
Una Asistente Para El Millonario
margaritaire2000 · Completado · 102.2k Palabras
Introducción
Capítulo 1
Trabajar. Una conducta humana totalmente necesaria al ser mayor de edad y obviamente llegar a la adultez. Siempre quise hacerlo, desde chiquita anhelaba poder ayudar en casa y ganar dinero de alguna forma.
Me gustaba trabajar, excepto por la pequeña línea en mi historia que dice "no tener más que un puesto de asistente y no estar optando por nada más" actualmente es eso a lo que me dedico.
Quizá porque no he optado por algo más alto, o no he visto más allá de estar junto a Eduardo todos los días. O por la sencilla razón de que, no quiero alejarme tanto de él y todos los conocimientos y lecciones que me enseña a diario.
Eduardo. Mi jefe y la persona más insoportable de toda la empresa.
El señor Eduardo es... Simplemente un hombre extraordinario, tan único, tan insufrible y totalmente perfecto. Un don Juan que todas las chicas desean en su vida.
Yo, por mi parte ahora mismo estaba corriendo como una loca por todas las oficinas de la empresa intentando llevarle un ridículo café a la señorita de la cual está enamorado, o cortejando que se yo.
Desde que me había ordenado hacerlo hace unas semanas yo era la que más había sufrido, aparte de todo el desastre que dejaba a mi paso por llegar tarde algunos días.
Para poder mantener mi trabajo yo debía mantener al jefe contento. Y esta, quizá, era la tarea que el más disfrutaba.
Me valía tres kilos de madera lo que sucediera entre ellos, pero usarme a mí como cupido ya era demasiado.
- Ada, deja de correr por los pasillos tan temprano - grito Yuli desde su puesto atrayendo unas pocas miradas, desde un pequeño cubículo junto a la puerta de la señorita Gen.
- Se te ven los calzones cada vez que brincas como una vaca enloquecida por todos lados.
- Cállate! - le respondo poniendo el café dentro de la oficina de Gen, cerrando la puerta tras de mi al salir rápidamente.
Paso por el lado de Yuli y la esquivo sonriendo y negando a la vez con la cabeza. Me falta entregar dos carpetas también en la administración, y no puedo evitar preguntarme si no hay alguien más que se encargue de estos trabajos.
He trabajado para el señor Eduardo desde hace alrededor de dos años y medio. Tiene veintiocho años. Lo conozco a la perfección, aunque en el fondo desearía no hacerlo.
Dejó una mano sobre mi estómago y suspiro intentando calmar los mareos que me embriagan por un momento poniendo el lugar de cabeza.
Estudie en Oclacyom, la ciudad vecina. Me gradué en negocios de empresas, y algunos meses después hice un curso de asistente en publicidad. Y me refirieron a esta gran empresa. Desde que entre a trabajar no he visto más que cambios y evoluciones para bien, así que me encanta muchísimo el trabajo que estoy haciendo aquí, viendo como todo si es capaz de mejorar.
Vivo sola en un pequeño departamento bastante lejos de aquí. De solo pensar en todos los colectivos que debo tomar me duele la cabeza nuevamente, ya que por desgracia aun no tengo auto, el sueldo no me ha dado para cubrir tantos gastos. Desde los míos, hasta los gastos de mis padres y la incapacitante enfermedad que padece mi padre.
Mis padres son lo único que tengo. Así que jamás voy a dejar de darle cualquier cosa que necesiten. Así deba agarrar transporte público por mas años en esta ciudad. Ellos viven en Toshbill. Un pueblo retirado lejos de Damasc.
Es una ciudad bastante movida como me suelen gustar los lugares, despierta y trabajadora. Las personas son sinceras y les encanta compartir lo que tienen. Pese a que es una de las ciudades donde más millonarios viven, incluyendo a mi jefe Eduardo. Heredero de esta compañía de publicidad, soltero, sin hijos, y con sus padres viviendo fuera del país. Todo un sueño comprado para él.
