
Madre en apuros: Millonario al rescate
Maye Lyn V · Completado · 132.7k Palabras
Introducción
Sin opciones, regresa al pueblo del que salió años atrás para hacerse cargo de su hermano, que necesita cuidados especiales. Cree que es un retroceso, pero el pasado no tarda en alcanzarla. Su antiguo jefe empieza a acosarla y, al mismo tiempo, el amor que marcó su adolescencia reaparece cuando menos preparada está.
Entre un embarazo que nadie sabe, una familia que depende de ella y dos hombres que la empujan en direcciones opuestas, Camila tendrá que decidir si vuelve a huir… o si por fin se queda a pelear por su propia vida.
Capítulo 1
|Capítulo: Infidelidad|
Nerviosa, observé los resultados.
¡Positivo!
¡Tres veces positivo!
—¡Camila! ¡Ya sal! Me matan los nervios, ¿otra vez positivo?
—¡Cállate, Susana! ¡Yo sí que estoy nerviosa! ¡Dame otra! —arrojé mi mano por encima de la puerta para que ella me diera la otra prueba—. ¡Maldición! Es la tercera que sale positiva. —Me casaba dentro de dos meses y no quería estar embarazada antes de la boda, pero tampoco nos estuvimos protegiendo durante el último año. Mucho tardé en quedar embarazada, si era que lo estaba.
Tommy, mi grandioso prometido quería que esperáramos un año más para tener hijos, pero creo que ya no se iba a poder, no si esta última salía positiva.
Era la cuarta prueba en los últimos veinte minutos.
—Cami… ¿salió? ¿Seré tía o no? —preguntó otra vez mi mejor amiga y compañera de trabajo, ambas éramos asistentes en BlueCorp, una grandiosa y enorme empresa que nos dio la oportunidad de nuestras vidas, donde teníamos numerosas oportunidades y muchas comodidades, así como un ambiente sumamente agradable, pero… también venía con muchas exigencias y un jefe cascarrabias que no dejaba de tenerme de un lado para otro, a la hora que fuera, donde le diera la gana—. ¡Ya dime! ¡Maldita egoísta! ¡Harás que me quede sin nervios!
—Positivo —musité sin ánimos, no porque no me agradara la idea, sino porque estaba nerviosa, solo era una sospecha hace unas horas, pero ahora ya era algo real. Todas y cada una de las pruebas dieron positivo, respondiendo a mi atraso en la regla, casi tres semanas de retraso mientras yo lo ignoraba. Estaba embarazada—. Estoy embarazada, Susana —tomé los cuatro resultados y salí del baño, mostrándoselos todos. Cada uno de ellos positivos.
—¡Tienes que ir a decírselo a Tommy! —Ella sí que estaba llena de entusiasmo. Me dio un abrazo y llenó mi cara de besos—. Al menos ahora sí tendrás senos —dijo burlándose, pues yo carecía de senos, solo un enorme trasero, pero pechos planos, lo que consideraba yo muy desagradable, sobre todo a la hora de vestir, solía usar sostenes con relleno, no me acostumbraba ver mi pecho de ese modo, como si yo fuera la única mujer que no tuviera.
—Sí, iré a decírselo. ¿Crees que puedas cubrirme con Diego? —de inmediato Susana hizo rodar sus ojos, a nadie le gustaba lidiar con mi jefe, el presidente, Diego Alba. Un hombre… malo, para abarcar mucho y no entrar en cientos de palabras que podrían definirlo a la perfección. Malo, esa palabra encajaba perfectamente para él, sobre todo porque englobaba muchas de sus características, pero era descaradamente atractivo, sensual como el demonio y un asco de persona. Usaba esos lindos labios para dar órdenes a diestra y siniestra, y sus ojos eran como cuchillos afilados que con una sola mirada lograba hacerte sangrar si no acatabas de manera inmediata su orden.
¡Maldito Diego!
Era lo único malo que tenía esta empresa y para el colmo, era mi jefe. ¿No le pudo tocar a otra? ¿Tuvo que ser condolences desafortunada? Al menos eso elevaba mi salario.
