
La Esposa Inocente del Ceo Implacable: Te ndrá Gemelos.
DaysyEscritora · En curso · 82.5k Palabras
Introducción
Ella, desesperada por salvar a su madre enferma, acepta casarse con él sin saber que solo es un peón en su juego de venganza.
A pesar de su frialdad, una inesperada atracción surge entre ambos, y las consecuencias de su pasión se manifiestan en un embarazo gemelar inesperado. Ahora, la sed de venganza de Alessandro se enfrenta a un giro del destino que podría cambiarlo todo...
—Necesito una esposa. Para reclamar la herencia, en el testamento me lo exige. Hay una fecha límite inminente y el tiempo se acaba.
—¿Por qué no elige a alguien más?
—Para evitar problemas. No quiero una esposa para toda la vida, solo una socia para esta situación. No me arriesgaré a que alguien se niegue a darme el divorcio después.
—¿Y yo qué tengo que ver en esto?
—Tú necesitas dinero. Yo necesito una esposa. Es una situación clara. No hay obligaciones románticas.
—¿Y si no acepto?
—No estás obligada. Pero piénsalo rápido. Soy impaciente y el tiempo es oro.
Adeline sintió que las lágrimas se asomaban. Pensó en su madre, en el sufrimiento que juntas compartían, en el hecho de que estaban a nada de quedarse en la calle. No podía negarse.
—Está bien, lo haré —susurró —. Seré su esposa. Pero que quede claro... si esto es un negocio para ti, lo será para mí. No esperes más de mí que el título de tu mujer; no habrá nada personal, ni mucho menos, físico entre nosotros.
Por dentro, Alessandro sonrió ampliamente. El pajarito había caído en la trampa.
Capítulo 1
Alessandro empujó la pesada puerta de roble, un gesto que se había vuelto una costumbre dolorosa. Estaba preparado para lo que encontraría: su padre, Bruno Davenport, postrado en una cama de hospital, era una sombra de lo que fue.
Sus facciones, antes fuertes y definidas, estaban demacradas y pálidas. Sus ojos, un día llenos de brillo y vida, ahora eran pozos sin luz, cada vez más distantes de la recuperación. El diagnóstico era claro y el tiempo se agotaba. Los médicos habían sido honestos, y él, aunque se negaba a aceptarlo por completo, lo sabía en lo más profundo de su ser.
Solo entonces levantó la mirada hacia su madre, Andrea. Ella le devolvió la mirada con los ojos enrojecidos e hinchados de tanto llorar.
—Hijo, estás aquí —emitió con un hilo de voz que intentaba ser aliviador.
—Cariño, déjanos a solas —pidió Bruno en un susurro áspero.
Andrea se giró, echando una última mirada a ambos, una mirada cargada de amor y pena. Cerró la puerta tras de sí, dejando a padre e hijo en la intimidad de su dolor.
Alessandro se acercó a la cama, y su padre lo miró. En un intento por sonreír, solo logró una mueca, una contracción de sus músculos faciales que transmitía un esfuerzo titánico.
—Padre, lo siento si tardé. Tuve que resolver unos asuntos de la compañía.
—No te preocupes, hijo. Sé que debe ser un desafío para ti manejar todo esto solo. Lo estás haciendo bien —agregó, en un gesto genuino.
—Gracias, padre —soltó Alessandro, un nudo en la garganta.
De pronto tomó su mano.
—Mírame, no me queda mucho. Lo sabes. Este maldito cáncer me está consumiendo. Por eso, quiero pedirte algo, algo importante.
—Padre, ¿qué necesitas? Haré lo que sea.
La expresión de Bruno se endureció. El debilitado anciano se transformó por un instante en el Davenport que todos conocían; el empresario implacable, el hombre de acero.
—Tengo información sobre la familia de ese miserable que huyó —reveló con sus ojos fijos en los de su hijo—. Prométeme que te vengarás, que harás justicia por lo que le pasó a tu hermano. Liam… no merecía ese final. Si ese irresponsable no lo hubiera atropellado y dejado tirado como un objeto sin valor, tal vez se habría salvado mi hijo.
