
El precio del escándalo
Anna Alvarez · En curso · 31.9k Palabras
Introducción
Renata Alarcón está a minutos de caminar hacia el altar cuando descubre la traición más vil: su prometido siéndole infiel. Decidida a no convertirse en la víctima de una sociedad que prefiere guardar las apariencias, Renata huye en su vestido de novia y se lanza al primer auto que encuentra con el motor encendido.
Al volante está Jaxson "Jax" Miller, el insustituible quarterback estrella de la NFL, quien huye de su propio desastre mediático. Cuando los paparazzi captan la imagen del atleta fugándose a medianoche con una novia ajena, la prensa explota y sus patrocinadores amenazan con rescindir su contrato millonario.
Para evitar que el escándalo destruya la carrera de Jax por haberla sacado de esa pesadilla, Renata deberá aceptar pagar el precio del escándalo y descubrirán que es mucho más alto de lo que imaginaban... y que la frontera entre la mentira y la pasión es peligrosamente delgada.
Capítulo 1
—Luces perfecta, Renata.
Sonrío al escuchar las palabras de Mariana, mi hermana menor. Avanzo hacia el espejo de cuerpo entero del salón privado del hotel y este me devuelve la imagen de una mujer que está a punto de dar el paso más importante de su vida, pero una inquietud amarga flota en el fondo de mi estómago.
—¿Crees que Omar estará satisfecho con el vestido que escogí? —inquiero, algo insegura.
Si algo caracteriza a la familia de mi prometido es lo conservadores que son. Los Sandoval valoran las apariencias, la discreción y el protocolo por encima de cualquier emoción humana real. Yo, en cambio, he elegido un vestido corte sirena, confeccionado en encaje refinado que se ajusta a mis curvas y culmina en un escote corazón bastante pronunciado. Es elegante, pero indiscutiblemente atrevido para sus estándares.
Mariana me mira a través del espejo al tiempo que acomoda mi velo sobre los hombros.
—Estará fascinado porque está completamente enamorado de ti —cuchichea con una sonrisa tibia que le devuelvo de inmediato—. Voy por papá, ya es hora.
Se acerca, me da un beso suave en la mejilla y me susurra al oído:
—Espero que seas muy feliz, Renata.
—Gracias —murmuro, viéndola marchar a través del reflejo.
Me quedo a solas unos minutos. El silencio de la habitación me permite tomar una respiración profunda, tratando de frenar el temblor involuntario de mis manos. A los pocos instantes, la puerta se abre de nuevo y aparece mi padre. Luce impecable en su frac, pero sus ojos están vidriosos. Parpadea despacio, conteniéndose con fuerza para no llorar y evitar así hacerme romper en llanto a mí también.
—Tu madre estaría emocionada de verte así —dice con la voz rasposa por la emoción.
—Lo sé —susurro. Levanto la mano izquierda, dejando que la luz del candelabro haga brillar el brazalete de zafiros y plata que le perteneció a ella y que llevo conmigo como mi amuleto este día—. Ella está aquí con nosotros.
Mi padre asiente en silencio, tragando saliva.
—Así es, mi niña. Pero debemos irnos ya; tu suegra está al borde del colapso de la ansiedad —dice, poniendo los ojos en blanco con una pequeña mueca que me saca una risa nerviosa.
Tomo mi bouquet de rosas rojas, acomodo la pesada falda del vestido y salgo del brazo de mi padre hacia el pasillo principal con dirección al gran salón donde se llevará a cabo la ceremonia. A mitad de camino, la organizadora de bodas aparece apresurada con su carpeta y su auricular, haciéndonos señas para que apuremos el paso.
Sin embargo, una marea helada de nervios me golpea el vientre.
—Papá... necesito usar el baño. Ahora —le cuchicheo, apretándole el brazo.
Él rueda los ojos y suelta una risita baja.
—¿En serio, Renata? ¿No puedes aguantar hasta después de los votos?
Niego con la cabeza, mordiéndome el labio inferior con urgencia. Me acerco a la organizadora, quien me indica una puerta de madera oscura al fondo del pasillo del personal.
—Puede ir rápido, señorita Alarcón. Aún hay tiempo porque el novio todavía no ha ocupado su lugar en el altar —dice con profesionalismo antes de volver a hablar por su micrófono.
No lo pienso dos veces. Levanto la falda del vestido para no tropezar, corro como puedo sobre mis tacones de aguja y empujo la puerta del baño. El lugar está en penumbra, iluminado solo por las luces del tocador. Mientras busco un cubículo libre, un sonido ahogado detiene mis pasos: jadeos rítmicos y sofocados que provienen de una de las divisiones del fondo.
