
LOS MELLIZOS DEL PRESIDENTE "Tenemos una familia"
Andrea flores · Completado · 150.5k Palabras
Introducción
Ha vuelto para cobrar todo el daño que le hizo su familia, también para dejar en la ruina y sacar a la luz la verdad de la famila McGrey y para que Ryan McGrey, el hombre más importante y rico del país, pida su perdón.
Ryan McGrey es el presidente del país, el hombre más buscado y la vez más protegido. No creyó en ella cuando era su prometida, pensó que lo había traicionado, y nunca más quiso volver a verla.
Su mayor revancha es no decirle la verdad una vez que vuelva: estaba embarazada de él y tuvo mellizos.
Pero vuelve a la vida, a cumplir la venganza que lleva planeando cuatro años desde su falsa muerte. Ya no es Clara Salvatore, sino Clara D’Alessio, y está casada con Martin D’Alessio, el único hombre que se ofreció ayudarla, y quien también tiene deudas que saldar con la familia McGrey.
Todos los secretos, engaños, mentiras, ambiciones, el ansia por el poder, y las ganas de venganza llegan a su vida desde el momento en que el presidente la mira a los ojos y pregunta.
“¿Clara?”
“Viva, señor presidente. Estoy viva.”
¿Acaso podrá lidiar con toda la verdad una vez sepa quién realmente la traicionó? ¿Acaso…realmente perdió a su hija?
Tendrá que saberlo, tendrá que sacrificar muchas cosas para proteger a las personas que más ama. ¿O es que la llama de un amor pasado no la deja en paz porque sigue, en el fondo y aunque siempre lo niegue, enamorada de Ryan McGrey y su recuerdo?
Capítulo 1
—¡Tiene que pujar, señorita! ¡Ambos niños van a morir!
El sudor recorre su frente como si no hubiese más nada en este mundo aparte del dolor que siente sus entrañas, el mismo dolor que alguna vez creyó que no sería capaz de soportar pero que ahora mismo, es lo único que la mantiene consciente entre la vida y la muerte.
—¡Por Dios! —sus gritos son desgarradores. Sus ojos están rojos por la incapacidad de cubrir con terneza la situación que se ha presentado de repente, sin tiempo para poder pensar en las consecuencias. El sudor inunda su frente y los mechones de su cabello están adheridos a las mejillas, sien y cuello. Las venas de su frente se marcan con cada dolor y una descarga de tortura hace que se arquee, gritando de dolor—. ¡No puedo más…!
—¡Señorita! Tiene que pujar, veo la cabeza del primer niño —advierte la partera, quien no es más que la señora dueña de este lugar moribundo, pobre y descuidado.
Está dando a luz en un edificio menestero en un barrio pobre de la ciudad.
Cuando se había levantado esa mañana, colocó la mano en su vientre ya de nueve meses. Se sentía pesada, incapaz e inútil. No tenía a nadie salvo los dos perros que han sido sus ángeles en todo ese trayecto, sola, sin nadie. Esa misma mañana observó el pequeño televisor en su pequeño salón, y el primer canal había transmitido las campañas de los candidatos para elegir el nuevo presidente.
No quisó darle importancia…no debía pensar en nadie más. Sólo en su embarazo.
Con su bata blanca y un pequeño suéter tejido se sentó, y volvió a acariciar su barriga. Sólo se había ido a hacerse un chequeo a los cinco meses de gestación. Y le dijeron lo que nunca había imaginado: esperaba dos bebés.
¿Cómo podía criar a dos hijos…sola? Volvió su mirada una vez más hacia el televisor y no encontró más que caras desconocidas y gente apoyando a sus candidatos preferidos.
La pregunta era: ¿El padre de sus hijos…?
Las sombras de sus ojos se oscurecieron cuando se dio cuenta que estaba pensándolo, y sin medir otro segundo, negó con la cabeza. Quiso sentir que estaba sólo sensible por el tan avanzado embarazo que hasta incluso, no se había dado cuenta que ahí estaba él, frente a ella, pero detrás de una pantalla…
Se levantó y se arqueó hacia adelante, tocando el comienzo de su vientre al sentir que el punzante dolor en sus piernas, útero y barriga explotaban de una manera descomunal y enfermiza.