Tocar el tema de Liam era como hurgar en una herida que nunca sanaría. La muerte de su hermano, la impunidad del culpable, había sido un tormento constante.
Y, Alessandro sentía una enorme carga por la petición de su padre como una cadena que lo aprisionaba. Amaba a su padre y deseaba la justicia por la muerte de Liam, pero sabía que la sed de venganza podría ser una trampa. Sin embargo, no podía negarse.
A pesar de todo su poder, la familia Davenport no pudo hacer nada. Era como si el culpable, Julian Caldwell, hubiera sido tragado por la tierra. Ese hombre parecía haberse desvanecido en el aire, esquivando cada intento de la justicia.
No se sabía de su escondite.
La muerte de Liam era un dolor que pesaba sobre todos, una herida abierta y dolorosa.
—Padre... ¿qué debo hacer? —la voz de Alessandro se quebró un poco.
Bruno lo miró con la misma expresión, tan implacable y enojado.
—Acaba con ellos. Quiero que sientan lo que hemos sentido. Promételo, Alessandro.
El silencio en la habitación era asfixiante.
—Padre... —suspiró hondo —. Está bien, cumpliré con lo que me pides.
—Tiene una hija, su esposa también vive, pero creo que su condición no es muy buena. Estoy seguro de que a ese infeliz le dolerá que te metas con lo que más aprecia. La hija de un asesino... debe pagar por lo que su padre hizo.
Alessandro asintió, escuchando cada palabra, en su mente ya estaba creando un plan.
—Pagarán, padre. Lo prometo.
Bruno le sonrió con una debilidad que parecía un alivio. Estaba satisfecho. Luego, con un tembloroso gesto, le tendió una foto. Era una joven rubia de unos veintitantos años. Sus facciones eran delicadas, casi etéreas, pero había una tristeza en sus ojos que le llegó al alma. Por alguna razón, se veía apagada, como si la vida le hubiera quitado todo su brillo.
—Ella es...
—Adeline Caldwell. La hija de ese infeliz.
—La hija de un monstruo —farfulló Alessandro, sintiendo que la ira de su padre se le transfería.
—Y, aquí está la información que necesitas —agregó dándole un sobre amarillo repleto de hojas escritas.
Lo tomó y miró a su padre.
Apretó la foto con tanta fuerza que sus nudillos se tornaron blancos. Luego, miró a su padre, con una mirada tan dura como la suya.
—La hierba mala no muere, por eso debe arrancarse de raíz, padre. Te prometo que haré que paguen por lo de mi hermano.
La tos de su padre regresó, más fuerte esta vez. Las enfermeras y un médico entraron de inmediato. Alessandro se retiró, sintiendo el vacío que se avecinaba. Se sentía habitado por el dolor, pero a la vez, una extraña calma se había apoderado de él. Su padre le había dado una misión, un propósito que parecía calmar la tormenta en su alma.
Esa misma noche, su padre falleció. Andrea lloraba desconsoladamente, su dolor era crudo y palpable, él procesaba la noticia.
El funeral fue un mar de caras conocidas, de amigos y socios que le ofrecían sus condolencias. Alessandro, sin embargo, no derramó una sola lágrima. Se mantuvo estoico, "calmado" por fuera, mientras por dentro, todo era un desastre, un vacío infinito y un dolor que lo consumía.
Al regresar a su inmensa y solitaria casa, se desplomó en el sofá. Sacó del bolsillo la foto que su padre le había dado. En la otra mano, sostenía una botella de whisky. El alcohol no era suficiente para apagar el fuego en su interior. Las lágrimas, que había contenido durante horas, rodaron por su rostro, calientes y amargas. Se sintió pequeño otra vez, un niño que lloraba por la pérdida de su padre, un hermano que lamentaba la muerte de Liam hacía ya casi dos años.
—Padre... Liam... —sollozó, su voz quebrada —. Me vengaré, se los prometo.
Se empinó la botella, el líquido quemándole la garganta. Luego, miró la foto una vez más, la apretó con tanta fuerza que el cartón se arrugó, dañando el delicado rostro de la chica. Su rostro, su angelical cara, sus ojos tristes... todo de ella se grabó a fuego en su cabeza.
