
Consentida por mi Daddy
Lola Orozco · En curso · 64.1k Palabras
Introducción
—Creo que lo sé perfectamente —respondí, bajando mi mirada deliberadamente hacia el bulto en sus pantalones—. Y creo que tú también lo sabes, Daddy...
La palabra fue la gota que colmó el vaso. León me agarró por los brazos, acercándome bruscamente a él. Su rostro estaba a milímetros del mío, y sus ojos ardían con una mezcla de ira y deseo.
—Te dije que no me llamaras así —gruñó.
Podía sentir su erección presionando contra mi vientre, dura y caliente incluso a través de la ropa. Mi coñito se contrajo de deseo.
—¿Y qué vas a hacer al respecto? —susurré, mis labios casi rozando los suyos—. ¿Castigarme, Daddy?
Isabela Ferrer acaba de cumplir dieciocho años y no puede dejar de fantasear con el único hombre al que no debería desear.
León Arévalo tiene cuarenta y dos, es el mejor amigo de su padre y su figura de autoridad desde la niñez… hasta que una sola mirada lo cambia todo.
Lo que empieza como un juego secreto se convierte en una relación prohibida, intensa y marcada por el control, los límites y el placer.
Él la domina. Ella se entrega.
Pero mientras el deseo crece en las sombras, una pregunta se vuelve inevitable: ¿cuánto tiempo podrán esconder algo tan adictivo?
Capítulo 1
Me miré al espejo con una mezcla de satisfacción y de nerviosismo. Por fin había llegado el día de mi cumpleaños número dieciocho.
Las braguitas rosadas de encaje que llevaba puestas apenas cubrían lo necesario, y el sujetador dejaba más piel expuesta que tapada. Pasé mis manos por mi cintura, deslizándolas lentamente hacia mis caderas. Mi piel estaba suave, como siempre la mantenía.
Giré para ver cómo lucía de perfil. Las curvas de mi trasero se marcaban perfectamente bajo el encaje rosa. Me gustaba lo que veía, y esperaba no ser la única...
—Ya tengo oficialmente dieciocho —susurré para mí misma—. Ya no pueden tratarme como a una niña.
En especial él: León Arévalo, el abogado corporativo y mejor amigo de mi padre.
Tenía cuarenta y dos años, y siempre me había tratado con esa distancia correcta y profesional que me volvía loca. Su voz grave cuando hablaba de negocios con papá, sus manos grandes y venosas, la manera en que su barba enmarcaba sus labios cuando sonreía educadamente... Todo sobre él me sacaba de mis cabales. Ese hombre encantador había sido el único habitante de todas mis fantasías durante años.
—Esta noche será diferente —me prometí, girando nuevamente frente al espejo.
Abrí mi estuche de maquillaje. Cada producto había sido seleccionado con precisión para esta noche. Apliqué base en pequeños toques, extendiendo con cuidado. Quería verme natural, pero perfecta. Resalté mis pómulos con un toque de rubor.
—A León le gustan las mujeres sofisticadas —murmuré mientras delineaba mis ojos—. Nunca me ha mirado como quiero, pero eso cambiará hoy.
Recordé la última cena de negocios en casa. León me había saludado con un beso en la mejilla. «Estás creciendo, Isabela», me había dicho. Ese breve contacto me había dejado pensando en él durante semanas.
—Hoy no podrás ignorarme —me dije mientras aplicaba máscara a mis pestañas.
Mi mirada en el espejo cambió. Traté de que fuera más intensa, más adulta. Mis ojos color miel brillaban con deseo.
Me apliqué brillo labial en un tono rosado que hacía que mis labios parecieran más carnosos y más besables. Pasé mi lengua por ellos, imaginando cómo sería sentir los labios de León contra los míos.
Me puse de pie y tomé el vestido que había escogido después de probarme más de veinte opciones diferentes. Era negro, ajustado, y con un escote que mostraba el nacimiento de mis senos sin ser vulgar, pues habría demasiados invitados en casa. Me lo puse con cuidado, deslizándolo sobre mi piel. La tela se pegó perfectamente a mis curvas.
—Perfecto —dije al verme.
