NovelaGO
Irresistible aroma a café

Irresistible aroma a café

Evelyn Zap · Completado · 161.0k Palabras

714
Tendencia
714
Vistas
0
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

¿Hasta dónde se puede llegar por las personas que más amamos? ¿Cuánto somos capaces de hacer? ¿Las consecuencias importan? Esas son las preguntas que se formula Kansas, un apuesto, joven y carismático hombre que está dispuesto a hacer lo que sea por el gran amor de su vida, Ángeles, su pequeña hermana de 13 años y quien será el motivo que lo lleve a entrar en la vida de Austral, la prima de la mujer que ama.
Austral, una joven, astuta, discreta y brillante mujer de 33 años con un compromiso frustrado en su haber, después de que su prometido le haya sido infiel con la persona a la que consideraba su hermana, y que; además, tiene una vida llena de estrés y responsabilidades que se acrecientan, de manera exorbitante, ante los exigentes pedidos de su familia.
¿Cómo es que Kansas podría cambiar la vida de Austral? O... ¿Cómo podría Austral cambiar la vida de Kansas?...
Aquí, una historia llena de mucho romance, pasión y erotismo; espero que la disfruten mucho.
Con amor,
Evelyn Zap

Capítulo 1


                        Kansas


«Trece años», pienso al estar frente al televisor, sentado sobre el sofá de la sala con mi hermana viendo una de sus películas favoritas.

«Mañana se cumplirán 13 años», destaco en mi mente al tiempo en que los recuerdos de aquel día se hacen presente en mi mente.


Flashback


Me dirijo hacia la oficina en la que deberé ser entrevistado. Al llegar a ella, doy un respiro profundo y toco la puerta, la cual estaba abierta, para llamar la atención del hombre que estaba concentrado en guardar unos papeles en un portafolio.

—Hola, buena tarde —saludo un poco nervioso, ya que esta era mi primera entrevista; sin embargo, el hombre no me hace caso—. Hola —repito una vez más, pero un poco más firme; y el hombre, por fin, levanta su cabeza para mirarme.

—¿Qué se te ofrece? —contesta descortés cuando termina de cerrar su portafolio y se dirige a un perchero para tomar lo que sería su saco y ponérselo.

—Buena tarde. Mi nombre es Kansas White —me presento—. Soy uno de los postulantes para el puesto de…

—Ah… eso —me interrumpe al terminar de abotonarse el saco y coger unas llaves—. Llegas tarde —precia al regresar a su escritorio y tomar el portafolio que estaba cerrando hace instantes.

—Ah… no, señor. Estoy aquí desde hace dos horas —le doy a conocer amablemente—. Solo estaba esperando mi turno.

—Como sea… —contesta desinteresado al caminar hacia mí; es decir, hacia la salida—. Las entrevistas terminaron —añade al salir de la oficina y cerrar la puerta para después caminar hacia el ascensor sin tomar en cuenta mi presencia, lo cual me desconcierta un poco.

«Tal vez bastante para alguien de 17, con un CV falso, en su primera entrevista y con la enorme necesidad de obtener un empleo», menciono en silencio.

«Con la enorme necesidad de obtener un empleo», repaso en mi mente y…

«¡Carajo! Tengo que obtener el empleo», me demando y reacciono de inmediato para empezar a caminar en dirección del hombre, quien estaba esperando a que el ascensor abriera sus puertas.

—Señor, si el problema es el tiempo; yo podría regresar mañana —puntualizo y este sigue sin hacerme caso, solo se limita a mirar su reloj de forma impaciente—. O, en todo caso, podría dejarle mi CV para que pudiera revisarlo —le digo al extender mi hoja de vida en su dirección y, al fin, voltea a verme.

