
Propiedad del lobo
Jade F. C. J · Completado · 103.2k Palabras
Introducción
Capítulo 1
—¿Como puede un collar protegerme? —pregunté.
Lana solo se encogió de hombros.
—¿Quieres que vayamos al lago? Me gustaría salir a caminar un poco.
Me puse a pensar un poco sobre la posibilidad de salir de mi casa e ir de nuevo a ese bosque y a ese lago, no quise, sentí miedo de que ese lobo apareciera de nuevo. Sin embargo, aquí estaba Lana y según ella sabía cuidarse muy bien. Supongo que conocía cuándo y dónde aparecían los lobos. Fue extraño pensar que ella podría saber eso.
—No lo sé, no he tenido buenas experiencias saliendo —susurré insegura.
—Vamos, estoy segura de que esta vez será diferente. Lo prometo.
Suspiré llegando y asentí.
—Está bien.
—Perfecto, te mostraré los sitios más divertidos de este lugar.
Caminamos por ese mismo bosque por el que había estado corriendo hace unas horas, por el mismo donde el lobo me persiguió y me saboreó con su lengua. Me sentía con miedo Justo ahora y por alguna extraña razón apreté con mi mano el collar. Me sentí medio estupida al hacer eso. Llegamos al lago, los chicos seguían en el agua, al parecer hacían un tipo de parrillada allí.
—¿Te llevas con esos chicos? —quise saber.
—Más o menos, sí. Le hablo a Cristine pero nada más. También a su madre, es amiga de la mía. Se supone que estaría ahí con mi hermano pero no quise ir, además mamá me presentaría contigo.
—Está bien. ¿A donde iremos?
—Ven, —avanzó más hacia adelante así que la seguí. Había una roca grande y una cuerda colgando de un árbol. —Esto es divertido —me dice, quitándose los zapatos y la ropa en el proceso. Se subió a la roca y tomó la cuerda—Inténtalo, no te arrepentirás —Lana se lanzó con todo y cuerda y cuando estuvo lo suficientemente en el agua profunda se dejó caer. Se miró bastante divertido, si, quise hacerlo, pero ya me había bañado dos veces en el día y una tercera vez... pobre de mi cabello. Además, no se como estará esa agua de sucia. Aunque no se veía sucia. En la orilla el agua era medio cristalina, se veía la arena.
—¡Lana, ven con nosotros! —exclamó un chico desde la casa cuando Lana salió a la superficie.
—¡No puedo, estoy ocupada! —les gritó ella. —Vamos, Angelique, es tu turno. —me dice. Negué con la cabeza.
—Me da miedo —le dije, abrazándome a mi misma.
—Vamos, no seas cobarde, veras que no te arrepientes.
Lo pensé un poco. Estaba aquí para empezar de nuevo, olvidarme de la vieja Angelique y convertirme en alguien nuevo. Esto es lo que haría la vieja Angelique, quedarse sin hacer nada por miedo a pescar alguna infección o por miedo de que se arruine mi cabello. Esta confusión me ponía mal.
—Bien —acepté, ahitándome la ropa, quedándome solo en ropa interior. Mi cuerpo era tan blanco como una hoja de papel, necesitaba algo de bronceado. Me subí a la roca a como pude, sabiendo que aquellos chicos de esa casa me estarían viendo. Lo supe porque empezaron a silbar. Rodé los ojos y los ignoré. Desde aquí se veía bastante alto.
—¡Vamos, tu puedes! —me animó Lana.
Sí, yo puedo, me dije a mi misma, yo puedo. suspiré profundo, tomé la cuerda y me dejé caer. Se me escapó un grito al inicio. Me solté y caí al agua. Fui algo profundo, de suerte que sabía nadar y salí a la superficie.
—¡Lo ves!
La verdad no había estado tan mal, había sentido la adrenalina por mi cuerpo.
—Estuvo bien —le dije.
—Ay no —murmuró ella, mirando detrás de mi.
—¿Que? —miré en esa misma dirección. Venían como tres chicos nadando para acá.
—Es mi hermano y sus amigos. Mejor salgamos.
