
Mi arrogante jefe. ¡Es mi cuñado!
Dayana Perez Almaguer · En curso · 34.5k Palabras
Introducción
Estaba cansada de la monotonía, de la costumbre, y sobre todo, de esa cama fría donde jamás fue complacida.
Pensó que la primer semana de adaptación en su nuevo empleo le ayudaría a reconsiderar la propuesta de casamiento, pero al contrario, trabajar para Erick Rosewood -su jefe-, convertirse en su obsesión, y terminar siendo suya, no fue lo peor... Que ese hombre fuera el hermano de su prometido, sin dudas sí lo fue.
—Por favor, no es necesario contarle, en serio, no sé como reaccione.
—Desde el momento en que cerraste esta oficina con llave dejaste de deberle explicaciones —refuta con seriedad, es fácil notar lo molesto que está. ¿No se supone que fue un error? ¿Por qué parece estar furioso?
–Esa no es la cuestión, Erick. ¡Es tu hermano!
—Y tú su ex —recalcó—, en cuanto cruce por esa puerta le haré saber que te tiene que dejar en paz—. comienza a caminar hacia mí, me extiende su mano y la tomo, insegura de su próximo acto. Hace que me ponga de pie, atrapa mi cintura entre sus manos y me alza, dejándome sentada sobre su escritorio—. Yo no comparto, Bick, y menos con él.
Capítulo 1
Bicky
Es bochornoso, ya no aguanto más.
¿Cuántas veces he tenido orgasmos desde que somos novios? ¿Tres, cuatro? Y eso, lo aseguro, lo he logrado yo sola después de una sesión de sexo penosa, en el baño. Al principio pensé que era normal, tenía cero experiencia, y decidí dejárselo al tiempo, pero cuando escuchaba a mis amigas contar lo increíble que era, y describían esas sensaciones como algo fuera de este mundo, sentí mucha curiosidad. No esperé más, y busqué una consulta en línea con una sexóloga que me recomendó Sahara, la única amiga que me quedó de la universidad.
Ella me abrió los ojos, definitivamente teníamos un problema, y solo había una forma de resolverlo: juntos. Le platiqué a Ed sobre el tema, y al contrario de lo que esperé, me culpó de mis orgasmos ausentes. Según él, ya había estado con muchas mujeres antes y no había recibido críticas al respecto, sin embargo yo, que solo había compartido intimidad con él, no me concentraba lo suficiente y necesitaba relajarme.
Y sí, en aquel entonces, le creí.
Pero ya hace mucho tiempo de eso, lo suficiente para darme cuenta de que yo también merezco disfrutar de una cogida sin tener que intentar concentrarme a la fuerza.
Doblo la última prenda de ropa y la acomodo dentro de mi maleta roja, el vuelo sale a las diez pero son las seis treinta, tengo tiempo de sobra para tomar un baño y desayunar a gusto mientras espero a que Edward despierte. Llevo toda la noche preparando lo que le voy a decir y no lo que quiero decirle, porque ajá, me da pena explicarle lo que siento. A demás, por muchos adornos que le ponga, sé que terminará culpándome por nuestros problemas, y ya me cansé de eso.
Salgo de la habitación con el cabello mojado, sin hacer ruido, quiero desayunar mis tortitas con azúcar y una taza de chocolate sola, por primera vez desde hace casi cinco años. No sabía cuánto necesitaba esto.
—Hola, amiguitas, hoy estaremos a solas, nadie os va a criticar —le digo a mi platillo de mini tortas redondas y doradas, mientras espolvoreaba azúcar por encima—. Nunca, jamás, permitiré que vuelvan a decirme que hacer esto es ridículo.
Le doy una mordida a la primera y degusto el sabor con paz infinita. No había mañana que Ed no discutiera conmigo por causa de mis tortitas, siempre era algo distinto: que si la glucosa, que si lo perjudicial que era para la salud, que si era una combinación extraña, que era ridícula... En fin, no podía desayunar a gusto.