—Eres muy insistente —precisa—. Eso me gusta —añade sonriente al tomar mi CV; y aquel comentario y gesto parecían ser buenas señales hasta que…—. Pero no me gusta que me hagan perder el tiempo —señala al doblar mi hoja de vida frente a mí—. Tal vez tú no tengas nada bueno que hacer, pero yo —se pausa y mira atenta mi cv— soy un hombre bastante importante —continúa hablando y veo cómo empieza a partir por la mitad la hoja que contenía toda mi información— y por ello, muy ocupado —completa al seguir haciendo pedazos más pequeños de la hoja—. Así que deja de hacerme perder el tiempo y vete —finaliza en el preciso instante en el que el ascensor abre sus puertas y aquel me tira los pedazos de papel en la cara.

«¿Cómo debía reaccionar?», pregunto en silencio.

No lo sabía. Mi padre siempre me había señalado que, pase lo que pase, nunca debía comportarme como un cobarde y recurrir a la violencia, pero, en este preciso instante y con mis inmaduros 17 años, sentía la enorme necesidad de golpear a ese hombre, sin embargo… honrando las enseñanzas de mi padre, me contuve.

—¿Qué es lo que sucede aquí? —escucho de pronto y veo cómo un hombre (de tal vez 80 años) se hace presente con una joven mujer, la cual sostenía del brazo y quien observaba de manera sorprendida al hombre que, hace instantes, había hecho trizas mi hoja de vida.

—Eh… nada, William. Un tema sin importancia —contesta el hombre un poco nervioso.

—No es lo que he visto, Christopher —señala con dureza

—Repito que es algo sin importancia, William…

—No para mí —lo interrumpe el hombre con un tono de voz severo—. No sé cómo habrás estado acostumbrado a tratar a las personas en la empresa de tu padre, pero en la mía, tú no tienes ningún derecho de hacer algo como eso —demanda severo sin quitarle la mirada de encima.

—El niño solo me estaba haciendo perder el tiempo, William —se justifica un tanto incómodo y haciendo notar cierta molestia—. Y ahora tengo una reunión a la que tengo que asistir para que esta empresa crezca; y él —me señala— solo estaba estorbando…

—¿Perdón qué dijiste? —cuestiona el viejo hombre al interrumpirlo nuevamente al tiempo en que observo cómo la mujer luce apenada por la situación.

—¿Quién? ¿yo? —se señala el tal Christopher

—Me parece que con quien estoy hablando es contigo ¿no es así? —le pregunta mientras se suelta del agarre de la joven mujer.

—Abuelo, por favor —le pide ella, con cierta preocupación, al sujetar uno de los brazos de aquel.

—Cielo, tranquila —le solicita al mirarla a los ojos—. Hoy no me encargaré de él —le informa al regresar su mirada al hombre con el que estaba discutiendo—. Pero mañana te quiero a primera hora en mi oficina —le ordena; y puedo ver cómo el aludido endurece su gesto y parece estar retando al viejo hombre con la mirada, pero aquel lo ignora—. Ahora tú, muchacho —se dirige a mí—. ¿Cómo te llamas?

—Kansas; Kansas White, señor —contesto un tanto desconcertado por la nueva y mucho más incómoda situación.

—Te pido una disculpa por lo sucedido, Kansas White —expresa sincero—. ¿Te molestaría acompañarme a mi oficina, por favor?

—Ah… yo… —estaba dudoso en si hacerlo o no, ya que la mujer, hace unos segundos, estaba mirándome de manera extraña, pero, al final, acepté—. Claro, señor; será un placer —contesto gentil y ambos empezamos a caminar por un enorme pasillo.

Ya dentro de la oficina y sin intención alguna, durante la conversación que aquel amable hombre y yo sostuvimos, me fue inevitable seguir fingiendo. Sobre todo, cuando el hombre ya había supuesto que estaba mintiendo sobre mi edad cuando se la dije. De hecho, ese era un punto débil en toda mi mentira, ya que mi cuerpo, el cual daba la imagen de un frasco a punto de quebrarse, me delataba.