El vestido tenía un corte que dejaba buena parte de mi espalda descubierta. La falda llegaba a mitad de muslo, mostrando mis piernas. Me puse los tacones negros que había comprado especialmente para la ocasión. Eran altos, pero podía caminar bien con ellos. Había practicado.
La humedad entre mis piernas apareció solo de pensar en cómo me vería León. Imaginé sus ojos recorriéndome de arriba abajo, deteniéndose en mis piernas y en mi escote.
¿Acaso se daría cuenta de lo que quería de él? ¿Entendería que llevaba años esperando este momento?
—Si te hicieras una idea de las cosas que he fantaseado contigo —susurré al espejo, como si fuera él quien me miraba.
Tomé el frasco de perfume, un regalo de mi madre para esta ocasión especial. Era caro, con un aroma floral y a la vez sofisticado. Apliqué unas gotas detrás de mis orejas, en mis muñecas, y una pequeña cantidad en el escote.
Cerré los ojos e inhalé. El aroma me envolvió.
Me imaginé a León acercándose, inclinándose para hablarme al oído y quedándose ahí un segundo más de lo necesario para respirar mi perfume. Pensé en sus manos grandes rozando mi espalda desnuda, y un escalofrío me recorrió el cuerpo.
—Dios, cómo me enciende... —murmuré, sintiendo mis pezones endurecerse bajo la tela del vestido.
Desde hacía dos años, mis fantasías con León se habían vuelto cada vez más intensas y más explícitas. Me tocaba pensando en él. En sus manos, en su boca, en cómo sería sentirlo dentro de mí. A veces, cuando venía a casa, me escabullía solo para verlo. Memorizaba sus gestos, su forma de hablar, cómo se movía. Todo sobre él.
—Ya no me tratarás como a la hija de tu amigo —dije con firmeza a mi reflejo.
Mi coñito palpitaba con cada pensamiento sobre él. Sentí la tentación de tocarme antes de bajar a la fiesta y aliviar un poco la tensión que sentía. Pero no lo hice, quería mantener esa energía, esa hambre. O, mejor aún: quería que él la sintiera.
Di una última vuelta frente al espejo. El vestido se ajustaba perfectamente a mi figura. Mi maquillaje resaltaba mis rasgos sin verse excesivo y mi cabello caía en ondas suaves hasta mi cintura.
—Esta noche serás mío —susurré, sintiendo cómo mi corazón se aceleraba ante la idea.
Respiré profundo y me preparé para bajar. La casa ya estaba llena de invitados, mi fiesta de cumpleaños era un evento importante en nuestro círculo social. Habría muchas personas importantes, socios de negocios de papá y amigos de la familia.
Pero solo me importaba uno: León.
Ya no era la niña que él conocía. Era una mujer decidida a conseguir lo que quería. Y lo que quería era sentir sus manos sobre mi cuerpo, su boca en la mía, y su verga dura dentro de mí. Exactamente para él había guardado mi virginidad.
—Que empiece el juego —me dije antes de salir de mi habitación, con el sabor del deseo en mi boca y la humedad creciendo entre mis piernas.
Últimos capítulos
#67 Consentida por mi Daddy
Última actualización: 10/15/2025#66 Una niña mala
Última actualización: 10/15/2025#65 León e Isabela
Última actualización: 10/15/2025#64 Un postre andante
Última actualización: 10/15/2025#63 Amor
Última actualización: 10/13/2025#62 ¿Te arrepientes?
Última actualización: 10/11/2025#61 La escena de celos
Última actualización: 10/11/2025#60 Sagrada
Última actualización: 10/9/2025#59 La hora del espectáculo
Última actualización: 10/7/2025#58 Oficialmente mía
Última actualización: 10/6/2025
Te podría gustar 😍
Vendida al Señor de la Noche
Maximiliano Fisterra
Maximiliano Fisterra es u verdadero nombre, pero todos lo conocen como "Bayá", el hombre más frío y calculador que pudiera existir y el cual, después de haber sido abandonado en el altar por la mujer que quería, decide dejar de creer en el amor.
