
Destinados
Denise Arcilio · En curso · 177.7k Palabras
Introducción
Ambos intentan recuperar su vieja amistad, pero en el camino se van dando cuenta de que, tal vez, quieren otra cosa.
Dudas, miedos y sentimientos confusos complican la trama. Oscuros personajes aparecen ocasionando una serie de fatídicos eventos. Nada es lo que parece, una historia de amor y de amistad, puede convertirse en una historia sangrienta.
Capítulo 1
Respiré profundamente repetidas veces con la intención de lograr tranquilizarme.
¿Qué estaba por hacer? ¿Con qué cara iba a decírselo?
Faltaba nada para que Gastón llegara a mi casa y ya sentía que carecía de aire. Estaba arrepintiéndome de mi idea de decirle a mi mejor amigo de toda la vida que estaba enamorada de él. Mi inseguridad estaba sobrepasándome y, si seguía así, terminaría por inventarle alguna mentirilla para salvarme. Pero lo que me detenía de mentir era que, en pocos días, él se iría a la universidad de Inglaterra a estudiar teatro. Nuestra relación estaría más acortada por la distancia, y si Gastón se iba a ir, al menos tenía que decirle lo que me pasaba.
Llevaba años enamorada de él, y era duro para mí tener que ver cómo se besaba con las conquistas que encontraba en las fiestas o en el instituto. Sabía que él estaba comenzando una relación amorosa con alguien más, y esa era una razón más para confesarme. Esa muchacha alta y rubia no me gustaba nada para él. Se lo había dicho un par de veces, pero terminaba molestándose conmigo y evitando el tema. No es que no me agradara porque estuviera celosa, y sí que lo estaba, pero la mala vibra y mi detector de falsas se encendía cuando ella estaba cerca. Intentaba ser amable cuando hacía el mal tercio entre los tórtolos en alguna que otra salida, pero en mi mente las maldiciones nunca hacían ausencia.
Me había acercado a la ventana a ver las estrellas cuando sentí unos suaves golpecitos en la puerta de mi habitación. El rechinido de la entrada se oyó y cuando me di la vuelta, ahí estaba Gastón. No hacía falta preguntarle cómo había entrado, recordaba perfectamente que le había dado una llave de la casa. Me sentía pequeña ante él, me sentía nerviosa y muerta del miedo. Pero me repetí una vez más que era hora de hablar. Estaba cansada de guardarme algo tan fuerte para mí sola.
—Hola —saludó y se acercó hacia mí para besarme suavemente en la mejilla. Su perfume se introdujo por mis fosas nasales y suspiré mientras mantenía los ojos cerrados.
—Hola —respondí, y él se sentó en mi cama, atento a mis acciones.
—Cuéntame, ¿qué ha pasado? Sonabas algo inquieta cuando llamaste.
—Tenemos que hablar.
—Soy todo oídos.
Estaba a punto de echarme atrás, a punto de crear esa mentira que pretendía no hacer, pero mi mente fue reproduciendo recuerdos. Había ciertas actitudes que me decían que no me correspondía, pero había otras que me decían que sí.
Ya lo tenía en frente de mí. Ya lo tenía atento a mis acciones y pacífico ante mi sepulcral silencio.
— ¿Estás bien...? —Rompió el silencio—. ¿Qué tienes, Brisa? Te ves algo pálida —se acercó a mí, y nuevamente pude apreciar su dulce y embriagante perfume.
Los escalofríos me recorrieron el cuerpo entero cuando imaginé poder perderme de manera demostrativa en él, sin necesidad de ocultar lo que sentía cada que lo veía. Quizá esa decisión era buena. Quizá esa decisión cambiaba nuestra relación para mejor. Con ese paso podía acercarme de la manera que quería hacia él, y si tenía suerte, Gastón me correspondería.
Mi boca empezó a formular todo, cada sentimiento, cada sensación producida por su presencia. De vez en cuando me atrevía a mirarle a los ojos en busca de alguna buena señal, pero terminaba apartando la mirada porque no soportaba la presión que yo misma había creado. La desviaba a cualquier parte, ya sea el techo, el suelo, la puerta, o el ropero. Era muy cobarde, tenía que admitirlo. Pero sentí orgullo de haber destapado algo que llevaba oculto desde hacía mucho tiempo y algo que había sido muy difícil de empezar a comentar.