Aun así, el hombre me dio un trabajo, pero solo a medio tiempo, ya que me advirtió que me despediría si faltaba a clase por asumir esta nueva responsabilidad. Además de ello, me pidió que le contara un poco más de mí; así que le conté un poco más sobre mis padres, mi nueva hermana que estaba por llegar y de mi educación en una de las escuelas más exclusivas de todo el país gracias a una beca que había conseguido y en la cual (daba la casualidad) estaba estudiando una de sus nietas (Brescia, a quien conocía debido a que era la mujer más popular que había en ella, pero la que, por obvias razones, no me hablaba). Yo no era el clase de chico que ella frecuentaba.

Al salir de la oficina, no pude sentirme más contento; estaba sonriente, pero al ver la forma severa en la que me miraba la joven mujer, hizo que la sonrisa que traía marcada en mi rostro se borrara de inmediato. Al parecer, aquella había discutido con el tal Christopher, pues, al salir de la oficina con mi nuevo empleador, este salió hecho una furia del lugar.

Después, los tres tomamos el ascensor y, antes de salir, me despido de ambos; sin embargo, la mujer seguía mirándome de una manera muy extraña…

—White ¿cierto? —habla de repente al mirarme de manera directa

—Sí, White —contesto un poco nervioso, ya que la mujer tenía la habilidad de intimidar sin parecer esforzarse.

—¿Quieres un consejo, White? —pregunta al dar un paso hacia mí.

—Austraaal —escucho la voz de su abuelo y puedo reconocer su tono de advertencia en él al tiempo en que una de sus manos sujeta la muñeca derecha de su nieta.

—Perdón, señorita, ¿qué? —cuestiono confuso por la forma en que me miraba.

—La próxima vez que te presentes a una entrevista de trabajo —comienza a hablar mientras se libera del agarre de su abuelo y lleva aquella mano hasta la solapa izquierda del saco que usaba—, trata de usar otra camisa —me dice al cubrir una parte visible de lo que venía a ser la insignia de mi colegio.

«¡Carajo! Ni siquiera eso puedo hacer bien», me reclamo en silencio.

—Yo… —trato de responder, pero no sabía qué decir; aquella también me había descubierto.

—¿Está usted seguro que tiene 20 años, señor White? —cuestiona al no obtener una respuesta de mi parte.

—Señorita, yo…

—¿Qué pasa, White? —habla de forma retadora

—¡Ya basta, Austral! —se hace oír la voz del viejo hombre mientras hace retroceder a la mujer con uno de sus brazos para después fijar su mirada en mí—. Disculpa a mi nieta, por favor —me pide apenado—. Te veo mañana para explicarte tus actividades —agrega de forma gentil y me regala una sonrisa—. Que tengas buena noche —señala y, ante ello, lo único que atino a hacer es despedirme de aquel y salir del lugar.

A pesar de que aquella entrevista empezara mal y fuese extraña; nada me quitaba la felicidad de haber conseguido mi primer empleo para empezar a ayudar a mis padres con los gastos de la familia y, para celebrarlo, compré una caja de los chocolates favoritos de madre.

—Muchas gracias —le digo a la señora que me acababa de vender unos chocolates.

—Gracias a ti; vuelve pronto —me pide con una gran sonrisa al entregármelos.

—Así será —respondo y me retiro del lugar.

Camino por unos minutos más y escucho mi celular sonar; así que contesto rápidamente. Y es ahí en donde comienza la experiencia más triste de toda mi vida. Nunca antes había sentido un dolor similar. Después de la llamada, me dirigí al hospital del cual me habían llamado y corrí directamente hacia la sala de emergencia para preguntar por el estado de mis padres y mi hermana; sin embargo, lo único que recibí fue un “Lo lamento mucho; no pudimos hacer nada”.

—¿Qué? —cuestiono en un murmuro y totalmente incrédulo.

—En este momento, estamos haciendo lo posible para salvar a la bebé. Es la única sobreviviente, pero está en la incubadora y todo dependerá de cómo progrese en los siguientes días. No podemos asegurarle nada —señala compasivo—. Lo lamento mucho —añade y, en ese momento, lo único que deseaba es que nada de eso fuera cierto; sin embargo, un grito lleno de dolor y llanto que venía de algún lugar, me decía que todo aquello era real.