No obstante, la incómoda y molesta condición que le pone su padre para heredar la mafia, lo lleva a buscar una esposa por contrato. Pero lo que nunca imaginó fue que aquella fuese una astuta y testaruda mujer; además de hermosa y dominante como él.
¿Qué pasará entre dos polos que se detestan a morir?
¿Será que con ellos sí se podrá decir que "del odio al amor, hay un solo paso"?
Descúbrelo en la candente y apasionada historia de Merlí y...
Maximiliano Fisterra.
Santos del Diablo - Darkness
Después de regresar a casa tras su tiempo en la Marina, llega al club de los Cajuns y encuentra a su Luz en el sofá. Justo cuando la encuentra, se entera de que ella está fuera de su alcance. Es la hija del presidente de un club de motociclistas hermano. Ella está prohibida.
Camille ha pasado la mayor parte de su vida sin encajar. Tiene un grupo de amigos muy unido, pero no mucho más. Ha pasado la mayor parte de sus años de secundaria viviendo en el Shack, el más grande de los clubes de los Santos del Diablo. Una noche en la que no podía dormir, conoció a un hombre que no vio a una rara, sino a una mujer hermosa.
Al mudarse a Luisiana, descubre que él es mayor de lo que pensaba. Tiene que mantenerse alejada del único hombre que desea. ¿Qué pasa cuando no pueden mantenerse alejados? ¿Cuando ambos quieren lo que está prohibido?
Darkness se sentó en el sofá junto a ella.
—Nunca supe tu nombre.
—Camille. —Sonrió y cerró el libro en el marcador—. Y tú eres Darkness.
—Lo soy. —Incapaz de contenerse, extendió la mano y tocó suavemente su mejilla—. Eres tan bonita como recuerdo.
Ella se sonrojó bajo su mirada, pero nunca apartó la vista. Darkness se inclinó y presionó sus labios contra los de ella. Mantuvo el beso ligero, temiendo que si no lo hacía, iría demasiado lejos.
Cadenas de Seda y Foco
Ciel Reid no es ajeno al escándalo. Como un actor rebelde con una reputación de chico malo, ha escalado hacia la fama, dejando un rastro de caos. Pero cuando su carrera se tambalea al borde de la ruina, aparece un salvavidas en forma de Xerxes Laurent—un CEO implacable con secretos tan oscuros como sus trajes.
Xerxes le ofrece una oportunidad para recuperar su estrellato, pero hay una trampa: un contrato para un compromiso falso que convertirá a Ciel en su peón. Lo que comienza como un retorcido trato de negocios pronto se convierte en un juego de alto riesgo de poder, deseo y traición.
En Cadenas de Seda y Reflectores, la pasión arde, las lealtades se rompen y nada es lo que parece.
Matrimonio Rápido con el CEO
Pero tal vez la suerte finalmente me encontró. Me liberé de esa pesadilla y me escapé con este hombre hermoso que tiene un poder serio y dinero que parece nunca agotarse...
Una beta para el alfa.
Por otro lado, tenemos a Cole Turner, un alfa de veintitrés años que está envuelto en un drama familiar, el cual, lo ha orillado a mantener un compromiso con la hija adoptiva de su difunto tío, el antiguo alfa de una manada vecina.
Gracias a que el alfa de Raine, Alan Carter, es el mejor amigo de Cole, la joven loba se ve forzada a asistir a la fiesta de compromiso de Cole, donde, por desgracia, descubre que el novio, es su compañero.
Al encontrarse sus miradas, las chispas no tardan en surgir, mientras que las de Raine son de rencor, las de Cole no son más que de amor.
¿Podrá Cole hacer entender a su terca compañera que nada es lo que parece?
¿Podrá la propia Raine, resistirse a los encantos del alfa?
Sobre todo, ¿podrán llegar a confiar el uno en el otro para resolver los misterios sobre las desdichas de la familia Turner? ¿O las intrigas y las personas mal intencionadas triunfaran sobre ellos?
Legado De Sangre
Estoy junto a mi casillero. «La pubertad debe haberlo golpeado como a un maldito camión. ¿Cuándo se puso tan jodidamente sexy?»
