
Propiedad del Guardaespalda: El pecado de la hija del Presidente
Jk Jeon · En curso · 37.0k Palabras
Introducción
Mia jadeó, arqueando la espalda, sintiendo la fricción de sus cuerpos y la rudeza de un hombre que no sabía amar sin dominar. —Tú no eres nadie para mandarme, Novak… —logró articular ella entre dientes, aunque sus uñas se clavaban con desesperación en los antebrazos tatuados de él—. Eres solo el perro guardián que mi hermano contrató.
—Entonces mírame mientras te muerdo, princesa —respondió él, girándola con una fuerza brusca para devorar sus labios, fundiéndose en una batalla de lenguas y sudor donde el protocolo se hacía pedazos.
Mia Petrova es la hija del hombre más poderoso de Grecia, pero su vida es una jaula de oro manchada por el polvo blanco que usa para olvidar el dolor de sus secretos. Cuando Liam Novak, el implacable exmilitar y mejor amigo de su hermano , entra en su vida como su nuevo jefe de seguridad, el mundo de Mia estalla. Liam no es como los demás; él huele su miedo, detecta el temblor de su abstinencia y la reta a cada paso, desatando una pasión violenta y adictiva que los consume a ambos.
Mientras el país se desmorona por conspiraciones políticas y amenazas de secuestro, Entre peleas callejeras, tiroteos en los barrios bajos y encuentros prohibidos donde el sexo es la única tregua, Liam y Mia descubrirán que el peligro más grande no son los enemigos que los persiguen, sino los demonios que llevan por dentro y que amenazan con quemar atenas.
Capítulo 1
Narrado por Mia Petrova
El sabor metálico de la sangre en mi labio inferior era lo único que me recordaba que seguía viva. Atenas brillaba a mis pies desde el balcón del club clandestino en El Pireo, una mancha de luces blancas y doradas que parecían burlarse de mi oscuridad. Mis manos temblaban, no de miedo, sino por la ansiedad que me recorría la columna vertebral, gritándome que necesitaba una dosis más para acallar el ruido. Esa maldita voz en mi cabeza que no dejaba de repetirme que todo era mi culpa.
Había sido una noche desastrosa. Lo que empezó como una forma de escapar de la cena benéfica de mi padre terminó en una pelea en el callejón trasero con un traficante que intentó sobrepasarse conmigo. No sabía que era la hija del Presidente hasta que mi seguridad personal —los inútiles que logré despistar hace tres horas— aparecieron disparando al aire. Ahora, el escándalo estaba servido. Seguramente ya había fotos mías circulando en los foros oscuros: la "Princesa de Atenas" con el rímel corrido y los nudillos ensangrentados.
Entré a la mansión presidencial por la puerta de servicio, esperando que el silencio de la madrugada me protegiera. Pero el destino nunca ha sido amable conmigo. En el gran salón, bajo la luz fría de las lámparas de cristal, me esperaba la última persona que quería ver, pero la única a la que siempre acudía cuando el agua me llegaba al cuello: Noah.
Mi hermano estaba sentado en uno de los sofás de cuero, con un vaso de whisky en la mano y la mirada perdida en un informe. A su lado, Emma, mi mejor amiga y ahora su esposa, me miró con una mezcla de lástima y terror.
—Mírate, Mia —la voz de Noah fue un látigo. No levantó la vista de los papeles—. Otra vez.
—Hola a ti también, hermanito —respondí, intentando sonar sarcástica mientras me apoyaba en la pared para no caerme. El suelo parecía balancearse—. Fue un malentendido. El tipo no sabía quién era yo.
—¡Nadie sabe quién eres porque te escondes en cloacas! —rugió Noah, poniéndose de pie de un salto. Su carisma de político perfecto desapareció, dejando ver al hombre frustrado—. Papá está furioso. Esta vez no podrá taparlo con una donación al orfanato. Hay videos, Mia. Hay gente hablando de que estabas... alterada.
Emma se acercó a mí con cautela, intentando tocar mi brazo, pero me aparté. Su compasión me quemaba más que el odio de mi padre.
—Mia, por favor, dinos qué necesitas —susurró Emma con los ojos empañados—. Estás perdiendo el control. Noah y yo estamos preocupados, no podemos seguir fingiendo que esto es solo rebeldía.