—!Noooooo… mi abuelo, nooooo! —se escucha muy fuerte—. ¡Por favor, noooo… llévenme con él! ¡Quiero verlo!—gritaban más fuerte hasta que se oye cómo aquella persona empieza a llorar; y ese fue el detonante para que yo me sentara en el piso y comenzara a hacer lo mismo de manera desconsolada.

Al parecer, aquel día, no solo yo había perdido a alguien que amaba... para siempre.


Fin del flashback


—¿Qué dices? —escucho la voz de Ángeles y ello me saca de mis pensamientos.

—Perdón ¿decías? —le respondo al girar a verla

—¿No me has estado oyendo, Kansas? —me reclama al fruncir su entrecejo, lo cual me hace sonreír

—Lo lamento —le digo sincero—. ¿Qué quieres? —pregunto interesado.

—Te decía que quiero replicar las notas de una canción en nuestro piano —me pide.

—Está bien, pero no por mucho tiempo. Tienes que estar en la cama en una hora —le recuerdo; y ella asiente sonriente.

Así que, con esa premisa, ambos decidimos ir hacia donde se encontraba el instrumento que había pertenecido a mi madre.

—Déjame ayudarte —le pido al tratar de cargarla para sentarla en su silla de ruedas.

—No, estoy bien —me detiene—. Últimamente, ya no pierdo mucho el equilibrio —me señala sonriente y orgullosa—. Quiero caminar —expresa firme; así que no podía negarme.

—Está bien, pero te sujetarás de mi brazo

—Me parece un trato justo —concluye; y nos vamos rumbo a la esquina en la que se encontraba el piano.

Llevábamos mucho tiempo practicando y se nos había pasado la hora, pero, aun así, no había sido capaz de detener a Ángeles de seguir tocando el piano.

—No, no… mmm… tal vez debas bajarle un tono —le sugiero

—¿Tú crees? —contesta dudosa

—Creo que no perdemos nada intentándolo —respondo al mirarla a sus ojos y sonreírle.

—Bien, entonces ahí vamos… —contesta. Luego, suspira profundamente e, inmediatamente, empieza a tocar “Always remember us this way” de Lady Gaga en nuestro viejo piano.

Y ahí empezaba, otra vez, uno de mis momentos favoritos: ver a mi hermana feliz y disfrutando de su música. Llevábamos poco más de 3 horas frente al viejo piano que perteneció a mi madre y el cual tocaba todas las noches durante el tiempo que llevó a Ángeles en su vientre.

—¡Oye! ¡Suena bien! —exclama emocionada—. ¡Qué digo bien!... ¡Suena más que perfecto! —aclara con una gran sonrisa—. La vamos a dejar así —acota mientras hace unos escritos en el pentagrama.

—Bieeen… —contesto al mirar el reloj de pared—. Entonces, aquí lo dejamos —le demando mientras me paro de mi asiento.

—¿No nos podemos quedar un rato más? —me pide con su fallido intento de hacer la mirada del gato con botas.

—Eso ya no funcionará, Ángeles —le advierto divertido.

—Por favor… un tiempo más —suplica.

—No —contesto tajante—. Ya debes ir a la cama

—Por favooorr… di que sí —pide al juntar sus manos como una súplica.

—Ángeles, a la cama

—Por favor —continúa con su infantil súplica

—Ángeles White, me estás orillando a tomar medidas drásticas —le indico al sonreírle; y esta sonríe también al leer mi mirada y darse cuenta de a lo que me refería.

—Oooh no, no lo harías

—¿Estás retándome? —cuestiono al arquear una ceja y levantarme de mi asiento para acercarme a ella

—Oh nooo… ¡no lo vayas a hacer! —demanda seria, pero me sigo acercando a ella—. ¡Kansas! Si lo haces, prometo una venganza —añade amenazante—. ¡Así que aléjate! —agrega, pero sigo sin hacerle caso y decido acercarme por completo y cargarla al tiempo en que me las ingenio para hacerle cosquillas.

—¡No! ¡Suéltame! —demanda entre risas—. ¡Kansas! —se queja y empieza a hacer lo mismo conmigo

—Esta es una guerra, señorita —le aviso entre risas mientras camino hacia su habitación con ella en brazos.