Me hundí una última vez y después salí ala superficie de nuevo. Nade hasta que mis pies tocaron la arena.
—¿A donde vas, Lana, escondiéndote? —cuestionó uno de los chicos. Me giré a él, venía cerca. Se parecía a Lana, sus amigos venían detrás. —¿Por qué no me presentas a tu amiga? —le dice, acercándose a mi.
—Es la hija de Harry, idiota —respondió ella.
El chico pareció entender un poco.
—No sabía. Lo siento. Soy Luka —me tendió la mano. Se la di para no ser descortés.
—Angelique.
—Mucho gusto, Angelique.
—Presentanosla —le dijeron sus amigos a Luka.
—No Sean Idiotas —les dijo a sus amigos—ya está apartada.
Fruncí el ceño porque no sabía que significaba eso. ¿Ya estaba apartada? ¿Por quien? ¿Que creen que soy para que hablen así de mi?
—Fue un gusto conocerte, Angelique.
Asentí. Luka y sus amigos se fueron por dónde vinieron. Salí del lago y empecé a ponerme la ropa, al menos solo la camisa que me quedaba grande. Ponerme el pantalón sería muy tedioso para mi.
—¿Nos vamos? —me preguntó. Asentí. —¿Como la pasaste?
—Bien, pero fue muy poco tiempo.
—Discúlpame, lo que pasa es que noté que alguien estaba cerca.
—¿Quien? —me asusté un poco—¿un lobo?
—No, Damian.
—¿Damian? ¿Y eso que?
—Algún día entenderás todo, Angie, solo ten paciencia. Iremos a la feria esta noche, ¿quieres venir?
—¿Quienes van?
—Unas amigas y yo.
—Está bien. Solo dame la dirección y yo te veo allá.
—No sería bueno que te fueras sola desde aquí, vendrías un poco noche y es algo peligroso. El collar te protege pero no hace milagros.
—A veces siento que ustedes me hablan de una manera extraña, no sé si en metáforas o que. Deberían de ir al grano y decir las cosas como son.
—No lo entenderías —me dice.
—Claro, soy la que menos entiende y por eso todos se la pasan mintiéndome.
—¿Seguimos hablando de nosotras verdad? —me miró. Pero no, me había exaltado porque había recordado lo vivido con Monique y Colton. Estaba cansada de esa situación.
—Si, Nos vemos después —me apresuré a entrar a la casa. Escuché que Liana y mi papá estaban en la cocina. Reían. Se veían felices. Envidié esa felicidad. Quise que por primera vez en la vida hubiera alguien que me eligiera a mi por quien era, sin querer cambiarme ni nada. Pero parece que eso jamás pasaría. Entre a mi habitación y me duché de nuevo. Esta vez no pensaba salir de mi habitación en todo el día, tenía una crisis existencial muy fuerte Justo ahora. Salí de la ducha, me puse una pijama de pantalón y camisa de tirantes. Tomé mi laptop y empecé a investigar cosas al azar, hasta que me llegó uno de esos anuncios extraños, era algo sobre ocultismo. Pero no fue eso lo que me llamó la atención sino ella joya que había en la foto. Di click en ese anuncio, la pantalla de mi laptop se puso negra, las letras eran rojas como la sangre. Era una página muy bien hecha. El collar se llamaba Slavic Wolf y según era hecho con brujería. Me asusté en ese momento. ¿Que demonios me había dado mi padre. Según decía el collar te protegía de cosas sobrenaturales, como eran lobos, vampiros, fantasmas o entes malignos que quieran dañar a la persona que lo porta. El collar era mágico y te hacía despertar a los poderes que existían dentro de ti, si tenías claro esta.
Esto es una locura.
Cometí la grave equivocación de leer en voz alta una frase que decía:
—En esta noche y en esta luna llena, invoco los poderes que hay en mi y que por años han estado dormidos. El agua, el fuego, la tierra y el aire me dan la fuerza que necesito para controlarlos. Que así sea.