Cayó al suelo.
—Dios —llevó los dedos hacia su pierna y…—. Dios mío —jadeó.
Sus gritos de dolor una vez se tumbó en el suelo fueron oídos por Ronalda, la vieja dueña del edificio.
Y ahora, es la única en el mundo que se ha apiadado de ella para que trajera al mundo a esos dos niños.
—¡Puja, Clara! ¡Puja ahora mismo!
—¡Te lo ruego! —llora, incapaz de contenerse por el dolor. Toma sus piernas, y ella misma se clava las uñas en sus muslos—. No puedo más, no puedo más —repite, cansada y con la basta necesidad de implorar al cielo que ésta agonía se acabe. ¿Cuánta más agonía tendría que sufrir?
—Clara, veo su cabeza. La veo, linda. Sólo sigue así.
Los ojos de Ronalda se iluminan y no puede oír otra cosa más porque…otra voz se alza entre ambas.
—¡Clara!
Oye su nombre entre las paredes curtidas por sus gritos, sus llantos y su sudor.
Abre los ojos de golpe cuando la nota, cuando nota a la última mujer que aparecería en su vida. Las manos se congelan en su sitio y también su corazón. El jadeo que sale desde su garganta se desgarra con el llanto perpetuado sin consideración.
—Virginia —solloza. Y ésta nueva mujer se arrodilla ante ambas para tomar su mano—. Virginia, estás aquí.
—¿¡Por qué no nos dijiste nada?! ¿¡Por qué…?! —exaspera Virginia con lágrimas en los ojos—. ¿Por qué no le dijiste nada a Ryan…? —Virginia observa su estado, llena de sangre, débil y moribunda.
—Porque me amenazaron —su garganta está seca cada vez que abre la boca. Con vigor toma las fuerza necesarias—, me mostraron un audio donde él decía que no quería volver a verme más, y era su voz…
—Es mentira. Él no pudo ser. Clara, te mintieron porque él…está como un loco buscándote. Cree que algo te paso. ¡Te creemos muerta! ¡Él te cree muerta!
—¡No le creo! —exclama Clara, adolorida por cada tirón de los músculos, por cada recuerdo. Tiembla por el otro empujón—. Me mintió, me echó a la borda porque no quería tener escándalos. ¡Así lo oí yo misma!
—Clara...
—¡Señorita, empuje! No hable más —Ronalda le da unas palmadas en la pierna para que continue ejerciendo presión y el desgarro de su voz es fatal. Cree que no será fuerte.
Pero toma sus muslos y grita lo tanto que puede. Una vez más, el sonido de algo que estalla en el cuarto sucio, mugriento y desbaratado es capaz de iluminarlo, entre los sonidos de los perros ladrando y sus propios lloriqueos.
Es la voz de un bebé.
—¡No hemos terminado! —Ronalda exclama—. ¡Falta un niño!
—¡No puedo más! ¡No puedo más! —su voz se ahoga pero aún así su cuerpo responde y su propia mente también. su respiración entrecortada sale desde lo más profundo de la garganta—. Vamos, vamos. ¡Sácalo…!
—¡Ya estás a punto!
Las manos de Virginia están en su frente, mientras observa el alrededor con susto, llena de pánico. El sonido de los perros hacen que el escenario grite miedo y miseria.
—¡Clara, puja!
Y así lo hace porque su determinación nubla todo su cuerpo y su mente. Las ganas que tiene por recuperar su estabilidad, oír a su primer hijo y saciar esta desventura la hacen enfriar la mente y puja.
—Vamos, vamos —dice Virginia.
Toma aire, el dolor parece que la quebrará en dos pero vuelve a pujar.
Y cae al piso, jadeando como si se le hubiera rasgado la voz, sudando, con apenas sus piernas llenas de sangre y el mundo a su alrededor desvaneciéndose.
—Una niña —exclama Ronalda—. Es una niña.
Está demasiado aturdida por todo lo que ocurre, pero de un momento a otro siente a sus dos hijos en su regazo. Y rompe a llorar, tanto, que ni siquiera dar a luz se compara con el dolor que siente ahora mismo.
—Mis bebés —enfatiza a través de su llanto—. Mis niños…
—Clara —Virginia la mira con fijeza—. ¿Son los hijos de Ryan?
