
Amor en horario laboral
Anne Warren · Completado · 197.2k Palabras
Introducción
Organizar bodas exige perfección, paciencia… y evitar caer en el juego emocional del hombre que menos esperaba volver a ver.
Porque cuando el amor se mete en la agenda, ni la lista más estricta lo puede controlar.
Capítulo 1
El salón está lleno de flores, la luz es tenue y romántica. El novio se encuentra al final del pasillo. Las puertas se abren y lo muestran de pie, inquieto pero feliz. La música comienza.
Justo en la entrada, a solo unos metros del novio, aparece una mujer, pero las emociones en su rostro no concuerdan con las del hombre; más bien, parece molesta.
—¡¡Paren la música!! —exclama ella a la orquesta, caminando a paso rápido en dirección al hombre y pasando de largo junto a él.
El novio voltea, siguiéndola con la mirada, confundido.
—¿Qué pasa? ¿Hay algún problema? ¿Hice algo mal? ¿No me paré en el lugar correcto?
—Sí, pero no es contigo, Mateo. Tú estás bien donde estás —ella lo observa un segundo—. Sabes que… en realidad, deberías estar un poco más a la derecha. Si no, el día de la ceremonia el camarógrafo no podrá captar bien tu rostro cuando veas a tu novia haciendo la marcha nupcial.
—Perdón, Sabrina. Siempre se me olvida. Ya es la tercera vez que meto la pata.
—Tranquilo, para eso son los ensayos.
—Lo sé, pero no entiendo cómo siempre se me olvida lo mismo. ¡Lo único que tengo que hacer es estar de pie, y ni eso me sale bien! —se afloja la corbata, frustrado. Era el último ensayo antes del gran día, y el primero que hacía sin su prometida. Ambos habían acordado no verse una semana antes de la boda, para agregarle más emoción al evento.
—Vamos a hacer esto: el día de la boda te dejaré una pequeña marca en el suelo —la mujer tomó un pedazo de tiza de una mesa cercana y dibujó una X en la alfombra—. Asegúrate de pararte sobre ella, y ya no tendrás que preocuparte por nada más que decir tus votos. Que, por cierto, le di una copia a tu padrino, y yo tengo otra, por si acaso. Plastificadas. Es algo que aprendí por las malas en mis primeras bodas.
—A Mariana y a mí nos alegra tanto haberte contratado como la organizadora de nuestra boda. No sabemos cómo agradecerte, por tanto.
—No digas nada más. Es mi trabajo hacer que su gran día sea, como mínimo, perfecto. Además de impedir que los novios pierdan la cabeza en el proceso.
El celular del novio sonó.
—Disculpe, señorita Sabrina, me tengo que ir. Voy a cenar con mi cuñado esta noche. ¿Hay algo más que deba mejorar?
—No, nada más. Puedes irte. Pero no te desveles. No creo que a Mariana le guste verte al final del pasillo con una bolsa debajo de cada ojo.
El novio asintió y se fue, dejando a Sabrina sola con la orquesta y los encargados de la decoración.
—Muy bien, ahora que estamos solos… —la mujer en traje de cabellos azabaches, volvió a donde estaban los músicos—. Esa no fue la canción que habíamos acordado.
—¿Cómo qué no? ¿No se suponía que tocáramos la canción de esta película del barco que se hunde? —el líder de la orquesta no parecía nada contento. Pero claro, ¿quién lo estaría trabajando tan tarde un viernes?
—No. Esa es para la boda del domingo. La de mañana debe ser la del cantante pelirrojo —buscó rápidamente en la carpeta que tenía en sus brazos, sacando la partitura correcta—. Esta es.
—¿Otra vez esta canción? —se quejó uno de los violinistas, secundado por los demás—. Ya es la quinta boda este mes.
—Eso es lo que quieren los novios —cerró la carpeta con fuerza—. Cuando alguno de ustedes se case, podrá tocar la canción que prefiera —caminó de vuelta al comienzo del largo pasillo—. De acuerdo, una vez más antes de irnos. Y los de las luces, hagamos de nuevo otra prueba más con el cambio de iluminación al entrar la novia.
Sabrina aplaudió como señal para iniciar. Caminó recorriendo el lugar con dos propósitos: el primero, inspeccionar que todo estuviera perfecto para el gran día. Y segundo, por su propio bien, porque sabía que si se quedaba tranquila —fuera sentada o de pie— terminaría quedándose dormida. Estaba exhausta.
...
