
La sustituta del Sr. Walls
Dayi Pérez · En curso · 31.6k Palabras
Introducción
Entonces conoce a Cielo Campbell, la joven obstetra de carácter fuerte que está al frente del caso, y le propone convertirse en la madre sustituta de su hijo. El plan es sencillo: Cielo tendrá al bebé, Christian cobrará la herencia y después se divorciará de Zoé.
Pero cuando Zoé despierta y decide recuperar a su esposo, todo comienza a complicarse. Y cuando un error médico revela que el bebé no es de Zoé, Cielo y Christian quedan atrapados en un grave problema.
Lo que comenzó como una venganza terminará obligando a Christian a elegir entre la venganza que había planeado y la mujer de la que nunca pensó enamorarse.
Capítulo 1
Cielo
—¡¿Estás segura?! —exclamó girando el rostro hacia donde yo estaba, recostada sobre los asientos traseros mientras hiperventilaba y sufría de dolor.
—¡Claro que sí! ¡Conduce y no me mires! —le grité, en ese punto no podía mantener la calma. Mi cuerpo solo pensaba en una cosa y esa era: aguantar.
El sudor me empapaba la frente y el vestido se me pegaba a la piel. Cada bache en la carretera me arrancaba un jadeo. Me aferré al asiento con los nudillos blancos y me repetí que ya había pasado por esto cientos de veces, que esto era pan comido. Mentira podrida. Desde el otro lado todo era limpio y ordenado. Desde adentro era un caos de carne y dolor.
—¡Maldición! —Le pegó un puñetazo al volante y trató de manejar con una mano, la otra agarró su celular y marcó al novecientos once—. ¡Hola, mi...! —me miró a través del espejo retrovisor y yo dejé caer la cabeza hacia atrás para soltar un grito desgarrador. ¿Que carajos importaba lo que éramos en ese momento? Yo solo quería que aquello acabara y él no sabía decirle a una intercomunicadora la relación que teníamos. ¿Teníamos una relación? ¡Joder eso no importaba! —. ¡Oh por Dios ella está a punto! ¡Estamos a tres kilómetros del hospital más cercano y creo que no va a aguantar! ¿Qué? No lo sé... ¡Cielo, ¿tienes ganas de empujar?!
—¡No! ¡O sí! ¡No lo sé, siento que necesito ir al baño! ¡Chris, tengo que ir al baño! —exclamé eufórica cuando sentí algo presionándome la vagina con una fuerza sobrehumana.
—¡Dice que quiere ir al baño! ¿¡Demonios, no pueden solo mandar una ambulancia hasta aquí!? —le gritó y comenzó a presionar el claxón del auto repetidas veces, el tráfico era poco pero si no nos apurábamos saldría en cualquier momento—. ¡Ella es obstetra, claro que debe saber lo que es, se la pongo en la llamada!
Cuando lo dijo fue como si se me iluminara la noche, mierda, yo era obstetra, de las mejores... Y estaba allí, como una novata sin saber qué hacer a punto de dar a luz. Había asistido decenas de partos, había calmado a madres histéricas y había tomado decisiones en segundos. Pero nadie me había preparado para estar del otro lado, con el cuerpo partido en dos y el corazón en la garganta. Puso el altavoz y escuche la voz de la chica que nos daba instrucciones.
—¿Cómo te sientes? —me preguntó y sentí ganas de mandarla al diablo. ¿Cómo me voy a sentir?
—Me duele pero estoy bien —inhalé y exhalé dos veces.
—¿Cuál es su nombre señorita?
—Cielo, Cielo Campbell —dije a tropezones, como pude.
—Bien Cielo, escúchame. Necesito que te relajes y hagamos la técnica de respiración tres veces ¿sí? ¿Sabes cómo hacerlas?
—¡Es obstetra, claro que sabe! —gritó Christian mientras presionaba el acelerador con el zapato.
—¡Chris tú conduce y déjame a mí! —le ordené y sentí como mi piel se erizaba por completo, una contracción extremadamente fuerte se apoderaba de mi cuerpo y me agarré del asiento del copiloto para pujar. No pude frenar el grito que vino después. Eso de que las mujeres tenemos que aguantar y no gritar es puro mito.