Adeline Caldwell y su madre debían pagar por los pecados de ese asesino.
Se lo prometió a su padre y lo cumpliría. Entonces, supo qué hacer, y es que no había una destrucción más poderosa, que romper a la persona desde adentro.
Tomaría el corazón de Adeline y lo haría añicos.
Ansiaba hacerlo.
Últimos capítulos
#82 Capítulo 82 Súplica
Última actualización: 1/17/2026#81 Capítulo 81 Arrogante
Última actualización: 1/16/2026#80 Capítulo 80 Horror
Última actualización: 1/15/2026#79 Capítulo 79 Despeje
Última actualización: 1/15/2026#78 Capítulo 78 Imbécil
Última actualización: 1/14/2026#77 Capítulo 77 Voluntad
Última actualización: 1/14/2026#76 Capítulo 76 Asfixia
Última actualización: 1/14/2026#75 Capítulo 75 Paranoia
Última actualización: 1/14/2026#74 Capítulo 74 Sentenció
Última actualización: 1/14/2026#73 Capítulo 73 Juntos
Última actualización: 1/14/2026
Te podría gustar 😍
De Mejor Amigo a Prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Invisible para su Matón
Fuera de Límites, Mejor Amigo del Hermano
—Vas a tomar cada pulgada de mí. —Susurró mientras empujaba hacia arriba.
—Joder, te sientes tan jodidamente bien. ¿Es esto lo que querías, mi polla dentro de ti? —Preguntó, sabiendo que lo había estado tentando desde el principio.
—S..sí —jadeé.
Brianna Fletcher había estado huyendo de hombres peligrosos toda su vida, pero cuando tuvo la oportunidad de quedarse con su hermano mayor después de graduarse, allí conoció al más peligroso de todos. El mejor amigo de su hermano, un Don de la mafia. Él irradiaba peligro, pero ella no podía mantenerse alejada.
Él sabe que la hermanita de su mejor amigo está fuera de límites y, sin embargo, no podía dejar de pensar en ella.
¿Podrán romper todas las reglas y encontrar consuelo en los brazos del otro?
Mi Luna Marcada
—Sí.
Exhala, levanta su mano y la baja para abofetear mi trasero desnudo de nuevo... más fuerte que antes. Gimo por el impacto. Duele, pero es tan excitante y sexy.
—¿Lo harás de nuevo?
—No.
—¿No, qué?
—No, Señor.
—Buena chica —acerca sus labios para besar mi trasero mientras lo acaricia suavemente—.
—Ahora, voy a follarte —me sienta en su regazo en una posición de monta. Nos miramos a los ojos. Sus largos dedos encuentran el camino hacia mi entrada e insertan sus dedos.
—Estás empapada por mí, nena —dice complacido. Mueve sus dedos dentro y fuera, haciéndome gemir de placer.
—Hmm —pero de repente, se van. Lloro mientras deja mi cuerpo ansiando por él. Cambia nuestra posición en un segundo, así que estoy debajo de él. Mi respiración es superficial y mis sentidos incoherentes mientras anticipo su dureza en mí. La sensación es fantástica.
—Por favor —suplico. Lo quiero. Lo necesito tanto.
—Entonces, ¿cómo te gustaría venirte, nena? —susurra.
¡Oh, diosa!
La vida de Apphia es dura, desde ser maltratada por los miembros de su manada hasta que su compañero la rechaza brutalmente. Está sola. Golpeada en una noche difícil, conoce a su segunda oportunidad de compañero, el poderoso y peligroso Alfa Lycan, y vaya que le espera la aventura de su vida. Sin embargo, todo se complica cuando descubre que no es una loba común. Atormentada por la amenaza a su vida, Apphia no tiene otra opción que enfrentar sus miedos. ¿Podrá Apphia derrotar la iniquidad que amenaza su vida y finalmente ser feliz con su compañero? Sigue para más.
Advertencia: Contenido maduro.