Cuando mis palabras cesaron el silencio en la habitación hizo su temida presencia. No quería que eso pasara, es más, era una de las cosas que me temía anteriormente a su llegada. Suspiré profundamente y me atreví a mirarle a la cara. Su rostro no expresaba nada, pero a la vez expresaba todo. ¿Cómo debía tomarme eso?
Obviamente no era algo muy fácil de asimilar, pero necesitaba con urgencia que al menos emitiera algo. No sé... Me conformaba con un suspiro, una mueca, una sonrisa o lo que fuera. La presión estaba dejándome sin oxígeno, y los latidos de mi corazón apenas se sentían de lo fuerte que palpitaban.
El nudito en la garganta se había formado de una manera repentina. El agua en mis ojos amenazaba con salir, pero apreté la mandíbula para contener las ganas de llorar. Comenzaba a angustiarme, y Gastón seguía sin decirme nada. ¿Qué había hecho?
¿Qué pasaba dentro de la cabeza de mi mejor amigo? Me molestaba no saberlo, quería leer su mente. Empezaba a sentir que había arruinado todo, que ahora él no me vería de la misma forma. Tomé su silencio como una cruel y decepcionante respuesta. Podría haberme enojado, pero eso habría sido algo infantil. Él no tenía la culpa de nada. Si no me quería como más que una amiga, yo lo tenía que aceptar y no juzgar. No podía hacer que las personas hicieran lo que yo quisiera. Las cosas no eran así de simples.
—No sé qué responder —musitó tan bajo que apenas pude oírle.
Al menos esa era una respuesta. Al menos me decía algo después de todo. Pero ahora lo que me preocupaba era si estaba enojado conmigo. Lo que yo había hecho había cambiado las cosas. Ahora no sería lo mismo porque sabía que él no se olvidaría de lo que había escuchado. Deseaba tener una máquina del tiempo para revertir la mala pasada que estaba pasando, pero eso era algo imposible. Había embarrado el pie hasta el fondo de la arena movediza y no podía salir por más que lo intentara. Mientras más luchaba, más me hundía.
—No digas nada. No tienes por qué, ya lo comprendí —me levanté de la cama y me acerqué a la ventana, dándole la espalda.
Qué macana me había mandado. Definitivamente me tendría que haber callado la boca.
—Bri —se acercó y se puso a mi lado. No me atrevía a mirarle a la cara. Ya no. Era demasiado vergonzoso como para hacerlo. No tenía la valentía suficiente para ver a la persona que me había mandado a la zona de amigos de una manera indirectamente directa. Su tacto en mi brazo provocó escalofríos y me tensé en mi lugar. Me obligó a que lo mirara y otra vez no pude descifrar qué era lo que decían sus perfectos y penetrantes ojos color avellana.
Y pensar que, si me hubiese correspondido, esa pigmentación hubiera sido solo mía.
—No me mires así —supliqué, con la voz quebrada, pero aun conteniendo las lágrimas.
Entreabrió la boca, pero la cerró en cuestión de nada.
—No digas nada. No hace falta.
Me sentía molesta y sabía que él podía notarlo. Mi molestia iba creciendo, pasando poco a poco a la sección enojo. Pero no me enfadaba con Gastón porque, repitiendo lo anterior, eso hubiese sido infantil. Me enfadaba conmigo. ¿En serio creía que iba a dejar a aquella hermosa chica por alguien como yo?
No me consideraba alguien fea, porque nadie en la vida tiene que ser considerada o considerarse fea, pero vaya que la autoestima bajaba a niveles agigantados cuando eras rechazada amorosamente.
—Te pido por favor que no llores, sabes que no me gusta que estés triste.
Encima se comportaba tan dulce... Como siempre. Eso me hacía sentir peor. Claro que no quería que me gritara, pero me dolía aún más saber que mi miedo se hacía realidad. ¿Cómo iba a llevar una amistad con él ahora?
En ese momento no quería tenerlo cerca de mí. No tenía la culpa de nada, y yo no iba a ser quien lo culpara de algo así, pero necesitaba que se fuera porque me quemaba más tener su presencia a mi lado. Necesitaba pensar. O mejor iba a ser que me acostara a dormir sin comer. No tenía nada de apetito y el revoltijo desagradable en el estómago me gritaba que no había lugar para nada más que la angustia.
Lo oí suspirar, y fue entonces cuando la primera lágrima cayó. La quise limpiar con mi muñeca, pero su tacto chocó dulcemente con mi mejilla. Esa era una de las razones que me había hecho creer en cosas que no eran.