Alzas sus ojos para verla. Asiente con un llanto.
—Son suyos. Pero son más míos —contesta.
—Es hora de limpiar todo esto —Ronalda se alza del suelo.
Virginia también y ambas le quitan a los niños.
—¿Clara? —repite Virginia.
—¡¿Clara?! —exclama Ronalda con susto.
El miedo se hace realidad: parece que no respira, que no suspira ni abre los ojos.
—¡Dios mío! —exclama Ronalda, sosteniendo al varón sobre sus brazos para arrodillarse y tocarla—. ¡Se ha desmayado!
—¿Está muerta? —menciona Virginia.
—No lo está, no…—Ronalda comienza a balbucear. Pero su voz se queda en su garganta cuando, de repente, Virginia toma a la niña entre sus brazos y se levanta, acurrucando en una manta a la niña —¿Señorita? —pregunta Ronalda, confundida. Su alarma se dispara cuando observa que Virginia está alejándose de ambas—¿A dónde va?
—Clara está muerta —enfatiza Virginia, observando a la niña recién nacida entre sus brazos. Sus gimoteos poco a poco se calman, y su cuerpo, ligeramente bañado en sangre, está manchado su blusón blanco.
Entonces alza su mirada hacia Ronalda, y ordena, con la voz más fría que Ronalda pudo haber escuchado en su vida
—Cuando se despierte, le dirás que su hija murió.
Ronalda se calla de golpe. Ve los billetes frente suyo.
—Lo harás, o sino yo misma me encargaré de que la muerta sea otra —Virgina ve sobre su hombro—, ni una palabra a nadie. Esta mujer no existe, y ese niño tampoco. Y esta niña menos, porque está muerta. Y ellos también. Llévatelos lejos de esta ciudad, y nunca más dejes que regreses.
Ronalda retrocede, asustada, cargando al niño.
Virginia baja la mirada y sonríe a la niña.
—Vámonos, mi amor —susurra—. Mamá ahora estará contigo…y le diremos a tu padre…y formaremos una familia...estaremos unidos por siempre —verla de esa forma produce en Ronalda lo mismo que ver el mayor terror de uno mismo haciéndose realidad, porque Virginia mantiene a la niña entre sus brazos y le habla tal cual fuese su madre. Vuelve a mirarla y le lanza esa bestial ojeada que es capaz de hacerla congelar en su sitio—. Te encargarás de llevartéla lejos de aquí y nunca más vas a aparecer. ¿Entendiste?
Congelada en su sitio, Ronalda asiente.
—La dan por muerta, la creen una loca —deja saber Virgina cuando observa a Clara desmayada a solo unos pasos. Sonríe y luego vuelve sus ojos rasgados hacia la bebé—, nadie la extrañará.
Y así sin más, desaparece del lugar, llevando consigo la verdad y dejando a Ronalda en la mentira.
Ronalda siente su cuerpo frío pero se apresura hacia Clara minutos después de que sale del aturdimiento, con los billetes en sus manos. Se los guarda de inmediato cuando, de repente, hay un jadeo que viene desde su sitio. Sale disparada hacia ella.
—Mis bebés —y es lo primero que menciona Clara, aturdida, abriendo los ojos—. ¡Mis bebés!
—Aquí tienes a su hijo, Clara —Ronalda se acerca hacia ella para arrodillarse, entregándole a su bebé envuelto en una manta—. Aquí está.
Su temblor es innegable cuando puedes sostenerlo.
—Eran dos….—expresa Clara, confundida—, yo tuve dos hijos —comienza a temer—, Los tuve aquí conmigo. ¿Dónde está...?
Ronalda siente su corazón frío…más que helado.
—Tu hija…murió.
El golpe sobre su pecho al oírla es lo mismo que caer de cualquier piso alto y estrellarse en el suelo. Tanto la puntada en el vientre y en su pecho hacen que se arquee y se ahogue en su grito.
—No —suelta Clara con un jadeo—. ¡No! ¡Mi hija no está muerta! ¡No está muerta! ¡Ella no está muerta!
—Calmate, Clara —Ronalda la abraza, sintiendo como sus fuerzas se desvanecen cada vez más, con tanta dolor
—¡Mi hija no está muerta…!
