
Enamorándome del lobo
Jade F. C. J · Completado · 146.3k Palabras
Introducción
El tener de vecino a Kayler Brown, el chico más sexy y respetado del colegio, no le hace ninguna gracia. Pero al conocerlo bien se da cuenta poco a poco que él no es igual que todos, tiene algo raro y oculto que por su cabeza jamás pasó la idea de que fuera un hombre lobo.
Capítulo 1
CAROLINA LANE:
Esa sensación tan extraña que tienes al saber que no volverás a ver el lugar en donde creciste, el patio en donde alguna vez jugaste cuando eras niña. Mi habitación. Siento cierta nostalgia y tristeza porque una parte de mi no se quiere ir, pero otra parte me grita que no debo de ser egoísta, a mi madre le han ofrecido un muy buen empleo en el norte del país. Tendré que ir a una nueva escuela, conocer personas nuevas, dejar a Will... —mi ex novio—. En cuánto le di la noticia se enojó mucho y terminamos. Creo que era lo mejor.
Terminé de meter las maletas al auto y abrí la puerta, pero antes le di una última mirada a mi antiguo hogar. Era una casa color blanca pequeña y de dos pisos. Había un jardín lleno de flores amarillas que mi madre había sembrado en su tiempo, ya estaba marchitas.
El día estaba soleado. Cerré mis ojos por unos segundos y me subí.
—¿Lista? —me preguntó mamá.
No, no lo estoy. Esto es demasiado para mi. No quiero irme.
—Sí —mentí.
Ella sonrió de lado y arrancó el coche, nos esperaba mucho por recorrer. Hoy era miércoles, por lo que significaba que mañana tendría que ir a la escuela. Mi madre había llamado días antes para inscribirme y pedir un cupo para mi. A pesar de que las clases habían empezado, habían hecho una excepción por esta vez. Me sentía tan nerviosa, ni siquiera conocía cómo era el ambiente o las tradiciones de ese pueblo.
Mi madre era casi de mi tamaño, medíamos uno sesenta y nueve por ahí. Ella tenía piernas largas y era rubia, a veces nos confundían con hermanas. Era realmente gracioso, pero supongo que lo hacen porque el carácter de mi madre no es serio ni nada de eso, todo lo contrario: es alegre y divertida. Yo soy todo lo opuesto a ella. Quizás por eso no tenía tantos amigos, la mayoría del tiempo mi cara estaba seria y eso hacía que las personas no me hablaran. Pero es que así era mi cara y eso no lo podían entender.
•
Horas después...
—Carolina, quita esa cara, no vamos a meternos a la boca del lobo —intentó subirme el ánimo. Sentí un escalofrío cuando dijo eso último. —Mira esto... —hizo una pausa—Como una nueva aventura, conocerás nuevos amigos, quizás a algún chico... —me sonrió.
¿Chico? Yo no quiero conocer a ningún chico, hasta hace poco terminé con Will y aún duele. No le respondí, solo miré por la ventanilla el bosque, había niebla, era realmente hermoso. Los árboles eran muy grandes, podíamos ver el interior del bosque... no se miraba ningún animal ni nada.
—Ya estamos llegando —anunció ella, señalando el letrero que indicó el nombre de este pueblo. Su nombre era Lewiston.
No me emocioné ni nada, habíamos viajado por ocho horas y sinceramente no sentía mi trasero. Las casas se empezaron a ver, las personas, los bares, el cine, tiendas y también miré la preparatoria. Era un enorme edificio de dos plantas.
—Mira, ese es tu nuevo colegio —señaló el enorme edificio que estaba frente a nosotras. Habían algunos chicos afuera, quizás los que se quedan a molestar después de que salen porque ya está oscureciendo.
Mamá siguió conduciendo hasta tomar un camino en el que ya no habían casas, solo árboles.
—¿A dónde vamos? —pregunté, mirando por la ventanilla un tanto apurada.
—A nuestra casa. No te había dicho que era la única propiedad que estaba disponible, los antiguos dueños se mudaron hace unos meses y quedó vacía —me miró rápido.
Genial, voy a estar sumida en este bosque yo sola. Mamá se la pasará trabajando. Estoy sintiendo un poco de miedo, no sé qué clase de animales hay en este bosque, o peor aún, si son salvajes.
—Esta es una manera muy efectiva para socializar —dije con sarcasmo.
Ella negó riendo.
Estaré sola en el bosque.
—Mira —me llamó— Al fin y al cabo no somos las únicas que vivimos por aquí —miró por el espejo retrovisor.
Volteé a ver, atrás de nosotras venían como tres coches, todos eran caros y de color negro. Los vidrios eran oscuros, es por eso que no se podía ver a través de ellos para ver a los supuestos vecinos. Lo que sí se podía escuchar era la música alta que traían.
