El CEO Billonario Es Mi Hermanastro
547 Vistas · En curso · exquisitecesdaniela
Las cosas no podrían ir peor para Daliah. Primero, la empresa donde trabaja se declara en bancarrota, dejándola en la calle. Después, su madre anuncia que se va a casar... ¡con un completo desconocido que da todas las señales de ser un psicópata! Y, como si fuera poco, cuando va a una entrevista de trabajo, descubre que el CEO de la empresa es el mismo hombre al que ‘accidentalmente’ le lanzó café caliente y luego pisoteó con sus tacones de veinte centímetros. ¡No podía ser más desastroso!
Pero el verdadero golpe llega cuando su madre le presenta a Axel Duvont, alias CEO arrogante y altanero, como su nuevo hermanastro. Daliah lo sabe: su suerte es, definitivamente, la peor. Aunque ambos se detestan, ahora están obligados no solo a convivir, sino a trabajar juntos para no arruinar la felicidad de sus padres. Sin embargo, hay algo en la forma en que él la mira… una intensidad que le revuelve el estómago y acelera su pulso. Daliah podría intentar ignorarlo, pero él parece tener otros planes.
“¿Crees que me importa que seas mi hermanastra?” suelta él, con una sonrisa cínica en sus labios. Siento mis mejillas arder mientras Axel se inclina peligrosamente hacia mi, acorralándome con esa mirada brillante que me roba el aliento. Quiero apartarme, pero mi cuerpo no responde, no esta vez.
“No te dejaré ir tan fácilmente, muñequita,” murmura, con una voz cargada de peligro y deseo. “Tú me perteneces.”
Pero el verdadero golpe llega cuando su madre le presenta a Axel Duvont, alias CEO arrogante y altanero, como su nuevo hermanastro. Daliah lo sabe: su suerte es, definitivamente, la peor. Aunque ambos se detestan, ahora están obligados no solo a convivir, sino a trabajar juntos para no arruinar la felicidad de sus padres. Sin embargo, hay algo en la forma en que él la mira… una intensidad que le revuelve el estómago y acelera su pulso. Daliah podría intentar ignorarlo, pero él parece tener otros planes.
“¿Crees que me importa que seas mi hermanastra?” suelta él, con una sonrisa cínica en sus labios. Siento mis mejillas arder mientras Axel se inclina peligrosamente hacia mi, acorralándome con esa mirada brillante que me roba el aliento. Quiero apartarme, pero mi cuerpo no responde, no esta vez.
“No te dejaré ir tan fácilmente, muñequita,” murmura, con una voz cargada de peligro y deseo. “Tú me perteneces.”


















































