La Musa
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Sus palabras estaban creando un pozo de lujuria y deseo en mi núcleo ardiente, y anhelaba que sus amenazas se hicieran realidad. Contuve mi gemido, masajeando su trasero firme con mis manos mientras él besaba mi piel caliente.
"¿Qué tan malo es esto? Para tu trabajo?" Gimió, sin hacer ningún esfuerzo por detenerse.
"Mal. Eres mi estudiante." Se apartó, y por un momento pensé que podría haber recob...
"¿Qué tan malo es esto? Para tu trabajo?" Gimió, sin hacer ningún esfuerzo por detenerse.
"Mal. Eres mi estudiante." Se apartó, y por un momento pensé que podría haber recob...




















