneficencia y ayudar a los necesitados.
Creo que ella en parte es de ese modo por mi hermana mayor Regina.
Ella fue diagnosticada con una enfermedad en el corazón desde su nacimiento.
Los doctores nos explicaron que es un milagro que siga con vida. Por eso la cuidamos mucho, cada día es una batalla ganada, pero lamentablemente nunca ganaremos la guerra.
Ella no puede hacer varias cosas debido a su enfermedad y yo las hago sin problema por su pedido. Ella vive a través de mí y de soledad, nuestra hermana menor.
Regina es mayor que yo por dos años después sigo yo, Soledad y el pequeño de la familia y único varón, Miguel.
Al parecer mis padres no perdieron el tiempo y tuvieron cuatro hijos.
Regí y yo somos como polos opuestos, ella es la hija buena y yo la oveja negra, sobre todo para mi madre.
Soy todo lo contrario a lo que ella espera.
Según sus palabras soy egoísta, fría, superficial y la lista sigue con mis virtudes. En cambio, para mi padre soy la hija perfecta, idéntica a él de joven, digamos que él me ha moldeado a su imagen y semejanza.
En este instante estoy en la piscina de mi casa tomando el sol y charlando con mi mejor amiga, Elena.
Nos conocemos desde el jardín de infantes, su madre y la mía son muy amigas y por ende nuestras familias cercanas.
Ella es la única amiga que tengo porque no suelo relacionarme con mujeres. La mayoría me envidian o me odian porque llamo la atención de sus novios o los muchachos que le gustan.
¿A caso es mi culpa ser más hermosa que ellas?
Elena es rubia, ojos color café, tez clara, su cuerpo es delgado y escuálido.
Lena podría ser la hija perdida de mi madre porque es dulce, generosa y amable, casualidades que yo no tengo.
Debo admitir que tengo un carácter muy fuerte, suelo decir lo que pienso sin molestarme a quien hiero y también soy un poco egoísta.
Creo que las únicas personas que cuentan con mi amabilidad son mis hermanos y en ocasiones el pequeño me desespera.
— ¡De verdad!— Exclame sorprendida
Aún no puedo creer lo que acabó de escuchar de sus labios.
—¡Te lo juro, Dani! Escuche el rumor de que Hugo vuelve y con un anillo.
Elena además de ser mi mejor amiga, es la novia del hermano mayor de Hugo, gracias a ella tengo noticias de él.
¿Quién es Hugo? Él es el amor de mi vida y mi único novio oficial.
Todavía recuerdo lo nervioso que estaba el cuándo me pidió que sea su novia.
Nuestro amor fue infantil porque nos conocemos de toda la vida, su padre y el mío fueron socios cuando iniciaron sus negocios, pero luego cada quien se independizó y formo su Imperio, sin embargo, conservaron su amistad.
Hugo me enamoro no por ser el hombre más guapo sino por su personalidad. Él es la nobleza personificada, siempre me cuidaba y me procuraba.
No deseaba de mí solamente cuerpo o presumirme ante sus amigos. Él siempre me decía lo especial que era.
Creo que es la única persona que vio algo bueno en mí, algo que ni siquiera yo logro ver.
Antes de ser mi novio fue mi mejor amigo, él me ayudaba con mis tareas y yo lo llevaba a fiestas porque era muy tímido.
Aún recuerdo como temblaba cuando le dije que estaba lista para hacer el amor con él.
Tenía varios pretendientes bastantes sexis y experimentados, pero deseaba que mi primera vez sea con alguien que en verdad me quisiera y él fue el elegido aunque el resultado no fue el deseado.
Mi personalidad siempre fue directa, extrovertida, él, en cambio, era todo lo contrario a mí. Dicen que los polos opuestos se atraen y esa era nuestra situación.
Pero claro no todo era color de rosa, nuestras peleas eran famosas en todo el colegio.
Yo siempre he estado rodeada de hombres que me acechan y su inseguridad no ayudaba, llegó un momento en el cual me hartaban sus escenas de celos.
No recuerdo el motivo de nuestra última discusión.
El punto es que él se enojó muchísimo conmigo y yo le dije cosas muy hirientes, sumado a eso gano una beca en New York y decidió marcharse a estudiar allí.
Desde entonces no hablamos, pero estoy segura de que sigue enamorado de mí.
— ¿Con quién crees que se casará?
— obvio contigo, Daniela, nunca ha tenido otra novia y lo sé dé buena fuente.
— No Se, Lena. Hace años no hablamos.
— En cada pelea Hugo siempre se disculpaba contigo aunque él no tuviera la culpa. No dudaría que ahora que terminó la carrera esté decidido a cortejarte y proponerte matrimonio.
— ¿Qué me pondré?
— ¿Aceptarás si él te pide matrimonio?
—Claro que sí lo que más quiero es ser su esposa
—Siempre lo he visto más enamorado a el que a ti. Lo tratabas muy mal al pobre.
—A veces era insoportable, pero siempre lo he amado
Pienso que los hombres son masoquistas, mientras peor los trato más me persiguen.
Ese es mi caso, cuando soy buena se quieren pasar de listos, pero cuando soy mala están como perritos falderos.
— Así soy yo, pero lo amo y estoy segura de que me sigue amando.