Sintiendo una punzada de diversión por la imprudencia de alguna pareja rompiendo las reglas en pleno evento, me meto en el cubículo contiguo. Como puedo con mi falda ajustada y el encaje, me pongo de cuclillas sobre el inodoro para evitar hacer ruido, mientras al otro lado del panel de madera los jadeos se hacen más continuos, acompañados por el chasquido inconfundible de la piel colisionando con fuerza contra la piel.
«Eso, no pierdan el ritmo», pienso con sarcasmo para mis adentros, esperando terminar rápido para salir de ahí.
Estoy acomodándome cuando una serie de susurros atraviesa la separación de madera.
—¡Sí! —jadea la voz femenina, aguda y fuera de sí—. Métemela más...
El aire se congela en mis pulmones. Un escalofrío violento me recorre la columna al reconocer el timbre exacto de esa voz.
Mariana.
—Omar... más duro —suplica ella entre gemidos.
Mis ojos se abren de par en par. La sangre se me drena del rostro por completo. Instantes después, la respuesta de mi futuro esposo llega desde el otro lado, ronca, agitada y descarada:
—Eres una tentación, maldita sea...
El estómago se me revuelve. El corazón comienza a latir desbocado contra mis costillas, produciendo un zumbido ensordecedor en mis oídos. Despacio, sin emitir el más mínimo ruido, me enderezo. Las manos me tiemblan tanto que casi dejo caer el ramo de rosas. Apoyo la palma contra la pared fría para no perder el equilibrio.
Avanzo hacia la puerta del cubículo de al lado, impulsada por un instinto primario que acalla todo dolor y lo transforma en una rabia ciega y fría.
—Acaba de una puta vez, que se hace tarde —sisea Mariana al otro lado.
No aguanto más. Empujo la puerta del cubículo con un golpe seco y violento que resuena en todo el recinto.
La escena que queda expuesta me golpea directamente en el pecho. Mi hermana, con el vestido de dama de honor levantado hasta la cintura, está acorralada contra el azulejo, mientras Omar, con el traje de novio a medio desabrochar, la sujeta por las caderas.
Ambos se congelan al instante. El color desaparece de sus rostros y ahogan un grito de pánico.
—¿Renata? —susurra Omar, apartándose torpemente de ella mientras intenta cubrirse, con los ojos desencajados por el terror.
Mariana se baja la falda de golpe, mirándome con la boca abierta, incapaz de articular una sola palabra.
No les doy el lujo de escucharme gritar. No les regalo una sola lágrima. Niego con la cabeza con desprecio, doy media vuelta y salgo del baño a paso firme, ignorando los llamados desesperados de Omar que comienzan a resonar a mis espaldas.
Atravieso los pasillos de servicio como un fantasma, apartando a los meseros y al personal que intentan coordinar la entrada. No miro a mi padre, no miro a la organizadora. Solo busco una salida, cualquier punto por donde el aire no esté contaminado por la mentira.
Empujo las pesadas puertas de cristal de la salida trasera del hotel y el aire gélido de la noche de Chicago me golpea el rostro con la violencia de una bofetada. El contraste entre la calidez del evento y la frialdad exterior me hace reaccionar: estoy en medio de una pesadilla.
—¡Renata! ¡Espera! —escucho la voz de Omar resonar desde el vestíbulo.
La desesperación se apodera de mí. Miro hacia ambos lados del área de valet parking. A pocos metros, con el motor encendido y los faros iluminando la penumbra, una camioneta de lujo de cristales oscuros está a punto de avanzar.
Sin pensarlo dos veces, corro hacia ella, sorteando el peso de mi vestido, abro la puerta del copiloto de un tirón y me subo de golpe, cerrando tras de mí.
El conductor, un hombre de hombros anchos, mandíbula marcada y mirada imponente, me observa con absoluta sorpresa, congelando la mano sobre la palanca de cambios al ver a una mujer vestida de novia irrumpir en su vehículo.
—¡Arranca! ¡Sácame de aquí, por favor! —susurro con la voz completamente rota, mirando por el espejo retrovisor cómo la figura de Omar sale a la calle.