Tomo el ascensor que me lleva hasta el tercer piso y cuando llega me bajo, caminando a paso rápido hasta mi lugar de trabajo junto a la oficina de Eduardo. El cual tiene la puerta entre abierta y alcanza a verse una rendija llena de luz, nada más por todo el lugar. Paso junto a la puerta intentando que no me vea y canto victoria sentándome en la silla de rueditas junto a mí escritorio. Encendiendo el computador de inmediato viendo como la pantalla me pide una contraseña que tecleo de una vez, desbloqueando mi usuario.
- Señorita Ada. - su voz llega a mis oídos, esos que se embelesan con el tono de voz y sacudo la cabeza espabilando. Me está llamando, si se ha dado cuenta de que merodee más de lo que debía esta mañana... tarde Ada. Llegas tarde...
Camino con paciencia hasta la oficina alargando el momento de mi muerte y contengo la respiración cuando tomo el pomo de la puerta abriéndola para mí. No veo su rostro, pero si algo de su cuerpo y termino por cerrar la puerta. Maldecir por lo bajo y acercarme a su escritorio con la cabeza gacha.
El exquisito olor a canela llega hasta a mí y mantengo los labios en su lugar para ahogar la sonrisa que deseo poner de repente.
- Tarde Ada. Llegas tarde. - gruñe sin empatía y me amarro mentalmente la falda de tubo porque siento que se me va a caer por la estruendosa voz que tiene.
Hoy lleva un traje azul. Uno de los tantos e infinitos trajes que siempre trae para lucirse, y pavonearse con ellos remarcando esos perfectos brazos, y las piernas apretadas en los pantalones entallados a ellas.
Eduardo era atractivo. No iba a negar eso. Pero odiaba su manera de expresarme todo el rencor que me tenía por ser excelente en mi trabajo, sabía que odiaba lo buena que era. Así que, siempre estaba exigiéndome más. Y yo, de forma inteligente, siempre correspondía de la manera más sutil que podía, dándole lo que quería. Porque necesitaba el empleo, la experiencia, y el dinero. Y el, de cierta forma hacia que mis hormonas chillaran de emoción cada vez que lo veían.
- Estuve haciendo algunas cosas antes de venir. - aclare con la cabeza en alto. Observando como esas facciones endurecidas se moldeaban a su rostro angular. Con esa pequeña y desaparecida barba en sus mejillas. Y los ojos azules como el mar, me escudriñaban haciéndome añicos en su mente.
Últimos capítulos
#93 Capítulo 93 "Enamorada del hijo de un millonario"
Última actualización: 8/25/2026#92 Capítulo 92 Final de mi historia
Última actualización: 8/25/2026#91 Capítulo 91 verdadero final feliz
Última actualización: 8/25/2026#90 Capítulo 90 Sin mas mentiras
Última actualización: 8/25/2026#89 Capítulo 89 Eduardo
Última actualización: 8/25/2026#88 Capítulo 88 Celos
Última actualización: 8/25/2026#87 Capítulo 87 La nota la leeré yo sola
Última actualización: 8/25/2026#86 Capítulo 86 El pasado
Última actualización: 8/25/2026#85 Capítulo 85 ¿Casi el fin?
Última actualización: 8/25/2026#84 Capítulo 84 Un mes después
Última actualización: 8/25/2026
Te podría gustar 😍
Tentación Italiana
Con su sola presencia erizaba cada parte de mi cuerpo, era un hombre imponente con una mirada que hacía desde mojar mis bragas, a hacerme temblar de puro miedo, todo de él emanaba peligro y sexo, mucho sexo.
Él era el pecado hecho persona y yo solo una simple mortal que cayó en tentación. Soy Nicole Davis y esta es mi historia.
La Novia Sustituta
Atrapada en una red de intriga y engaño, Ariadna navega por la política cortesana y secretos peligrosos, todo mientras oculta su propio amor por el Príncipe Alfa Rowan. El Príncipe Alfa Rowan, el príncipe rechazado y deshonrado que ha sido apartado desde que quedó lisiado, nunca ha abierto su corazón antes. Cuando la suave y cariñosa Ariadna llega para cuidarlo y devolverle la salud, un romance apasionado y prohibido florece entre ellos.
Ahora la novia sustituta se ha convertido en una amenaza y con cada reconocimiento que recibe, su secreto amenaza con derrumbarlo todo.
