
Embarazo Millonario
Jhoana Centeno · Completado · 115.3k Palabras
Introducción
Una noche. Nada más.
Hasta que semanas después, vomité en medio de una entrevista y me di cuenta: estoy embarazada. De un tipo que no conozco. Sin apellido, sin número, sin nada.
Y justo cuando pensé que todo estaba perdido… me ofrecen el trabajo que tanto necesitaba.
Y él está ahí. Traje caro, sonrisa peligrosa. Mi jefe.
El mismo hombre que me hizo gritar su nombre entre sábanas.
Capítulo 1
NARRA CAMILA
El sonido ese chillante de mi celular sonó por todo el departamento. Miré la pantalla: 4:00 p.m. ¡Ay, ya sabía por donde iba la cosa!
—Hola, Camila. Vera se va a retrasar un montón. ¿Puedes venir un rato a cubrirla hasta que llegue?
Claudia otra vez, obvio. Siempre me pedía a mí primero, y con razón. Ella sabía que todo lo que ganaba en propinas lo metía directo a la U. Pero justo hoy era mi primer día libre en días, y quería estar tranquila con Leo.
Igual, la plata no cae del cielo. Contesté con cero ganas:
—Voy en veinte, no hay problema.
Bloqueé el celular y empecé a cambiarme: uniforme, moño, llaves. Todo en cinco minutos.
Antes de irme, toqué el hombro de Leo. El tenía horas metido en ese juego nuevo, ni idea cómo no se le quemaban los ojos. Me miró medio distraído, se sacó un auricular.
—¿Qué pasa, bebé?
—Me toca ir al restaurante un rato. Pero cuando vuelva, ¿te parece salir a tomar algo? Un barcito, algo tranquilo.
Él me regaló una sonrisa.
—Sí, vale. Podríamos ir a la estación esa con música en vivo.
—¡Listo! Me encanta. —Me acerqué y le di un beso. —Nos vemos esta noche, te amo.
—Yo también te amo —me dijo, y me fui.
En el auto, pensaba en lo mucho que le debía. Últimamente estaba tan cansada que ni tiempo para estar desnudos teníamos. Y sí, la sequía de sexo lo estaba matando. Lo veía frustrado, y yo también, la verdad. Pero Leo no decía nada. Me regalaba chocolatitos, me dejaba notas, incluso cuando yo venía muerta después de un doble turno.
No tenemos lujos, pero nos tenemos. Y eso a mí me alcanza y sobra. Es el mejor novio del mundo.
Cuando llegué, Claudia estaba con cara de caos, el moño a punto de estallar.
—Menos mal que viniste. ¿Te haces cargo de las mesas del 5 al 17?
—Obvio, jefa. Ve a respirar un rato.
—Gracias, Cami, en serio. Eres un sol —y desapareció al toque.
Claudia era buena gente. Tenía unos treinta y algo, pero se hacía la misteriosa con la edad. Igual, no me quejo, nos trata bien. Y a Vera la perdona más de lo que se merece. Nueve de cada diez veces me toca cubrirla. La chica es simpática y todo, pero con los horarios… un desastre.
Me puse en modo robot. Las mesas ya habían pedido. Yo solo tenía que rellenar vasos y vigilar la cocina.
Pasó media hora y ya estaba enrollando cubiertos, aburrida. No llevaba ni diez cuando escuché ese chillido de llantas.
Vi por la ventana: un auto se estacionó mal, ocupando dos lugares.
Y sí, quién más: Vera bajó. Entró dando portazo.
—¡Llegué! ¡Estoy acá! —gritó hacia el fondo y me buscó con la mirada.
—Perdón, Camila. Ve con tu chico. Yo me encargo —me dijo apurada, y me tiró un guiño.
—De verdad que me impresiona que solo llegues una hora tarde —le solté en chiste.
—¡Puedo ser puntual, eh! —contestó mientras se ponía el delantal.
—Cuando lo vea, te creo —nos reímos las dos, y yo me lo saqué.