Últimos capítulos
#26 Capítulo 26 Tiempo fuera
Última actualización: 11/3/2026#25 Capítulo 25 Reglas rotas (parte 2)
Última actualización: 11/3/2026#24 Capítulo 24 Reglas rotas (parte 1)
Última actualización: 11/3/2026#23 Capítulo 23 Mariposa de platino
Última actualización: 11/3/2026#22 Capítulo 22 El primer paso al abismo
Última actualización: 11/3/2026#21 Capítulo 21 Magnetismo
Última actualización: 11/3/2026#20 Capítulo 20 Modo de combate
Última actualización: 11/3/2026#19 Capítulo 19 La mejor estrategia
Última actualización: 11/3/2026#18 Capítulo 18 El jurado familiar
Última actualización: 11/3/2026#17 Capítulo 17 Resaca y visitas inesperadas
Última actualización: 11/3/2026
Te podría gustar 😍
El deseo del millonario
El deseo del millonario.
Seduciendo a mi Luna con Miel
Y no cualquier tipo de venganza.
Para ello necesitaba dejar atrás quién y qué era para forjar un nuevo lobo, uno más letal. Alguien que sería temido y cuyo nombre pasaría a la historia de la raza como el único que libró a las manadas del continente americano del maldito traidor: Alfa Bastian Crow.
Él le quitó su vida y sus sueños. Él le quitaría hasta su jodida alma y luego iría al mismísimo infierno para asegurarse de que ahí Bastian Crow continuara con un castigo eterno.
Reinelle solo sabía una cosa: Sobreviviría y regresaría a casa junto a su hija sin importar qué era lo que tuviera que hacer… o en qué se tuviera que convertir.
Soportaría torturas, derramaría sangre y no tendría piedad de sus enemigos.
Si el precio de sus libertades era matar unos cuantos lobos… bueno, ella no estaba en desacuerdo.
Ella lo ve como una bestia deformada por el odio.
Él la ve como una hembra que no se quebrará, incluso en cadenas.
Ese primer contacto no es romántico todavía, sino un choque de fuerzas salvajes. Lo que nace entre ellos es tensión, rabia y atracción envenenada.
Después de la aventura: En brazos de un multimillonario
En mi cumpleaños, la llevó de vacaciones. En nuestro aniversario, la trajo a nuestra casa e hizo el amor con ella en nuestra cama...
Descorazonada, lo engañé para que firmara los papeles de divorcio.
George permaneció indiferente, convencido de que nunca lo dejaría.
Sus engaños continuaron hasta el día en que se finalizó el divorcio. Le lancé los papeles en la cara: —¡George Capulet, a partir de este momento, sal de mi vida!
Solo entonces el pánico inundó sus ojos mientras me suplicaba que me quedara.
Cuando sus llamadas bombardearon mi teléfono más tarde esa noche, no fui yo quien respondió, sino mi nuevo novio Julian.
—¿No sabes —rió Julian en el receptor— que un exnovio decente debería estar tan callado como los muertos?
George rechinó los dientes: —¡Ponla al teléfono!
—Me temo que eso es imposible.
Julian dejó un suave beso en mi forma dormida, acurrucada contra él. —Está agotada. Acaba de quedarse dormida.
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Mi padrino es mi Sugar Daddy
Después de un romance vertiginoso y ardiente, el mejor amigo de mi padre me rompió el corazón.
Me dijo que las cosas eran demasiado complicadas. Desordenadas. Incorrectas.
Que nunca podríamos estar juntos.
Sabía que me amaba, pero el miedo a arruinar a nuestra familia era demasiado grande.
Con demasiado en juego, sacrificó nuestros corazones y lo terminó.
Ahora ha vuelto y todavía me desea.
Todavía me ama.
Pero ahora… estoy comprometida con otro hombre.
La niñera de la mafia
Se me cae la boca cuando me muevo hacia atrás. «Deben estar jugando conmigo», pienso.
«Disculpe, señora, ¿esto forma parte de las preguntas de la entrevista?» Extiendo furor de ira. Ella todavía me sonríe, pero eso ya no me interesa. Leonardo se sorprende de mi descaro y es entonces cuando nuestras miradas se encuentran. Trago un trago mientras aplaudo su apariencia dentro de mi cabeza.
Es la primera vez que lo miro bien hoy. No es un modelo masculino, pero debería serlo. El cabello exuberante y dorado que arregla con tanto cuidado tiene una calidad ondulante. Sus ojos azules como los de un río marino se iluminaban con pasión.
Tienen forma de almendra. Brillan con inteligencia, dominio y autoridad.
Por supuesto, todas las chicas guapas se enamorarían de un chico como él, pero no de mí; soy diferente.
Intenta sobrevivir después de que se acaben sus ahorros. Ese es el mismo momento en que recibe una oferta de un hombre extraño en el mismo bar que frecuenta. La dirigen a una mansión donde la entrevistarán para el trabajo de niñera. Va a la entrevista donde conoce a un hombre muy grosero y a una mujer acogedora. Sin que ella lo sepa, ha puesto un pie en la familia criminal más peligrosa de Italia.
