
Usada por ellos, Poseída por él
Macarena.R · En curso · 71.4k Palabras
Introducción
En una casa donde las lágrimas de su hermanastra pesaban más que cualquier verdad, Daphne creció recogiendo migajas de aprobación y convirtiendo cada gesto mínimo en prueba de que todavía merecía existir. Ethan Blackwood le ofreció exactamente el mismo tipo de amor: incompleto, intermitente, siempre a punto de retirarse. Ella se aferró de todas formas.
Hasta el día de su boda.
Ese día descubrió que la vida que creía estar a punto de empezar nunca le había pertenecido. La humillación fue pública, meticulosa y absoluta. De un solo golpe perdió al hombre que iba a casarse, a la familia que nunca la eligió del todo y al último resto de ilusión que todavía sostenía.
Solo Alice, su única amiga verdadera, la recogió del suelo.
Rota y sin nada, Daphne intenta reconstruirse en silencio. Y entonces, sin buscarlo, su camino se cruza con el de Alexander Gallagher.
Alexander no es un hombre que llegue por casualidad.
Hay algo en la forma en que la mira, en la precisión con la que aparece, que sugiere que lleva demasiado tiempo esperando exactamente este momento. Él tiene poder, recursos y una paciencia peligrosa. Ella tiene rabia, talento enterrado y muy poco que perder.
Lo que nace entre los dos no es un salvamento.
Es un juego de control, deseo y deudas antiguas que ninguno de los dos está dispuesto a perder.
Y mientras Daphne intenta decidir si puede usar el fuego sin quemarse del todo, Alexander ya ha tomado una decisión:
esta vez, no va a dejar que se le escape.
Capítulo 1
Daphne
El sonido de la vara contra la madera todavía me perseguía por las noches.
No era un recuerdo limpio. Era una sensación. El silbido corto del aire, el impacto seco en la parte posterior de mis muslos, el ardor que se extendía como fuego bajo la piel. A veces, cuando el silencio del apartamento de Alice se volvía demasiado profundo, volvía a sentirlo con tanta claridad que apretaba las piernas una contra la otra, como si todavía tuviera trece años y estuviera de pie en el estudio de mi padre, esperando el siguiente golpe.
Scarlett siempre lloraba primero.
Esa era la regla no escrita de nuestra casa.
Si algo se rompía, si alguien llegaba tarde, si el ambiente se tensaba… Scarlett lloraba. Y mi padre buscaba al culpable en mí. No importaba que yo estuviera en mi habitación. No importaba que hubiera estado callada todo el día. La vara aparecía igual. A veces en las piernas. A veces en la espalda. Siempre con la misma frase:
—Tu hermana no merece este sufrimiento por tu culpa.
Después venía el encierro. La llave girando del otro lado de la puerta. La oscuridad. El estómago vacío durante horas o días enteros. Los sirvientes que, siguiendo órdenes, dejaban la bandeja fuera solo cuando él lo permitía, o directamente no la dejaban. El dinero para toallas íntimas, para ropa interior nueva, para cualquier necesidad básica, desaparecía. “Si fueras más agradecida, no tendrías que pedir”, decía. Y yo aprendí a no pedir.
Aprendí a hacer que mi cuerpo ocupara menos espacio.
Aprendí a sonreír cuando me dolía.
Aprendí a buscar su mirada como si fuera agua en medio del desierto.
Nunca la encontré.
Ahora, a los veintisiete, seguía buscando.
Me miré en el espejo del baño del apartamento de Alice. El vestido de novia colgaba detrás de mí, blanco, impecable, caro. Ethan lo había elegido. “Quiero que te veas perfecta”, había dicho. Y yo había sonreído como si esas palabras fueran suficientes. Como si no recordara todas las veces que me había cancelado por un mensaje de Scarlett. Todas las cenas que se convirtieron en “tengo una reunión urgente”. Todas las noches en las que llegaba tarde oliendo a su perfume.
Migajas.
Siempre migajas.
Y yo las recogía del suelo con las dos manos, convencida de que algún día se convertirían en un banquete.
