ATADA POR EL DESEO
624 Vistas · En curso · Salako Morenikeji
Lena se encontraba en el exclusivo club nocturno, rodeada de colegas que parecían disfrutar del ambiente glamoroso y lleno de energía. Ella, sin embargo, se sentía fuera de lugar. Su vida profesional como abogada corporativa exitosa la había llevado a muchos eventos, pero ninguno como este. Observó la pista de baile, las luces parpadeantes y la música ensordecedora, preguntándose cuánto tiempo tendría que quedarse.
Aiden, desde su posición privilegiada en el segundo piso del club, la vio de inmediato. Había algo en su porte, en la forma en que mantenía la compostura en medio del caos, que lo intrigó. No era como las demás personas que frecuentaban su club. Había una fuerza tranquila en ella, una confianza que no necesitaba ser proclamada.
Decidido a conocerla, Aiden bajó las escaleras y se abrió paso entre la multitud. Cuando finalmente llegó a donde estaba Lena, ella lo sintió antes de verlo. Una presencia magnética que la hizo girar la cabeza.
—Hola —dijo Aiden, su voz profunda y segura.
Lena lo miró, sus ojos encontrándose con los de él. La conexión fue inmediata, una chispa que encendió algo dentro de ambos.
—Hola —respondió ella, tratando de mantener la calma a pesar del repentino aumento de su ritmo cardíaco.
—No pareces disfrutar mucho de la fiesta —comentó Aiden, con una sonrisa que era a la vez encantadora y un poco desafiante.
—No es exactamente mi tipo de ambiente —admitió Lena, sin apartar la mirada.
—¿Y cuál es tu tipo de ambiente? —preguntó él, dando un paso más cerca.
—Uno donde pueda escucharme pensar —respondió ella, con una sonrisa ligera.
Aiden rió suavemente, un sonido que Lena encontró sorprendentemente atractivo.
—Tal vez podamos encontrar un lugar más tranquilo para hablar —sugirió él, extendiendo una mano.
Lena dudó por un momento, pero algo en la mirada de Aiden la hizo decidirse. Tomó su mano y lo siguió a través del club, sintiendo que este encuentro iba a cambiar su vida de maneras que aún no podía imaginar.
Aiden, desde su posición privilegiada en el segundo piso del club, la vio de inmediato. Había algo en su porte, en la forma en que mantenía la compostura en medio del caos, que lo intrigó. No era como las demás personas que frecuentaban su club. Había una fuerza tranquila en ella, una confianza que no necesitaba ser proclamada.
Decidido a conocerla, Aiden bajó las escaleras y se abrió paso entre la multitud. Cuando finalmente llegó a donde estaba Lena, ella lo sintió antes de verlo. Una presencia magnética que la hizo girar la cabeza.
—Hola —dijo Aiden, su voz profunda y segura.
Lena lo miró, sus ojos encontrándose con los de él. La conexión fue inmediata, una chispa que encendió algo dentro de ambos.
—Hola —respondió ella, tratando de mantener la calma a pesar del repentino aumento de su ritmo cardíaco.
—No pareces disfrutar mucho de la fiesta —comentó Aiden, con una sonrisa que era a la vez encantadora y un poco desafiante.
—No es exactamente mi tipo de ambiente —admitió Lena, sin apartar la mirada.
—¿Y cuál es tu tipo de ambiente? —preguntó él, dando un paso más cerca.
—Uno donde pueda escucharme pensar —respondió ella, con una sonrisa ligera.
Aiden rió suavemente, un sonido que Lena encontró sorprendentemente atractivo.
—Tal vez podamos encontrar un lugar más tranquilo para hablar —sugirió él, extendiendo una mano.
Lena dudó por un momento, pero algo en la mirada de Aiden la hizo decidirse. Tomó su mano y lo siguió a través del club, sintiendo que este encuentro iba a cambiar su vida de maneras que aún no podía imaginar.


















































