
Accidentalmente Enamorada de mi Jefe
Lovely Les · Completado · 164.2k Palabras
Introducción
La vida no es fácil para ella pero lucha constantemente, pero bueno, ella no tiene tiempo para sentimentalismos y más cuando a la empresa está por llegar el dueño de Teka Industrial, su jefe que llegará desde Alemania y Aidé debe tener todo en orden esperando que su jefe no sea un grano en el trasero, espera realmente no cometer ningún error, todos dicen que el hombre es un joven bien parecido, todo un playboy seguramente.
Aidé espera que todo salga bien pero nunca se imaginaría encontrarse con su jefe en el ascensor, sí, exacto, en el interior de aquel ascensor que usa todos los días, siendo que, por una serie de infortunios ella lo trata de la peor manera por un malentendido, sin embargo, su jefe logra ver en ella a una mujer muy diferente a todas las mujeres que ha conocido en su vida, es decir, todas ellas caían a sus pies pero Aidé era diferente, ella se defendió y mostró su fortaleza por lo que Bergmann quedará flechado y querrá defenderla ante aquel pasado que la persigue.
Capítulo 1
Aidé, una joven de veintisiete años y madre de un niño de cuatro años, se despertó cuando el sonido del despertador comenzó a sonar a las siete de la mañana. Todos los días se levantaba a esa hora para poder preparar a su hijo y así que éste pudiese ir al colegio. Como cada mañana, miraba la foto del hombre que tenía en la mesita de noche. Lo echaba de menos y no entendía por qué él se había marchado. Cogió el marco que tenía la foto y se quedó mirando al hombre que salía. Ya había pasado tres años desde que él se marchó y no podía preguntarse el motivo de su marcha. Dejó el marco de nuevo en su sitio y se levantó de la cama. Cogió el coletero que había en la mesita de noche y se recogió el cabello castaño mientras se dirigía hacia el baño. Tras lavarse la cara y ponerse los pantalones cortos del pijama, salió de la habitación. A dos puertas de su habitación, ponía Adrián con pegatinas de dinosaurios. Entró en esa puerta y se quedó mirando al niño que dormía sobre sábanas de dinosaurios. Aidé sonrió dulce y se acercó a la ventana que estaba enfrente de la cama del niño. La subió y se giró para ver la reacción de su pequeño. El pequeño apretó la vista, se echó el brazo por encima de los ojos y remoloneó. “Todas las mañanas lo mismo” pensó con ternura mientras se acercaba a la cama. Se sentó en el filo y le dijo:
—Adrián, venga. Vas a llegar tarde al colegio.
—No quiero – dijo el pequeño medio dormido.
—Mamá tiene que irse a trabajar y no puedes quedarte solo en casa.
—La tita Lorena se queda conmigo – se quitó el brazo de sus ojos.
—La tita Lorena también tiene que trabajar – le acarició la barriga. – Venga, dormilón. El papá de Alfonso va a venir a por ti y debes estar listo para cuando venga. No podemos hacerle esperar – el niño abrió los ojos perezosamente.
—Mami, ¿me prometes que luego vamos a ir al parque?
—Claro pero primero tienes que hacer lo que mami diga – le cogió suavemente la nariz.
—Oye, mami. ¿Cuándo va a venir papi? – Le preguntó haciendo que Aidé le mirase sorprendida. “Eso es lo que me gustaría saber a mí” pensó ella. — ¿Es que papi no nos quiere y por eso se ha marchado?
—¿De dónde sacas que no nos quiere? Claro que nos quiere y mucho. Lo único que su trabajo, bueno su trabajo… lo tiene muy ocupado.
—¡Pero aun así mami! Todos los papás de mis amigos están siempre con ellos, a pesar de que ellos también trabajan. – puso cara de pucheros.
—Adri, cariño, papá… no tiene su trabajo aquí, en Zaragoza, lo tiene… en otro sitio. Estoy segura que pronto volverá y que nunca se marchará de nuestro lado – mintió. Aunque eso es lo que quería creer ella.
—Mami, ¿Me darás una foto de papá? Es que pronto es el día del padre, pero…
—Claro, te daré una foto, pero ahora, a vestirse que hay que ir al colegio – le dijo con una sonrisa.