—¡Tú empezaste! —me aclara sin dejar de reír—¡Ya! ¡Ríndete! —pide sonriente cuando hemos llegado a su cuarto y voy hacia su cama para depositarla ahí.

—Esto no se ha acabado —le advierto al verla a sus hermosos ojos, los cuales había heredado de mamá.

—Tenlo por seguro —afirma—. Voy a disfrutar mi venganza —señala al tiempo en que yo me dedico a abrigarla con su suave edredón.

—Estaré esperándola —señalo divertido—. Pero ahora duerme.

—¿No me puedes hablar de papá y mamá un momento?

—Solo un momento —le digo y ella asiente.

Me quedé como una hora acostado a su lado contándole cómo eran nuestros padres y todo lo que hacían ellos para cuidarla cuando se enteraron de que estaban embarazados.

—Entonces ellos eraaan…

—Los mejores —respondo con una amplia sonrisa mientras tomo su mano y la beso.

—Me habría encantado conocer a papá y a mamá —comenta cuando termina de cubrirse por completo con el edredón.

—Y ellos a ti— contesto sincero en medio de un suspiro y después, le regalo una sonrisa, la cual es correspondida de inmediato.

—¿Me cuentas otra vez cómo decidieron mi nombre? —pregunta divertida

—Lo haría, pero ya es tarde y debes ir a dormir —le contesto al besar su mano una vez más antes de cubrirla con la colcha por completo.

—Nooo… —se queja—. Por favor, Kansas —demanda como toda una niña, lo cual me parece divertido—. Aún es muy temprano —determina—. Por favor —pide.

—Ángeles White —la nombro al mirarla fijamente—. Mañana cumplirás trece años y te sigues comportando como una niña de cinco —expreso jocoso; con lo cual me gano que aquella tome su almohada y me la lance con todas sus fuerzas y, aquel gesto, me hace reír—. Por eso te amo —menciono al mirarla directamente a sus ojos—. Que descanses— añado al tiempo en que me acerco a ella para besar su frente.

—Yo también te amo —murmura al envolver sus brazos alrededor de mi cuello y abrazarme muy fuerte.

Luego de unos segundos, nos separamos, coloco su almohada nuevamente en su lugar e, inmediatamente, me dirijo a la salida.

—Hasta mañana —le susurro desde la puerta.

—Hasta mañana —contesta ella y yo procedo a apagar la luz para que pudiese dormir.

Al salir de la habitación de Ángeles, voy de inmediato a mi habitación a asearme para dormir y poder levantarme temprano para otro día de trabajo. Tardo menos de 30 minutos en ducharme, colocarme mi pijama y cepillarme los dientes. Después, le envío un mensaje a Brescia (mi novia).

—En serio, pa, aún no me creo que ella sea mi novia —murmuro al sonreír.

Luego, solo me limito a ir a mi cama para poder dormir, no sin antes mirar la foto que tenía de mis padres en mi mesita de noche y, sin quererlo, los recuerdos tristes de aquel día quieren invadirme nuevamente.

«Me pregunto qué habrá sido de la otra persona», digo en mi mente al recordar la voz de la mujer que lloraba desconsolada en algún lugar del hospital.


              Austral


—Así que no esperaste hasta mañana para venir a molestar a mis padres —escucho la voz de quien, en algún momento, fue como una hermana para mí.

—No estoy para pleitos, Brescia.

—Así que la princesita no quiere pleitos —sonríe irónicamente

—Solo estoy aquí para ver que todo esté listo para la fiesta anual —le aclaro—. Si por mí fuera, no volvería a este lugar.

—¿Qué? ¿La culpa te persigue? —pregunta al sonreír maliciosamente.

—Iré a dormir. Buena noche —decido no hacerle caso.