—Sabes que no me gusta —recordó, ansioso. Estaba incómodo, su voz lo dejaba todo claro.
—No es tan fácil controlar lo que siento. No puedo contenerlas tan fácil.
—Brisa —me tomó de las manos e hizo que retomara mi lugar en la cama—. Yo...
—No —lo callé—. No digas nada. No quiero oír cómo dices que solo tienes ojos para Sofía. No quiero oír otra vez cómo me repites cuán enamorado estás. Ya he tenido suficiente de eso por mucho tiempo, y en este preciso momento no tengo ganas de otro dolorcito más, ¿comprendes?
—Eres como mi hermanita pequeña.
Auch.
—Eso no me duele menos —otra lágrima se escapó.
—Sí —negó con la cabeza y se revolvió el pelo con nerviosismo—. Perdón, es que no sé bien qué decir. Estoy sorprendido. Nunca pensé que tú... —se detuvo.
—¿Qué? ¿Qué estaba enamoradísima de ti?
No dijo nada.
—Mira... Como ya dije, no tienes por qué decir nada. Lo has dejado claro, y no estoy molesta contigo, tienes que saberlo, ¿bien?
—Entonces, ¿por qué lloras?
Reí sin gracia.
—Porque me siento una estúpida por pensar que tenía una oportunidad contigo. Estoy apenada.
—No tienes por qué, está bien.
—No, ¡no está bien! La cagué.
—No —negó. Sabía lo que intentaba, pero no iba a lograr que me sintiera bien.
—¿Puedes olvidarlo y ya?
—¿Quieres que lo olvide?
—¿Quieres recordarlo?
En ese momento, su celular sonó. Lo sacó de su bolsillo y levantó la tapita del mismo. Pude ver que se trataba de Sofía, la reina de las falsas. Gastón me miró por unos segundos, sopesando qué hacer. Sabía que estaba dudando porque su novia era alguien muy controladora y celosa. Si Gastón no le contestaba a la primera ella se enojaba. Pensé que iba a darle más importancia a ella que a mí, pero terminó por apagar el celular y dejarlo a un lado de la cama.
—¿Por qué no respondiste? —quise saber.
—Porque ahora estoy en algo importante —se acercó a mí, y por un momento pensé que me iba a besar. Puras patrañas.
Me limpió una lágrima más, y su tacto fue tan cálido que no pude evitar cerrar los ojos. Qué lindo se sentía eso. Era una calidez especial, intensa y atractiva.
En mis dieciséis años había tenido la oportunidad de sentir amor por parte de chicos con anterioridad. Para ser sincera, solo de uno, y para haber sido mi primer amor, no había sido nada comparado con lo que sentía cada que Gastón estaba conmigo.
Sin meditarlo ni un segundo, mis labios estaban sobre los suyos y mis ojos se cerraban lentamente, disfrutando las únicas milésimas que logré hacer contacto con su boca. El calor me había invadido rápidamente, y así de rápido como llegaron, así de rápido se fueron. El balde de agua fría me golpeó tan fuerte como si un auto hubiese chocado contra mí: Gastón me había apartado levemente hacia atrás, y su mirada me preguntaba qué carajos estaba haciendo.
En ese momento, supe que la había cagado aún más.
—Perdóname —negué con la cabeza y me tapé la boca.
Estúpida, estúpida, estúpida.
—Eso no estuvo bien —comentó y se levantó. Imité su acto—. No estoy enojado, pero no lo vuelvas a hacer.
—Perdón —no sabía qué decir. Solo sabía que era una tonta.
—Creo que mejor me voy —dijo después de un tortuoso silencio de casi un minuto. Lo sentí tan eterno que no sabía en dónde meterme. Envidiaba a las tortugas, ellas podían meterse en sus caparazones, y yo en ese momento necesitaba un caparazón.
—Bien... —me limité a decir. Me observó por un momento, se veía incómodo y ansioso.
—¿Te veré mañana en mi graduación? —inquirió.
—Sí.
Me dio un beso en la mejilla y se despidió con un saludo de mano. Sonreí fingidamente y, en cuanto la puerta se cerró, me acosté en la cama y me puse a llorar. Estaba sola en la casa, por lo tanto, podía llorar sin verme obligada a tener que darle explicaciones a nadie.
Al día siguiente me levanté temprano y me vestí de forma bonita para asistir a la graduación de mi amigo. Lo malo era que no tenía a nadie que me acompañara. Mamá y papá trabajaban, y la abuela y mi hermano habían salido a un pequeño viaje.