Aidé ayudó a su hijo a ponerse el uniforme del colegio y bajaron a la planta de abajo donde se dirigieron a la barra americana sacada de Ikea que había en medio de la cocina y separaba el salón y la cocina. Sentó a su hijo en uno de los taburetes y se acercó a la nevera donde cogió la leche y la mantequilla. Mientras preparaba el desayuno de su hijo, se giraba de vez en cuando para ver que no se había movido. El pequeño estaba jugando con un coche pequeño de carreras en color rojo. No podía negar que echaba de menos al padre de su hijo, pero intentaba hacer todo lo que podía para que a su hijo no le faltase de nada y gracias a sus amigas la carga de criar a un hijo sola no era tan pesada ya que la ayudaban. Tras dejar a su hijo con Alfonso, el padre del mejor amigo de Adrián, condujo hacia las afueras de la ciudad rezando que no hubiera demasiado tráfico. De camino hacia el trabajo, pensaba en aquel hombre que la dejó tres años antes. Le gustaría que él volviera para explicarle por qué se había marchado y no había dado señales de vida en todos esos años. Suspiró. Debía de quitarse eso de la cabeza si quería rehacer su vida, pero no podía hacerlo. Todavía seguía enamorada del padre de su hijo. Aparcó el coche en su plaza de los aparcamientos que había delante de un edificio enorme. Antes de entrar, respiró hondo, abrió la puerta de cristal y pasó dentro del edificio.
—¡Oh, Aidé! – La llamó la recepcionista y luego le hizo un gesto con la mano para que se acercase. – Escucha, escucha. ¡Tengo un chisme nuevo!
—¿Qué es ese chisme nuevo que tienes, Ana? – Dejó el bolso encima de la recepción y empezó a mirar las cartas.
—He escuchado al director de Recursos Humanos que pronto el dueño de esta empresa vendrá a Zaragoza por un tiempo y que, encima, ¡Es joven, es apuesto, es todo un galán!
—¿Y qué? Seguro que tiene novia y se cree el mandamás por ser el dueño de algo. Odio a ese tipo de personas – cogió tres cartas y luego se las enseñó a Ana. – Me las llevo.
—¡Aidé, por favor! – La llamó mientras que ella se dirigía hacia el ascensor. – ¿Por qué lo juzgas sin conocerlo?
—Por lo mismo que tú lo admiras o esperas que sea guapo y joven – se giró hacia la mujer de la recepción. – Seguramente es mayor y feo – se giró hacia el ascensor y apretó al botón.
—¡Lo que deberías hacer es echarte novio! Estás muy arisca con los hombres desde hace tres años – le dijo Ana mientras que un hombre vestido de un traje se ponía al lado de Aidé.
—Todos los hombres son iguales – habló Poleth sin mirar a su amiga. – Sólo quieren lo que quieren.
—Gracias por la parte que me toca, señorita – habló el hombre asustando a Aidé. Ella se puso la mano en el pecho debido a la impresión.
Pero Aidé no le contestó. Arrugó la boca y giró la cabeza hacia el lado opuesto a la cual se encontraba el hombre. Suspiró antes de que las puertas del ascensor se abrieran. Sin más demora, entró en el elevador mientras comenzaba a sonar la melodía del teléfono móvil de la joven. Empezó a buscarlo con cuidado de que no se le cayeran las cartas al suelo, pero eso no ocurrió así. El hombre, cuando las vio, se agachó y las cogió. Aidé encontró el teléfono y cogió la llamada echándose el cabello hacia el lado derecho, para ponérselo en la oreja, y dijo mientras cogía las cartas de la mano del hombre:
—Dime, Lorena.
—Esta noche te toca a ti hacer la cena. Que no se te olvide que Charlot quiere…
—Lo sé, pizza del Telepizza, pero eso lo podéis pedir mientras que yo sigo en el trabajo. Y ya si eso, cuando llegue, os la pago.
—¿Hoy tienes que quedarte hasta tarde?
—Sí… Ah, Lorena. ¿Puedes llevar a Adrián al parque luego la tarde? Es que hasta que no he visto lo que le toca a mi jefe hoy, no me he dado cuenta que va a ser un día largo… — le pidió Aidé.
—Claro, no me importa. Hoy acabo justo para la hora de comer, cuando tengo que ir a recogerlo al colegio.
—No, hoy se va a casa de Alfonso a comer. Tienes que recogerlo a las cinco – Aidé pulsó el botón que la llevaría a la planta treinta y volvió a mirar las puertas de acero mientras se cerraban.