—Claro… huye de tu culpa —menciona y veo cómo se acerca a mí—. Pero así huyas de mí —habla al pararse frente a mí y mirarme con odio—, jamás podrás huir de ti —afirma sin contemplación alguna—. Mi abuelo murió por tu culpa y eso… eso jamás te lo perdonaré —escupe con mucho odio y luego sube las escaleras con rapidez para tomar el camino que llevaba a su habitación. En tanto, yo me quedo quieta en mi lugar, repasando las palabras de Brescia.

A pesar de que ella siempre hacía lo que fuese para jugarme malas pasadas con trampas, chismes o comentarios fuera de lugar; había algo en lo que sí tenía razón y es que yo…

«Yo sí había matado a mi abuelo», completo en mi mente.

—Espero que algún día puedas perdonarme —le pido en un susurro y después, solo me dirijo a mi habitación para seguir siendo atormentada por los recuerdos de aquella casa a la que llegué cuando tenía 8 años al ser adoptada por William Foster.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Cómo No Enamorarme de un Dragón

Cómo No Enamorarme de un Dragón

2.1m Vistas · Completado · Kit Bryan
Nunca me postulé a la Academia para Seres y Criaturas Mágicas.

Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.

Todos menos yo.

Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.

La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.

Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.

Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
Emparejada con su Instructor Alfa

Emparejada con su Instructor Alfa

1m Vistas · Completado · Marina Ellington
Soy Eileen, la marginada de la academia de cambiaformas, todo porque no tengo lobo. Mi única salvación es un don para la sanación que me consiguió un lugar en la División de Sanadores. Entonces, una noche en el bosque prohibido, encontré a un desconocido al borde de la muerte. Bastó un roce, y algo primitivo se rompió entre nosotros. Esa noche me ató a él de una forma que no puedo deshacer.

Semanas después, nuestro nuevo instructor Alfa de combate entra al salón. Regis. El tipo del bosque. Sus ojos se clavan en los míos, y sé que me reconoce. Entonces el secreto que he estado ocultando me golpea como un puñetazo: estoy embarazada.

Él tiene una propuesta que nos ata más que nunca. ¿Protección… o una jaula? Los susurros se vuelven venenosos, la oscuridad se cierra sobre mí. ¿Por qué soy la única sin lobo? ¿Es mi salvación… o me arrastrará a la ruina?
El Amor No Dicho del CEO

El Amor No Dicho del CEO

1.2m Vistas · Completado · Lily Bronte
—¿Quieres mi perdón? —preguntó, mi voz bajando a un tono peligroso.

Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.

—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.

Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.

Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...

Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.

Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
Déjalos Arrodillarse

Déjalos Arrodillarse

816k Vistas · En curso · My Fantasy Stories
Kaelani pasó su vida creyendo que no tenía lobo.
Expulsada por su manada. Olvidada por los licántropos.
Vivía entre humanos —callada, invisible, oculta en un pueblo en el que nadie se fijaba dos veces.

Pero cuando su primer celo llega sin previo aviso, todo cambia.

Su cuerpo se enciende. Sus instintos gritan. Y algo primitivo se agita bajo su piel—
invocando a un gran y temible Alfa que sabe exactamente cómo apagar su fuego.

Cuando él la reclama, es éxtasis y ruina.

Por primera vez, cree que ha sido aceptada.
Vista.
Elegida.

Hasta que él la deja a la mañana siguiente—
como un secreto del que nunca se debe hablar.

Pero Kaelani no es lo que ellos creían.
No carece de lobo. No es débil.
Hay algo antiguo en su interior. Algo poderoso. Y está despertando.

Y cuando lo haga—
todos recordarán a la chica a la que intentaron borrar.

Especialmente él.

Ella será el sueño que él no dejará de perseguir... lo único que alguna vez lo hizo sentir vivo.

Porque los secretos nunca permanecen enterrados.
Y los sueños tampoco.
Esta Vez Él Me Persigue Con Todo

Esta Vez Él Me Persigue Con Todo

832.8k Vistas · Completado · Sherry
Maya se quedó helada cuando entró el hombre que atraía todas las miradas del salón. Su exnovio, que había desaparecido hacía cinco años, era ahora uno de los magnates más ricos de Boston. En aquel entonces, él nunca había dado pistas sobre su verdadera identidad; luego, había desaparecido sin dejar rastro. Al ver ahora su mirada fría, ella solo podía suponer que él había ocultado la verdad para ponerla a prueba, había decidido que ella era superficial y se había marchado decepcionado.