El dolor me partía en dos. Era una fuerza que subía desde la base de la columna y me apretaba las entrañas. Clavé los dedos en el asiento hasta que me dolieron y, cuando la contracción terminó, me desplomé contra el respaldo, sin aliento. Chris me miraba por el retrovisor con los ojos muy abiertos. Por un segundo, me pareció ver algo que no encajaba con su famosa frialdad. Miedo.
—¿Señorita, ha tenido un pujo? —cuestionó la chica— Hemos enviado una ambulancia que estará con ustedes en menos de tres minutos. Señor no deje de conducir, y Cielo sigue con las técnicas de respiración, no cierres las piernas y toca tu vagina, tienes que decirme si sientes la cabeza de tu bebé.
Sabía cómo era el procedimiento, pero me aterraba ser yo la paciente y no la médico. Había perdido la cuenta de cuántas veces había hecho esa misma pregunta a mis pacientes, con mi bata blanca y mi voz calmada, mientras ellas me miraban desde la camilla con los ojos húmedos de pánico. Ahora entendía por qué algunas me apretaban la mano con tanta fuerza. Ahora entendía por qué otras me insultaban entre contracción y contracción. No era falta de educación. Era puro y simple terror. Adentré una mano entre mis piernas y suspiré aliviada al no sentir nada. Aún no estaba dilatando y no era la mejor de las señales pero al menos me daba tiempo de llegar al hospital.
—No, aún no he dilatado, tengo alrededor de tres dedos y medio —le dije y continué soportando las horrorosas contracciones. No sé de dónde saqué las fuerzas para sentarme, me agarré del asiento del copiloto y me preparé para la más fuerte que me había dado desde que comenzaron.
Grité muy fuerte, casi se me desgarra la garganta.
—¡Ya llega la ambulancia, voy a detener el auto! —me dijo Chris y en cuánto aparcó en una esquina de la carretera se bajó, dió la vuelta y me ayudó a bajar—Tranquila, respira. Yo iré detrás —susurró apoyando su fuerte con la mía. Ni siquiera sentía el ruido de los paramédicos cuando llegaron, ya me estaban alejando de él y no era capaz de escuchar otro sonido que no fuera el de mi corazón latiendo desenfrenado—. ¡Tú puedes, eres la mujer más fuerte que he conocido!
Escucharlo decir esas palabras era demasiado irreal, demasiado imposible para un hombre con el corazón tan duro como una roca.
—¡Lo harás bien, Cielo! ¡Yo iré detrás a conocer a nuestro hijo!
¿Nuestro? ¿A caso mi papel en todo esto no acababa una vez diera a luz? Yo me esfumaría de su vida tal como se había pactado, y dejaría atrás lo que sentía por él y lo que estaba comenzando a sentir por un bebé que ni siquiera había llegado al mundo. Chris y yo éramos un desastre sin nombre. Ni novios, ni amigos, ni nada que se pudiera explicar en una llamada de emergencia. Solo un acuerdo que ninguno de los dos se atrevía a romper.
Últimos capítulos
#26 Capítulo 26 Presionando más
Última actualización: 10/27/2026#25 Capítulo 25 El beso
Última actualización: 10/27/2026#24 Capítulo 24 De alta
Última actualización: 10/27/2026#23 Capítulo 23 Consecuencias
Última actualización: 10/27/2026#22 Capítulo 22 Culpable
Última actualización: 10/27/2026#21 Capítulo 21 ¿Éramos felices?
Última actualización: 10/27/2026#20 Capítulo 20 ¿Confía en él?
Última actualización: 10/27/2026#19 Capítulo 19 Amnesia
Última actualización: 10/27/2026#18 Capítulo 18 Que ciega.
Última actualización: 10/27/2026#17 Capítulo 17 La propuesta sigue en pie
Última actualización: 10/27/2026
Te podría gustar 😍
Rompiendo las reglas
Michelle Ranieri es un hombre que sabe lo que quiere. Construyó la cadena de restaurantes más famosa de país desde cero. No ha llegado tan lejos por detenerse ante los obstáculos y es un hecho que nada lo va a detener de convencer a Laila que están hechos el uno para el otro. Si tiene que fingir ser su novio para ello, pues que así sea. Ella puede poner todas las reglas que quiera, pero todo el mundo sabe que algunas reglas están hechas para romperse.