—Tú por eso no te preocupes. Charlot y yo nos encargamos – dijo su amiga con una pequeña risa.
—Como todos los días… — se notó que lo dijo algo apurada.
—Tú no tienes la culpa de que Alfonso sea un cabrón y te haya dejado sola con Adri. Bueno… aunque no sea su padre biológico, debería haberse comportado como un hombre y no abandonarte como lo ha hecho…
—Lorena… ahora no, por favor. No es el momento adecuado… Además de que me pillas en mi trabajo – dijo Aidé con un tono de tristeza. – Y además me prometiste que no volveríamos hablar de ello.
—Está bien, está bien. Ya no sacaré más el tema, pero como sigas esperando a que vuelva, es porque eres muy tonta – le dijo su amiga con voz seria.
—Lo soy, pero eso ya lo sabes ¿no? No es algo nuevo – se echó el cabello hacia atrás de la oreja izquierda. – Recoge a Adrián, por favor. Yo iré cuando termine ¡y dejadme pizza!
—Sí, sí. Que te sea ligero el día – le deseó su amiga con voz más alegre.
Aidé colgó el móvil con el semblante triste. Sabía que sus amigas sólo querían verla feliz de nuevo, pero ella se negaba a olvidar a Alfonso. Él le había ayudado mucho cuando… Suspiró. Su piel se erizaba al recordar lo que le ocurrió cinco años atrás, cuando se quedó embarazada de su hijo. En ese momento, se percató de la presencia del hombre que se había encontrado en la recepción de la compañía para que trabajaba. Negó con la cabeza mirando hacia otro lado y se puso a mirar los WhatsApp que le llegaban de sus amigas, a las que hacía mucho tiempo que no veía. Desde que se mudó a Zaragoza con Alfonso debido al embarazo, no había vuelto a su pueblo. No podía ver a sus padres después de aquello, pero desde que él se había marchado, tenía pensado en volver para ver a su familia y así, que ellos conocieran al pequeño Adrián. Ella se sentía algo incómoda al tener a ese hombre que ocultaba su vista bajo unas gafas de sol, con las manos cogidas por delante de su cuerpo y mostrando una media sonrisa, que hacía ver que tenía seguridad en sí mismo. Ella se puso bien las mangas de la americana gris que traía puesta encima de camiseta negra y se remangó las mangas dejando ver un tatuaje en forma de mariposa en su muñeca derecha. El hombre del traje miró hacia las puertas nuevamente y comentó.
—Bonito tatuaje.
—Gracias – le agradeció ella mirándolo de reojo.
—¿Cuándo se lo hizo?
—Cuando tenía diecinueve años. Estaba en primer año de la universidad y quedaba unos pocos meses, creo que dos, cuando me lo hice… Ahora está descolorido, pero cuando tenga algo de tiempo, iré a que me lo repasen, para que sea mejor – respondió mientras se observaba el dibujo en la piel.
—Seguro que cuando se lo hizo, pensaba en alguien especial – el hombre movió un poco los hombros.
—No. En esa época no pensaba en nadie… — casi murmuró.
Él la miró de reojo ya que había notado un dejo de tristeza en esa última frase y se sorprendió al ver la mirada de tristeza que mostraba en ese momento.
Aidé casi juraría que por el rabillo de sus ojos vio como aquel hombre estaba pervertidamente mirando sus piernas. — ¡¿Me ha mirado las piernas?! ¡Eres un pervertido!
El alto se quedó sorprendido, y así, sin esperarlo ni verlo venir, el ascensor se paró en la planta quince. Aidé comenzó a darle al botón de la planta treinta para que continuara su trayecto hasta su destino, pero no ocurrió eso. Seguía parado. El hombre parecía no afectarle el hecho de que intentase hacer que el ascensor se hubiera parado. Sin más, ella empezó a golpear las puertas de acero con la palma de la mano, la que no tenía las cartas, mientras decía.
—¡Estamos aquí! ¡Qué alguien nos ayude, por favor!
—Sólo son las ocho y cuarenta. No creo que haya mucha gente todavía – habló tranquilamente.
—¡Ya lo sé! ¡Pero yo no puedo quedarme encerrada en un ascensor… y menos con un hombre pervertido! – Le gritó nerviosa.
Últimos capítulos
#85 Capítulo 85 Accidentalmente enamorada de mi jefe.