En el abrazo que Ronalda le da, Clara observa el televisor.
Y lo ve. Lo ve en ese lugar, saludando a las personas.
Su corazón da un vuelvo, sintiendo como reúne la fuerza para mantenerse cuerda y no perder la cordura.
"Cuadragésimo tercer presidente de la república.” comienza a escuchar. Su corazón sigue sufriendo cada vez más. "Ryan McGrey."
Cuando se da cuenta, el padre de sus hijos y el único culpable de su sufrimiento es el nuevo presidente.
Últimos capítulos
#85 EPÍLOGO.
Última actualización: 12/27/2024#84 84. Pequeñas personas iluminando su vida
Última actualización: 12/27/2024#83 83. "Toda la eternidad en tus brazos"
Última actualización: 12/27/2024#82 82. No uno, sino dos
Última actualización: 12/27/2024#81 81. Un milagro en su vientre
Última actualización: 12/27/2024#80 80. Saldando cuentas
Última actualización: 12/27/2024#79 79. En casa
Última actualización: 12/27/2024#78 78. El lobo siendo cazado
Última actualización: 12/27/2024#77 77. Sentencia
Última actualización: 12/27/2024#76 76. Nadie subestima a Clara Salvatore.
Última actualización: 12/27/2024
Te podría gustar 😍
La Pareja Prohibida del Rey Alfa
—¡Maldita sea! ¡Mocosa malcriada! —maldijo entre dientes y me agarró del cabello con brusquedad, pero con cuidado, y luego lo deslizó dentro de mi boca…
Hazel tenía todo lo que una mujer podría desear: un esposo amoroso y atento, un hogar feliz y todo el poder en la palma de su mano.
Sin embargo, su vida de ensueño se convierte en una pesadilla cuando su esposo encuentra a su pareja destinada. Traicionada y destrozada, Hazel intenta liberarse de las cadenas del destino, pero le resulta difícil por los lazos que la atan a su esposo.
Como si que el esposo de Hazel encontrara a su pareja destinada no fuera suficiente castigo de la diosa, su manada fue atacada y ella fue tomada por el despiadado príncipe licántropo como su cautiva.
Luciano, el príncipe licántropo que se aferra con firmeza a las reglas de su reino, codicia la belleza de Hazel y no puede evitar el fuego que se enciende dentro de él.
¿Qué sucede cuando se revela el secreto del pasado que amenaza la vida tanto de Hazel como del príncipe? ¿Será su amor lo bastante fuerte para mantenerlos unidos o los consumirá la ira, la traición y el dolor?
La Trilogía de la Bruja Verde
«Primero», dijo obstinadamente, «rechazo tu rechazo».
Lo miré fijamente.
«En segundo lugar, ¿acabas de decir Oakenfire? ¿Como la manada perdida de Ice Moon Oakenfire?»
EL ALFA Y LA DONCELLA es el libro #1 de la trilogía de La Bruja Verde. Eris ha pasado los últimos tres años escondida después de que su manada y sus padres fueran asesinados por un misterioso extraño de ojos amarillos y su horda de vampiros. El Alfa de la Manada Luna Dorada lleva seis años buscando a su pareja y está decidido a no dejar que ella lo rechace. Lo que no se da cuenta es que luchará contra algo más que el obstinado corazón de Eris. Hay una poderosa bestia que colecciona seres sobrenaturales raros y tiene sus ojos amarillos puestos en ella.
Los otros dos libros son EL SEGUNDO LIBRO: LA BETA Y EL ZORRO y EL TERCER LIBRO: EL LEÓN Y LA BRUJA.
Deseando al tío multimillonario de mi ex
«¿Lindo? ¿Tu nombre?»
«Tú».
De repente, se enderezó e inclinó toda la parte superior de su cuerpo hacia él, con la mirada fija. «¿Crees que soy hermosa?»
Él rió suavemente, inclinándose más cerca, ella podía sentir su aliento en sus labios.
«Eres etéreo».
Ella cogió su corbata y lo acercó más. «Entonces, ¿te gustaría dormir conmigo?»