Me senté alejada, y cuando la ceremonia terminó, vi a Gastón tomar a Sofía de la cintura y levantarla un centímetro en el aire. La besó apasionadamente y envidié esa escena feliz. Yo tenía que estar en el lugar de ella. Era mejor y podía dar más de lo que una falsa como Sofía podía brindar. Gastón tarde o temprano se daría cuenta de cómo era verdaderamente esa chica.
Me dolió tanto que tomé la decisión de irme de allí. No me quedé a felicitar a Gastón, por más que sabía que debía hacerlo. Cuando me preguntó qué pasó conmigo, le contesté que me fui porque no me sentía nada bien físicamente. Y era verdad. No me sentía bien. Lo único que cambiaba era que el dolor era sentimental. Ese que perdura más que una descompostura o, a veces, que una enfermedad.
Nuestra relación se acortó con el tiempo: ya no era lo mismo y sabía que era mi culpa. Él estaba distante y sabía que la maldita de su novia había tenido que ver. No hacía falta deducir que Gastón le había contado lo ocurrido a su noviecita. Cuando se fue a la universidad, poco después, ya habíamos perdido el contado. No había emails, no había llamadas, no había nada. De vez en cuando me sorprendía un mensaje, pero yo me dedicaba a pasar de ello porque sentía que la comodidad y confianza que teníamos se había quebrado por completo.
Y todo por aquella confesión.
Últimos capítulos
#75 Capítulo 75 Epílogo
Última actualización: 6/10/2026#74 Capítulo 74 Capítulo 73
Última actualización: 6/10/2026#73 Capítulo 73 Capítulo 72
Última actualización: 6/10/2026#72 Capítulo 72 Capítulo 71
Última actualización: 6/10/2026#71 Capítulo 71 Capítulo 70
Última actualización: 6/10/2026#70 Capítulo 70 Capítulo 69
Última actualización: 6/10/2026#69 Capítulo 69 Capítulo 68
Última actualización: 6/10/2026#68 Capítulo 68 Capítulo 67
Última actualización: 6/10/2026#67 Capítulo 67 Capítulo 66
Última actualización: 6/10/2026#66 Capítulo 66 Capítulo 65
Última actualización: 6/10/2026
Te podría gustar 😍
Matrimonio Arreglado Con Mi Jefe
Estela una chica bastante reservada , tímida y tranquila pero sobre todo una chica sin experiencia con los hombres.
¿Dormir con su jefe ? Jamás lo creyó posible , muchos menos entablar algún tipo de conversación con el , pues él jamás se fijo en su presencia.
Lo que ella jamás pensó es que asistir a la fiesta de disfraces que realiza cada año la empresa donde trabaja le traería grandes consecuencias en su vida .
El Alfa Malvado Me Marcó
Pero una cacería sale mal, cambiando el curso de su vida para siempre.
Saviour ha esperado a su compañera toda su vida, pero no tanto como su madre. El día que atrapan a la cazadora, Saviour sabe que todo está a punto de cambiar, pero está decidido a controlar el rumbo del barco que se hunde rápidamente que es su vida. Primer hijo de tres, nacido del Rey Alfa Raphael. Pero necesitará una compañera para tomar el trono y restaurar el lugar de su madre como ‘compañera más valorada’.
¿Cómo puede hacer eso cuando su compañera es una rechazada?
Raven pronto se da cuenta de que está en un mundo lleno de secretos y mentiras. Uno en el que debe desempeñar un papel significativo.
De cazadora a cautiva, y de cautiva a reina.
—Invadiste nuestras fronteras con la intención de matar a nuestros hombres, mujeres y niños. Eres una traidora que no merece vivir. Es misericordioso que el Rey Alfa te perdone la vida. Pero siempre caminarás en la piel que odias. Obligada a vivir como uno de nosotros, una cautiva de Darkwaters.
Un contrato para Stella.
Se me acercó y extendió su brazo hacía mi, para entregarme la hoja doblada que sostenía.
Nunca lo había visto temblar, no así, y su expresión me decía que era producto de la rabia.
Desconcertada, tome la hoja y la abrí, quedándome perpleja con los que estaban leyendo mis ojos.
-Dime ahora mismo quien es el padre-exigió con un tono brusco y demandante-Y espero que pienses muy bien tu respuesta.
Me apresuré a negar con la cabeza.