Última actualización: 8/25/2026#84 Capítulo 84 Hazme reír
Última actualización: 8/25/2026#83 Capítulo 83 Copas
Última actualización: 8/25/2026#82 Capítulo 82 Segundo para pensar
Última actualización: 8/25/2026#81 Capítulo 81 Oportunidad
Última actualización: 8/25/2026#80 Capítulo 80 ¿Eres mi papi?
Última actualización: 8/25/2026#79 Capítulo 79 Afán
Última actualización: 8/25/2026#78 Capítulo 78 Peligro
Última actualización: 8/25/2026#77 Capítulo 77 Han Roto
Última actualización: 8/25/2026#76 Capítulo 76 Castaño
Última actualización: 8/25/2026
Te podría gustar 😍
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
Sexualmente atraída por mi suegro
La Cuarta Vida de la Omega
El Alfa más brutal, temido y despiadado de las manadas, le propone un trato inesperado: convertirse en su Luna. Ella necesita el poder y la protección que solo un Alfa como él puede proporcionarle.
Acepta, convencida de que podrá utilizar al Alfa para conseguir su venganza.
Lo que no imagina es que el Alfa también tiene sus propios secretos… y que acercarse demasiado a él podría ser mucho más peligroso que enfrentarse a sus enemigos.
Mientras su antigua pareja la traiciona con su propia media hermana, Escarlata comienza su plan de venganza. Pero cuanto más se acerca al alfa, más difícil le resulta distinguir entre el peligro y la atracción.
Ella quería usar al Alfa para vengarse.
Él tenía sus propias razones para elegirla.
Y ninguno estaba preparado para enamorarse.
Esta vez, ella no permitirá que nadie decida cómo termina su historia.
La Omega despreciada está a punto de convertirse en la mujer que nadie podrá volver a destruir.
Solo Fue Su Esposa
Oriana Quiroga fue criada como la vergüenza de su familia.
La hija gorda que nadie quería.
La niña de carácter difícil.
La que nunca sería suficiente.
Cuando sus padres intentan entregarla en matrimonio a un hombre poderoso para salvarse de la ruina, Oriana cree que su vida terminó.
Hasta que el capitán Rodrigo Valdés aparece y dice frente a todos:
—Oriana es mi futura esposa.
Así nace un matrimonio por contrato.
Él la salva de una condena.
Ella acepta vivir al lado del único hombre que alguna vez la miró con respeto.
Pero Rodrigo le da su apellido, no su amor.
Su familia la humilla y su pasado la persigue. Su cuerpo vuelve a ser usado para herirla. Y cuando una mentira destruye lo poco que quedaba entre ellos, Oriana firma el divorcio y desaparece.
Sin rogarle a nadie.
Sin mirar atrás.
Sin volver a ser la mujer que todos creían débil.Porque ella tenía un secreto muy bien guardado.
Cuando Rodrigo descubre la verdad, la esposa que perdió ya no es la joven insegura que necesitaba protección.
Ahora Oriana tiene poder, una misión y un secreto que puede cambiarlo todo.
El capitán Valdés podrá ganar guerras.
Pero recuperar a la mujer que rompió con su indiferencia será la batalla más difícil de su vida.
Porque para todos, Oriana alguna vez "Solo Fue Su Esposa"
Pero Rodrigo descubrirá demasiado tarde que ella nunca fue solo eso.
¿Puede una mujer volver a amar al hombre que la salvó de todos… pero la dejó sola cuando más necesitaba ser elegida?
Fingido a real
Gautam es un doctor alto, moreno y guapo. Es inteligente, divertido e ingenioso. Necesita ayuda de alguien para salir de una situación incómoda con su amigo. Encuentra una solución perfecta...
Únete a su viaje y descubre cómo se enamoran de verdad...
EL DESTINO POR EL QUE ARRIESGUE TODO
Él no solo conoce las cláusulas ocultas que sus hermanas pasaron por alto, sino también cada una de las fantasías que Florencia intenta reprimir. Atrapada en un peligroso juego de chantaje visual y seducción, Florencia descubrirá que la línea entre la inspiración y la obsesión es tan fina como la piel. Entre pinceladas furtivas, noches de entrega absoluta y un pacto donde el placer es la única moneda de cambio, deberá decidir si entregarse a la tentación destruirá su arte o liberará finalmente su verdadera naturaleza.
