
Atada al Magnate Ruso (Poder y Tentación)
fary.author · Completado · 103.8k Palabras
Introducción
Criada entre poder, secretos y traiciones, aprendió que en el mundo de los magnates no existen los finales felices... solo alianzas convenientes. Pero incluso ella no estaba preparada para caer en manos del hombre más peligroso de todos.
Vladimir Volkov.
Frío. Intocable. Implacable.
El heredero de un imperio que se dicen los rumores, construyó con sangre... y que está dispuesto a destruir a cualquiera que intente traicionarlo.
Cuando Alessia se ve obligada a aceptar un acuerdo que la ata a él, su destino queda sellado: un matrimonio sin amor, lleno de reglas, poder... y un deseo demasiado tangible.
Pero nada es tan simple.
Porque detrás de ese contrato hay secretos que pueden destruirlos a ambos.
Descubre que los rumores no son tan infundados... y Alessia pronto se convierte en el blanco perfecto de enemigos cercanos.
Y porque los dos bebés que ahora los unen podrían ser la clave para unirlos... o la sentencia final.
Entre traiciones familiares, juegos de poder y una atracción que ninguno puede controlar, Alessia tendrá que decidir:
¿Puede confiar en el hombre que la posee... o es él quien terminará destruyéndola?
Vladimir, por primera vez en su vida, enfrentará algo que no puede dominar...
A la mujer que se metió en su corazón.
Capítulo 1
El comedor principal de la mansión Accardi estaba más brillante que nunca. Las lámparas de cristal, altas como ramas suspendidas, arrojaban su luz sobre una mesa perfectamente dispuesta: cubiertos de plata, copas alineadas, y un centro de orquídeas blancas que exhalaban un perfume suave, casi imperceptible.
Alessia Accardi observó cada detalle mientras tomaba asiento en el extremo derecho. Había aprendido desde niña a leer los gestos de su familia, a anticipar lo que venía antes de que las palabras se pronunciaran. Esa noche, sin embargo, nada podía prepararla para el peso de lo que significaba tener sentado frente a ella a Vladimir Volkov.
Él no hablaba mucho. Solo observaba. Tenía esa mirada cortante, impenetrable, que parecía desnudar los pensamientos de quien se atreviera a sostenerle la vista. Vestía un traje negro perfectamente entallado, sin corbata, y la camisa blanca abierta en el cuello le daba un aire despreocupado y peligroso.
—Bienvenido oficialmente a la familia, señor Volkov —dijo la abuela, con una sonrisa que no llegaba del todo a los ojos—. Es un honor para los Accardi recibirlo en nuestra mesa.
Vladimir alzó la copa y respondió con una voz grave, modulada, como si cada palabra estuviera medida.
—El honor es mío. —Sus ojos se desviaron un instante hacia Alessia—. Espero estar a la altura de su… tradición.
La tensión se sintió como un hilo invisible. Alessia se obligó a mantener la compostura, aunque su estómago parecía haberse convertido en un nudo.
La última vez que lo vio había sido en la reunión privada del Corporativo Volkov, donde se habían conocido formalmente como futuros prometidos.
Ese fue el día en que él la tomo y la hizo suya, cuando se desató el escándalo por haber sido fotografiados esa noche. Aún vivía en su memoria y solo habían pasado seis meses, la boda tuvo que postergarse hasta que las aguas estuvieran quietas.
—La altura no nos preocupa —intervino Giovanni, con una media sonrisa que contenía más ironía que cordialidad—. Nos interesa la lealtad. El imperio Accardi se ha mantenido porque entre nosotros no nos mordemos, señor Volkov.
Vladimir sostuvo su mirada, sin inmutarse.
—Entonces nos entenderemos bien —dijo simplemente, y volvió a beber—. Para mí familia el honor lo es todo.
El sonido de los cubiertos volvió a llenar la mesa, pero el ambiente seguía denso. Skyler, sentada junto a Alexander, intentó desviar la conversación hacia algo más amable, preguntando sobre las inversiones conjuntas de ambas familias. Vladimir respondió con educación, aunque cada frase suya parecía calculada.
Agradeció que su excuñada estuviera ahí, ahora eran familia y eso nunca iba a cambiar, amaba a sus tres sobrinas.
Alessia apenas probaba la comida. Sentía el corazón golpearle fuerte en el pecho cada vez que él le dirigía una mirada fugaz. ¿Sabía él quién era ella realmente? ¿Que le había regalado su virginidad a un desconocido? O tal vez… la noche que compartieron juntos le había afectado más de lo que pareció.
—Parece que el señor Volkov tiene grandes planes —comentó Maren, la tía, con curiosidad—. ¿Es cierto que abrirá su sede principal en Ciudad Vasett?
—Sí —respondió él—. Y espero contar con la colaboración de la familia Accardi para que ese proceso sea más… eficiente.
—No esperaba menos de ti —dijo la abuela con un tono que mezclaba orgullo y advertencia—. Nuestra sangre no se asocia con cualquiera.
Alessia sintió la mirada de su prometido volver hacia ella, y por un segundo, el resto del salón desapareció.
—Lo sé —contestó él, con voz baja—. Por eso elegí a su nieta.
El silencio fue inmediato. Skyler giró ligeramente el rostro, sorprendida, mientras Giovanni fruncía el ceño. La abuela sonrió satisfecha, y el aire pareció liberarse con un suspiro colectivo. Pero dentro de Alessia, todo se revolvía.
Recordaba sus manos. Recordaba la forma en que él le había dicho, entre susurros, “Acabas de entregarte al Diablo, muñeca”. Y ahora ese Diablo era su prometido, sentado a la misma mesa, mirándola como si ella ya le perteneciera.
Terminada la cena, los invitados se dispersaron hacia los salones principales. Alessia se escabulló por el jardín lateral, buscando aire. La noche era fría, y el viento le movía los mechones sueltos de su peinado.
—¿Huyendo tan pronto? —La voz masculina detrás de ella le erizó la piel.
Se giró despacio. Vladimir estaba ahí, de pie, con las manos en los bolsillos y esa expresión entre arrogante y divertida que la desarmaba.
—Solo necesitaba un poco de aire —contestó ella, intentando sonar firme.
—¿Aire… o distancia? —se acercó un paso más, y ella retrocedió instintivamente.
—No tiene sentido que juguemos a esto —susurró ella—. Lo que pasó… no debió pasar.
Él sonrió apenas, sin apartar la mirada.
—¿Y quién decide eso, Alessia? —Su tono fue suave, casi un reto—. Yo no olvido tan fácil.
Ella tragó saliva, nerviosa.
—Fue un error. Una noche... que mancillo mi reputación en todos los titulares.
—No —negó él con calma—. No creo que fuera un error. Lo que sentiste esa noche es lo que te espera si te atreves a pertenecerme de verdad. Y lo pasaste muy bien así que, dudo que sufras tanto.
El corazón de Alessia se aceleró. Quiso responder, pero las palabras no salieron. Él se inclinó un poco, quedando a escasos centímetros de su rostro.
—Y te lo advierto, Accardi… —susurró—. No estoy dispuesto a compartir lo que es mío.
Se dio media vuelta y se marchó hacia la mansión. Alessia se quedó paralizada, con el pecho subiendo y bajando rápido, sabiendo que acababa de sellar algo que no tendría marcha atrás.
Suspiró.
—Como diría mi abuela: "Así es como la guerra entre el poder y el deseo da comienzo".
Últimos capítulos
#78 Capítulo 78 Epilogo
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Última actualización: 4/3/2026
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