
Flores para una esposa rota. Reina de cenizas.
jedacla · Completado · 251.2k Palabras
Introducción
—¡Cállate! —ordenó entre dientes, mientras su lengua dibujaba círculos tortuosos en mi pezón. —Tu cuerpo ya eligió lo que verdaderamente quiere...
Viviana fue entregada por el destino a la familia equivocada. Desde los nueve años, vivió bajo el techo de sus tíos tras la muerte de sus padres, rodeado de desprecio, manipulación y envidia. Rebeca, la hija de sus tíos, siempre la vio como una amenaza: más bonita, más brillante, y ahora... heredera de una fortuna que ella siente que le pertenece.
Pero hay una cláusula que lo cambia todo: Viviana solo podrá acceder a su herencia si se casa con el hijo del mejor amigo de su padre, un hombre al que nunca ha visto... hasta que aparece Él.
Zayden Blackwood no cree en el amor. Frío, despiadado y con una oscura agenda propia, acepta el matrimonio por interés. Viviana, inocente y dócil, piensa que con el tiempo podrá ganarse su corazón. Pero no sabe que su esposo no solo quiere la herencia... quiere quebrarla, destruirla lentamente... y arrastrarla a su propio infierno personal.
Sin embargo, lo que Zayden no anticipa... es que incluso la flor más delicada puede desarrollar espinas cuando ha sido regada con sangre.
Capítulo 1
Viviana Carter.
Dicen que toda novia brilla el día de su boda. Yo no.
También que el blanco simboliza pureza. Inocencia. Comienzos felices.
Mentira.
El blanco de este vestido me pesa como una condena. Me envuelve con la misma frialdad de una mortaja.
Mi reflejo en el espejo me devolvió la imagen de una sombra vestida de blanco. Una figura con la espalda erguida, el rostro sereno... y los ojos completamente vacíos.
Me quedé mirando esa versión de mí misma durante un largo rato, intentando encontrar un rastro de vida en esa mirada apagada. No lo había. Lo que vi fue una mujer rota. Vestida para casarse con un hombre al que nunca había visto, por una herencia que ni siquiera pedí.
Aquí no hay una novia ilusionada… sino una víctima vestida para el sacrificio. El vestido de novia, elegante y sencillo, me quedaba como un disfraz, como si estuviera interpretando un papel en una obra de teatro que nunca quise protagonizar.
Mis ojos, de un verde intenso, estaban opacos, como si la luz que alguna vez brilló en ellos se hubiera apagado hace mucho tiempo. Me acerqué más al espejo, como si buscara algo en mi propio rostro, algo que me recordara quién era antes de que todo se derrumbara. Pero no había nada. Solo el vacío.
Las rosas blancas en mis manos temblabsn tanto como mis dedos, pero no es nerviosismo lo que me invade… es terror. Dolor. Y ese sabor amargo de lo inevitable, como si estuviera caminando voluntariamente hacia una jaula de la que no sé si podré salir viva. El ramo lo siento como una piedra, enterrándoseme en el pecho. ¿Desde cuándo se volvió tan difícil respirar?
Me acerqué más al espejo. Toqué el cristal, como si esperara que la superficie se quebrara y revelara algo detrás. Una salida. Una esperanza. Algo. Lo que fuera. Pero solo estaba yo... o lo que quedaba de mí.
Acaricié el borde del tul con las yemas. Es suave, delicado, fino. Como yo solía ser. Como aprendí que no se puede ser en una casa donde la fragilidad se paga con humillación.
Observé mi reflejo. La tela es perfecta, el peinado elegante, el maquillaje sin fallas… pero mis ojos… Mis ojos son los de alguien que dejó de creer en los cuentos de hadas hace mucho tiempo.
—¿Quién eres? —me pregunto en apenas un susurro.
Cierro los párpados, solo por un segundo, y me pierdo en el silencio de mi mente.
Entonces los recuerdos revientan como un cristal. Fríos. Violentos. Inolvidables.
Diez años atrás.