—Genial —volví mi vista al frente, poniendo los labios en una sola línea.
Todo iba bien hasta que escuchamos un ruido proveniente del motor. ¡Ay no! Esto no puede estar pasando.
—No me falles ahora... —murmuró mamá, haciendo lo posible para que el pobre coche siguiera en marcha. Pero no fue suficiente ya que el coche se fue deteniendo poco a poco hasta que nos detuvimos por completo.
Maldito coche.
—¡Demonios! —exclamó mamá, golpeando con fuerza el volante pero rápidamente se sobó la zona afectada con dificultad haciendo una mueca de dolor. Reí en el proceso.
Los coches que venían detrás de nosotras empezaron a tocar el claxon desesperados.
—Creo que tenemos que caminar el resto del camino—empezó a abrir su puerta. Abrí mi boca del asombro, no quería caminar —No falta mucho —me calmó, mientras se bajaba del auto.
—Está anocheciendo —murmuré.
—Lo sé así que mejor nos apuramos. Ayúdame con las maletas, ¿quieres? —cerró la puerta y se fue a la parte de atrás.
De mala gana salí del auto yo también, cerrando la puerta tras de mi. Lo primero que hice fue ver a los tres coches que estaban allí, tocando el claxon desesperados. Llegué donde mamá que buscaba algo en uno de los bolsos, pero no le puse mucha atención ya que mi mirada estaba fija en el auto de enfrente. Aunque no podía ver a la persona que iba manejando podía sentir su mirada puesta en mi. Era una de esas camionetas cerradas que son súper caras y bonitas. Era color negro y enfrente tenía la palabra Jeep en color plateado.
—Carolina, dile a esas personas que dejen de tocar el claxon, me están empezando a exasperar —me ordenó.
Fruncí el ceño y la miré. No quería hablar con ellos, ni siquiera sabía si eran amables.
—Mejor saco las maletas —me negué, mientras buscaba mis maletas y las ponía en el suelo.
Mamá suspiró y se giró para ver a esas personas.
—¡Lo siento mucho... —empezó diciendo—... pero mi auto murió! ¡Si quieren pueden pasar a la par! ¡Gracias! —finalizó, dándose la vuelta y volviendo a lo nuestro.
No entendí: si había espacio a nuestro lado para pasar bien ¿por qué se pusieron en ese plan? Creo que lo único que querían era molestar.
El primer auto arrancó rápidamente, pasándonos de lado, mientras que los demás lo siguieron.
KAYLER BROWN:
—Ya quiero que llegue el sábado, la fiesta será todo un éxito. Debemos de recuperar nuestro trono, Kayler —dijo Seth.
Íbamos de regreso a casa después de un largo día de colegio. Estaba exhausto, harto de socializar. Solo quería llegar a casa, esperar que se hiciera de noche para salir al bosque un rato. Era lo único que me hacía sentir bien hasta ahora.
—¿Kayler? —fue Apolo quien me llamó la atención ahora, me había quedado callado.
—Si, yo también quiero que llegue el sábado.
—¿Invitarás a Paige? —inquiere él—tienes días de no salir con ella.
Paige: mi novia.
—Tal vez.
—Acuérdate que... —empezó a decir pero lo callé.
Noté que un auto viejo, un escarabajo iba delante de nosotros. No lo había visto por aquí nunca, pensé que eran turistas.
—¿Y eso? —inquiere Seth—¿Tenemos compañía?
—¿Sabrán donde se están metiendo? —quiso saber Apolo.
Sentí algo extraño en ese momento. Me llamó mucho la atención ese coche. Pude rebasarlo para pasar pero no quise, me quedé a observar hacia donde se dirigía.
Le bajé un poco a la música y me quedé pensativo. De pronto el auto de enfrente empezó a detenerse poco a poco. Me detuve detrás de ellos.
—¿Y ahora qué?—cuestiona Seth—Pásalo, amigo, la reunión está empezando.
—Shhh —lo calle, dándole una mirada intimidante. Eso fue suficiente como para que Seth se callara. Parece que se le estaba olvidando quién manda.
Me quedé en silencio observando: una mujer salió del asiento conductor, era mayor, rubia y guapa. Ella se dirigió a la parte trasera del coche para sacar algo. Los chicos de los autos de atrás empezaron a tocar el claxon. Eso me estresó.
Y entonces pasó: del asiento copiloto salió una chica rubia, joven, veía con odio todo a su alrededor y eso me causó gracia. Sin embargo, algo pasó dentro de mi: empecé a sentir eso que mi padre un día me contó.
No puede ser, pensé. Esas cosas no existen en mi vida.