La historia de Reckless Renegades Viper y Pixie
Soy Sabine, todos me llaman Pixie por mi talla. Mido poco más de un metro y medio. Cometí el error y me casé con un hombre al que apenas conocía durante un fin de semana de diversión. Me dejó a la mañana siguiente y no lo vi durante meses hasta que fui a una reunión sobre la contratación de un guardaespaldas con los Reckless Renegades. Imagina mi sorpresa cuando veo a mi marido perdido hace mucho tiempo con una zorra en el brazo. Lo despedí y le pedí que entregara los periódicos la semana siguiente. Dejé todo lo que tuviera que ver con el club. Negocios, amigos, lo que sea. No iban a dejar que se burlaran de mí. Me dejó, así que debió firmar y dejarme seguir con mi vida. Soy un campeón de patinaje sobre hielo pero necesito más. Quiero amor y una familia propia. Creí que lo había encontrado. Caray, me equivoqué. Ahora ha vuelto y dice que quiere ganarse mi corazón.
Un juego del destino
Finalmente, después de años de no tomar sus vacaciones, las toma para su próxima boda y luna de miel, pero todo da un gran giro cuando está en Hawái, sola y sin esposo, por lo que por primera vez lanza una moneda al aire y decide vivir una noche sin riesgos y apasionada con el primer extraño que encuentre en un bar y al que nunca verá en su vida, ¿Cuál era la probabilidad de volverse a encontrar? Completamente nula.
Pero el destino los vuelve a juntar inesperadamente… Y en el lugar que menos esperaban.
Un juego del destino.
Venganza de la Luna Abandonada
—Bella. —El tono de Ethan cambió, adquiriendo ese filo de advertencia que yo conocía demasiado bien—. Faye está vulnerable en este momento. Está aterrada de que la resientas, de que esto divida a la manada. Lo último que quiere es que este bebé se interponga entre nosotros.
—Entonces no debiste hacerlo. —Sostuve su mirada de frente, dejando que viera el hielo en la mía—. Vuelve con tu hijo.
—Por el amor de Dios. —Se pasó una mano por el cabello—. ¿Cuántas veces…? Fue inseminación artificial. Usaron mi esperma, sí, pero Faye y yo nunca…
Bella soltó un resoplido frío. Qué mentiras tan descaradas. Su compañero había tenido una aventura con la pareja de su hermano, y toda su familia ayudó a echarla sin nada, solo para abrirle paso a la amante y que ocupara el lugar que le correspondía. Pobre idiota… creía que ella era solo una hija adoptiva no deseada, fácil de desechar y controlar. Nunca supo que la genio informática que había estado buscando era su propia Luna.
Como se había manchado a sí mismo, Bella había terminado con él. Lo rechazó y recuperó lo que era suyo, ascendiendo hasta lo más alto con la ayuda de Victor, quien había estado secretamente enamorado de ella durante años.
Cuando Ethan intentó recuperarla:
—No quieres que nuestro hijo crezca sin padre.
Bella sonrió con burla.
—El padre del niño no eres tú.
Hijos de la Armada: Intimidada por Hermanastros Cuatrillizos
—Deja de actuar como si fueras una de nosotros. ¡Me das asco!
***En la escuela secundaria, Tabitha era gorda y el blanco constante de las crueles bromas y el acoso de los hermanos cuatrillizos. Eran su pesadilla viviente. Tras abandonar sus estudios allí, dejó atrás la escuela de hombres lobo y se inscribió en una universidad humana, donde bajó de peso. Los cuatrillizos fueron criados por su padre con una estricta disciplina militar, lo que los convirtió en jóvenes alfas rebeldes e indomables. Cinco años después, Tabitha y los hermanos cuatrillizos se reencontraron porque la madre de ella se casó con el padre de ellos.
Ahora, Tabitha se ve obligada a vivir bajo el mismo techo que los cuatro abusivos alfas de la Marina. Rápidamente la reconocen y se quedan atónitos al ver lo hermosa que se ha vuelto.
Amor prohibido, venganza perfecta
Pero un día, al regresar a casa antes de lo previsto, descubre una traición desgarradora: Emma, su hija adoptiva, a quien había criado y amado como si fuera de su propia sangre, anuncia que está embarazada de su esposo.