Afuera del salón de baile, ella se acercó a él mientras fumaba junto a la puerta, con la intención de, al menos, darle una explicación.

—¿Todavía estás enojado conmigo?

Él tiró el cigarrillo y la miró con abierto desprecio.
—¿Enojado? ¿Crees que estoy enojado? Déjame adivinar: Maya por fin descubre quién soy y ahora quiere "reconectar". Otra oportunidad ahora que sabe que mi apellido viene acompañado de dinero.

Cuando ella intentó negarlo, él la interrumpió.
—Fuiste algo pasajero. Una nota al pie. Si no hubieras aparecido esta noche, ni siquiera me habría acordado de ti.

Las lágrimas le escocieron en los ojos. Estuvo a punto de hablarle de su hija, pero se detuvo. Él solo pensaría que estaba usando a la niña para atraparlo y quedarse con su dinero.

Maya se lo tragó todo y se marchó, segura de que sus caminos nunca volverían a cruzarse... pero él continuó apareciendo en su vida, hasta que fue él quien se rebajó, rogándole humildemente que lo aceptara de vuelta.
Elegida por el Rey Alfa Maldito

Elegida por el Rey Alfa Maldito

1.4m Vistas · Completado · Night Owl
—Ninguna mujer sale viva de su cama.
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
Vendida al Señor de la Noche

Vendida al Señor de la Noche

589.9k Vistas · Completado · monica caballero
Desde tiempos inmemoriales, criaturas de piel helada y colmillos letales han gobernado las tierras de Velmora. Su hambre es insaciable, y los humanos no son más que ganado en su mundo. Con cada luna llena, almas jóvenes son vendidas como alimento —marcadas, despojadas de sus nombres y entregadas a sus dueños. Elara Voss era una de ellas. Vendida como carne en el mercado, su destino parecía claro: servir de sustento hasta su último aliento. Pero Elara se niega a morir en silencio. Su espíritu no conoce la sumisión... especialmente cuando su comprador resulta ser Cassian Draven, el vampiro más temido del reino. Frío. Inescrutable. Letal. Cassian no buscaba compañía, ni clemencia. Pero Elara es diferente a cualquier humano que él haya conocido. A medida que la oscuridad se cierne y el deseo comienza a desdibujar la línea entre el peligro y la tentación, Elara debe elegir: luchar por su libertad... o rendirse a una atracción tan peligrosa como el hombre que es su dueño.
La última oportunidad de la luna morbosa

La última oportunidad de la luna morbosa

664.9k Vistas · En curso · Eve Above Story
Solía ser la hija perfecta para mi padre, casándome con el Alfa Alexander por el beneficio de mi manada, aunque Alexander se negó a marcarme e insistió en que nuestro matrimonio era simplemente un contrato. Luego me convertí en la perfecta Luna para mi esposo Alfa, todavía esperando que algún día pudiera ganar su afecto y seríamos marido y mujer de verdad.
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Mi profesor vampiro

Mi profesor vampiro

1m Vistas · Completado · Eve Above Story
Después de encontrar a mi novio besando a su «amigo de la infancia», me emborraché en un bar y mi mejor amigo me pidió un hábil call boy.
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...

«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso

Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso

481.9k Vistas · En curso · nicolefox859
¿Qué es más vergonzoso que una llamada accidental desde el bolsillo?
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.

Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.

El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.

Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.

Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.

Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?

Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
El Latido Prohibido

El Latido Prohibido

713.6k Vistas · Completado · Riley
Dicen que tu vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos.
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida

El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida

393.7k Vistas · Completado · Amelia Rivers
Ella es la hija de la ama de llaves. Él es el multimillonario más frío de Manhattan. Una bebida drogada cambia todo.

Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.

Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.

Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.

Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?

Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.

Pero no lo son.

A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.

Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?