Le Di una Bofetada a Mi Prometido—Luego Me Casé con su Némesis Multimillonario
Técnicamente, Rhys Granger era mi prometido ahora—millonario, increíblemente atractivo y un sueño húmedo de Wall Street. Mis padres me empujaron hacia el compromiso después de que Catherine desapareciera, y honestamente? No me importó. Había estado enamorada de Rhys durante años. Esta era mi oportunidad, ¿verdad? ¿Mi turno de ser la elegida?
Error.
Una noche, me abofeteó. Por una taza. Una estúpida, rota y fea taza que mi hermana le dio hace años. Fue entonces cuando me di cuenta—él no me amaba. Ni siquiera me veía. Solo era un reemplazo cálido para la mujer que realmente quería. Y aparentemente, ni siquiera valía tanto como una taza de café glorificada.
Así que lo abofeteé de vuelta, lo dejé y me preparé para el desastre—mis padres perdiendo la cabeza, Rhys teniendo una rabieta de millonario, su aterradora familia planeando mi prematura desaparición.
Obviamente, necesitaba alcohol. Mucho alcohol.
Entra él.
Alto, peligroso, injustamente atractivo. El tipo de hombre que te hace querer pecar solo por existir. Lo había conocido solo una vez antes, y esa noche, él simplemente estaba en el mismo bar que mi yo borracha y compadeciéndose de sí misma. Así que hice lo único lógico: lo arrastré a una habitación de hotel y le arranqué la ropa.
Fue imprudente. Fue estúpido. Fue completamente desaconsejado.
Pero también fue: El. Mejor. Sexo. De. Mi. Vida.
Y, como resultó, la mejor decisión que había tomado.
Porque mi aventura de una noche no es solo un tipo cualquiera. Es más rico que Rhys, más poderoso que toda mi familia, y definitivamente más peligroso de lo que debería estar jugando.
Y ahora, él no me va a dejar ir.
Placeres culposos
¿Todo ha sido un error? ¿O quizás solo parte del destino? La ida por un vaso de agua, resultó en el inicio de un deseo culposo con consecuencias irreversibles.
Soy Erika Martín de 21 años, soy una latina, proveniente de Venezuela, me mudé de mi país buscando el sueño Americano ante una oportunidad de empleo como servicio doméstico en la mansión uzcategui, sin saber que mi destino cambiaría por completo, al conocer a Alejandro Uzcategui, el heredero y magnate de negocios más prestigioso dela ciudad, con una ciudad tan grande y él puso sus ojos en mi, su humilde y tímida empleada, que no sabe decirle que no, todo con él era perfecto, pero él tiene dos grandes defectos, es casado y jodidamente posesivo, me llama bomboncito y me reclama como suya. Estoy locamente enamorada de él y temo por la repercusiones de lo que vendrá, ya que se que no me dejará escapar, menos cuando sepa mi gran secreto.
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
El regreso de la princesa de la mafia
El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja
—Eres como una hermana para mí.
Esas fueron las palabras que colmaron el vaso.
No después de lo que acababa de pasar. No después de la noche ardiente, sin aliento, que sacudió nuestras almas mientras nos enredábamos en los brazos del otro.
Sabía desde el principio que Tristan Hayes era una línea que no debía cruzar.
No era cualquier persona, era el mejor amigo de mi hermano. El hombre que pasé años deseando en secreto.
Pero esa noche... estábamos rotos. Acabábamos de enterrar a nuestros padres. Y el dolor era demasiado pesado, demasiado real... así que le rogué que me tocara.
Que me hiciera olvidar. Que llenara el silencio que la muerte dejó atrás.
Y lo hizo. Me sostuvo como si fuera algo frágil.
Me besó como si fuera lo único que necesitaba para respirar.
Luego me dejó sangrando con seis palabras que ardieron más profundo que cualquier rechazo.
Así que, huí. Lejos de todo lo que me causaba dolor.
Ahora, cinco años después, estoy de vuelta.
Recién rechacé al compañero que me abusó. Todavía llevando las cicatrices de un cachorro que nunca pude sostener.
Y el hombre que me espera en el aeropuerto no es mi hermano.
Es Tristan.
Y no es el chico que dejé atrás.
Es un motociclista.
Un Alfa.
Y cuando me miró, supe que no había ningún otro lugar al que pudiera huir.