Miré a esa chica extraña, sentí que ella me miró. Fueron solo unos segundos que para mi fueron eternos. Mi corazón empezó a latir más de prisa, dándome a entender lo que en verdad estaba pasando.
—¿Kayler? —escuché la voz de Apolo—¿estás bien?
Salí de mi trance.
La mujer se giró a nosotros.
—¡Lo siento, pero mi auto murió, si quieren pueden pasar a la par! ¡Gracias!
Le di una última mirada a la chica, apreté el acelerador y rebasé al coche, yéndome de allí. Esa imagen de esa chica rubia no salía de mi mente. Antes pensaba que esas cosas no se habían hecho para mi, ya me había resignado a permanecer solo y aparece justo ahora. ¿Por qué? Mis manos tiemblan, siento la necesidad de volver y seguir viéndola. ¿Por qué quiero seguir viéndola?
Necesito relajarme y olvidarme de eso.
•
CAROLINA:
—¡Esto no habría pasado si ese auto no fuera una basura! —exclamé, sintiendo mis piernas pesadas. Mi vestimenta se basaba en unos vaqueros desgastados, unos converse negros y chaqueta negra. Aquí hacía frío, me servirá de mucho.
Llevábamos caminando más de una hora, estaba oscuro y la luna ya había salido. Solo ella nos iluminaba. Mamá iba más adelante, yo me iba quedando un poco más atrás. Las dos maletas que llevaba eran muy pesadas. El clima se sentía helado, cuando hablaba salía humo de mi boca. El camino era de tierra, a mi lado habían solo árboles. Yo no sabía que este pueblo era así de frío y yo solo tengo ropa pequeña y holgada. No me culpen, en mi ciudad era soleado. Lo único que me abrigaba era mi chaqueta.
Había amarrado mi cabello en un moño pero unos cuantos cabellos se habían salido y ahora estaban en mi cara.
—¡Ya estamos llegando! —exclamó mamá desde más adelante.
Mientras íbamos caminando miré otro camino a mi derecha. Supongo que las personas de los autos siguieron ese camino. Pero ese camino era de tierra. La carretera pavimentada había terminado hace unos metros más atrás. Dejé las maletas en el suelo para descansar un poco.
—Dios... —murmuré, respirando profundamente.
Inconscientemente miré el bosque, el tenebroso bosque qué tal parecía llamarme. No sé por qué, pero me sentí observada. Una sensación nueva.
—¡Carolina, apúrate! —me gritó mi madre desde más adelante.
Salí de mis pensamientos, cogiendo mis maletas y corriendo un poco hasta alcanzarla.
—¡Llegamos! —exclamó, dejando caer las maletas al suelo.
Era una casa de dos pisos un poco grande, estilo rústico; pero no era la casa lo que me llamó la atención sino el enorme lago que estaba frente a ella. La enorme luna lo iluminaba, se veía tan... hermoso. Algo bueno salió de todo esto. Caminé hasta el pequeño muelle que yacía allí y me senté. Quité mis zapatos para que mis pies tocaran el agua. Estaba muy fría.
Miré la luna, se veía tan grande y hermosa. Del otro lado, en la casa de enfrente habían luces encendidas y una que otra persona andando por el patio. Me sentía un poco mejor al saber que había gente por aquí. Menos sola. Sonreí imaginándome una nueva aventura aquí, creo que podría sobrevivir. Jugué con mis pies en el agua, sintiéndome una niña pequeña experimentando algo nuevo, de pronto escuché un crujido a mi lado. Miré hacia esa dirección: solo habían árboles.
La sensación de sentirme observada no se iba.
—¡Carolina, ayúdame aquí!
Cerré los ojos por un segundo. No puedo ni tomar un descanso. Me puse en pie, poniéndome mis zapatos en el trayecto.
Iba a dar la vuelta para regresar donde mamá, pero un aullido me puso en alerta, hizo que mi piel se estremeciera y me llenara de miedo.
¿Lobos? ¡¿Hay lobos aquí?!
No me jodas.
Últimos capítulos
#94 Capítulo 94 Epílogo
Última actualización: 4/1/2026#93 Capítulo 93 Antes del final
Última actualización: 4/1/2026#92 Capítulo 92 Encerradas
Última actualización: 4/1/2026#91 Capítulo 91 Hannah
Última actualización: 4/1/2026#90 Capítulo 90 Augusto
Última actualización: 4/1/2026#89 Capítulo 89 Un plan
Última actualización: 4/1/2026#88 Capítulo 88 Un vampiro volvió y un lobo cayó
Última actualización: 4/1/2026#87 Capítulo 87 Emociones extremas
Última actualización: 4/1/2026#86 Capítulo 86 Señora White y señora Brown
Última actualización: 4/1/2026#85 Capítulo 85 No hay más Kenor
Última actualización: 4/1/2026
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