Yo tenía tan solo ocho años. Recuerdo el sol de ese día. Estaba en la piscina, chapoteando bajo el sol, riendo, creyendo que la vida era buena. Mis risas resonando en el jardín. No sabía que eran las últimas. La última vez que reiría sin sentir culpa.
Tenía ocho cuando todo acabó. La silueta de mi tío Víctor apareció como una sombra. Recuerdo sus zapatos mojándose al borde de la piscina, pero a él no pareció importarle.
—Viviana, sal de ahí. Tus padres han muerto.
Así. Sin anestesia. Sin pausa. Como si me estuviera diciendo que el almuerzo estaba listo.
El mundo se volvió silencio. El agua dejó de abrazarme y me soltó. Mis pulmones se comprimieron, mis oídos zumbaron. El agua se volvió hielo alrededor de mi cuerpo. Mi corazón dejó de latir por un instante. Nadé hasta la orilla sin entender cómo.
Mis piernas no me respondían, pero aun así subí las escaleras de la piscina con las piernas temblando, me envolví en una toalla que no me dio calor, sino una sensación helada y por primera vez sentí el frío real: el que no viene del viento, sino que nace del abandono.
Mi tío no me abrazó. No me miró siquiera. Su voz era plana.
—Murieron en el acto. No sufrieron.
Quise preguntar por qué sonaba casi aliviado. Pero no pude hablar. El llanto se me congeló por dentro. No lloré ese día. Ni el siguiente. Ni en el funeral, donde la lluvia golpeaba los paraguas como si quisiera aplastarnos.
El funeral fue gris. No solo por el clima, sino por la gente. Miradas falsas, lágrimas ajenas, y ese frío constante clavándose en mis huesos. Llevaba un vestido negro que me quedaba grande, como si la muerte me hubiera tragado y aún no supiera qué hacer conmigo.
Me aferré a la mano de mi tía Margot, buscando algo parecido a calor humano. Me devolvió una sonrisa. Falsa. Perfecta. Cínica. Ahora lo sé. En ese momento, solo era una niña queriendo creer que aún le quedaba algo de familia.
—No te preocupes, cariño. Estarás bien, no estarás sola. —me dijo mi tía con una sonrisa que, en ese momento, creí sincera.
Pero ahora, años después, entendí que aquella sonrisa era solo la máscara de una mujer que ya planeaba cómo usar a una niña huérfana a su favor.
No sabía que cuándo me trasladé a la casa con ellos, esa decisión marcaría el inicio de una pesadilla que duraría una década.
Cuando empacaba mis cosas, encontré una foto de mis padres. La sostuve contra mi pecho, permitiéndome por primera vez desde el accidente derramar lágrimas. En ese instante, hice una promesa silenciosa: sobreviviría, por ellos, sin importar lo que el destino le deparara.
Poco sabía la pequeña versión de mí que esa promesa sería puesta a prueba una y otra vez en el futuro, hasta llevarla al momento presente, frente a un espejo, vistiendo un traje de novia que se sentía como una sentencia de muerte.
La casa de mis tíos, grande y lujosa, se convirtió en su prisión. Al principio, intenté adaptarme. Hacía mis tareas sin quejarme, ayudaba en la cocina, y hasta intenté ganarme el cariño de Rebeca, mi prima. Perfecta. Hermosa, encantadora... venenosa y envidiosa.
Ella nunca me quiso. Desde el primer día, me vio como una intrusa, alguien que había llegado a robarle la atención de sus padres.
Mi tío Víctor, el hermano de mi padre, el hombre que debía protegerme, se convirtió en mi peor verdugo junto con su esposa y su hija.
—¿Por qué no te vas? Nadie te quiere aquí —me escupió Rebeca un día, mientras intentaba estudiar en la biblioteca.
Las palabras me dolieron, pero lo peor fue darme cuenta de que, en el fondo, mi prima tenía razón. Mis tíos no me querían. Me toleraban, como se tolera a un mueble viejo que no se puede tirar porque podría ser útil algún día.
Los años pasaron, aprendí a callar, a agachar la cabeza, a sonreír cuando me ordenaban hacerlo. Me convertí en la sirvienta invisible, la que limpiaba, cocinaba y servía el té sin que nadie me diera las gracias.