Las dos personas en las que más confiaba le clavan el puñal por la espalda. Sin embargo, cuando conoce al misterioso novio de Emma, un joven cuya mirada ardiente e indebida la consume, solo un pensamiento invade su mente: traición con traición se paga.
Pecado Adoptivo
Que me aceptaran en una de las universidades más prestigiosas del país es un sueño hecho realidad, sobre todo porque mi hermano adoptivo ya está allí y es la estrella revelación del fútbol americano.
Es todo lo que siempre he querido...
Hasta que todos mis sueños se hacen pedazos.
Mi “hermano” me odia.
No es el mismo chico que salió de nuestra casa camino a la grandeza. No quiere saber nada de mí y me trata peor que a su enemigo.
Hasta que lo veo con una chica.
Y entonces ya no se ve como mi hermano.
Se ve como el atractivo deportista por el que todas las chicas del campus se derriten.
Esto está mal.
No debería mirarlo de esta manera.
Y él no debería tocarme como si estuviera listo para devorarme.
Es mi hermano.
¿O no?
Las líneas se difuminan y los cimientos bajo mis pies se tambalean entre la lujuria y el pecado.
Se susurran secretos sobre piel febril, se comparten besos prohibidos en rincones oscuros.
Pero nunca es suficiente.
Necesito más.
Alpha at the Door (versión editada)
—Ese es el último de ustedes, Cascata —dijo el hombre, mirando al lobo. Disparó de nuevo antes de escapar al final del oscuro callejón.
La tía Rita me dijo que nunca creyera en los hombres lobo. Eran malvados y desagradables.
Pero miré al lobo muy herido. Simplemente no podía dejar que alguien muriera frente a mí.
Corriendo por el oscuro callejón tenuemente iluminado, de nuevo. Miré hacia atrás con cautela. La bestia marrón de furia me estaba persiguiendo. Gruñendo en la oscuridad, estaba decidido a atraparme. Gemí y me giré, concentrándome en mi escape. No quería morir esta noche.
—¡Corre, Veera! —gritó Leo, pero luego lo vi ser arrastrado a las sombras por un par de guantes negros.
Habían pasado cinco largos años desde que había visto esos ojos brillantes.
No había tenido esta pesadilla por un tiempo. Soñaba con él después de esa noche. Me perseguían, atrapaban y secuestraban en los sueños, pero esta noche se sentía tan diferente.
—Si te comportas, te dejaré ir.
Veera miró a su secuestrador y levantó una ceja. Quería maldecirlo, pero se dio cuenta de que no sería prudente, ya que él era un Alfa a quien había salvado del borde de la muerte hace cinco años. Además, estaba atada a la silla y su boca había sido tapada nuevamente, ya que se había asustado y le había gritado como cualquier víctima normal en una película de suspenso.
Por favor, tenga en cuenta que esta es una versión editada de AATD, la historia y el contenido serán los mismos que en la original.
Lectura madura 18+
Alpha at the Door 2020 Por RainHero21 ©
¡Mate!
Sin embargo, la tranquilidad de su relación se ve quebrantada una noche, cuando Gia lo descubre besando a su mejor amiga en una fiesta. Su loba, en un grito interior, le asegura que él es su mate, pero Gael niega cualquier vínculo más allá de la amistad.
¿Será que Gia está cediendo a la obsesión y fantaseando con su conexión, o realmente está destinada a estar con Gael?
La Última Cláusula del Multimillonario
Tres años de matrimonio terminaron con una línea y una pluma que le temblaba en la mano. No eran los papeles lo que dolía: era la forma en que él ni siquiera se inmutó cuando ella sí lo hizo.
Amelia Hart salió del penthouse de él esa noche sin nada más que una maleta y el corazón hecho pedazos. Se lo había dado todo a Daniel Sterling —su amor, su identidad, su devoción silenciosa—, solo para que la desecharan en el momento en que se volvió inconveniente.
Pero cuando el imperio que él construyó empieza a derrumbarse, cuando el CEO frío que jamás miró atrás de pronto necesita a la mujer que tiró a la basura, regresa con las mismas manos que una vez la soltaron, ahora extendiéndose hacia lo que destruyó.
Solo que esta vez hay una cláusula que él no leyó…
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.