No creía en lo absoluto lo que decía aquél papel, no podía estar embarazada, eso era casi imposible...
Y en el caso de que fuese cierto, no me explicaba como él podía estar haciendo esa clase de pregunta.
Él, que había sido el primero y el único.
-Dilo Stella, ¿Quién es el padre?-Insistió, cerrando sus párpados y apretando sus puños.
Mis lágrimas escaparon sin previo aviso, como resultado de su cruel desconfianza, y por mucho que me esforcé, no lograba pronunciar ni una sola palabra para tratar de defenderme.
Abrió de nuevo sus ojos y volvió a mirarme... lo hizo con tanto resentimiento que se me escapó un sollozo.
-¡Habla!-Exclamó él, ahora alzando la voz.
-Tu...-Mis labios se movieron por si solos y las comisuras de los suyos se fruncieron por una amarga y desfigurada sonrisa.
-¿Acaso me ves cara de estúpido?
-Tu haz sido el único hombre en mi vida.
-Mientes...
-Lo juro Salvatore...
-¡Mientes!-Repitió con brusquedad-Sabes muy bien que no puedo tener hijos.
-Te juro que yo...
-¡Ya basta!,-Rugió-No quiero escucharte.
-Por favor...-mi voz se quebró.
-Quiero que te vayas de mi casa.
Sentí mi rostro palidecer.
-Salvatore, no me hagas esto-me salió un hilo de voz-Por favor.
-Tienes hasta mañana para recoger tus cosas y lárgate de aquí...
Emparejada con su Instructor Alfa
Semanas después, nuestro nuevo instructor Alfa de combate entra al salón. Regis. El tipo del bosque. Sus ojos se clavan en los míos, y sé que me reconoce. Entonces el secreto que he estado ocultando me golpea como un puñetazo: estoy embarazada.
Él tiene una propuesta que nos ata más que nunca. ¿Protección… o una jaula? Los susurros se vuelven venenosos, la oscuridad se cierra sobre mí. ¿Por qué soy la única sin lobo? ¿Es mi salvación… o me arrastrará a la ruina?
Una semana para el amor
Vicenzo (quien realmente se llamaba Leo) vive su propio tormento en su casa después de haber contraído matrimonio, hace 19 años, con Norka, una mujer que aceptó casarse con él por interés, pero quien mantiene una relación clandestina con uno de los mejores amigos de su esposo.
¿Cómo podría cruzarse las vidas de dos personas atormentadas como Lorey y Leo (por quienes consideraron al amor de sus vidas) en el momento exacto y en el lugar preciso?
Descúbrelo en…
Una semana para el amor...
La historia de Speed y los Rebeldes sin control
Soy Brick. Cuando conocí a Speed por primera vez, pude ver instantáneamente que necesitaba a alguien que tomara el control. Necesitaba al Dom en mí para ayudarla a explorar sus necesidades y deseos de manera segura. Necesitaba someterse a mí y a su verdadero yo. Necesitaba que la guiara mientras explora quién es y qué quiere. Necesita un lugar seguro que solo yo puedo darle para superar lo que le inculcaron como correcto y seguir su corazón.
Soy Gretchen. Soy una conejita para los Rebeldes. Estaba bien con eso hasta que conocí a Speed. Ella es todo lo que siempre he querido. Antes de que pudiera hacer mi movimiento, ella descubrió que soy una conejita y no quiere hablar conmigo. Por Speed, estoy dispuesta a dejar de ser una conejita y trabajar con Brick para que Speed derribe sus muros. Estoy dispuesta a compartir a Speed con Brick para que obtenga lo que necesita de ambos. Speed nos necesita juntos. Solo necesitamos ganar su corazón y lograr que acepte su verdadero yo.
Mamá por acuerdo: Corazón roto por el CEO
Pero cuando él insiste en concebir de forma natural, todo se descontrola. Entre encuentros ardientes y emociones que no deberían existir, Valentina cae. Él también... aunque nunca lo admitiría.
Hasta que nace el bebé.
Hasta que Damián desaparece.
Años después, el magnate regresa con una verdad que ya no puede callar: la perdió. Y ahora está dispuesto a recuperarla... aunque tenga que enfrentarse al mayor miedo de su vida: amar.
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida
Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.
Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.
Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.
Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?
Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.
Pero no lo son.
A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.
Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?