Rebeca, por su parte, disfrutaba de cada momento en el que podía humillarme.
—Viviana, ¿no tienes nada mejor que hacer que estar ahí parada como un tronco? —pronunció con una risa burlona, mientras mis tíos hacían la vista gorda—. ¿Por qué no desapareces de una vez?
Aprendí a obedecer. A no ocupar espacio. A fingir que no dolía.
Pero dolía.
¡Dios, cómo dolía!
Apenas cumplí los dieciocho años, me citaron en el despacho de mi tío. Me temblaban las manos. Pensé que, por fin, me dejarían marchar. Que era libre.
—Este es el testamento de tus padres —dijo mi tío Víctor, arrojando el papel como si me hiciera un favor—. Puedes acceder a tu herencia... si te casas con el hijo del mejor amigo de tu padre y permaneces casada con él al menos tres años. Esas fueron las condiciones que ellos pusieron.
No lo entendí. No podía. ¿Por qué mis padres harían eso? ¿Por qué ese castigo disfrazado de legado?
Margot no tardó en darme el golpe final.
—Su nombre es Zayden Blackwood. Y si eres lista, intentarás que tu matrimonio funcione. Por tu bien.
A Zayden Blackwood. Nunca lo había visto. Solo escuché su nombre como un eco lejano. Rico. Poderoso. Implacable. Frío. El tipo de hombre que puede comprarlo todo… incluso una esposa.
Y yo… era eso ahora. Una transacción.
Actualidad.
Tres meses habían pasado desde que me dijeron que debía casarme con ese tal Zayden y ahora estaba allí. Nerviosa, temerosa, esperando el momento.
Un golpe seco en la puerta me arrancó del trance. La voz de mi tía, seca como un azote.
—¿Lista?
Miré mi reflejo una última vez. No vi a una novia. No vi a una mujer feliz.
Vi a una prisionera con flores en las manos.
—Sí. Estoy lista. —Mentí con voz hueca. Pero en el fondo… lo sabía.
No lo estaba.
Jamás lo estaría. Aunque una parte de mí, se aferraba a la idea de que él se convirtiera en mi salvación y que con el tiempo pudiera ganar su corazón y ser feliz.
Últimos capítulos
#166 El jardín del engaño. Epílogo. Tres nuevos corazones, un mismo destino.
Última actualización: 9/1/2025#165 El jardín del engaño. Capítulo Final. Tres corazones y un mismo destino.
Última actualización: 9/1/2025#164 El jardín del engaño. Capítulo 44. Celebrando a Samira.
Última actualización: 8/31/2025#163 El jardín del engaño. Capítulo 43. La noticia inesperada.
Última actualización: 8/30/2025#162 El jardín del engaño. Capítulo 42. El jardín de amor.
Última actualización: 8/29/2025#161 El jardín del engaño. Capítulo 41. La visita de Derek.
Última actualización: 8/28/2025#160 El jardín del engaño. Capítulo 40. La primera lágrima de amor
Última actualización: 8/26/2025#159 El jardín del engaño. Capítulo 39. Contracciones.
Última actualización: 8/25/2025#158 El jardín del engaño. Capítulo 38. Resiste, solo un poco más.
Última actualización: 8/23/2025#157 El jardín del engaño. Capítulo 37. Verdad descubierta.
Última actualización: 8/22/2025
Te podría gustar 😍
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Invisible para su Matón
Le Di una Bofetada a Mi Prometido—Luego Me Casé con su Némesis Multimillonario
Técnicamente, Rhys Granger era mi prometido ahora—millonario, increíblemente atractivo y un sueño húmedo de Wall Street. Mis padres me empujaron hacia el compromiso después de que Catherine desapareciera, y honestamente? No me importó. Había estado enamorada de Rhys durante años. Esta era mi oportunidad, ¿verdad? ¿Mi turno de ser la elegida?
Error.
Una noche, me abofeteó. Por una taza. Una estúpida, rota y fea taza que mi hermana le dio hace años. Fue entonces cuando me di cuenta—él no me amaba. Ni siquiera me veía. Solo era un reemplazo cálido para la mujer que realmente quería. Y aparentemente, ni siquiera valía tanto como una taza de café glorificada.