El deseo del millonario
El deseo del millonario.
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Santos del Diablo - Darkness
Después de regresar a casa tras su tiempo en la Marina, llega al club de los Cajuns y encuentra a su Luz en el sofá. Justo cuando la encuentra, se entera de que ella está fuera de su alcance. Es la hija del presidente de un club de motociclistas hermano. Ella está prohibida.
Camille ha pasado la mayor parte de su vida sin encajar. Tiene un grupo de amigos muy unido, pero no mucho más. Ha pasado la mayor parte de sus años de secundaria viviendo en el Shack, el más grande de los clubes de los Santos del Diablo. Una noche en la que no podía dormir, conoció a un hombre que no vio a una rara, sino a una mujer hermosa.
Al mudarse a Luisiana, descubre que él es mayor de lo que pensaba. Tiene que mantenerse alejada del único hombre que desea. ¿Qué pasa cuando no pueden mantenerse alejados? ¿Cuando ambos quieren lo que está prohibido?
Darkness se sentó en el sofá junto a ella.
—Nunca supe tu nombre.
—Camille. —Sonrió y cerró el libro en el marcador—. Y tú eres Darkness.
—Lo soy. —Incapaz de contenerse, extendió la mano y tocó suavemente su mejilla—. Eres tan bonita como recuerdo.
Ella se sonrojó bajo su mirada, pero nunca apartó la vista. Darkness se inclinó y presionó sus labios contra los de ella. Mantuvo el beso ligero, temiendo que si no lo hacía, iría demasiado lejos.
Mi padrino es mi Sugar Daddy
Después de un romance vertiginoso y ardiente, el mejor amigo de mi padre me rompió el corazón.
Me dijo que las cosas eran demasiado complicadas. Desordenadas. Incorrectas.
Que nunca podríamos estar juntos.
Sabía que me amaba, pero el miedo a arruinar a nuestra familia era demasiado grande.
Con demasiado en juego, sacrificó nuestros corazones y lo terminó.
Ahora ha vuelto y todavía me desea.
Todavía me ama.
Pero ahora… estoy comprometida con otro hombre.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
Sobornando la Venganza del Multimillonario
Su vida es perfecta hasta que su castillo de cristal se derrumba. Su esposo admite haber sido infiel con nada menos que su propia hermana, y hay un hijo en camino. Liesl decide que la mejor manera de sanar su corazón destrozado es destruyendo lo único que él valora más que cualquier otra cosa: su carrera.
Isaias Machado es un multimillonario de primera generación estadounidense; él conoce el valor del trabajo duro y de hacer lo necesario para sobrevivir. Toda su vida ha estado orientada al momento en que pueda arrebatar la compañía McGrath de las manos de los hombres corruptos que una vez dejaron a su familia sin hogar.
Cuando Liesl McGrath se acerca al multimillonario para sobornarlo con información destinada a arruinar a su exmarido, Isaias Machado está ansioso por tomar todo lo que los McGrath valoran, incluyendo a Liesl.
Una historia de amor, venganza y sanación necesita comenzar en algún lugar, y el dolor de Liesl es el catalizador para la montaña rusa más salvaje de su vida. Que comience el soborno.
La niñera de la mafia
Se me cae la boca cuando me muevo hacia atrás. «Deben estar jugando conmigo», pienso.
«Disculpe, señora, ¿esto forma parte de las preguntas de la entrevista?» Extiendo furor de ira. Ella todavía me sonríe, pero eso ya no me interesa. Leonardo se sorprende de mi descaro y es entonces cuando nuestras miradas se encuentran. Trago un trago mientras aplaudo su apariencia dentro de mi cabeza.
Es la primera vez que lo miro bien hoy. No es un modelo masculino, pero debería serlo. El cabello exuberante y dorado que arregla con tanto cuidado tiene una calidad ondulante. Sus ojos azules como los de un río marino se iluminaban con pasión.
Tienen forma de almendra. Brillan con inteligencia, dominio y autoridad.
Por supuesto, todas las chicas guapas se enamorarían de un chico como él, pero no de mí; soy diferente.