Elaine Rock había pasado toda su vida construyendo su empresa hasta que se convirtió en una de las mejores. Pero sus años de arduo trabajo se derrumbaron cuando la acusaron de presionar a su hermana para que intentara suicidarse, y como si la angustia no fuera suficiente, también descubrió que su novio de dos años se iba a casar con su hermana. En su momento más oscuro y desesperado, alguien apareció y no era cualquiera, era Xavier Romano, el multimillonario de 30 años, y el tío de su ex. Sin embargo, quería algo a cambio para ayudar a que su empresa volviera a funcionar. ¡Matrimonio!
Pero no es solo un contrato para Xavier. Quiere su corazón, su cuerpo y su alma. Él tenía la misión de malcriarla estúpidamente.
Hijos de la Armada: Intimidada por Hermanastros Cuatrillizos
—Deja de actuar como si fueras una de nosotros. ¡Me das asco!
***En la escuela secundaria, Tabitha era gorda y el blanco constante de las crueles bromas y el acoso de los hermanos cuatrillizos. Eran su pesadilla viviente. Tras abandonar sus estudios allí, dejó atrás la escuela de hombres lobo y se inscribió en una universidad humana, donde bajó de peso. Los cuatrillizos fueron criados por su padre con una estricta disciplina militar, lo que los convirtió en jóvenes alfas rebeldes e indomables. Cinco años después, Tabitha y los hermanos cuatrillizos se reencontraron porque la madre de ella se casó con el padre de ellos.
Ahora, Tabitha se ve obligada a vivir bajo el mismo techo que los cuatro abusivos alfas de la Marina. Rápidamente la reconocen y se quedan atónitos al ver lo hermosa que se ha vuelto.
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Juego del Destino
Cuando Finlay la encuentra, ella está viviendo entre humanos. Él está cautivado por la obstinada loba que se niega a reconocer su existencia. Puede que no sea su compañera, pero él quiere que sea parte de su manada, lobo latente o no.
Amie no puede resistirse al Alfa que entra en su vida y la arrastra de vuelta a la vida de manada. No solo se encuentra más feliz de lo que ha estado en mucho tiempo, su lobo finalmente viene a ella. Finlay no es su compañero, pero se convierte en su mejor amigo. Juntos, con los otros lobos principales de la manada, trabajan para crear la mejor y más fuerte manada.
Cuando llega el momento de los juegos de la manada, el evento que decide el rango de las manadas para los próximos diez años, Amie necesita enfrentarse a su antigua manada. Cuando ve al hombre que la rechazó por primera vez en diez años, todo lo que pensaba que sabía se pone patas arriba. Amie y Finlay necesitan adaptarse a la nueva realidad y encontrar un camino hacia adelante para su manada. Pero, ¿los separará esta nueva situación?
La segunda oportunidad del multimillonario
Jasmine Dupree, su mejor amiga y empleada, siempre ha estado enamorada de Dimitri sin que él lo sepa. Su mejor amigo Grayson Paul y Dimitri no tienen idea de que el regreso de su mejor amigo acabaría con su matrimonio.
McKenzie es acusado de traicionar a Dimitri y expulsado solo para aparecer cinco años después como médico para salvar la vida de su mejor amigo Grayson.
McKenzie intenta mantenerse alejado, promete mantenerse alejado de Dimitri. CINCO años y todavía la odiaba por traicionarlo, sin embargo, salen a la luz nuevos detalles que hacen que Dimitri dude de sus acusaciones de hace cinco años.
Jasmine ve la oportunidad de meterse con McKenzie y lo hace, lo que Jasmine no sabe es que Dimitri todavía amaba a McKenzie y que ella seguía siendo su esposa. Nunca se divorció de ella a pesar de que McKenzie firmó los papeles.
Cuando Dimitri descubre que estaba equivocado, sintió repulsión por la forma en que la trató y comenzó a volver con ella. McKenzie Peirce, por otro lado, no tiene idea de que se le daría una segunda oportunidad de enamorarse. con el hombre que siempre ha amado.
Con su mejor amigo y su familia además de él, tiene la intención de recuperar a McKenzie, sin embargo, mientras intentan hacer que su matrimonio de segunda oportunidad funcione, se están gestando problemas. Jasmine se niega a darse por vencida con Dimitri.