Tenía treinta y cinco años y con su traje a la medida y peinado perfecto, con aquella hermosa barba, pisaba los pasillos, intimidando a todas, con esos ojos de halcón que veían hasta la más mínima falla a metros y metros de distancia.
Ser bello y hermoso nunca se vio tan malo y perverso como con él.
Él se vestía de todo lo pecaminoso, con un toque de peligro, acercarse era ser masoquista, amante del dolor y las humillaciones, quizás por eso estaba soltero, no creo que haya una sola mujer que sea capaz de soportar a ese hombre, estaba segura que en la cama era un completo macho alfa, de esos insensibles que te dejan destruida, no solo el cuerpo y la vagina, también el corazón.
—Solo diez minutitos. No más —concedió ella.
Tommy trabajaba justo al frente de este edificio, justo por eso nos conocimos, llegar a a él sería pan comido, esto lo tomaría por sorpresa.
—Déjame revisar mi agenda, creo recordar que él tiene algo importante para hoy y si es así, me buscará como loco. Ya sabes cómo se pone —Ella me acompañó hasta mi escritorio y yo miré, notando que en tan solo media hora teníamos que salir con el chofer, acompañarlo a una junta en un hotel y luego a un almuerzo con los inversionistas. Pero ir con Tommy solo me tomaría diez minutos. Tenía tiempo de sobra—. Regresaré antes de que él se dé cuenta y si nota mi ausencia —cosa que era probable— dile que estoy en el baño.
—Bien. ¿Cómo le vas a decir a Tommy que estás embarazada?
—Sabes que él no es muy de… detalles o sorpresas —no le gustaban los aniversarios, dar o recibir regalos y las fiestas no eran lo de él, así como las cosas románticas, los misterios o ir con rodeos—. Solo le diré que estoy embarazada, le enseñaré la prueba y… listo. No hay más nada que hacer.
—Te estás volviendo tan seca y patética como él —refunfuñó ella—. No tiene ninguna gracia hacerlo así, pero tampoco hay mucho tiempo. He visto miles de vídeos de internet de parejas que se enteran por primera vez que serán padres y la verdad es que hay muchos creativos. Pero… podemos ahorrarnos eso, pero sí hacer una revelación de sexo bien genial, uno no se hace tía todos los días. Yo me encargaré.
—Gracias, Susana —le di un beso en la mejilla, tomé mi bolso con las pruebas y corrí hacia el ascensor, cruzando los dedos para que él no note mi ausencia, menos que me necesite en ese tiempo que estaría fuera, ya eso sería mucha mala suerte.
Moví mi pie con inquietud mientras el ascensor bajaba.
Salí de la empresa y crucé la calle, algo ansiosa, saludé a Lara de recepción y volví a tomar el ascensor rumbo a la oficina de Tommy.
Estábamos tan enamorados que en este tiempo de relación solo pensábamos en casarnos, teníamos muchas diferencias, él era unos diez años mayor que yo, contaba con poco tiempo en su vida, pero siempre, siempre teníamos tiempo para nosotros dos. En todo este tiempo de relación no compartíamos casa, pues yo vivía con Susana, compartíamos piso y él, que aún no se decidía, dejó que el tiempo pasara y solo íbamos a convivir juntos en el matrimonio, claro, una que otra vez dormí en su casa.
Muchas noches.
Tommy era un poco raro, lo bueno es que aún con todas sus rarezas, yo lo amaba.
Apreté el bolso debajo de mi brazo, cruzando el pasillo que me conducía a su oficina, había una enorme sonrisa en mi cara.
A lo mejor, en un futuro cercano, podría trabajar aquí, junto a él, de todos modos él era el gerente, trabajar juntos era una buena opción, pero ahora vendría un bebé en camino y luego de la boda tendríamos que organizar muchas cosas, como la llegada de nuestro hijo, prepararnos para ello y ser los mejores padres posibles.
Tomé aire, llenando mis pulmones, dejé una mano en la manija y abrí con suavidad.
En su escritorio no había nadie, pero a esta hora solía estar aquí, seguro que estaba en el baño, fue por un café o estaba por llegar. Metí la mano en mi bolso para sostener una de las pruebas, estar lista para cuando él llegara decírselo.