—¡Suerte esta noche! —me gritó mientras se metía a la cocina.
—¡Igualmente, demente!
Manejé directo a casa con una sonrisa que no me cabía en la cara. Todavía tenía tiempo de sobra para arreglarme tranquila y dejar a Leo con la quijada en el piso. Lo bueno de salir antes era eso: podía tomarme mi rato, ponerme rica, y llegar sabrosa.
El camino se me fue volando. Ni bien me di cuenta ya estaba parqueando en ese cajón de siempre, justo frente al edificio. El mismo gris de siempre, con esas grietas feas que ni el yeso quiere tapar. Pero bueno, al menos no se nos mete el agua. Yo sé que más adelante, cuando mi trabajo me dé para más, vamos a estar en un lugar con patio, plantas, y sin cucarachas. Pero por ahora, esto era lo que tocaba.
Caminé hasta la puerta de abajo con el bolso al hombro. Me paré de golpe.
La música sonaba a todo volumen. Era fuerte como de fiesta privada. Raro en Leo. Él nunca ponía esa clase de ruido, y menos si sabía que yo venía en camino.
Metí la llave con cuidado y empujé la puerta. El bajo retumbaba en las paredes. El lugar estaba vacío. Ni rastro de Leo frente a la computadora, ni en la cocina picando algo, nada.
—¿Leo? —grité. Pero mi voz se perdió entre los beats.
Me dio un vuelco el corazón. Por un segundo me imaginé cualquier cosa ¿un ladrón? ¿alguien queriendo tapar algo con tanto escándalo?. Agarré un bate del rincón. Ya estaba lista para soltarle un batazo a quien fuera.
Y entonces los vi. Un par de zapatillas en la entrada.
No eran mías. Y no eran de Leo. Eso sí que no.
Me quedé tiesa. No quise creerlo. Quizá eran un regalo. Tal vez pensó en mí y me compró unos nuevos porque los míos estaban hechos trizas. Traté de convencerme de que todo estaba bien. Que Leo no haría algo así. Que él me quería. Que era despistado, sí, pero fiel. Tierno. Mi compañero.
Pero mis piernas se movían solas, como en automático. Caminé por el pasillo arrastrando los pies. La música seguía, y entre los bajos se colaba una voz, ahogada pero intensa. Mis dedos temblaban cuando toqué la puerta del cuarto. No la abrí de inmediato. Me quedé ahí, parada. Respirando rápido. Sintiendo cómo se me apretaba el estómago.
La abrí.
Y ahí estaba.
Leo, sin camiseta, empujando con ganas. El ritmo de su cadera iba parejo con el de la canción. Estaba tan metido en lo suyo que ni me notó. La tipa debajo de él: rubia, flaca, con el pelo cubriéndole la cara, tenía mi almohada entre los dientes. MI maldita almohada. Y gemía como si eso fuera un puto videoclip.
Caminé sin decir nada. Fui directo al estéreo y apagué la música.
El grito de ella fue lo único que rompió el momento. Se tapó con las sábanas. Leo me miró, congelado.
Lo miré directo a los ojos.
—¡Es mejor que te vayas antes que te arranque las pelotas!
Últimos capítulos
#91 Capítulo 91 Epílogo
Última actualización: 7/10/2026#90 Capítulo 90 El amor de mi vida
Última actualización: 7/10/2026#89 Capítulo 89 Eres toda una perra
Última actualización: 7/10/2026#88 Capítulo 88 La cabañita
Última actualización: 7/10/2026#87 Capítulo 87 La esposa falsa
Última actualización: 7/10/2026#86 Capítulo 86 Me das asco
Última actualización: 7/10/2026#85 Capítulo 85 Fui su juguete
Última actualización: 7/10/2026#84 Capítulo 84 Me siento herida, muy herida
Última actualización: 7/10/2026#83 Capítulo 83 Sexo salvaje
Última actualización: 7/10/2026#82 Capítulo 82 Quiero una vida contigo
Última actualización: 7/10/2026
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