Alice había salido a comprar más horquillas. Me había dejado sola con el vestido y con el silencio. Aproveché para sentarme en el borde de la bañera y abrir el cajón donde guardaba las pocas cosas que había logrado sacar de la mansión antes de que mi padre decidiera que ya no era bienvenida ni siquiera a recoger ropa. Entre ellas estaba el cuaderno viejo de diseños. El que había escondido después de que Scarlett presentara mis bocetos como suyos y me acusara de plagiarla. La industria de la moda no perdona ese tipo de manchas. Dejé de diseñar. Dejé de intentarlo. Guardé los lápices y aprendí a callar también esa parte de mí.
Pasé los dedos por las páginas amarillentas. Vestidos que nunca se cosieron. Siluetas que solo existieron en mi cabeza. Cada trazo me devolvía a una versión de mí que todavía creía que merecía ser vista.
El teléfono vibró sobre el lavabo.
Ethan.
—¿Daphne? —Su voz sonaba apresurada, casi molesta—. Escucha, voy a llegar un poco más tarde a la prueba de vestuario. Scarlett tuvo un problema con el arreglo floral y le prometí que la ayudaría. Tú entiende, ¿verdad?
El estómago se me encogió de la forma habitual. Esa mezcla de decepción y resignación que ya conocía de memoria.
—Claro —respondí. La voz me salió suave, entrenada—. No te preocupes. Yo te espero.
—Eres un amor. Te debo una.
Colgó.
Me quedé mirando la pantalla en negro. Te debo una. Cuántas veces había escuchado esa frase. Cuántas veces la había creído.
Me levanté y me puse el vestido. El corpiño me apretó el pecho. El encaje me rozó la piel sensible de la espalda, exactamente donde todavía quedaban marcas claras si uno sabía dónde mirar. Me ajusté el cabello. Practiqué la sonrisa frente al espejo. La misma sonrisa que usaba cuando mi padre entraba en una habitación. La misma que usaba cuando Ethan llegaba tarde y olía a otra.
Alice abrió la puerta del baño sin llamar, como siempre. Llevaba una bolsa de papel y una expresión que ya conocía: la de alguien que estaba cansada de verme tragar veneno con una sonrisa.
—Otra vez canceló —dijo. No era una pregunta.
—Solo se retrasó. Scarlett tuvo un problema.
Alice dejó la bolsa sobre el lavabo y se cruzó de brazos.
—Scarlett siempre tiene un problema, Daph. Y Ethan siempre corre a resolverlo. ¿Hasta cuándo vas a seguir fingiendo que no lo ves?
Aparté la mirada. El vestido brillaba bajo la luz fría del baño.
—Es mi boda, Alice. Dentro de tres días me caso con él. No quiero pelearme ahora.
—No estás peleando. Estás sobreviviendo. Y eso no es lo mismo.
Se acercó y me sujetó los hombros con suavidad, obligándome a mirarla a través del espejo.
—Yo sé lo que te hizo tu padre. Sé lo que te sigue haciendo cada vez que te habla. Sé cómo te miraba Ethan cuando creía que no te dabas cuenta. No tienes que seguir recogiendo migajas, Daphne. Mereces un plato entero.
Las lágrimas me quemaron los ojos, pero no las dejé caer. Había aprendido a no llorar delante de nadie. Ni siquiera de Alice. El llanto se había convertido en algo privado, algo que ocurría solo cuando la puerta estaba cerrada con llave y nadie podía usarlo en mi contra.
—Solo tres días más —susurré—. Después de la boda todo va a cambiar.
Alice no contestó. Solo me abrazó por detrás, con cuidado de no arrugar el vestido, y apoyó la barbilla en mi hombro. Su perfume familiar me envolvió como una manta vieja.
—Estaré ahí —dijo al fin—. Pase lo que pase. Aunque tenga que sacarte de esa iglesia a rastras.
Sonreí un poco. El gesto me dolió en los pómulos.
—No va a hacer falta.
En el fondo, una parte de mí ya sabía que estaba mintiendo.