—No necesito nada, Emma. Solo que me dejen en paz —escupí, sintiendo un nudo en la garganta—. Noah, habla con él. Dile a papá que solo fue un altercado. Si él presiona a la prensa, esto morirá en un par de días. Siempre lo hace. Ayúdame, por favor.
Noah se acercó a mí, y por un segundo, esperé que me abrazara, que me dijera que todo estaría bien como cuando éramos niños. Pero sus ojos estaban fríos, distantes.
—No voy a ayudarte esta vez, Mia. De hecho, estoy de acuerdo con él.
El aire se escapó de mis pulmones. Di un paso atrás, golpeándome contra la mesa de mármol.
—¿Qué quieres decir con que estás de acuerdo? —pregunté con la voz quebrada.
—Papá tiene razón. Eres un peligro para ti misma y una amenaza para el gobierno. Ya no eres una adolescente jugando a ser rebelde, tienes veintitrés años y te estás hundiendo en una mierda que nos va a salpicar a todos —sentenció Noah con una dureza que me rompió el corazón—. Hemos tomado una decisión. A partir de mañana, pierdes tu libertad de movimiento. No saldrás de esta casa sin supervisión absoluta.
—¡No pueden hacerme eso! ¡Soy una ciudadana, no su prisionera! —grité, sintiendo cómo las lágrimas de rabia empezaban a caer.
—Eres la hija del Presidente de Grecia, y vas a empezar a actuar como tal o te internaremos en una clínica privada en Suiza donde nadie vuelva a saber de ti —Noah me sujetó por los hombros, obligándome a mirarlo—. No es una amenaza, Mia. Es un hecho. He traído a alguien para que se encargue de ti. Alguien a quien no podrás manipular, ni sobornar, ni seducir.
—¿A quién? ¿A otro de tus soldados sin cerebro? —me burlé, aunque por dentro estaba temblando.
—He llamado a Liam —dijo él, y el nombre resonó en la habitación como una sentencia de muerte.
Me quedé helada. Liam Novak. El mejor amigo de Noah. El hombre que me había ignorado durante años, el que me miraba como si fuera un insecto cada vez que nos cruzábamos en las fiestas de la universidad. El exmilitar que cargaba con más muertos a sus espaldas que medallas en su pecho.
—¿Liam? ¿Estás bromeando? Él me odia —susurré, sintiendo un escalofrío que no tenía nada que ver con el frío de la noche.
—Liam es el único hombre en el que confío mi vida y la de mi familia —respondió Noah, soltándome como si mi contacto le diera asco—. Él no te verá como a una princesa, Mia. Te verá como un objetivo que debe proteger, incluso de ti misma. Estará contigo veinticuatro horas al día. Dormirá en la habitación contigua, irá contigo a cada baño, a cada cena. Si intentas comprar droga, él te detendrá. Si intentas escapar, él te encontrará.
—Noah, esto es demasiado —intervino Emma, mirando a su esposo con desaprobación—. Liam es... es muy duro. Él no entiende por lo que Mia está pasando.
—Precisamente por eso lo contraté, Emma —Noah miró a su esposa y luego volvió a clavarme la mirada—. Mañana a las seis de la mañana, Novak estará aquí. Te sugiero que limpies tu sangre, escondas lo que tengas que esconder y te prepares. Porque tu vida de libertinaje se terminó hoy.
Noah salió del salón sin mirar atrás, dejando un silencio sepulcral. Emma intentó acercarse de nuevo, pero yo ya estaba subiendo las escaleras hacia mi habitación. Me encerré y me desplomé contra la puerta.
Sentía el pecho oprimido. La idea de tener a Liam Novak observando cada uno de mis movimientos, descubriendo la verdad sobre mis temblores y las pastillas que escondía en el doble fondo de mi joyero, era una pesadilla. Él era implacable. Él era el orden, y yo era el caos.
Caminé hacia el espejo y vi mi reflejo. Estaba hecha un desastre. Me pasé la mano por el labio roto y una sonrisa amarga apareció en mi rostro. Mi padre y mi hermano creían que un guardaespaldas iba a domarme. No sabían que cuando no tienes nada más que perder, el peligro se vuelve un juego.