— Que egocéntrica Montalbán
— ¿Qué tal tu día mami?— la saludo con un beso en la mejilla en cuanto llegó a la sala de la casa y la veo sentada en el sofá
Mi madre tiene el cabello dorado y corto, los ojos color verde claro.
A pesar de tener cincuenta años se mantiene muy bien conservada, físicamente no me parezco a ella.
Yo tengo el cabello oscuro y ondulado, los ojos color azul oscuro, que herede de mi padre.
Si no me parecería él, tranquilamente podría pensar que soy adoptada.
— Muy bien con mucho trabajo
— No se para qué trabajas si no tienes necesidad
— Porque me gusta mi amor, me hace sentir útil y me otorga una gran satisfacción ayudar a los demás.
— ¡Me voy a casar! —Le dije sin más
Ella ríe como si hubiera contado el mejor chiste del mundo
— Tú no tomas a ningún muchacho en serio, tu único novio formal ha sido Hugo Bustamante y él....
Le sonreí y Asentí con la cabeza — si es el único hombre al que he amado
— yo lo veía más a el interesado que a ti. Sé que valoraste mucho su amistad, pero nunca te vi enamorada.
¿Por qué siempre dicen lo mismo? Se dice que las madres son las primeras en saber cuando sus hijas están enamoradas, pero la mía parece ciega porque nunca se dio cuenta de que yo amo a Hugo.
— Yo no soy cariñosa, pero si lo quería, lo quiero. Me pedirá matrimonio, pero es sorpresa si no fuera por la chismosa de Elena.
Ella me sonríe y me da un abrazo prácticamente dejándome sin aire, pero yo me apartó.
Lo que más odio es que invada mi espacio personal y me abrase.
— No seas melosa Mami— reí
— Felicidades, nena
— Ni una palabra a nadie me haré la sorprendida
— Bien Dani
Rápidamente, subí a la alcoba de mi hermana Regina.
Desde hace un par de días ella está en cama debido a que se siente muy débil y mamá le recomendó reposar.
La niñez y adolescencia de Regina la ha transcurrido en la cama, en verdad me duele verla postrada en una cama, pero no hay nada que pueda hacer al respecto.
— ¿Cómo sigues?
— ya me siento un poquito mejor —Ella sonríe
La principal característica de Regina es su sonrisa, ella es optimista porque siempre le ve el lado bueno a las cosas a pesar de su sufrimiento.
Su cabello es castaño oscuro y sus ojos son una mezcla de verde y avellana, también es bastante delgada.
En este momento no está maquillada, pero se sigue viendo bien.
— yo te acompaño al doctor sí te sientes mal.
— actúas como la mayor, yo debería cuidarte
— Nos cuidamos entre las tres—No me controle y le di un gran abrazo seguido de un beso en la mejilla
— Me tengo que estar muriendo para que me abrases
—No digas tonterías, tú no te vas a morir ¿Cómo va tu relación con tu novio virtual?
— Bien, Cada segundo estoy más enamorada
— ¿Es guapo? ¿Ya tuvieron sexo virtual?
Ella ríe fuerte mientras se sonroja — ¡Daniela! Pronto lo conocerás
Luego de charlar con Regina subí a mi alcoba y me quite la ropa para darme un baño largo.
Me recosté en la cama para utilizar mi computadora y observando fotografías mías y de Hugo transcurrieron las horas.
— Princesa recuerda que mañana tenemos junta con los socios —Me recuerda mi padre mientras nos acercamos a la mesa para cenar
— Lo sé, pero quiero acompañar a Mamá y Regina al doctor.
— Está bien, sobreviviré sin ti — bromea
— lo sé, soy la mejor
— Egocéntrica — Él deja un beso en mi mejilla
— Papito estás seguro de despedir a esos empleados.
— Por supuesto nena. Esos muertos de hambre son inservibles para nuestra empresa. Ya sabes lo que siempre digo.
—Todos deben vernos desde abajo siempre, somos los Montalbán y los empleados que no sirven dejen ser desechados — Lo repito por milésima vez
— Exacto, nena
Fui interrumpida cuando comenzó a vibrar mi celular, me aleje de papá para responder.
Note que es un número desconocido, pero puede ser algo importante por lo cual respondí al segundo tono.
— Hola
— Hola Daniela
Comencé a acomodar mi cabello y rodeé los ojos porque recuerdo su voz
— ¿Te conozco?
— soy Paco del bar de anoche
— No sé quién eres
— Daniela no finjas
Reí fuerte — ya recordé el insignificante que me invito un trago, adiós — simplemente corte la llamada y bloquee el número
— ¡Daniela! — me regaña mi madre quien evidentemente me escucho
— Creen que p
orque soy bonita le prestaré atención a cualquier insignificante
— la rompe corazones — bromea Soledad llegando
— Tú no aprendas de mi
—Mi princesa puede elegir, ellos deben hacer fila para que ella les preste atención.
Últimos capítulos
#114 Epílogo
Última actualización: 1/24/2025#113 El final
Última actualización: 1/24/2025#112 El autor intelectual
Última actualización: 1/24/2025#111 Mi padre
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Última actualización: 1/24/2025#109 Tragedia
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Última actualización: 1/24/2025#105 Usurpación
Última actualización: 1/24/2025
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