¿Por qué le debe importar lo que yo coma o no? Me da igual si su cena es un arándano con lechuga, realmente no me interesa. ¿Es tan difícil para él dejarme comer en paz, sin criticar cada maldita cosa? ¡Uf!
Termino contenta, pero con el estómago siendo torturado por los nervios. Cada escalón que subo solo me acerca a una batalla inevitable. Sé como reaccionará, intentará detenerme y suplicará que no me vaya. Pero esta vez no regresaré. Ya lo he decidido, la respuesta es no y nada lo cambiará.
Su cuerpo está tendido sobre nuestra cama, bueno, suya a partir de... —miro mi reloj de pulsera—, dos horas y quince minutos. Tiene el cabello alborotado, y toda su espalda destapada. La sábana solo cubre su culo. Imagino que durmió como un ángel luego del sexo de anoche, satisfecho, agotado... Yo, sin embargo, ni una cosa ni la otra. Como siempre: decepcionada.
En cuanto se durmió corrí al baño, saqué mi juguete del escondite y obtuve dos maravillosos orgasmos. ¡Entonces sí pude descansar un poco!
¿Cómo puede dormir tan tranquilo después de ver a su novia esforzarse en vano? Él sabe cuánto empeño le pongo cada vez que lo hacemos, y cuando pienso que hará algo por mí, simplemente se corre y cae tendido sobre el colchón. Y para colmo, como si no fuera suficiente humillación, se voltea y me da la espalda. ¡Menudo gilipollas vengo aguantando tantos años!
¡Oh, Bicky, ahora es que te das cuenta!?
—Nena... ¿qué haces ahí? —cuestiona somnoliento, no me puedo creer que estuve enamorada de un hombre que solo me dio los buenos días el primer mes de noviazgo. Luego de eso, se levantaba y me zarandeaba para que le preparara su desayuno. Caray, y yo pensaba que tenía una relación sana, menuda mierda.
—Tenemos que hablar —tajo, sin dar muchas vueltas, mientras más pronto mejor, ya no aguanto más esta vida.
Últimos capítulos
#34 Capítulo 34 No debía salir a la luz
Última actualización: 5/3/2026#33 Capítulo 33 La mujer equivocada
Última actualización: 5/3/2026#32 Capítulo 32 Almuerzas con él
Última actualización: 5/3/2026#31 Capítulo 31 Capítulo treinta y uno
Última actualización: 5/3/2026#30 Capítulo 30 Capítulo treinta
Última actualización: 5/3/2026#29 Capítulo 29 Capítulo veintinueve
Última actualización: 5/3/2026#28 Capítulo 28 Capítulo veintiocho
Última actualización: 5/3/2026#27 Capítulo 27 Capítulo veintisiete
Última actualización: 5/3/2026#26 Capítulo 26 Capítulo veintiséis
Última actualización: 5/3/2026#25 Capítulo 25 Capítulo veinticinco
Última actualización: 5/3/2026
Te podría gustar 😍
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.
Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.
El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.
Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.
Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.
Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?
Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
Secretaria ¿Te quieres acostar conmigo?
Tal vez por eso ninguna le duraba más de dos semanas, es que se cansaba rápidamente de ellas, sin embargo, Valeria se negó, provocando que él la persiguiera pensando distintas estrategias para lograr su cometido, eso sin dejar de lado su diversión con las demás mujeres.
Sin darse cuenta, Valeria se convirtió en su mano derecha y él la necesitaba hasta para respirar, no obstante no reconoció su amor hasta que ella llegó a su límite y partió.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
Falso Matrimonio con el Poderoso Enemigo de Mi Ex
Hasta que descubrí que Niall, guapísimo alfa de la manada vecina, era mi pareja destinada. Por fin llegaba mi turno de ser elegida.
Dios, qué ingenua fui.
Cuatro años de compromiso infernal. Teñiéndome el pelo de rubio para complacer sus gustos. Metiéndome en vestidos ajustados, haciendo de su sirvienta personal… solo para oír que serviría más como empleada que como pareja.
Todo porque su corazón le pertenecía a mi hermana.
Esa noche, tiré sin querer el portarretratos con su foto. Me abofeteó. Fuerte. Dijo que nunca estaría a su altura.