¿Era una especie de conjuro? Se me instaló un dolor de cabeza horrible, como una punzada en mi sien. Me salí de esa absurda página y me levanté, buscando alguna pastilla, pero la ventana se abrió de golpe, el viento la había tirado. Me acerqué para cerrarla pero a lo lejos noté que el agua del lago estaba moviéndose, como si se hicieran olas. El viento estaba fuerte. Noté que cerca de la casa la tierra se hacía en dos, como si se estuviera partiendo. Me salí de inmediato de la habitación y bajé las escaleras en busca de mi padre.
—¡Papá! —lo llamé.
—¡Angie! —escuché su grito desde afuera. Abrí la puerta y salí, pero me detuve en seco al notar que el auto de mi padre se estaba incendiando.
—¿¡Que pasa?! —exclamé. Papá estaba echándole agua, pero de la nada todo se quedó calmo y el fuego se apagó. Parecía tipo película todo. —¿Que ha pasado?
—No lo sé —papá se quedó pensativo—pero es muy extraño todo.
—Mira tu auto... —le acerqué. Estaba todo quemado.
—Si, ya no sirve. ¿Estás bien? Vamos dentro —me encamino hacia la entrada, mi papá veía para el bosque como teniendo que algo fuera a salir de ahí. Estando dentro aseguró la puerta.
—¿Está todo bien? —quise saber.
—Si, tranquila.
Su teléfono celular sonó y contestó de inmediato.
—¿Hola? Si, aquí está. Esta bien, yo le digo. —cortó—Lana dice que te espera en la feria. ¿Estás segura de que quieres ir?
Sería bueno estar allá que aquí toda aburrida.
—Quizás, me estoy aburriendo al estar tan sola.
—Está bien, pero cuídate, ¿ok?
—Está bien. —subí las escaleras a cambiarme de ropa en mi habitación. Me puse un short y una camisa mangas largas, también unas botas que me llegaban hasta la rodilla. Tomé mi celular y las llaves de coche.
Salí afuera, ver al auto quemado de papá me dio escalofríos. Lo que había pasado había sido muy extraño, jamás había experimentado algo así. Me monté al coche y arranqué, manejando por esas calles oscuras y solitarias. Al menos deberían de poner lámparas en todo este camino, da miedo y pareciera que estuviera abandonado. Me sentí nerviosa porque pensé que en cualquier momento saldría el lobo de nuevo y me interceptaría. Suspiré profundo y aceleré. A pesar de que había luna llena estaba medio nublado. Estaba cerca del pueblo, según la feria estaría por aquí cerca, en un predio baldío cerca de la carretera.
Ah, ahí está.
Me estacioné cerca de otros coches y salí. Había bastante gente, quizás sea la única distracción que tienes los pueblerinos. Cuando entré sentí que la mayoría me veían. Seguro se preguntarán quién era la chica nueva, así era en los pueblos, cualquier rostro desconocido te llamaba la atención. Habían juegos mecánicos, montaña rusa, una rueda enorme. Busqué a Lana por doquier.
—¡Angie! —escuché un grito detrás de mi. Cerré los ojos por un segundo y después me giré. No me gustaba que gritaran, llamaba la atención de todos. Lana se acercó a mi con dos chicas más.
—Sí viniste. Mira, ellas son Estefanía y Maritza, mis amigas. También van al último año.
—Hola —las salude, dándoles una sonrisa de boca cerrada.
—Ay no —murmuró Lana, mirando detrás de mi. Mi vista viajó a la Estrada, ahí venía entrando Damian y una chica. Detrás de ellos venían más chicos.
—¿Que pasa? —quise saber.
—Allí viene Lara, es la peor persona que he conocido.
—Presumida —dijo Estefanía.
—Odiaba por la mayoría —la siguió Maritza. La chica Lara era alta, delgada y rubia. Muy bonita ha decir verdad.
—Es novia de Damian —me dijo Lana.
Damian iba con su inexpresividad como siempre. Nos pasaron de lado sin siquiera mirarnos. ¿Que se creían? ¿Los dueños del pueblo? Rodé los ojos y me concentré en los juegos, quería divertirme esta noche.
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