ENCUENTRAME
Su terapia una vez a la semana, es el lugar de refugio donde respirar no le cuesta tanto. Todo en su vida debe ser cuidadosamente planeado
Sin embargo, el cambio repentino de su Psiquiatra jubilado y el profesor más verdugo de la academia, que a resumidas cuentas resultan ser la misma persona, desequilibran su supuesta normalidad haciendo que ella saque a flote los rincones más oscuros que ha querido esconder desde hace mucho tiempo.
Xavier está convencido que nadie interrumpirá su rigurosa vida, de hecho, él es lo suficientemente cuidadoso como para que nadie esté a su lado por lo menos 24 horas seguidas. Es un hombre cerrado, dominante y muy controlador, entre eso, manipulador. Pero cuando Anaelise entra en su campo de visión, no solo sacará lo peor de él, ella romperá sus barreras y desatará el caos que él mantiene oculto.
Ellos son sombras, y estas, se unirán formando un caos interminable.
Esta Vez Él Me Persigue Con Todo
Afuera del salón de baile, ella se acercó a él mientras fumaba junto a la puerta, con la intención de, al menos, darle una explicación.
—¿Todavía estás enojado conmigo?
Él tiró el cigarrillo y la miró con abierto desprecio.
—¿Enojado? ¿Crees que estoy enojado? Déjame adivinar: Maya por fin descubre quién soy y ahora quiere "reconectar". Otra oportunidad ahora que sabe que mi apellido viene acompañado de dinero.
Cuando ella intentó negarlo, él la interrumpió.
—Fuiste algo pasajero. Una nota al pie. Si no hubieras aparecido esta noche, ni siquiera me habría acordado de ti.
Las lágrimas le escocieron en los ojos. Estuvo a punto de hablarle de su hija, pero se detuvo. Él solo pensaría que estaba usando a la niña para atraparlo y quedarse con su dinero.
Maya se lo tragó todo y se marchó, segura de que sus caminos nunca volverían a cruzarse... pero él continuó apareciendo en su vida, hasta que fue él quien se rebajó, rogándole humildemente que lo aceptara de vuelta.
Mi Esposo de Matrimonio Relámpago es un Multimillonario Oculto
—La gente se casa rápido todo el tiempo ahora —respondí—. Podríamos hacer el papeleo, tomarnos el tiempo para conocernos de verdad. Si funciona, genial. Si no, nos divorciamos.
Él sonrió.
—De acuerdo. Entonces intentémoslo.
Sarah Martínez trabaja como mesera en un restaurante. Atormentada por recuerdos fragmentados de un pasado que no puede recordar completamente, está desesperada por escapar de la constante preocupación de su madre por su futuro. Cuando conoce a Michael Johnson, un hombre que parece ser la solución perfecta a sus problemas, impulsivamente le propone matrimonio.
Sin embargo, Michael no es quien aparenta ser. Es un hombre de poder y riqueza. Cuando Sarah lo confunde con la cita a ciegas organizada por su madre, él decide seguirle el juego, intrigado por su sinceridad y la posibilidad de un matrimonio libre de las cazafortunas a las que está acostumbrado.
Su matrimonio comienza como un arreglo práctico, pero a medida que navegan su nueva vida juntos, los sentimientos empiezan a desdibujar las líneas de su acuerdo.
¿Descubrirá Sarah la verdadera identidad de Michael? ¿Podrá Michael confiar en las intenciones de Sarah, o es ella solo otra mujer tras su riqueza? ¿Y qué pasará cuando el ex de Sarah, una estrella de Hollywood, intente recuperarla?
Canción de corazón
Me veía fuerte, y mi loba era absolutamente preciosa.
Miré hacia donde estaba sentada mi hermana y ella y el resto de su pandilla tenían la cara llena de celos y furia. Luego miro hacia donde están mis padres y miran fijamente mi foto, si tan solo miradas pudieran incendiar mi porquería.
Les sonrío y luego me doy la vuelta para mirar a mi oponente. Todo lo demás se desvanece excepto lo que había aquí en esta plataforma. Me quito la falda y el cárdigan. De pie solo con mi tanque y capris, me pongo en posición de combate y espero a que comience la señal: para luchar, demostrar y no esconderme más.
Iba a ser divertido. Pensé, con una sonrisa en la cara.
Este libro «Heartsong» contiene dos libros: «Werewolf's Heartsong» y «Witch's Heartsong»
Solo para adultos: contiene contenido sobre temas de adultos, sexo, abuso y violencia