Me quité el vestido con manos torpes y lo colgué de nuevo. Me puse la ropa de siempre: vaqueros suaves, una camiseta holgada que escondía las marcas que el tiempo no había borrado del todo. Mientras Alice ordenaba las horquillas, yo me quedé mirando mi reflejo una vez más.
Veintisiete años.
Una diseñadora que ya no diseñaba.
Una hija que seguía buscando una mirada que nunca llegaba.
Una prometida que se conformaba con migajas y las llamaba amor.
Tres días.
Solo tres días más y, según me había repetido una y otra vez, todo cambiaría.
No sabía entonces que el cambio llegaría de la forma más cruel posible.
Ni que, al otro lado de la ciudad, alguien llevaba años esperando exactamente el momento en que yo me rompiera del todo.
Últimos capítulos
#50 Capítulo 50 Capítulo 50
Última actualización: 10/29/2026#49 Capítulo 49 Capítulo 49
Última actualización: 10/28/2026#48 Capítulo 48 Capítulo 48
Última actualización: 10/27/2026#47 Capítulo 47 Capítulo 47
Última actualización: 10/25/2026#46 Capítulo 46 Capítulo 46
Última actualización: 10/23/2026#45 Capítulo 45 Capítulo 45
Última actualización: 10/22/2026#44 Capítulo 44 Capítulo 44
Última actualización: 10/21/2026#43 Capítulo 43 Capítulo 43
Última actualización: 10/20/2026#42 Capítulo 42 Capítulo 42
Última actualización: 10/19/2026#41 Capítulo 41 Capítulo 41
Última actualización: 10/18/2026
Te podría gustar 😍
La máscara del multimillonario (Un romance oscuro y ardiente)
Mi padrino es mi Sugar Daddy
Después de un romance vertiginoso y ardiente, el mejor amigo de mi padre me rompió el corazón.
Me dijo que las cosas eran demasiado complicadas. Desordenadas. Incorrectas.
Que nunca podríamos estar juntos.
Sabía que me amaba, pero el miedo a arruinar a nuestra familia era demasiado grande.
Con demasiado en juego, sacrificó nuestros corazones y lo terminó.
Ahora ha vuelto y todavía me desea.
Todavía me ama.
Pero ahora… estoy comprometida con otro hombre.
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
La Gestante del Rey Alfa
Isla
Soy una don nadie de una manada lejana. Mi familia debe mucho por los gastos médicos de mi hermano. Haré lo que pueda para ayudarlos, pero cuando descubro que he sido vendida al Rey Alfa Maddox como su criadora, no estoy segura de poder hacerlo.
El rey es frío y distante, y se rumorea que mató a su primera esposa. Pero también es sexy y atractivo. Mi mente puede estar diciéndome que no, pero mi cuerpo lo desea de todas las maneras posibles.
¿Cómo voy a sobrevivir como la criadora del Rey Alfa cuando nunca he estado con un hombre antes? ¿Volverá a matar?
Maddox
Desde que mi Reina Luna murió, juré no volver a amar. No estaba buscando una criadora, pero solo tengo un año para producir un heredero o perderé mi trono. Esta hermosa chica, Isla, apareció en mi puerta justo a tiempo. ¿Es el destino? ¿Es ella mi segunda oportunidad de tener una compañera? No, no quiero una de esas.
Todo lo que necesito es un hijo.
Pero cuanto más tiempo paso con Isla, más quiero no solo a cualquier criadora, sino a ella.
¡Más de un millón de lecturas en Radish—haz clic en este romance ardiente de cambiaformas lobo ahora mismo!
Guerreros de la luna azul
El compañero de segunda oportunidad de Luna
Abrí la boca cuando la conmoción y el dolor me llenaron el cuerpo. Mi marido se estaba acostando con mi hermanastra en nuestra noche de bodas. Lágrimas calientes brotaron de mis ojos mientras los sonidos húmedos y los gemidos se hacían cada vez más fuertes.
Larissa, la estimada Luna de la manada Tokenmoon, lo tenía todo. Un marido cariñoso y una manada fuerte. Pero todo era mentira. Stefan, su marido alfa, era el diablo. La maltrataba y abusaba constantemente mientras la engañaba con su hermanastra. Para empeorar las cosas, la rechazó y la despidió. Con el corazón roto, Larissa estaba perdida hasta que se topó con su pareja de segunda oportunidad.. Kaden.