Así que lo abofeteé de vuelta, lo dejé y me preparé para el desastre—mis padres perdiendo la cabeza, Rhys teniendo una rabieta de millonario, su aterradora familia planeando mi prematura desaparición.
Obviamente, necesitaba alcohol. Mucho alcohol.
Entra él.
Alto, peligroso, injustamente atractivo. El tipo de hombre que te hace querer pecar solo por existir. Lo había conocido solo una vez antes, y esa noche, él simplemente estaba en el mismo bar que mi yo borracha y compadeciéndose de sí misma. Así que hice lo único lógico: lo arrastré a una habitación de hotel y le arranqué la ropa.
Fue imprudente. Fue estúpido. Fue completamente desaconsejado.
Pero también fue: El. Mejor. Sexo. De. Mi. Vida.
Y, como resultó, la mejor decisión que había tomado.
Porque mi aventura de una noche no es solo un tipo cualquiera. Es más rico que Rhys, más poderoso que toda mi familia, y definitivamente más peligroso de lo que debería estar jugando.
Y ahora, él no me va a dejar ir.
Fuera de Límites, Mejor Amigo del Hermano
—Vas a tomar cada pulgada de mí. —Susurró mientras empujaba hacia arriba.
—Joder, te sientes tan jodidamente bien. ¿Es esto lo que querías, mi polla dentro de ti? —Preguntó, sabiendo que lo había estado tentando desde el principio.
—S..sí —jadeé.
Brianna Fletcher había estado huyendo de hombres peligrosos toda su vida, pero cuando tuvo la oportunidad de quedarse con su hermano mayor después de graduarse, allí conoció al más peligroso de todos. El mejor amigo de su hermano, un Don de la mafia. Él irradiaba peligro, pero ella no podía mantenerse alejada.
Él sabe que la hermanita de su mejor amigo está fuera de límites y, sin embargo, no podía dejar de pensar en ella.
¿Podrán romper todas las reglas y encontrar consuelo en los brazos del otro?
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Mi Luna Marcada
—Sí.
Exhala, levanta su mano y la baja para abofetear mi trasero desnudo de nuevo... más fuerte que antes. Gimo por el impacto. Duele, pero es tan excitante y sexy.
—¿Lo harás de nuevo?
—No.
—¿No, qué?
—No, Señor.
—Buena chica —acerca sus labios para besar mi trasero mientras lo acaricia suavemente—.
—Ahora, voy a follarte —me sienta en su regazo en una posición de monta. Nos miramos a los ojos. Sus largos dedos encuentran el camino hacia mi entrada e insertan sus dedos.
—Estás empapada por mí, nena —dice complacido. Mueve sus dedos dentro y fuera, haciéndome gemir de placer.
—Hmm —pero de repente, se van. Lloro mientras deja mi cuerpo ansiando por él. Cambia nuestra posición en un segundo, así que estoy debajo de él. Mi respiración es superficial y mis sentidos incoherentes mientras anticipo su dureza en mí. La sensación es fantástica.
—Por favor —suplico. Lo quiero. Lo necesito tanto.
—Entonces, ¿cómo te gustaría venirte, nena? —susurra.
¡Oh, diosa!
La vida de Apphia es dura, desde ser maltratada por los miembros de su manada hasta que su compañero la rechaza brutalmente. Está sola. Golpeada en una noche difícil, conoce a su segunda oportunidad de compañero, el poderoso y peligroso Alfa Lycan, y vaya que le espera la aventura de su vida. Sin embargo, todo se complica cuando descubre que no es una loba común. Atormentada por la amenaza a su vida, Apphia no tiene otra opción que enfrentar sus miedos. ¿Podrá Apphia derrotar la iniquidad que amenaza su vida y finalmente ser feliz con su compañero? Sigue para más.
Advertencia: Contenido maduro.
El regreso de la princesa de la mafia
Después de Una Noche con el Alfa
Pensé que estaba esperando el amor. En cambio, fui tomada por una bestia.