El juego de elegir Luna
—¿Cómo pudiste esconder a mi pequeña?! —dijo Nicholas.
—¿Perdón? ¡Ella no es tuya! —respondió Piper.
—¿Tuviste un hijo con alguien más justo después de que rompimos?! —exclamó Nicholas.
Atrapar al mafioso
Dasha Morozova solo quería su lugar en el mundo, al lado de quien amaba, sabia los riesgos, creció con ellos, y cuando al fin creyó conseguir a quien quería… la vida le demostró que no todo es un cuento de hadas, más cuando vives rodeada de enemigos, ahora el amor ya no es su prioridad, busca venganza, quiere recuperar lo que por ley es suyo y no le importa a que demonio deba tentar para ello.
Lukyan Neizan sabe que el legado de sus padres pesa sobre sus hombros, el don de ver destellos del futuro es su gran aliado cuándo debe cuidar su espalda y destruir enemigos, pero, hay imprevistos que escapan incluso a su don, es así como el gran mafioso y dueño de casi toda rusia, el apodado muerte blanca, despierta un día con la noticia de que tiene un hijo, del cual ni siquiera sabe quien es la madre.
Dasha debe atrapar a un mafioso que la ayude en su venganza. Lukyan debe honrar las leyes de su clan y casarse solo con la madre de su hijo.
la venganza es un plato que se sirve frio y atrapar a un mafioso te puede hacer arder mucho antes de conseguir lo que deseas, pero eso Dasha aun no lo sabe.
LA AMANTE
Un día cualquiera se encuentra con Zachary Harrison, un hombre de 30 años, ojos azules, alto, cuerpo atlético y sumamente atractivo. Se autodefine, seductor, alma libre y sin ataduras, pero su descaro llega al punto máximo cada vez que se presenta como un hombre felizmente casado, que no está dispuesto a dejar a su esposa, pero que tampoco se priva de disfrutar el placer de una eventual compañía femenina.
Arianna no cumple con los estándares femeninos de Zachary, no obstante, la actitud de ella en su primer encuentro íntimo, lo impacta, lo impresiona y tratando de descartar las razones que lo llevan a buscarla una segunda vez, logra volver a verla, incluso propicia una convivencia temporal solo para “sacarla de su mente”.
Arianna siente que está en peligro de enamorarse y decide poner distancia entre los dos, Zachary intenta seguir sin ella, pero le resulta imposible, sin embargo, para recuperarla hay algo que él debe confesarle y puede que su revelación la aleje para siempre.
La venganza de la heredera y el CEO secreto
Fui adoptada por una familia, pero su otra hija adoptiva, Emilia, me tendió una trampa y terminé en prisión en su lugar. Ahora, estoy decidida a vengarme.
En mi camino aparece un inesperado protector: un multimillonario de bajo perfil que ha perdido la fe en el amor…
¿Se enamorará de mí? ¿Podremos liberarnos del pasado y tener un hogar juntos?
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
Mi jefe dominante
El Sr. Sutton y yo no hemos tenido más que una relación de trabajo. El me da órdenes y le escucho. Pero todo eso está a punto de cambiar. Necesita una fecha para una boda familiar y me ha elegido como su objetivo. Podría y debería haber dicho que no, pero ¿qué más puedo hacer cuando amenaza mi trabajo?
Es aceptar ese favor que cambió mi vida entera. Pasamos más tiempo juntos fuera del trabajo, lo que cambió nuestra relación. Lo veo bajo una luz diferente, y él me ve bajo una luz diferente.
Sé que está mal involucrarse con mi jefe. Intento luchar pero no lo consigo. Es solo sexo. ¿Qué daño podría causar? No podría estar más equivocada porque lo que empieza siendo solo sexo cambia de dirección de una manera que nunca podría imaginar.
Mi jefe no solo es dominante en el trabajo sino en todos los aspectos de su vida. He oído hablar de la relación DOM/Subs, pero no es algo en lo que haya pensado mucho. A medida que las cosas se intensifican entre el Sr. Sutton y yo, me piden que me convierta en su sumisa. ¿Cómo puede uno convertirse en algo así sin experiencia ni deseo de serlo? Será un desafío para él y para mí, porque no me gusta que me digan qué hacer fuera del trabajo.
Nunca esperé que lo único de lo que no sabía nada fuera lo mismo que me abriera un mundo increíble y completamente nuevo.