Así que lo abofeteé de vuelta, hice pedazos su foto y acepté su rechazo.
Creí que ahí terminaba todo. Hasta que los encontré en el club, riéndose de lo patéticos que habían sido mis cuatro años de intentos. Todo el compromiso había sido su juego enfermo.
Borracha y furiosa, hice algo imprudente con mi misterioso vecino. El alfa Hudson, rostro esculpido por los dioses, peligro en cada línea perfectamente hecha a su medida.
Lo más importante: es el némesis de mi ex.
¿Y qué? El mejor sexo de mi vida.
Pensé que sería un simple encuentro de una noche para olvidar.
Me equivoqué otra vez.
Es más rico que Niall, más poderoso que mi familia e infinitamente más peligroso.
Y no piensa dejarme ir.
Esta vez, no voy a ser la segunda opción de nadie.
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida
Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.
Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.
Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.
Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?
Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.
Pero no lo son.
A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.
Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?
Sexi Detrás de la Máscara
En Taylor Industries, ella es Joy Smith, la CFO desaliñada que ahoga sus curvas en poliéster sin forma y lleva una peluca. En casa, es la esposa olvidada de un abogado infiel que no la ha tocado en tanto tiempo que empieza a preguntarse si está rota. Cuando encuentra unas bragas de encaje rosa fuerte metidas entre los cojines del sofá —definitivamente no suyas—, no es dolor lo que siente. Es libertad.
Grayson Taylor ya no tiene relaciones. No después de haber encontrado a su prometida, una actriz, con otra mujer. Ahora canaliza todo en adquisiciones hostiles y reuniones de directorio, especialmente en aquellas en las que su CFO demasiado cautelosa pelea con él por cada maldita compra. Joy Smith es brillante, exasperante y graciosa cuando él le pulsa todos los botones.
Pero Honey está cansada de ser invisible. Cansada de no haber sentido nunca un placer de verdad. Así que, cuando su mejor amiga le pasa los datos de The Velvet Room, el club de máscaras más exclusivo de Manhattan, se promete a sí misma solo una noche. Una noche para averiguar si su marido tiene razón, si de verdad es frígida, o si simplemente nunca la han tocado las manos adecuadas.
No espera que el desconocido enmascarado la reclame en cuanto cruza la puerta. No espera la química que estalla entre ellos, la forma en que él hace que su cuerpo cante, ni los orgasmos que la dejan temblando. No espera que él le entregue una dirección de correo electrónico con una sola orden:
—Solo yo. Nadie más te toca.
La Pareja Odiada del Rey Alfa
—¿Tú? ¿Rechazarme a mí? Rechazo tu rechazo, no puedes escapar de mí, compañera —escupió con voz llena de odio—. Porque voy a hacer que te arrepientas de haber nacido, rogarás por la muerte, pero no la encontrarás. Esta es mi promesa para ti.
Raven Roman es la loba más odiada de su manada, condenada por un crimen que su familia cometió contra la Familia Real. Intimidada, humillada y tratada como una maldición, ha sobrevivido a cada herida que el destino le ha infligido hasta que le entrega el giro más cruel de todos.
Su compañero destinado no es otro que Alpha King Xander Black, el gobernante despiadado cuya familia la suya una vez traicionó. El hombre que quiere destruirla. Cuando ella intenta rechazarlo, él se niega, prometiendo hacer de su vida una pesadilla viviente.
Pero nada es tan simple como el odio.
Hay verdades enterradas bajo su pasado compartido—secretos, mentiras y una atracción peligrosa que ninguno de los dos puede negar. Un vínculo que se niega a romperse. Y a medida que sus mundos colisionan, Raven comienza a descubrir la oscuridad que ha moldeado ambos destinos.
Traición. Poder. Un enemigo acechando en las sombras. ¿Podrán Xander y Raven superar los pecados de sus linajes y unirse contra las fuerzas que amenazan su mundo? ¿O su odio los consumirá mucho antes de que la verdad pueda liberarlos?
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.