Accardi
—Te costará algo —susurró antes de tirar de su lóbulo con los dientes.
Sus rodillas temblaron y, si no fuera por su agarre en su cadera, habría caído. Él empujó su rodilla entre sus muslos como un soporte secundario en caso de que decidiera necesitar sus manos en otro lugar.
—¿Qué quieres? —preguntó ella.
Sus labios rozaron su cuello y ella gimió mientras el placer que sus labios provocaban se hundía entre sus piernas.
—Tu nombre —exhaló él—. Tu verdadero nombre.
—¿Por qué es importante? —preguntó ella, revelando por primera vez que su corazonada era correcta.
Él se rió contra su clavícula.
—Para saber qué nombre gritar cuando vuelva a entrar en ti.
Genevieve pierde una apuesta que no puede pagar. Como compromiso, acepta convencer a cualquier hombre que su oponente elija para que se vaya a casa con ella esa noche. Lo que no se da cuenta cuando el amigo de su hermana señala al hombre taciturno sentado solo en el bar, es que ese hombre no se conformará con solo una noche con ella. No, Matteo Accardi, Don de una de las pandillas más grandes de la ciudad de Nueva York, no hace encuentros de una sola noche. No con ella, de todos modos.
Después de Una Noche con el Alfa
Pensé que estaba esperando el amor. En cambio, fui tomada por una bestia.
Mi mundo debía florecer en el Festival de Luna Llena de Moonshade Bay—champán burbujeando en mis venas, una habitación de hotel reservada para Jason y para mí, finalmente cruzar esa línea después de dos años. Me había puesto lencería de encaje, dejé la puerta abierta y me acosté en la cama, con el corazón latiendo de emoción nerviosa.
Pero el hombre que se subió a mi cama no era Jason.
En la habitación completamente oscura, ahogada en un aroma embriagador y especiado que me mareaba, sentí manos—urgentes, ardientes—quemando mi piel. Su grueso y palpitante miembro presionó contra mi húmeda entrepierna, y antes de que pudiera jadear, él empujó fuerte, desgarrando mi inocencia con fuerza despiadada. El dolor ardía, mis paredes se contraían mientras arañaba sus hombros de hierro, ahogando sollozos. Sonidos húmedos y resbaladizos resonaban con cada golpe brutal, su cuerpo implacable hasta que tembló, derramándose caliente y profundo dentro de mí.
—Eso fue increíble, Jason—logré decir.
—¿Quién diablos es Jason?
Mi sangre se volvió hielo. La luz iluminó su rostro—Brad Rayne, Alfa del Clan Moonshade, un hombre lobo, no mi novio. El horror me ahogó al darme cuenta de lo que había hecho.
¡Corrí por mi vida!
Pero semanas después, me desperté embarazada de su heredero.
Dicen que mis ojos heterocromáticos me marcan como una verdadera pareja rara. Pero no soy lobo. Soy solo Elle, una nadie del distrito humano, ahora atrapada en el mundo de Brad.
La mirada fría de Brad me clava: —Llevas mi sangre. Eres mía.
No hay otra opción para mí que elegir esta jaula. Mi cuerpo también me traiciona, deseando a la bestia que me arruinó.
ADVERTENCIA: Solo para lectores maduros
De Substituta a Reina
Con el corazón roto, Sable descubrió a Darrell teniendo sexo con su ex en su cama, mientras transfería en secreto cientos de miles para mantener a esa mujer.
Lo peor fue escuchar a Darrell reírse con sus amigos: —Es útil—obediente, no causa problemas, se encarga de las tareas del hogar, y puedo follarla cuando necesito alivio. Básicamente es una sirvienta con beneficios. Hizo gestos groseros de empuje, provocando las carcajadas de sus amigos.
Desesperada, Sable se fue, reclamó su verdadera identidad y se casó con su vecino de la infancia—el Rey Lycan Caelan, nueve años mayor que ella y su compañero predestinado. Ahora Darrell intenta desesperadamente recuperarla. ¿Cómo se desarrollará su venganza?
De sustituta a reina—¡su venganza acaba de comenzar!