Escuché el sonido de una puerta, me di la vuelta, notando que no fue la de entrada, así que tuvo que ser la del baño.
¡Lo sabía!
A esta hora siempre estaba aquí, solo estaba usando el baño.
Esperé, pasaron unos minutos y entonces, el ruido anterior se hizo más fuerte, pero el sonido de la madera ahora vino acompañado de un gemido.
Mis ojos se abrieron de asombro y mis pasos corrieron hacia la puerta del baño. El sonido se intensificó, escuchaba los gruñidos de él y los gemidos de una mujer. Apreté la prueba en mi puño y luego decidí ponerla de regreso en mi bolso para ocultarla.
Las lágrimas mías ya salían, pero mi mente rogaba que el que estuviera en ese baño no fuera Tommy, mi prometido, futuro esposo, padre del bebé en mi vientre.
No podía ser él, nos casaríamos dentro de nada, teníamos una relación seria y si era él… creo que me iba a morir.
Decidida, con demasiado miedo, abrí la puerta de aquel maldito baño, siendo testigo de cómo mi prometido metía su lengua en la boca de otra mujer, ambos desnudos, él con su peludo trasero al aire y ella con esas enormes tetas que las manos de él sostenían, en medio de una penetración.
La imagen me dio náuseas, él me dio náuseas y yo sentí asco de nosotros tres. Apreté mis ojos y luego me pellizqué el brazo, necesitando saber si esta maldita traición era cierta.
¿Lo era?
¿Esto estaba pasando?
¿Qué pasaría si esto era real?
¿Por qué todo me daba vueltas?
¿Por qué no apartaba mi mirada?
¡¿Por qué diablos no decíamos nada?!
—Ca—Camila —se apartó de ella, dejando su miembro al aire, la mujer se cubrió con sus manos, procediendo a ocultarse detrás de él.
¿Cómo era esto posible? Justo el mismo día que me daba cuenta que estaba embarazada, venía a darle la sorpresa, pero la sorpresa me la estaba llevando yo.
Y vaya sorpresa, acompañado de un corazón roto. Estaba destrozada, me sentía deshecha.
Desesperada, quité el anillo en mi dedo y lo arrojé a su cara.
Juro que quería gritarle, golpearlo, escupirlo y decirle lo desgraciado que era por hacerme algo así, pero solo bajé mi mirada, carente de todas fuerzas y me di la vuelta para salir de aquella oficina.
Cuando tomé el ascensor, hubo unos breves segundos en los que mis pies fallaron, sin querer responderme, estando temblosos e indecisos de dar un paso más, como si no fueran capaces de hacerlo.
Hubo un sonido que intentaba regresarme a mi realidad, era insistente, no paraba y sentía que vibraba a mi costado.
¡Una llamada entrante!
Me apresuré a sacar el móvil del bolso para contestar.
Era Susana.
—¡Te está buscando en el baño! ¡Ese ogro entrará al baño de mujeres si no llegas ya! ¡Me cortará la cabeza! —sonaba desesperada.
—Ya voy. —Acababa de descubrir una infidelidad de parte de mi prometido, recién me enteraba que estaba embarazada y a pesar de lo mal que me sentía, el mundo seguía girando como si nada, todo seguía su curso y yo tenía que mantener el ritmo o me iba a quedar atrás.
Corrí como pude, llegué al ascensor y sequé mi rostro al subir. Mi jefe me necesitaba, yo tenía responsabilidades y mi prometido se estaba follando a otra mujer, como si fuera poco era de enormes tetas.
Cuando salí del ascensor, sentí que el mismísimo diablo me miraba a los ojos, pero solo era mi jefe, cruzado de brazos frente a la oficina, como si me esperara para acribillarme.
¿Por qué tenía que ser tan fuerte su presencia? ¿Por qué tenía que mirarme de manera tan oscura? ¿Siempre tenía que ser tan frío y autoritario?
Últimos capítulos
#98 Capítulo 98 |Epílogo|
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Última actualización: 8/20/2026#94 Capítulo 94 |Capítulo: Mi felicidad|
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Última actualización: 8/20/2026
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No una prueba de mis límites.
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Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.












