
Una Esposa Invisible
Olivia Benzon · En curso · 32.1k Palabras
Introducción
Él era todo lo que el mundo envidiaba: exitoso, imponente, irresistiblemente atractivo. Pero detrás de su mirada intensa se escondía un hombre roto, marcado por la culpa, el dolor… y una obsesión que no conoce límites. En su mansión de lujo, Valeria se convierte en su prisionera más preciada, entre lujos que no llenan el alma y caricias que duelen más que cualquier golpe.
Ella solo quiere recuperar su voz, su libertad… y quizás, su corazón. Pero cuando Ricardo, un hombre del pasado, reaparece en su vida, el mundo que León ha construido comienza a tambalearse. Celos, amenazas, y un amor prohibido amenazan con encender una guerra donde nadie saldrá ileso.
¿Qué harías si la persona que amas también es quien más daño te hace? ¿Se puede amar a quien te encarcela… y sobrevivir?
Capítulo 1
Nada huele más a poder que un silencio absoluto justo antes de que todos escuchen tu nombre. Lo sabía. Lo sentía. Y esa noche, mientras me preparaba para salir al escenario en la inauguración de la nueva sede de Belmont International en Nueva York, supe que el mundo volvería a mirarme a los ojos.
—Es tu turno, Catalina —murmuró Lucas, mi asistente, con el auricular aún en su oído.
Me miré una última vez en el espejo. Vestido negro entallado, hombros rectos, mirada afilada, y los labios pintados con la calma de una guerra planificada. No había rastros de la mujer que alguna vez fui. Esa que lloraba detrás de puertas cerradas. Esa que firmó papeles con el corazón en la garganta. Esa que murió.
Ahora soy Catalina Belmont. Y estoy en control.
El sonido de los aplausos en la sala me recibió como si yo hubiera nacido para ese escenario. Caminé con paso firme, con los tacones marcando un ritmo que no permitía interrupciones. La sala estaba repleta. Inversionistas. Medios. Socios. Enemigos. Y entre ellos…
Lo sentí.
No necesité buscarlo. Su presencia era como un incendio en una habitación cerrada. León Caballejo CEO de Caballejo Corp. El hombre que enseñó al mundo cómo se conquista un mercado a base de visión, fuerza y sangre fría. El hombre que una vez… fue mío.
Y al levantar la vista, nuestras miradas se cruzaron.
Un segundo. Medio latido. Eso fue todo. Pero fue suficiente para que mi estómago se apretara como si una garra invisible me atravesara el abdomen.
Él estaba sentado en la primera fila, con su traje oscuro impecable y ese aire indiscutible de superioridad. Inalterable. Hasta que me vio. Sus cejas se contrajeron apenas, como un eco de duda. Como si algo en mí lo inquietara. Pero no dijo nada. No se movió.
—Buenas noches —dije con voz clara, proyectada, firme—. Bienvenidos a lo que no es el final de un sueño… sino el comienzo de un imperio.
Hubo una pausa. El silencio se rompió con aplausos. Sonrisas. Pero él no aplaudía. Me miraba como si buscara en mi rostro una sombra conocida.
Perfecto.
—Hace cinco años, Belmont International no figuraba en los rankings. Hoy, lideramos sectores donde antes ni siquiera éramos considerados competencia. ¿Cómo se logra eso? Con estrategia, ambición… y sin pedir permiso.
Hubo risas discretas. Asentimientos. La sala estaba bajo mi control, y lo sabía. Años atrás, habría temblado al ver ese rostro entre el público. Hoy, solo era un recordatorio de todo lo que sobreviví.
Había dejado de ser su esposa el día que firmé mi acta de defunción emocional. El mundo lo creyó viudo de una mujer anónima, y yo me convertí en Catalina Belmont. Nadie ató los cabos. Nadie sospechó. Ni siquiera él.
Terminé mi discurso con una reverencia elegante. Volví a caminar entre aplausos. No lo miré. No otra vez. Y sin embargo… sentí su mirada clavada en mi espalda como una advertencia.
Cuando regresé al área privada, Lucas me entregó una copa de champán.
—¿Estás bien?
—Estoy mejor que nunca —respondí, sin apartar la vista del reflejo del salón.
No fue hasta veinte minutos después que él se acercó.