Sus manos grandes y fuertes se agarraron con fuerza a mis muñecas mientras las sujetaba con fuerza contra la puerta y a la altura de mis hombros, sintiendo que me dolían tanto los huesos que pensé que se me iban a romper con un poco más de presión.
Sin embargo, a pesar del terrible dolor, me negué a derramar ni una sola lágrima, y miré con dificultad sus resplandecientes esmeraldas.
«No te tengo miedo», escupí entre dientes apretados, al darme cuenta de la sonrisa diabólica que dibujaba sus labios naturalmente rosados.
«¿Qué tal ahora?»
Susurró perversamente, sintiendo que todo mi cuerpo se llenaba de puro miedo y horror mientras observaba cómo sus ojos cambiaban de un color verde esmeralda a un dorado resplandeciente antinaturalmente, mientras me miraba con avidez.
Su mano presionó rápidamente mi boca, silenciando abruptamente el grito que estaba a punto de estallar.
«No me importa lo que pienses, ¡eres mío!»
«Qué diablos...»
Carrie DeLuca, una adolescente poco normal con muchos problemas de comportamiento y una vida muy arruinada, se encuentra con el mayor problema de su vida: un hombre lobo con muchos problemas de ira y una clara obsesión por ella...
¿Qué puede hacer? ¿Huir lo más lejos posible de él o quedarse e intentar luchar contra él?
Prisión del Destino
—Déjame decirte: te encontrarás con el desdén de tu esposo y sufrirás por la negligencia emocional.
—Incluso podría andar con otras mujeres a tus espaldas...
—No pude soportar más esta vida, así que decidí divorciarme de mi esposo.
—Pero después del divorcio, él se volvió loco buscándome, incluso se arrodilló frente a mí, rogando por mi perdón y pidiéndome que lo aceptara de nuevo.
—¡Los hombres pueden ser tan patéticos!
—¿Debería perdonarlo?
Emparejada con su Instructor Alfa
Semanas después, nuestro nuevo instructor Alfa de combate entra al salón. Regis. El tipo del bosque. Sus ojos se clavan en los míos, y sé que me reconoce. Entonces el secreto que he estado ocultando me golpea como un puñetazo: estoy embarazada.
Él tiene una propuesta que nos ata más que nunca. ¿Protección… o una jaula? Los susurros se vuelven venenosos, la oscuridad se cierra sobre mí. ¿Por qué soy la única sin lobo? ¿Es mi salvación… o me arrastrará a la ruina?
Emparejada por Contrato con el Alfa
William—mi devastadoramente guapo y rico prometido hombre lobo destinado a convertirse en Delta—se suponía que sería mío para siempre. Después de cinco años juntos, estaba lista para caminar hacia el altar y reclamar mi felices para siempre.
En cambio, lo encontré con ella. Y su hijo.
Traicionada, sin trabajo y ahogada en las facturas médicas de mi padre, toqué fondo más duro de lo que jamás imaginé posible. Justo cuando pensaba que lo había perdido todo, la salvación llegó en la forma del hombre más peligroso que había encontrado.
Damien Sterling—futuro Alfa del Clan Sombra de la Luna Plateada y despiadado CEO de Sterling Group—deslizó un contrato sobre su escritorio con gracia depredadora.
—Firma esto, pequeña corza, y te daré todo lo que tu corazón desea. Riqueza. Poder. Venganza. Pero entiende esto—en el momento en que pongas la pluma en el papel, te conviertes en mía. Cuerpo, alma y todo lo demás.
Debí haber corrido. En cambio, firmé mi nombre y sellé mi destino.
Ahora pertenezco al Alfa. Y está a punto de mostrarme cuán salvaje puede ser el amor.
Una semana para el amor
Vicenzo (quien realmente se llamaba Leo) vive su propio tormento en su casa después de haber contraído matrimonio, hace 19 años, con Norka, una mujer que aceptó casarse con él por interés, pero quien mantiene una relación clandestina con uno de los mejores amigos de su esposo.
¿Cómo podría cruzarse las vidas de dos personas atormentadas como Lorey y Leo (por quienes consideraron al amor de sus vidas) en el momento exacto y en el lugar preciso?
Descúbrelo en…
Una semana para el amor...
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.