Eran las dos de la mañana cuando Sabrina al fin llegó a su casa. Pero no podría relajarse hasta llegar a su habitación. A pesar de estar a nada de cumplir los treinta años, ella aún parecía una adolescente entrando como ladrón a su propia casa, solo para evitar despertar a alguno de los miembros de su familia con los que compartía techo.
Después de muchos años había logrado desarrollar la habilidad de caminar a oscuras por su casa sin tropezar con nada en el camino a su habitación.
Cerró la puerta con cuidado. Las crueles bisagras chillaban, exigiendo que les echaran aceite o algo para silenciarlas.
Al fin en su espacio, se quitó la ropa y se puso lo primero que encontró antes de tirarse al colchón.
—Al fin. No sabes cuánto te extrañé, amor mío. Nunca más nos separemos —cuánto había anhelado acostarse en su cama.
Se arropó, tomó su celular y abrió la app de notas:
“Lista de cosas por hacer el domingo, número diez: engrasar las bisagras de las puertas.”
Ya eran diez cosas por hacer. Sería un domingo ocupado.
Antes de poder rendirse a Morfeo, repasó cómo sería su sábado. La boda sería casi en la noche, no vería a nadie hasta las dos de la tarde. Ya había adelantado todo antes del fin de semana.
Sonrió, mientras dejaba su teléfono en la mesa junto a la cama. Podía darse el gusto de dormir hasta el mediodía. Necesitaba recuperar energías.
Pero qué equivocada estaba.
Eran las seis de la mañana cuando recibió un mensaje de su jefa:
"Reunión de emergencia a las siete en la oficina".
Y así fue, con bolsas bajo los ojos y menos de tres horas de sueño, que Sabrina tuvo que salir corriendo de su casa al trabajo. No le había dado tiempo ni siquiera de desayunar, y mucho menos de tomar su preciado café para poder ser una adulta funcional.
No tenía auto, por lo que tuvo que tomar el autobús. El tráfico estaba espantoso. Pero, aun así, pese a todos los inconvenientes, pudo llegar unos minutos antes de la reunión.
—Justo a tiempo —exclamó, viendo su reloj. No quería escuchar a la secretaria de su jefa si la veía llegar tarde. No sabía por qué, pero esa mujer parecía tener algo en su contra.
Cuando las puertas del ascensor se abrieron, Sabrina se apresuró a salir. A pasos agigantados dobló la esquina, sin notar a la persona que venía desde el otro lado ni el café que esta llevaba en la mano.
Lamentablemente, no solo ella y la otra persona terminaron en el suelo, sino que, además, quedaron empapados de café caliente.
—Perdón, perdón, no lo vi —Sabrina no hallaba qué decir ni qué hacer. Como si esa mañana no fuera ya lo suficientemente estresante. Pero pensó que, después de esto, nada podría ser peor… hasta que identificó a la persona con la que se había tropezado.
—Tenías que ser tú —se quejó el hombre, mirándola molesto.
Dorian Welling, el hermano menor de su jefa… y el hombre más insoportable que alguna vez había conocido en su vida.
Últimos capítulos
#188 Capítulo 188: Nuestro futuro comienza aquí.
Última actualización: 2/11/2026#187 Capítulo 187: Una gran boda.
Última actualización: 2/11/2026#186 Capítulo 186: En víspera de una boda
Última actualización: 2/11/2026#185 Capítulo 185: Un nuevo comienzo.
Última actualización: 2/11/2026#184 Capítulo 184: La carta más difícil de escribir.
Última actualización: 2/11/2026#183 Capítulo 183: Querida hija…
Última actualización: 2/11/2026#182 Capítulo 182: La lectura del testamento.
Última actualización: 2/11/2026#181 Capítulo 181: El funeral.
Última actualización: 2/11/2026#180 Capítulo 180: Últimos lamentos.
Última actualización: 2/11/2026#179 Capítulo 179: Últimos momentos.
Última actualización: 2/11/2026
Te podría gustar 😍
Sobornando la Venganza del Multimillonario
Su vida es perfecta hasta que su castillo de cristal se derrumba. Su esposo admite haber sido infiel con nada menos que su propia hermana, y hay un hijo en camino. Liesl decide que la mejor manera de sanar su corazón destrozado es destruyendo lo único que él valora más que cualquier otra cosa: su carrera.
Isaias Machado es un multimillonario de primera generación estadounidense; él conoce el valor del trabajo duro y de hacer lo necesario para sobrevivir. Toda su vida ha estado orientada al momento en que pueda arrebatar la compañía McGrath de las manos de los hombres corruptos que una vez dejaron a su familia sin hogar.