Intenta sobrevivir después de que se acaben sus ahorros. Ese es el mismo momento en que recibe una oferta de un hombre extraño en el mismo bar que frecuenta. La dirigen a una mansión donde la entrevistarán para el trabajo de niñera. Va a la entrevista donde conoce a un hombre muy grosero y a una mujer acogedora. Sin que ella lo sepa, ha puesto un pie en la familia criminal más peligrosa de Italia.
Advertencia: incluye contenido delictivo
Poseída por el Despiadado Alfa
Ella nunca debió sobrevivir.
Ivy Mooncrest es la vergüenza de su manada: una Gamma solo de nombre, condenada por pecados que nunca cometió. Cuando el Alpha Brian la envía al dominio de los depredadores más peligrosos que existen, no le da una misión.
Le da una sentencia de muerte.
Los Hermanos Thorn. En The Obsidian, su club exclusivo donde las sombras bailan con el deseo y el poder, tres lobos gobiernan con autoridad absoluta:
Jaxson: frío, calculador, intocable.
Malric: astuto, peligroso, siempre tres pasos por delante.
Kael: el ejecutor implacable cuya mirada penetrante arranca cada mentira, cada máscara, cada defensa.
Un solo error, y ella es borrada. Un solo desliz, y es devorada. Pero Ivy no es la pieza frágil que ellos esperan.
A medida que Ivy se ve arrastrada más y más dentro de su oscuro imperio, las líneas se desdibujan entre misión y deseo, entre cautiva y participante dispuesta. Los hermanos no solo quieren su obediencia. Quieren que se rinda. Sus secretos. Su cuerpo. Su alma.
Y en un mundo donde el poder lo es todo y confiar resulta fatal, Ivy se enfrenta a una elección imposible:
Arder en su fuego… o dejar que la forjen en algo irrompible.
ADVERTENCIA: Esta es una novela romántica paranormal oscura con contenido explícito, dinámicas de poder y elementos de BDSM. Presenta una manada moralmente gris, alphas posesivos y una protagonista que juega con fuego.
Solo un para siempre
Digo, porque debe existir una razón para que a estas alturas me siga afectando aquello que viví hace tantos años. Algo que explique, por qué los hechos que me llevaron hasta donde hoy estoy, me persigan sin cansancio.
Desde que todo comenzó, o acabó, depende de cómo se mire, no he podido avanzar. No realmente. Siempre hay algo que me hace regresar atrás.
Una frase. Un lugar. Una fecha.
Todo me lleva hacia él.
A mi supuesto "para siempre".
La frustración y la rabia me llenan cuando recuerdo cómo sucedió todo. Cómo fue capaz de mirarme a los ojos mientras besaba a otra, mientras tocaba a otra. Cómo fue capaz de culparme de todo cuando lo enfrenté.
El dolor de la traición fue horrible. No solo por lastimar mi orgullo, mi dignidad, sino también, por todo lo que provocó en mi posterior vida.
Me prometió un para siempre. Y nunca lo cumplió.
No al menos, de la forma en que debía.
El compañero de segunda oportunidad de Luna
Abrí la boca cuando la conmoción y el dolor me llenaron el cuerpo. Mi marido se estaba acostando con mi hermanastra en nuestra noche de bodas. Lágrimas calientes brotaron de mis ojos mientras los sonidos húmedos y los gemidos se hacían cada vez más fuertes.
Larissa, la estimada Luna de la manada Tokenmoon, lo tenía todo. Un marido cariñoso y una manada fuerte. Pero todo era mentira. Stefan, su marido alfa, era el diablo. La maltrataba y abusaba constantemente mientras la engañaba con su hermanastra. Para empeorar las cosas, la rechazó y la despidió. Con el corazón roto, Larissa estaba perdida hasta que se topó con su pareja de segunda oportunidad.. Kaden.
Kaden, guapo como el pecado y el alfa de la manada de Griffen-Howl, es un hombre roto. Cuando su esposa huye con otro hombre, mientras lo abandona a él y a su hijo, promete no creer nunca en el amor. Pero cuando una mujer sin hogar, Larissa, entra en su territorio, parece que podría estar rompiendo esos votos. Ella es su compañera de segunda oportunidad, pero ¿podrá volver a creer en el amor?
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.