Pero una parte de mí, esa parte que aún recordaba cómo Liam me había mirado la última vez —con una intensidad que me hizo arder la piel—, sabía que esto no sería un juego ordinario. Esto sería una guerra. Y en la guerra, alguien siempre termina de rodillas.
Me acosté en la cama, mirando el techo, esperando que el amanecer no llegara nunca. Pero llegó. Y con él, el sonido de unas botas tácticas resonando en el pasillo, anunciando que mi carcelero había llegado para reclamar su puesto.
Liam Novak estaba aquí. Y yo no sabía si quería matarlo o dejar que me destruyera del todo.
Últimos capítulos
#32 Capítulo 32 Ella
Última actualización: 4/21/2026#31 Capítulo 31 EL ECO DE LAS VERDADES NO DICHAS
Última actualización: 4/21/2026#30 Capítulo 30 EL NAUFRAGIO DEL ALMA
Última actualización: 4/21/2026#29 Capítulo 29 EL SILENCIO DE LOS SOLDADOS
Última actualización: 4/21/2026#28 Capítulo 28 EL PRECIO DE LA NEGLIGENCIA
Última actualización: 4/21/2026#27 Capítulo 27 LA TRAMPA DEL HÉROE
Última actualización: 4/21/2026#26 Capítulo 26 LA CALMA DE LOS DEPREDADORES
Última actualización: 4/21/2026#25 Capítulo 25 LA EVIDENCIA DE LAS SOMBRAS
Última actualización: 4/21/2026#24 Capítulo 24 Mia
Última actualización: 4/21/2026#23 Capítulo 23 EL PRECIO DEL SILENCIO
Última actualización: 4/21/2026
Te podría gustar 😍
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Enamorada del hermano marino de mi novio
¿Por qué estar cerca de él hace que mi piel se sienta demasiado apretada, como si llevara un suéter dos tallas más pequeño?
Es solo la novedad, me digo firmemente.
Solo la falta de familiaridad de alguien nuevo en un espacio que siempre ha sido seguro.
Me acostumbraré.
Tengo que hacerlo.
Es el hermano de mi novio.
Esta es la familia de Tyler.
No voy a dejar que una mirada fría deshaga eso.
**
Como bailarina de ballet, mi vida parece perfecta—beca, papel protagónico, dulce novio Tyler. Hasta que Tyler muestra su verdadera cara y su hermano mayor, Asher, regresa a casa.
Asher es un veterano de la Marina con cicatrices de batalla y cero paciencia. Me llama "princesa" como si fuera un insulto. No lo soporto.
Cuando una lesión en mi tobillo me obliga a recuperarme en la casa del lago de la familia, me quedo atrapada con ambos hermanos. Lo que comienza como odio mutuo lentamente se convierte en algo prohibido.
Estoy enamorándome del hermano de mi novio.
**
Odio a las chicas como ella.
Consentidas.
Delicadas.
Y aún así—
Aún así.
La imagen de ella de pie en la puerta, apretando más su cárdigan alrededor de sus estrechos hombros, tratando de sonreír a pesar de la incomodidad, no me deja.
Tampoco lo hace el recuerdo de Tyler. Dejándola aquí sin pensarlo dos veces.
No debería importarme.
No me importa.
No es mi problema si Tyler es un idiota.
No es asunto mío si alguna princesita malcriada tiene que caminar a casa en la oscuridad.
No estoy aquí para rescatar a nadie.
Especialmente a ella.
Especialmente a alguien como ella.
Ella no es mi problema.
Y me aseguraré de que nunca lo sea.
Pero cuando mis ojos se posaron en sus labios, quise que fuera mía.
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
Un juego del destino
Finalmente, después de años de no tomar sus vacaciones, las toma para su próxima boda y luna de miel, pero todo da un gran giro cuando está en Hawái, sola y sin esposo, por lo que por primera vez lanza una moneda al aire y decide vivir una noche sin riesgos y apasionada con el primer extraño que encuentre en un bar y al que nunca verá en su vida, ¿Cuál era la probabilidad de volverse a encontrar? Completamente nula.
Pero el destino los vuelve a juntar inesperadamente… Y en el lugar que menos esperaban.
Un juego del destino.