Cuando Liesl McGrath se acerca al multimillonario para sobornarlo con información destinada a arruinar a su exmarido, Isaias Machado está ansioso por tomar todo lo que los McGrath valoran, incluyendo a Liesl.
Una historia de amor, venganza y sanación necesita comenzar en algún lugar, y el dolor de Liesl es el catalizador para la montaña rusa más salvaje de su vida. Que comience el soborno.
La máscara del multimillonario (Un romance oscuro y ardiente)
El deseo del millonario
El deseo del millonario.
Rompiendo las reglas
Michelle Ranieri es un hombre que sabe lo que quiere. Construyó la cadena de restaurantes más famosa de país desde cero. No ha llegado tan lejos por detenerse ante los obstáculos y es un hecho que nada lo va a detener de convencer a Laila que están hechos el uno para el otro. Si tiene que fingir ser su novio para ello, pues que así sea. Ella puede poner todas las reglas que quiera, pero todo el mundo sabe que algunas reglas están hechas para romperse.
Notas de Colisión
Valentina Cruz es la mejor copiloto que nadie quiere contratar. En un mundo dominado por hombres, su talento táctico está desperdiciado en ligas menores, hasta que una deuda familiar amenazante la obliga a aceptar un trato con el diablo. Y el diablo tiene nombre: Ares Thorne.
Arrogante, temerario y con un historial de copilotos hospitalizados, Ares es el chico malo indiscutible del Campeonato Mundial. Necesita a Val para no perder su asiento, pero se niega a escuchar su voz. Encerrados en el infierno asfixiante del coche de carreras, la hostilidad inicial se transforma en una dependencia brutal. Cada curva ciega los obliga a confiar, cada roce en las cabañas heladas tras las carreras rompe sus defensas. Val pensó que lo más peligroso del rally era la pista, pero pronto descubrirá que lo verdaderamente letal es enamorarse del hombre que lleva el volante.
La Gestante del Rey Alfa
Isla
Soy una don nadie de una manada lejana. Mi familia debe mucho por los gastos médicos de mi hermano. Haré lo que pueda para ayudarlos, pero cuando descubro que he sido vendida al Rey Alfa Maddox como su criadora, no estoy segura de poder hacerlo.
El rey es frío y distante, y se rumorea que mató a su primera esposa. Pero también es sexy y atractivo. Mi mente puede estar diciéndome que no, pero mi cuerpo lo desea de todas las maneras posibles.
¿Cómo voy a sobrevivir como la criadora del Rey Alfa cuando nunca he estado con un hombre antes? ¿Volverá a matar?
Maddox
Desde que mi Reina Luna murió, juré no volver a amar. No estaba buscando una criadora, pero solo tengo un año para producir un heredero o perderé mi trono. Esta hermosa chica, Isla, apareció en mi puerta justo a tiempo. ¿Es el destino? ¿Es ella mi segunda oportunidad de tener una compañera? No, no quiero una de esas.
Todo lo que necesito es un hijo.
Pero cuanto más tiempo paso con Isla, más quiero no solo a cualquier criadora, sino a ella.
¡Más de un millón de lecturas en Radish—haz clic en este romance ardiente de cambiaformas lobo ahora mismo!
Los Reyes Licántropos y Su Pareja Híbrida
Libro dos de Los Reyes Licántropos y la Loba Blanca. También puede leerse como una historia independiente.
Han pasado diecisiete años desde el surgimiento de la Loba Blanca, y el reinado de los Reyes Licántropos aseguró la paz en todo el reino. La siguiente generación de guerreros ha crecido bajo la protección de sus poderosos gobernantes.
Cassian y Atlas, los herederos gemelos del trono licántropo, ya no son niños. A punto de cumplir dieciocho, los futuros reyes ya se han probado en los campos de entrenamiento con una fuerza, una destreza y un poder muy por encima de su edad. Como gemelos idénticos nacidos con habilidades extraordinarias, su vínculo es irrompible, su lealtad entre ellos absoluta. El reino sabe que algún día gobernarán juntos.
Pero cumplir dieciocho trae algo más que responsabilidad.
Para los licántropos, marca el momento en que el destino puede revelar a la única persona destinada a estar a su lado: su pareja.