—Catalina Belmont —dijo con voz grave, a pocos centímetros de mí.
Me giré lentamente. Mi copa en la mano, la barbilla alzada. Sabía que ese momento llegaría, y lo había ensayado mil veces.
—Señor Caballejo —dije con una media sonrisa cortés—. Un placer tenerlo aquí esta noche.
Él me estudió. Ojos oscuros, intensos, como cuchillas. No estaba seguro. No aún. Pero me conocía lo suficiente para oler una verdad oculta.
—Su discurso fue impecable. Aunque confieso que su rostro me resulta… familiar.
—Me suelen decir eso —contesté, con la voz cálida de una mujer sin nada que temer—. Tal vez de otra vida.
Él no rió. No respondió. Solo bebió un trago sin quitarme los ojos de encima.
Y yo, por primera vez en años, sentí que la guerra apenas comenzaba.
Porque si León llegaba a descubrir quién soy… todo podría derrumbarse. O incendiarse.
Y en el fondo, no estoy segura de cuál me da más miedo.
—Le propongo algo, señora Belmont. Una alianza. Caballejo Corp. y Belmont International. Juntos podríamos aplastar al resto del mercado.
Sonreí, aunque por dentro mis nervios ardían como pólvora. No sabía si reír o gritar. ¿Una alianza? ¿Con el hombre que me dejó sangrando en el altar de nuestra historia?
—¿Una alianza? —repetí suavemente, saboreando la palabra como si fuera veneno.
—Sí. Fusión de proyectos. Compartimos recursos, redes, inteligencia. Sería una fuerza imbatible.
Me incliné apenas hacia él, con una sonrisa tan filosa como una navaja.
—Yo no comparto. Ni recursos, ni redes… y mucho menos inteligencia. No necesito un socio, señor Caballejo Ya soy imbatible sola.
Él frunció el ceño, aunque trató de mantener la compostura. Pero lo conocía. Lo vi tensar la mandíbula, lo vi parpadear una fracción más lento. Lo vi morderse por dentro.
—No es arrogancia, Catalina. Es estrategia. Usted sabe jugar. Y los mejores jugadores no temen hacer alianzas temporales.
—¿Temor? —solté una risa seca—. León, si hay algo que no me da miedo es jugar. Pero con usted… No me agrada, no quiero hacer negocios con su arrogancia y prepotencia, en realidad me aburre.
Ahí. Ahí estuvo el golpe. Sutil. Elegante. Pero certero.
Él me miró, largo, profundo. Y por un instante… juraría que lo vi dudar. Doler. ¿Reconocer?
—Nos volveremos a ver —murmuró al fin, dejando su copa en la mesa— Le aseguro que no es rival para mi, no quiere conocerme por las malas.
—Sin duda —respondí—. El problema es que esta vez, yo tengo el control del tablero.
Él se marchó sin una palabra más, pero su presencia siguió flotando en el aire como una amenaza silenciosa. Me apoyé en la mesa, sin dejar de respirar hondo. Mi cuerpo temblaba. No por miedo. No por deseo. Sino por esa mezcla letal de adrenalina y pasado.
Él no me reconoció. Aún no.
Pero lo hará.
Y cuando lo haga… Será demasiado tarde para él.
Últimos capítulos
#31 Frio
Última actualización: 7/3/2025#30 Manipulación
Última actualización: 7/3/2025#29 Lo que fuimos
Última actualización: 7/3/2025#28 Todo se derrumbo
Última actualización: 7/3/2025#27 Somos niños
Última actualización: 7/3/2025#26 La montaña
Última actualización: 7/3/2025#25 Propuestas
Última actualización: 7/3/2025#24 La isla
Última actualización: 7/3/2025#23 Romance ante todo
Última actualización: 7/3/2025#22 Regalo
Última actualización: 7/3/2025
Te podría gustar 😍
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Invisible para su Matón
Le Di una Bofetada a Mi Prometido—Luego Me Casé con su Némesis Multimillonario
Técnicamente, Rhys Granger era mi prometido ahora—millonario, increíblemente atractivo y un sueño húmedo de Wall Street. Mis padres me empujaron hacia el compromiso después de que Catherine desapareciera, y honestamente? No me importó. Había estado enamorada de Rhys durante años. Esta era mi oportunidad, ¿verdad? ¿Mi turno de ser la elegida?