Mi mundo debía florecer en el Festival de Luna Llena de Moonshade Bay—champán burbujeando en mis venas, una habitación de hotel reservada para Jason y para mí, finalmente cruzar esa línea después de dos años. Me había puesto lencería de encaje, dejé la puerta abierta y me acosté en la cama, con el corazón latiendo de emoción nerviosa.
Pero el hombre que se subió a mi cama no era Jason.
En la habitación completamente oscura, ahogada en un aroma embriagador y especiado que me mareaba, sentí manos—urgentes, ardientes—quemando mi piel. Su grueso y palpitante miembro presionó contra mi húmeda entrepierna, y antes de que pudiera jadear, él empujó fuerte, desgarrando mi inocencia con fuerza despiadada. El dolor ardía, mis paredes se contraían mientras arañaba sus hombros de hierro, ahogando sollozos. Sonidos húmedos y resbaladizos resonaban con cada golpe brutal, su cuerpo implacable hasta que tembló, derramándose caliente y profundo dentro de mí.
—Eso fue increíble, Jason—logré decir.
—¿Quién diablos es Jason?
Mi sangre se volvió hielo. La luz iluminó su rostro—Brad Rayne, Alfa del Clan Moonshade, un hombre lobo, no mi novio. El horror me ahogó al darme cuenta de lo que había hecho.
¡Corrí por mi vida!
Pero semanas después, me desperté embarazada de su heredero.
Dicen que mis ojos heterocromáticos me marcan como una verdadera pareja rara. Pero no soy lobo. Soy solo Elle, una nadie del distrito humano, ahora atrapada en el mundo de Brad.
La mirada fría de Brad me clava: —Llevas mi sangre. Eres mía.
No hay otra opción para mí que elegir esta jaula. Mi cuerpo también me traiciona, deseando a la bestia que me arruinó.
ADVERTENCIA: Solo para lectores maduros
El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja
—Eres como una hermana para mí.
Esas fueron las palabras que colmaron el vaso.
No después de lo que acababa de pasar. No después de la noche ardiente, sin aliento, que sacudió nuestras almas mientras nos enredábamos en los brazos del otro.
Sabía desde el principio que Tristan Hayes era una línea que no debía cruzar.
No era cualquier persona, era el mejor amigo de mi hermano. El hombre que pasé años deseando en secreto.
Pero esa noche... estábamos rotos. Acabábamos de enterrar a nuestros padres. Y el dolor era demasiado pesado, demasiado real... así que le rogué que me tocara.
Que me hiciera olvidar. Que llenara el silencio que la muerte dejó atrás.
Y lo hizo. Me sostuvo como si fuera algo frágil.
Me besó como si fuera lo único que necesitaba para respirar.
Luego me dejó sangrando con seis palabras que ardieron más profundo que cualquier rechazo.
Así que, huí. Lejos de todo lo que me causaba dolor.
Ahora, cinco años después, estoy de vuelta.
Recién rechacé al compañero que me abusó. Todavía llevando las cicatrices de un cachorro que nunca pude sostener.
Y el hombre que me espera en el aeropuerto no es mi hermano.
Es Tristan.
Y no es el chico que dejé atrás.
Es un motociclista.
Un Alfa.
Y cuando me miró, supe que no había ningún otro lugar al que pudiera huir.
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
De Substituta a Reina
Con el corazón roto, Sable descubrió a Darrell teniendo sexo con su ex en su cama, mientras transfería en secreto cientos de miles para mantener a esa mujer.
Lo peor fue escuchar a Darrell reírse con sus amigos: —Es útil—obediente, no causa problemas, se encarga de las tareas del hogar, y puedo follarla cuando necesito alivio. Básicamente es una sirvienta con beneficios. Hizo gestos groseros de empuje, provocando las carcajadas de sus amigos.
Desesperada, Sable se fue, reclamó su verdadera identidad y se casó con su vecino de la infancia—el Rey Lycan Caelan, nueve años mayor que ella y su compañero predestinado. Ahora Darrell intenta desesperadamente recuperarla. ¿Cómo se desarrollará su venganza?
De sustituta a reina—¡su venganza acaba de comenzar!
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.