Para celebrar el décimo octavo cumpleaños de los gemelos, el palacio se prepara para un gran baile real. Alfas y familias de todo el reino están invitados; muchos llegan con la esperanza de que sus hijas sean elegidas como la futura reina del trono licántropo.
Sin embargo, el destino rara vez sigue el camino que otros esperan.
En algún lugar del reino vive una chica cuya existencia nunca debió ser conocida. Oculta en las sombras de los muros del reino, lleva en la sangre secretos que podrían cambiarlo todo. Secretos lo bastante poderosos como para redefinir el futuro del reino licántropo.
A medida que se acerca la noche del baile, hilos invisibles del destino empiezan a entrelazar vidas de formas que nadie habría podido prever.
El siguiente capítulo de la historia de los Reyes Licántropos está a punto de comenzar.
Y la pareja destinada a dos reyes podría ser mucho más poderosa y peligrosa de lo que cualquiera podría imaginar.
Mi padrino es mi Sugar Daddy
Después de un romance vertiginoso y ardiente, el mejor amigo de mi padre me rompió el corazón.
Me dijo que las cosas eran demasiado complicadas. Desordenadas. Incorrectas.
Que nunca podríamos estar juntos.
Sabía que me amaba, pero el miedo a arruinar a nuestra familia era demasiado grande.
Con demasiado en juego, sacrificó nuestros corazones y lo terminó.
Ahora ha vuelto y todavía me desea.
Todavía me ama.
Pero ahora… estoy comprometida con otro hombre.
Santos del Diablo - Darkness
Después de regresar a casa tras su tiempo en la Marina, llega al club de los Cajuns y encuentra a su Luz en el sofá. Justo cuando la encuentra, se entera de que ella está fuera de su alcance. Es la hija del presidente de un club de motociclistas hermano. Ella está prohibida.
Camille ha pasado la mayor parte de su vida sin encajar. Tiene un grupo de amigos muy unido, pero no mucho más. Ha pasado la mayor parte de sus años de secundaria viviendo en el Shack, el más grande de los clubes de los Santos del Diablo. Una noche en la que no podía dormir, conoció a un hombre que no vio a una rara, sino a una mujer hermosa.
Al mudarse a Luisiana, descubre que él es mayor de lo que pensaba. Tiene que mantenerse alejada del único hombre que desea. ¿Qué pasa cuando no pueden mantenerse alejados? ¿Cuando ambos quieren lo que está prohibido?
Darkness se sentó en el sofá junto a ella.
—Nunca supe tu nombre.
—Camille. —Sonrió y cerró el libro en el marcador—. Y tú eres Darkness.
—Lo soy. —Incapaz de contenerse, extendió la mano y tocó suavemente su mejilla—. Eres tan bonita como recuerdo.
Ella se sonrojó bajo su mirada, pero nunca apartó la vista. Darkness se inclinó y presionó sus labios contra los de ella. Mantuvo el beso ligero, temiendo que si no lo hacía, iría demasiado lejos.
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Un amor mexicano
Pero, su camino cambia cuando se ve obligado por su padre a contraer matrimonio con la única hija de su padrino, Carolina Beltrán y, así, obtener más poder como más territorio en los negocios familiares. Pero ocurren atentados contra su familia, Daniel, busca a los culpables, pero entre más escarba, secretos encuentra, haciéndole pensar que el enemigo podría estar en su misma familia.
Seduciendo a mi Luna con Miel
Y no cualquier tipo de venganza.
Para ello necesitaba dejar atrás quién y qué era para forjar un nuevo lobo, uno más letal. Alguien que sería temido y cuyo nombre pasaría a la historia de la raza como el único que libró a las manadas del continente americano del maldito traidor: Alfa Bastian Crow.
Él le quitó su vida y sus sueños. Él le quitaría hasta su jodida alma y luego iría al mismísimo infierno para asegurarse de que ahí Bastian Crow continuara con un castigo eterno.
Reinelle solo sabía una cosa: Sobreviviría y regresaría a casa junto a su hija sin importar qué era lo que tuviera que hacer… o en qué se tuviera que convertir.
Soportaría torturas, derramaría sangre y no tendría piedad de sus enemigos.
Si el precio de sus libertades era matar unos cuantos lobos… bueno, ella no estaba en desacuerdo.
Ella lo ve como una bestia deformada por el odio.
Él la ve como una hembra que no se quebrará, incluso en cadenas.
Ese primer contacto no es romántico todavía, sino un choque de fuerzas salvajes. Lo que nace entre ellos es tensión, rabia y atracción envenenada.