Kaden, guapo como el pecado y el alfa de la manada de Griffen-Howl, es un hombre roto. Cuando su esposa huye con otro hombre, mientras lo abandona a él y a su hijo, promete no creer nunca en el amor. Pero cuando una mujer sin hogar, Larissa, entra en su territorio, parece que podría estar rompiendo esos votos. Ella es su compañera de segunda oportunidad, pero ¿podrá volver a creer en el amor?
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.
Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.
El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.
Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.
Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.
Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?
Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
Santos del Diablo - Darkness
Después de regresar a casa tras su tiempo en la Marina, llega al club de los Cajuns y encuentra a su Luz en el sofá. Justo cuando la encuentra, se entera de que ella está fuera de su alcance. Es la hija del presidente de un club de motociclistas hermano. Ella está prohibida.
Camille ha pasado la mayor parte de su vida sin encajar. Tiene un grupo de amigos muy unido, pero no mucho más. Ha pasado la mayor parte de sus años de secundaria viviendo en el Shack, el más grande de los clubes de los Santos del Diablo. Una noche en la que no podía dormir, conoció a un hombre que no vio a una rara, sino a una mujer hermosa.
Al mudarse a Luisiana, descubre que él es mayor de lo que pensaba. Tiene que mantenerse alejada del único hombre que desea. ¿Qué pasa cuando no pueden mantenerse alejados? ¿Cuando ambos quieren lo que está prohibido?
Darkness se sentó en el sofá junto a ella.
—Nunca supe tu nombre.
—Camille. —Sonrió y cerró el libro en el marcador—. Y tú eres Darkness.
—Lo soy. —Incapaz de contenerse, extendió la mano y tocó suavemente su mejilla—. Eres tan bonita como recuerdo.
Ella se sonrojó bajo su mirada, pero nunca apartó la vista. Darkness se inclinó y presionó sus labios contra los de ella. Mantuvo el beso ligero, temiendo que si no lo hacía, iría demasiado lejos.
Rompiendo las reglas
Michelle Ranieri es un hombre que sabe lo que quiere. Construyó la cadena de restaurantes más famosa de país desde cero. No ha llegado tan lejos por detenerse ante los obstáculos y es un hecho que nada lo va a detener de convencer a Laila que están hechos el uno para el otro. Si tiene que fingir ser su novio para ello, pues que así sea. Ella puede poner todas las reglas que quiera, pero todo el mundo sabe que algunas reglas están hechas para romperse.
Solo un para siempre
Digo, porque debe existir una razón para que a estas alturas me siga afectando aquello que viví hace tantos años. Algo que explique, por qué los hechos que me llevaron hasta donde hoy estoy, me persigan sin cansancio.
Desde que todo comenzó, o acabó, depende de cómo se mire, no he podido avanzar. No realmente. Siempre hay algo que me hace regresar atrás.
Una frase. Un lugar. Una fecha.
Todo me lleva hacia él.
A mi supuesto "para siempre".
La frustración y la rabia me llenan cuando recuerdo cómo sucedió todo. Cómo fue capaz de mirarme a los ojos mientras besaba a otra, mientras tocaba a otra. Cómo fue capaz de culparme de todo cuando lo enfrenté.
El dolor de la traición fue horrible. No solo por lastimar mi orgullo, mi dignidad, sino también, por todo lo que provocó en mi posterior vida.
Me prometió un para siempre. Y nunca lo cumplió.
No al menos, de la forma en que debía.
La venganza de la heredera y el CEO secreto
Fui adoptada por una familia, pero su otra hija adoptiva, Emilia, me tendió una trampa y terminé en prisión en su lugar. Ahora, estoy decidida a vengarme.
En mi camino aparece un inesperado protector: un multimillonario de bajo perfil que ha perdido la fe en el amor…
¿Se enamorará de mí? ¿Podremos liberarnos del pasado y tener un hogar juntos?