Error.
Una noche, me abofeteó. Por una taza. Una estúpida, rota y fea taza que mi hermana le dio hace años. Fue entonces cuando me di cuenta—él no me amaba. Ni siquiera me veía. Solo era un reemplazo cálido para la mujer que realmente quería. Y aparentemente, ni siquiera valía tanto como una taza de café glorificada.
Así que lo abofeteé de vuelta, lo dejé y me preparé para el desastre—mis padres perdiendo la cabeza, Rhys teniendo una rabieta de millonario, su aterradora familia planeando mi prematura desaparición.
Obviamente, necesitaba alcohol. Mucho alcohol.
Entra él.
Alto, peligroso, injustamente atractivo. El tipo de hombre que te hace querer pecar solo por existir. Lo había conocido solo una vez antes, y esa noche, él simplemente estaba en el mismo bar que mi yo borracha y compadeciéndose de sí misma. Así que hice lo único lógico: lo arrastré a una habitación de hotel y le arranqué la ropa.
Fue imprudente. Fue estúpido. Fue completamente desaconsejado.
Pero también fue: El. Mejor. Sexo. De. Mi. Vida.
Y, como resultó, la mejor decisión que había tomado.
Porque mi aventura de una noche no es solo un tipo cualquiera. Es más rico que Rhys, más poderoso que toda mi familia, y definitivamente más peligroso de lo que debería estar jugando.
Y ahora, él no me va a dejar ir.
Fuera de Límites, Mejor Amigo del Hermano
—Vas a tomar cada pulgada de mí. —Susurró mientras empujaba hacia arriba.
—Joder, te sientes tan jodidamente bien. ¿Es esto lo que querías, mi polla dentro de ti? —Preguntó, sabiendo que lo había estado tentando desde el principio.
—S..sí —jadeé.
Brianna Fletcher había estado huyendo de hombres peligrosos toda su vida, pero cuando tuvo la oportunidad de quedarse con su hermano mayor después de graduarse, allí conoció al más peligroso de todos. El mejor amigo de su hermano, un Don de la mafia. Él irradiaba peligro, pero ella no podía mantenerse alejada.
Él sabe que la hermanita de su mejor amigo está fuera de límites y, sin embargo, no podía dejar de pensar en ella.
¿Podrán romper todas las reglas y encontrar consuelo en los brazos del otro?
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Mi Luna Marcada
—Sí.
Exhala, levanta su mano y la baja para abofetear mi trasero desnudo de nuevo... más fuerte que antes. Gimo por el impacto. Duele, pero es tan excitante y sexy.
—¿Lo harás de nuevo?
—No.
—¿No, qué?
—No, Señor.
—Buena chica —acerca sus labios para besar mi trasero mientras lo acaricia suavemente—.
—Ahora, voy a follarte —me sienta en su regazo en una posición de monta. Nos miramos a los ojos. Sus largos dedos encuentran el camino hacia mi entrada e insertan sus dedos.
—Estás empapada por mí, nena —dice complacido. Mueve sus dedos dentro y fuera, haciéndome gemir de placer.
—Hmm —pero de repente, se van. Lloro mientras deja mi cuerpo ansiando por él. Cambia nuestra posición en un segundo, así que estoy debajo de él. Mi respiración es superficial y mis sentidos incoherentes mientras anticipo su dureza en mí. La sensación es fantástica.
—Por favor —suplico. Lo quiero. Lo necesito tanto.
—Entonces, ¿cómo te gustaría venirte, nena? —susurra.
¡Oh, diosa!
La vida de Apphia es dura, desde ser maltratada por los miembros de su manada hasta que su compañero la rechaza brutalmente. Está sola. Golpeada en una noche difícil, conoce a su segunda oportunidad de compañero, el poderoso y peligroso Alfa Lycan, y vaya que le espera la aventura de su vida. Sin embargo, todo se complica cuando descubre que no es una loba común. Atormentada por la amenaza a su vida, Apphia no tiene otra opción que enfrentar sus miedos. ¿Podrá Apphia derrotar la iniquidad que amenaza su vida y finalmente ser feliz con su compañero? Sigue para más.
Advertencia: Contenido maduro.