Advertencia: incluye contenido delictivo
El juego de Chase
Arrasado por la vida, Adrian T. Larsen, el poderoso imán empresarial, se ha convertido en un hombre con el que nadie quería cruzarse. Su corazón muerto solo está lleno de oscuridad, por lo que no sabe lo que es la bondad y siente un intenso odio por la palabra: amor.
Y luego viene el juego.
Un juego de ignorar al despiadado playboy que Sofía juega con sus amigos en un club los sábados por la noche. Las reglas eran simples: ignora al multimillonario, hiere su ego y sal. Pero no sabía que salir de las garras de un tigre herido no era algo fácil de hacer. Especialmente cuando el infame hombre de negocios Adrian Larsen estaba en juego aquí.
El destino los une cuando sus caminos chocan entre sí más de lo que Sofia esperaba, cuando el poderoso multimillonario irrumpe en su vida, las chispas y el deseo comienzan a poner a prueba su resistencia. Pero tiene que alejarlo y mantener su corazón cerrado para mantener a ambos a salvo de las peligrosas sombras de su pasado. El oscuro pasado que siempre estuvo al acecho.
¿Pero puede hacerlo cuando el diablo ya ha puesto sus ojos en ella? Ha jugado un juego y ahora tiene que enfrentarse a las consecuencias.
Porque cuando se burlan de un depredador, se supone que lo persigue...
Contrato Evans
A ella le dará la oportunidad de terminar sus estudios y evitar la muerte de su padre y a él la posibilidad de encontrar con quién resolver el asunto de contraer nupcias.
De las decisiones que ellos tomen va a depender si el contrato se cumple o termine antes de tiempo.
Embarazada de los Gemelos Genios del Alfa
Corazón sin dueño
La Gestante del Rey Alfa
Isla
Soy una don nadie de una manada lejana. Mi familia debe mucho por los gastos médicos de mi hermano. Haré lo que pueda para ayudarlos, pero cuando descubro que he sido vendida al Rey Alfa Maddox como su criadora, no estoy segura de poder hacerlo.
El rey es frío y distante, y se rumorea que mató a su primera esposa. Pero también es sexy y atractivo. Mi mente puede estar diciéndome que no, pero mi cuerpo lo desea de todas las maneras posibles.
¿Cómo voy a sobrevivir como la criadora del Rey Alfa cuando nunca he estado con un hombre antes? ¿Volverá a matar?
Maddox
Desde que mi Reina Luna murió, juré no volver a amar. No estaba buscando una criadora, pero solo tengo un año para producir un heredero o perderé mi trono. Esta hermosa chica, Isla, apareció en mi puerta justo a tiempo. ¿Es el destino? ¿Es ella mi segunda oportunidad de tener una compañera? No, no quiero una de esas.
Todo lo que necesito es un hijo.
Pero cuanto más tiempo paso con Isla, más quiero no solo a cualquier criadora, sino a ella.
¡Más de un millón de lecturas en Radish—haz clic en este romance ardiente de cambiaformas lobo ahora mismo!
Mi jefe dominante
El Sr. Sutton y yo no hemos tenido más que una relación de trabajo. El me da órdenes y le escucho. Pero todo eso está a punto de cambiar. Necesita una fecha para una boda familiar y me ha elegido como su objetivo. Podría y debería haber dicho que no, pero ¿qué más puedo hacer cuando amenaza mi trabajo?
Es aceptar ese favor que cambió mi vida entera. Pasamos más tiempo juntos fuera del trabajo, lo que cambió nuestra relación. Lo veo bajo una luz diferente, y él me ve bajo una luz diferente.
Sé que está mal involucrarse con mi jefe. Intento luchar pero no lo consigo. Es solo sexo. ¿Qué daño podría causar? No podría estar más equivocada porque lo que empieza siendo solo sexo cambia de dirección de una manera que nunca podría imaginar.
Mi jefe no solo es dominante en el trabajo sino en todos los aspectos de su vida. He oído hablar de la relación DOM/Subs, pero no es algo en lo que haya pensado mucho. A medida que las cosas se intensifican entre el Sr. Sutton y yo, me piden que me convierta en su sumisa. ¿Cómo puede uno convertirse en algo así sin experiencia ni deseo de serlo? Será un desafío para él y para mí, porque no me gusta que me digan qué hacer fuera del trabajo.
Nunca esperé que lo único de lo que no sabía nada fuera lo mismo que me abriera un mundo increíble y completamente nuevo.