Los Reyes Licántropos y la Loba Blanca
Durante cinco años, su tío y su familia la han maltratado. La despojaron de su título. Ha intentado constantemente robarle la herencia que sus padres le dejaron. Como el tiempo no está de su lado, su tío Melvin la inscribe en el torneo anual que se celebrará en el palacio, donde planea por fin acabar con Trixie y finalmente hacerse con su dinero.
La suerte de Trixie cambia cuando encuentra a sus compañeros de vida: los reyes licántropos gemelos.
Alpha at the Door (versión editada)
—Ese es el último de ustedes, Cascata —dijo el hombre, mirando al lobo. Disparó de nuevo antes de escapar al final del oscuro callejón.
La tía Rita me dijo que nunca creyera en los hombres lobo. Eran malvados y desagradables.
Pero miré al lobo muy herido. Simplemente no podía dejar que alguien muriera frente a mí.
Corriendo por el oscuro callejón tenuemente iluminado, de nuevo. Miré hacia atrás con cautela. La bestia marrón de furia me estaba persiguiendo. Gruñendo en la oscuridad, estaba decidido a atraparme. Gemí y me giré, concentrándome en mi escape. No quería morir esta noche.
—¡Corre, Veera! —gritó Leo, pero luego lo vi ser arrastrado a las sombras por un par de guantes negros.
Habían pasado cinco largos años desde que había visto esos ojos brillantes.
No había tenido esta pesadilla por un tiempo. Soñaba con él después de esa noche. Me perseguían, atrapaban y secuestraban en los sueños, pero esta noche se sentía tan diferente.
—Si te comportas, te dejaré ir.
Veera miró a su secuestrador y levantó una ceja. Quería maldecirlo, pero se dio cuenta de que no sería prudente, ya que él era un Alfa a quien había salvado del borde de la muerte hace cinco años. Además, estaba atada a la silla y su boca había sido tapada nuevamente, ya que se había asustado y le había gritado como cualquier víctima normal en una película de suspenso.
Por favor, tenga en cuenta que esta es una versión editada de AATD, la historia y el contenido serán los mismos que en la original.
Lectura madura 18+
Alpha at the Door 2020 Por RainHero21 ©
Guerreros de la luna azul
Adonis Tatuado - Romance de la Mafia
En el que digo que quiero treparlo como a un árbol.
Y él. Acaba. De contestar.
En realidad, es culpa del perro.
Si este gran danés sin entrenar que estoy paseando tuviera algo de modales, nunca habría acabado así:
Con la correa enredada alrededor del hombre más guapo que he visto en mi vida.
Por suerte para mí, el chico se lo tomó con humor.
(Aunque su broma de que los perros se parecen a sus dueños resulta demasiado acertada cuando Rufus empieza a montarle la pierna).
Me deja su tarjeta de presentación y una sonrisa que me afloja las rodillas.
Todavía me estoy pellizcando cuando mi mejor amiga y yo retomamos el paseo.
—Se me hace que te gustó un poquito —me acusa.
Sin pensar y un poco alterada por toda la experiencia, respondo:
—Le enredaría las piernas en la cintura más fuerte que esa correa.
AHÍ es cuando revela que estaba grabando mi respuesta.
AHÍ es cuando me dedica la sonrisa más maliciosa que he visto en mi vida y dice:
—De nada.
Y AHÍ es cuando me pasa mi teléfono y me muestra...
Que le envió la grabación a él.
Siento el corazón en la garganta mientras aparecen esos tres puntitos...
Y luego, un mensaje.
—DEMUÉSTRALO.
La Novia Sustituta
Atrapada en una red de intriga y engaño, Ariadna navega por la política cortesana y secretos peligrosos, todo mientras oculta su propio amor por el Príncipe Alfa Rowan. El Príncipe Alfa Rowan, el príncipe rechazado y deshonrado que ha sido apartado desde que quedó lisiado, nunca ha abierto su corazón antes. Cuando la suave y cariñosa Ariadna llega para cuidarlo y devolverle la salud, un romance apasionado y prohibido florece entre ellos.
Ahora la novia sustituta se ha convertido en una amenaza y con cada reconocimiento que recibe, su secreto amenaza con derrumbarlo todo.