El regreso de la princesa de la mafia
Después de Una Noche con el Alfa
Pensé que estaba esperando el amor. En cambio, fui tomada por una bestia.
Mi mundo debía florecer en el Festival de Luna Llena de Moonshade Bay—champán burbujeando en mis venas, una habitación de hotel reservada para Jason y para mí, finalmente cruzar esa línea después de dos años. Me había puesto lencería de encaje, dejé la puerta abierta y me acosté en la cama, con el corazón latiendo de emoción nerviosa.
Pero el hombre que se subió a mi cama no era Jason.
En la habitación completamente oscura, ahogada en un aroma embriagador y especiado que me mareaba, sentí manos—urgentes, ardientes—quemando mi piel. Su grueso y palpitante miembro presionó contra mi húmeda entrepierna, y antes de que pudiera jadear, él empujó fuerte, desgarrando mi inocencia con fuerza despiadada. El dolor ardía, mis paredes se contraían mientras arañaba sus hombros de hierro, ahogando sollozos. Sonidos húmedos y resbaladizos resonaban con cada golpe brutal, su cuerpo implacable hasta que tembló, derramándose caliente y profundo dentro de mí.
—Eso fue increíble, Jason—logré decir.
—¿Quién diablos es Jason?
Mi sangre se volvió hielo. La luz iluminó su rostro—Brad Rayne, Alfa del Clan Moonshade, un hombre lobo, no mi novio. El horror me ahogó al darme cuenta de lo que había hecho.
¡Corrí por mi vida!
Pero semanas después, me desperté embarazada de su heredero.
Dicen que mis ojos heterocromáticos me marcan como una verdadera pareja rara. Pero no soy lobo. Soy solo Elle, una nadie del distrito humano, ahora atrapada en el mundo de Brad.
La mirada fría de Brad me clava: —Llevas mi sangre. Eres mía.
No hay otra opción para mí que elegir esta jaula. Mi cuerpo también me traiciona, deseando a la bestia que me arruinó.
ADVERTENCIA: Solo para lectores maduros
El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja
—Eres como una hermana para mí.
Esas fueron las palabras que colmaron el vaso.
No después de lo que acababa de pasar. No después de la noche ardiente, sin aliento, que sacudió nuestras almas mientras nos enredábamos en los brazos del otro.
Sabía desde el principio que Tristan Hayes era una línea que no debía cruzar.
No era cualquier persona, era el mejor amigo de mi hermano. El hombre que pasé años deseando en secreto.
Pero esa noche... estábamos rotos. Acabábamos de enterrar a nuestros padres. Y el dolor era demasiado pesado, demasiado real... así que le rogué que me tocara.
Que me hiciera olvidar. Que llenara el silencio que la muerte dejó atrás.
Y lo hizo. Me sostuvo como si fuera algo frágil.
Me besó como si fuera lo único que necesitaba para respirar.
Luego me dejó sangrando con seis palabras que ardieron más profundo que cualquier rechazo.
Así que, huí. Lejos de todo lo que me causaba dolor.
Ahora, cinco años después, estoy de vuelta.
Recién rechacé al compañero que me abusó. Todavía llevando las cicatrices de un cachorro que nunca pude sostener.
Y el hombre que me espera en el aeropuerto no es mi hermano.
Es Tristan.
Y no es el chico que dejé atrás.
Es un motociclista.
Un Alfa.
Y cuando me miró, supe que no había ningún otro lugar al que pudiera huir.
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
De Substituta a Reina
Con el corazón roto, Sable descubrió a Darrell teniendo sexo con su ex en su cama, mientras transfería en secreto cientos de miles para mantener a esa mujer.
Lo peor fue escuchar a Darrell reírse con sus amigos: —Es útil—obediente, no causa problemas, se encarga de las tareas del hogar, y puedo follarla cuando necesito alivio. Básicamente es una sirvienta con beneficios. Hizo gestos groseros de empuje, provocando las carcajadas de sus amigos.
Desesperada, Sable se fue, reclamó su verdadera identidad y se casó con su vecino de la infancia—el Rey Lycan Caelan, nueve años mayor que ella y su compañero predestinado. Ahora Darrell intenta desesperadamente recuperarla. ¿Cómo se desarrollará su venganza?
De sustituta a reina—¡su venganza acaba de comenzar!
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.












